8 consejos para mejorar la autoestima de tus hijos.

Azucena Caballero, co-directora de la Pedagogía Blanca, en este audio te da ocho consejos concretos para ayudar a tus hijos a preservar su autoestima lo más sana posible. Son ocho estrategias que puedes poner en práctica de manera muy sencilla en tu hogar.

Deseamos que te gusten:

 

“Paternidad y crianza”, por Traudy Ávila, Doctora en Neurobiología

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La conducta parental se puede entender como el repertorio de acciones o comportamientos de los padres, desplegados de manera innata hacia los hijos, cuyo objetivo es el de asegurar la supervivencia de la progenie.

Los cuidados parentales han evolucionado de manera tal que el grado en el que se involucran hembras y machos en los cuidados de sus crías varía entre las poblaciones de las distintas especies de organismos.

En los mamíferos, la participación del padre es rara debido a que la fertilización interna (nosotras gestamos a nuestros hijos en el vientre) asegura la maternidad pero no la paternidad.

Al respecto de la maternidad, se sabe que el embarazo en los mamíferos induce adaptaciones físicas y fisiológicas radicales que incluye adaptaciones que amortiguan el impacto sobre el feto de las experiencias de estrés vividas por la mamá durante el embarazo, modificaciones en el control del metabolismo para favorecer el flujo de energía hacia el feto, así como cambios en el cerebro que preparan a los sistemas neuroendócrinos para la secreción de oxitocina durante el parto y la lactancia. (1)

Recientemente Hoekzema y colaboradores  (2017) realizaron un estudio prospectivo en madres primigestas para investigar si el embarazo estaba asociado con cambios en la sustancia gris del cerebro humano. Sus datos indican que la estructura cerebral de las madres (no así el de los padres) se modifica como un proceso biológico del embarazo y no como un cambio dependiente de la experiencia asociada con los ejercicios de la parentalidad. Tales modificaciones tienen que ver con reducciones importantes en la sustancia gris cerebral, moldeando así la capacidad de la madre para entender y atender las necesidades de sus hijos.(2)

En este sentido, se ha sugerido que la capacidad de los padres para compartir los sentimientos, pensamientos, motivaciones y deseos de sus hijos, les permite a estos últimos sentirse seguros, reconocer sus propios pensamientos y emociones, mostrar compasión hacia otras personas, y ser miembros competentes en grupos sociales. (3) Así, si hacemos un análisis en los estudios realizados al respecto de la maternidad en la crianza, podemos enumerar miles de reportes científicos al respecto de este tema, sin embargo, poco es lo que podremos obtener sobre lo que se conoce sobre los padres en la crianza.

Dentro de los mamíferos, los seres humanos somos una de las pocas especies en la que los padres se involucran con las madres en los cuidados de los hijos. Para ello, se sabe que los papás deben cambiar sus prioridades energéticas y conductuales antes de serlo y así poder cumplir con los requerimientos de la inversión que sugiere la paternidad. Al respecto, se ha sugerido que altos niveles de testosterona en los hombres pueden entorpecer con una paternidad efectiva.(4)

En estudios experimentales los hombres con mayores niveles de testosterona resultaron ser menos responsivos al llanto de un bebé con respecto a aquellos hombres con niveles disminuidos de esta hormona.(5) Además, se ha sugerido que aquellos padres que colechan (duermen en cercanía con sus hijos en la misma cama) tienen niveles más bajos de testosterona en comparación con aquellos papás que duermen en solitario, lo que se asocia con una mayor atención a las necesidades de sus hijos. (4,6)

Tomando en cuenta las investigaciones sobre la paternidad podemos inferir que aquellos padres que se involucran en la crianza de sus hijos logran transitar con mayor eficiencia a los cambios necesarios para una parentalidad activa.

Resumiendo, a nosotras las mujeres la gestación nos prepara biológicamente para atender a las necesidades de nuestros hijos, en cambio, los papás requieren de la interacción diaria y sostenida con los recién nacidos para poder modificar sus sistemas neuro – endocrinos y mostrarse más receptivos a las señales emitidas por sus bebés.

En contra de una mayor participación de los padres en la crianza de los hijos podemos señalar (entre otras cosas) la influencia cultural que dicta que los hombres son los principales proveedores en las familias, y por ello, distraen sus recursos en las actividades relacionadas a ello. Si bien es cierto que cambios importantes suceden en nuestros cuerpos durante la gestación, que impactan directamente en la forma de atender a los hijos, también es vital comprender que la crianza es un acto que requiere mucho más que una madre abnegada haciendo el trabajo en solitario que debería ser, por lo menos, una labor de dos (madre y padre).

