Arte para peques

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El arte nos rodea, forma parte de nuestro día a día. Salimos a la calle y en medio del tejido urbano vemos maravillosas iglesias y catedrales, palacetes, antiguos edificios, esculturas, tipografías y fuentes con estéticas definidas, mobiliario urbano no solo pensado para que sea funcional, si no en  ocasiones también pensado con una función ornamental. Allí donde miremos tenemos la oportunidad de descubrir patrones estéticos y artísticos.

De igual forma, vamos a casa de familiares y amigos y vemos cuadros y láminas decorando sus paredes, jarrones, figuritas de cerámica y porcelana y diferentes objetos de ajuar que nos recuerdan la necesidad de vivir rodeados de arte que todos tenemos.
El arte es una necesidad para el ser humano, en dos vertientes, como objeto de contemplación, expansión y crecimiento, y como elemento de expresión, comunicación y transmisión de sentimientos y emociones.
¿A qué edad podemos empezar a transmitir conocimientos artísticos y pasión por el arte a los niños? Desde muy pequeños, desde siempre.
A los niños les encantan las historias, así que igual se interesan por la historia de un héroe de leyenda, una niña que nació en el interior de una flor, un joven que venció a un gigante, o la vida de un gran pintor o arquitecto del pasado.
Los niños tienen una tendencia natural a que les encante lo bello. No tienen prejuicios, y solo compartiendo con ellos imágenes de cuadros ellos van a encontrar elementos con los que sintonizan.
Si no sabes qué tipo de imágenes empezar a mostrar, puedes probar con los impresionistas, son cuadros llenos de color, con imágenes cotidianas que cualquier niño puede reconocer, y empezar a hablar sobre los colores, los elementos del cuadro, qué representan, etc. Conversando, mirando y disfrutando juntos es la mejor manera en la que introducir a un niño (a cualquier persona en realidad) en el mundo del arte, que no es un mundo de erudición en sí mismo, si no de disfrute y realización.
Algunos buenos recursos son los libros de arte para niños como “Mi primer libro de arte” de Usborne y similares, o los libros y guías Taschen.
En internet hay muchos materiales, y por supuesto los museos y galerías son recursos fabulosos. Cuando vayamos a un museo con niños pequeños no pretendamos que miren todo, es mejor ir solo a una o dos salas, o ir solo a ver algunas obras concretas, preferentemente algunas que hayamos mirado antes juntos en algún libro o que incluso hayamos jugado a copiar, reinterpretar, etc.
Azucena Caballero

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