Cuando el papá está comprometido con la crianza, por un lado, favorece el desarrollo fisiológico y social (a largo plazo) de sus hijos, y por otro induce en la mamá mayor secreción de hormonas relacionadas al cuidado materno tales como la oxitocina y la prolactina. (7) Como podemos leer en este documento, involucrar a los padres en la crianza -respetuosa- sugiere un ciclo virtuoso en donde el depositario final del amor, el acompañamiento, el respeto y la empatía serán nuestros hijos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Brunton, P.J. & Russell, J.A. 2008. Nat. Rev. Neurosci. 9, 11–25.
  2. Hoekzema, E., et al., 2017. Nature Neuroscience 20(2):287-296.
  3. Abraham, E. et al., 2017. Neuropsychologia. In press.
  4. Gettler, LT. et al., 2012. PlosOne 7(9). 1-11.
  5. Fleming, A.S., et al., 2002. Hormone and Behavior 42:399-413.
  6. Storey, A.E. 2011. Hormone and Behavior 60: 353-361.
  7. Abraham, E. et al., 2014. P.N.A.S. 111(27):9792-9797.

Traudy Avila Schlottfeldt

Madre de dos niños.

Biologa por la BUAP (Puebla, México)

Maestra y Doctora en Ciencias con especialidad en Neurobiología Celular y Molecular (Cinvestav-Zacatenco, Ciudad de México)

Asesora de Porte por ‘De Monitos y Risas’

Madre de Día por la Pedagogía Blanca

Formadora educativa por La Pedagogía Blanca.

Acompañante de la maternidad y la crianza por ‘Maternidad Feliz, Crianza Respetada’

La pasión mueve montañas 2

Deportes

La semana pasada os hablaba de deportes urbanos y de montaña que os recomendaba mostrar a vuestros hijos para que tengan posibilidad de valorar diferentes opciones y decidan.

Esta semana quiero aportar algunas ideas también que les van a encantar.

Deportes de agua:

El agua gusta a casi todas las personas. Al fin y al cabo nosotros también somos agua.

Podemos elegir entre agua salada, agua dulce, ríos, lagos, cascadas, agua subterránea…

Los deportes que yo os recomiendo, dependiendo de su edad, claro, son:

  • Piragüismo
  • Kayak
  • Remo
  • Kayak-polo
  • Rafting
  • Descenso de cañones
  • Buceo
  • Espeleobuceo
  • Esnórquel
  • Natación con aletas
  • Salto de trampolín
  • Vela
  • Surf
  • Windsurf
  • Esquí acuático
  • Bodyboard
  • Bodysurfing
  • Skimboard
  • Parasailing
  • Hockey subacuático
  • Waterpolo
  • Waterbasket
  • Triatlón

Deportes curiosos:

Y, por último, voy a hablaros de deportes que resultan curiosos. A mí, particularmente, solo me hacen gracia un par de ellos pero, como se suele decir, para gustos colores.

  • Bubble footbal
  • Kin ball
  • Bicipolo
  • Chess Boxing
  • Tchoukball
  • Speed Riding
  • Spiribol
  • Velogemel

Ahí os dejo estas ideas. Faltan muchos deportes, lo sé, sobre todo de equipo, de pala, raqueta y más. He hecho una selección de los que me parecen más interesantes. A partir de ahí, y una vez despierto el interés por el deporte, que cada uno siga investigando y elija el suyo.

A lo mejor descubre su pasión.

El círculo de Lola.

 

Cinco cosas que aprendí usando Pedagogía Blanca

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1.- Que puedo educar a mi hijo respetuosamente, sin gritar, ni castigar, ni usar humillaciones ni chantajes. Y que esa educación tiene un efecto enorme en su autoestima y en su confianza en si mismo y en mi.
2.- Que yo puedo mejorar cada día aprendiendo de él y esforzándome. Solo necesitaba saber como cambiar mis propias creencias y aumentar mi conocimiento, usando herramientas que funcionan y nos ayudan a ambos.
3.- Que el aprendizaje natural y vivencial es posible y es efectivo si trabajas con contenidos y formatos que entusiasmen al niño, dejándole desarrollar sus pasiones y tirando del hilo de temas y métodos reales y virtuales que le emocionen.
4.- Que amar el conocimiento y la sabiduría es parte de todos los seres humanos si les dejamos desarrollarse sanamente, que es algo evolutivo que llevamos en nuestros genes y que solo es preciso actuar de manera que no dañemos esa curiosidad natural.
5.- Que los cambios que he hecho en mi misma y en la educación de mi hijo tienen un impacto incalculable en las vidas de otras personas de mi entorno e impactarán en la vida de generaciones.


¿Qué cambios ha tenido para ti la PB o que cambios desearías conseguir si te ayudamos?

Mireia Long

Claves que ayudarán a nuestros niños en su aprendizaje.

Muchas veces damos por hecho que los niños aprenden solos a estudiar pero la realidad nos demuestra diariamente lo contrario. Muchos adolescentes y adultos no han adquirido las habilidades básicas necesarias para realizar cualquier tipo de aprendizaje. En un mundo que cambia velozmente y donde una persona tiene que dar respuesta a estos cambios, enseñar a aprender se nos presenta como una gran necesidad. No en vano, tenemos que pensar que la mayoría de profesiones y tareas que nuestros niños desempeñarán el día de mañana ni siquiera han sido inventadas.

Pero, ¿cómo conseguir que nuestros niños aprendan a aprender?

Azucena Caballero, co-directora de la Pedagogía Blanca, te da algunas claves: