Historia

Prehistoria

Los cuarentones y cincuentones recordaremos dos elementos interesantes de nuestra infancia: los Playmobil, que antes se llamaban Clicks de Playmobil, y una serie de televisión que nos enganchaba cada fin de semana que se llamaba Érase una vez el hombre.

La manera más acertada que he encontrado de trabajar la historia con niños y adolescentes ha sido utilizando estas dos herramientas de manera simultánea.

En muchas bibliotecas municipales podéis encontrar la colección de libros y DVDs de la serie. Yo suelo aprovechar para buscar, además, otras publicaciones que tengan que ver con la era que estemos estudiando y, junto al tomo que corresponda de Érase una vez el hombre y su DVD, nos llevamos dos o tres libros más que nos amplíen la información que quiero trabajar.

En primer lugar, revisamos y leemos los textos, vemos el capítulo e incluso buscamos algún documental relacionado y más adaptado a la edad con la que estamos trabajando. Aunque parezca cosa de niños, a los adolescentes también les gusta visualizarlo. Se suelen reír mucho con la torpeza de los malos, jejejejejejeje…

Después solemos hacer un trabajo con todos los datos para esquematizar los conocimientos y tener un guión para ponernos manos a la obra con lo que más les gusta: jugar con los Playmobil.

Podemos encontrar muñecos y complementos, prácticamente, de cualquier época de la historia y de la prehistoria. Hay coleccionistas que poseen verdaderos tesoros, pero para nuestro fin no es necesario hacer tal inversión.

Al haber estudiado a fondo las características de ese periodo histórico tenemos datos suficientes para poder imaginar cómo sería la arquitectura, la vestimenta, las costumbres, los alimentos que predominaban… hasta la altura media de las personas que vivían en esa época, si es que ya existían los seres humanos como tales.

Así que, con toda esa información, unos cuantos muñecos sencillos y algo de material común (cartulinas, recortes de tela, aguja, hilo, pegamento, pinturas acrílicas, plumas, palitos, tierra y poco más) seremos capaces de reproducir, con algo de imaginación y una mínima destreza, todo lo que nos propongamos.

En la imagen que acompaña este artículo, como habréis observado, intentamos reproducir dos personajes prehistóricos. Para ello utilizamos dos muñecos, un chico y una chica, sencillos y, con un trocito de tela que imita a piel animal, le confeccionó un peque sus trajes.

Todo lo que aprendamos de este modo es casi imposible que lo olvidemos. Lo que sí es posible que no recordemos después de un tiempo serán fechas, duración de los diferentes periodos prehistóricos o alguna cosa más.

Para ello, trabajamos, paralelamente otros sistemas de recopilación y exposición de datos que ya os contaré.

En cualquier caso, todo lo que no recordemos estará en internet y podremos consultarlo cuantas veces necesitemos.

El círculo de Lola

Playmobil sí o no.

Playmobil

No creáis que nos llevamos ningún tipo de comisión con esta recomendación. La hacemos porque estamos convencidos de ello y porque estamos viendo el resultado.

La cantidad de muñecos y accesorios que tienen los famosos Playmobil nos están permitiendo aprender todo tipo de materias. Desde muy pequeños, con el conteo de animales, por ejemplo, la clasificación de especies, los tipos de vegetación, los oficios, etc. hasta representaciones históricas, el desarrollo de historias inventadas con algunas piezas, etc…

Hoy solo quiero adelantaros que publicaremos aquí, en La Pedagogía Blanca, artículos contándoos algunas de las aplicaciones que tienen estos pequeños personajes. No solo para nuestras propias clases o trabajo en casa con los niños, sino también como elementos de trabajo en pedagogía, coaching comunicativo y otros fines como diagnóstico de ciertos trastornos de salud.

Nos gustaría saber si es un tema de vuestro interés para seguir avanzando o, por el contrario, no lo es y centrarnos en otra temática. Gracias por vuestros comentarios.

El círculo de Lola

Sí, tengo Altas Capacidades. ¿Y?

Bisutería

Conozco padres de niños y niñas de Altas Capacidades que están convencidos de que, por tener esa capacidad, sus hijos deben ser brillantes en todo lo que toquen.

En lugar de escucharles, comprenderles, estimularles, acompañarles y apoyarles, les exigen tanto que les llevan a un extremo de aborrecimiento y enfado.

Estos niños y niñas también cometen fallos, también son menos hábiles en algunas disciplinas y no tienen una varita mágica para dominar todas las facetas de la vida.

Uno es un matemático extraordinario. No hay nada que tenga que ver con cálculos que le limite. Le apasiona. Pero es un despiste con piernas. No sabe atarse los cordones de los zapatos a su avanzada edad (quizás porque tampoco se han esmerado en enseñarle…), siempre se olvida algo en clase, nunca sabe dónde ha puesto el estuche…

Solo le interesa jugar, leer cuentos y cómics, las matemáticas, hacer manualidades. Su padre le ha regalado un libro sobre bioquímica y otro sobre astronomía que está empeñado en que se lea aunque no sepa casi ni pronunciarlo.

Él odia esos libros, que le obligue a leerlos porque no entiende nada y, sobre todo, odia a su padre. No creo que esté consiguiendo su objetivo, sino empeorando la relación con su hijo y, encima, haciéndole aborrecer algo que, quizás en un tiempo, simplemente “encontrándose esos libros por casualidad” encima de una mesa, le hubiesen llamado la atención.

¿Cuánta presión debemos ejercer con un hijo de AA CC? ¿Debemos ejercerla realmente? ¿Buscamos resolver nuestra frustración personal, nuestra vanidad o nuestro prestigio social aprovechando su talento?

Las AA CC no dependen de la exigencia e insistencia de los padres. Depende de su naturaleza. Está en nuestras manos el apoyarles lo necesario para que alcancen su pleno desarrollo, disfrutando con lo que hagan, midiendo su evolución conscientemente, estimularles proporcionándoles sus centros de interés, haciendo que sean felices, ponerles límites coherentes y gestionar con naturalidad sus fracasos.

No es lo mismo estimular que presionar. Darle más importancia al fracaso de la que realmente tiene puede conllevar a un adolescente, por ejemplo, a probar cosas nada saludables para él por el simple hecho de revelarse contra la presión de sus padres, familiares, profesores o compañeros.

Todos los niños de AA CC necesitan un entorno estimulante, probar cosas, sentir que están acompañados y son queridos, que pueden progresar en sus intereses.

Tenemos que encontrar el punto de equilibrio de la balanza. Tenemos que exigirles y tenemos que comprenderles por igual.

El círculo de Lola

Dejarles decidir es importante.

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Hay niños a los que se etiqueta de “catacaldos” porque prueban muchas cosas y, a veces, no se quedan con ninguna.

Hay padres que se enfadan con sus hijos porque se apuntan a tal o cual actividad y, al poco tiempo, la dejan porque no les termina de gustar, porque no se sienten cómodos con el/la profesor/a, porque descubren que no se les da bien o cualquier otra razón.

He conocido muchos niños que a principio de curso comenzaron a ir a clases de kárate, por poner un ejemplo, bien porque querían probar , bien porque se han apuntado sus mejores amigos. A los dos meses de asistir a las clases descubren que no les interesa el kárate, no les gusta cómo imparte la clase el monitor o se ha enterado de que hay un taller de cómic y prefiere invertir su tiempo en ello.

Pero no. Como decidió apuntarse a esa modalidad deportiva, sus padres le convencen de que si toman una decisión la tienen que llevar hasta el final. Que así se harán más responsables de las decisiones que tomen. Que tienen que atenerse a las consecuencias de lo que hagan.

Cometemos un gran error. Sobre todo si no ha sido pactado de antemano. Es decir, si en principio proponemos un mínimo de asistencia para que el niño o la niña comprueben que, habiéndose apuntado a una actividad, realmente no le gusta, bueno. Pero si comienzan, y no les gusta, no deberíamos obligarles a continuar.

En primer lugar, y si nos ponemos en su pellejo, ¿a quién le apetece hacer algo que no le gusta? Todos tendemos a evitarlo. Me rechinan los comentarios tipo: “ya, pero tiene que ir asumiendo responsabilidades para cuando sea mayor, porque tendrá que trabajar en cosas que no les gusten”.

Bueno, esa es una teoría. Yo tengo otra pero no viene al caso. Otro día escribiré sobre ello.

Y en segundo lugar, el tiempo que van a desperdiciar continuando con algo que no les apetece dejan de tenerlo disponible para otras cosas que les pueden apasionar y descubrir caminos más interesantes para su futuro.

No incluyo en este listado las que son necesarias para su desarrollo, su descanso y todo lo que tenga que ver con su higiene y salud. Me refiero a todas esas actividades añadidas, que a veces tienen que desarrollar para conciliar nuestras jornadas laborales o nuestros tiempos de ocio personales.

Es muy peligroso inculcar a los niños que cuando toman una decisión la tienen que mantener hasta el final. Ese es un aprendizaje nefasto. Un adulto con esa mentalidad está perdido. Precisamente, el saber evaluar una situación o una decisión y cambiar de rumbo o de solución si algo no funciona, es fundamental.

Los niños y las niñas tienen que tener voz y voto en lo que hacen. Ser responsables en la toma de decisiones pero teniendo todos los datos de antemano y los acuerdos o normas consensuadas. No podemos obligarles a que realicen actividades porque, desde nuestro punto de vista, son “interesantes” o nos hubiese gustado hacerlo a nosotros y no pudimos.

Conozco muchas niñas que van obligadas a ballet, gimnasia rítmica o a clases de piano porque es muy femenino y a niños que van a fútbol o a kárate porque es muy masculino.

Todos estos niños me dan mucha pena. Sobre todo porque conozco algunos que tienen talentos increíbles para otras actividades como son la cocina, el dibujo, la fotografía, la ciencia, el teatro o la mímica y no pueden desarrollarlas.

Hoy en día, con la cantidad de formación online que existe y talleres presenciales diferentes, no hay excusa para que nuestros hijos o alumnos se estanquen en ocio predeterminado.

La importancia de conocer un gran abanico de posibilidades y de probar unas y otras para, con la experiencia, valorar qué nos gusta, qué no, qué nos aporta, qué no, qué podemos implementar en nuestra vida para conseguir otros objetivos y qué no es muy importante.

Démosles la posibilidad de decidir, de equivocarse, de descubrir… Si somos sensatos, les permitiremos hacerlo y descubriremos cuánto aprenden, como así ha sido en la historia de los humanos, con el ensayo-error.

El círculo de Lola.

Homeschooling: aprendiendo de la vida misma (3).

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Es curioso que, de tantas preguntas que se podrían hacer a alguien que educa en casa, la más recurrente es “pero entonces… la sociabilización…”.

La idea de que las familias que educamos en casa tenemos a los hijos encerrados parece estar en los tops del homeschooling.

Hoy voy a ser breve. Quiero hacer una enumeración (aunque seguro que me dejo algo) de las actividades en las que han participado mis hijos desde que nacieron y valorad si tienen trabajada la sociabilización o no. De hecho, donde menos se “sociabiliza” es en el colegio. Bueno, en algunos.

  • Antes de nacer, mi hijo mayor había recorrido toda España, menos Galicia. El pequeño algo menos, pero también recorrió bastante. Dicen los expertos que durante la gestación también aprendemos y sentimos.
  • Mi trabajo me llevaba de un lugar a otro, por toda la península, de reunión en reunión, de obra en obra, de curso en curso. Mis hijos siempre fueron conmigo y participaron en todo.
  • Estuvimos durante años trabajando con un grupo, en el que había personas de todas las edades, para vivir en una ecoaldea. Teníamos varias reuniones mensuales donde nos encontrábamos y trabajábamos en grupo diferentes propuestas.
  • Desde nada más nacer, han estado federados en montaña. Todos los fines de semana salíamos a hacer alguna ruta con grupos grandes del club u otros. Personas de todas las edades.
  • Han practicado (y practican): senderismo, escalada, esquí, bici de montaña, espeleología, body board, skating, patinaje, baloncesto, béisbol…
  • Todas las semanas van a la biblioteca. Además de llevarse libros para leer participan en todas las actividades que organizan.
  • Estuvieron un tiempo escolarizados.
  • Yo he gestionado actividades extraescolares, con niños de todas las edades, y siempre han estado ellos también.
  • Me he dedicado mucho tiempo a la coordinación de actividades de tiempo libre y a la formación ocupacional y han estado conmigo en todas las que he impartido.
  • Asisten a campamentos.
  • Participan, activamente, en grupos ecologistas, grupos de protección animal, de rescate de fauna…
  • Participan, activamente, como voluntarios en ONGs (ayuda al pueblo sirio, saharaui, asociaciones locales…).
  • Hemos vivido en varios sitios y en cada sitio han hecho muchos amigos. Con algunos tienen contacto casi semanal.
  • Participan en proyectos como “Mira el buzón”, donde se escriben con gente de todas las edades y de diversos lugares.
  • Han participado en proyectos de educación ambiental, de protección del entorno, con gente de todas las edades.
  • Semanalmente, visitamos algún museo, exposición, concierto…
  • Juegan en la calle todos los días, con amigos que hacen allá donde vamos.
  • Tenemos familia y amigos a los que visitamos periódicamente.
  • Han vivido con otras familias, en proyectos concretos, en la misma vivienda, participando de todas las reuniones de adulto para la toma de decisiones, consensos, labores domésticas, etc…
  • Acuden a clases de música.
  • Tocan en una batukada.
  • Todos los meses pasan algunos días con sus amigos de siempre. O bien van a sus casas o bien vienen a la nuestra.
  • Participan en un programa de radio sobre empresa, con otros niños, donde entrevistan a empresarios, emprendedores y personas importantes, con todo lo que implica: reuniones preparatorias, investigación en grupo, toma de decisiones, ensayos…
  • Se apuntan a todas las actividades culturales del lugar donde estemos viviendo, participando activamente en aquellas que lo requieren.
  • Han colaborado en la organización de muchas de las actividades que he enumerado anteriormente. Se han responsabilizado de ciertos cargos.
  • Han estado, como socios, en varios clubes de juegos de mesa. Además, han sido promotores de grupos de juegos de mesa en los lugares en que hemos vivido.
  • Tienen profesores particulares para determinadas materias.
  • Me acompañan a congresos sobre educación, a cursos, a visitar clientes, a visitar proveedores…
  • Van a la compra con todo lo que eso conlleva: encontrarse con vecinos, con tenderos… charlar con ellos.

Bueno, paro ya, jejejejejejeje… Lo que quiero que penséis es que no somos únicos. Que las familias que educamos en casa, en general, estamos muy concienciados sobre la importancia de la educación de nuestros hijos. Valoramos cualquier oportunidad de aprendizaje.

De hecho, cuando vamos por las mañanas a realizar visitas culturales, nos solemos encontrar más familias que educan en casa, aprovechando que hay menos aforos y se disfruta más de las excursiones.

Espero que esto sirva para que, antes de hacer esta pregunta, pensemos y, sobre todo, observemos. Los niños homeschoolers suelen tener una vitalidad, una sonrisa y un corazón que se refleja en sus caras y en sus acciones.

Disfrutad de su compañía siempre que podáis. Nos enseñan muchas cosas.

El círculo de Lola.

Homeschooling: aprendiendo de la vida misma (2).

Cocina2

Uno de los problemas que más acusan las familias, en general, es la mala alimentación de sus hijos por diversas razones.

Muchas veces, desayunan y comen en el colegio con lo que ello implica (baja calidad de los alimentos, pésimos métodos de cocinado, malas combinaciones, horarios desajustados con sus necesidades biológicas…) y luego, al llegar a casa, por las prisas o las pocas ganas de padres agotados, también comen mal.

El homeschooling aporta mucho en este sentido. Todo son ventajas.

En primer lugar, el estar en casa nos ofrece una despensa seleccionada por nosotras para nosotras y para nuestros hijos. Nos permite trabajar con ellos, desde que son muy pequeños, la toma de decisiones. ¿Cómo? Así:

Cuando nuestros hijos van tomando alimentos que no son la leche materna, en principio, les vamos dando a probar los que consideramos adecuados. Algunos les gustarán más y otros menos. También cambiarán estos gustos según las etapas de su vida.

Y a medida que crecen, tenemos una oportunidad estupenda para que participen en la toma de decisiones respecto a la comida, pero que les servirá para cualquier otro ámbito de sus vidas: elegir por nosotros mismos es muy importante.

Tenemos varias maneras de hacerlo.

Cuando son pequeños, pero ya comprenden, podemos proponer dos o tres alternativas que consideremos oportunas, por ejemplo para la merienda, y que sean ellos los que decidan. Se sentirán importantes y habrá más posibilidades de que, lo que elijan, se lo coman.

Otra sería que elaborásemos juntos la lista de la compra en base a los criterios que consideremos importantes: productos de producción local, ecológicos, de marca, precio, tipo de comercio, etc… y así se sentirán partícipes de esas decisiones.

También podemos elaborar un listado de comidas semanales juntos y así tendrán claro lo que se va a comer cada día y no les creará ansiedad o incertidumbre. Ese menú podemos hacerlo bonito y ponerlo en alguna pared de la cocina o en la nevera para que todos puedan consultarlo.

Otra manera es que, por días o semanas, solos o en grupo, se turnen en la elaboración de las comidas que les apetezcan o establecidas para que practiquen también algo que será muy útil en sus vidas.

Además, la cocina nos ofrece la oportunidad de trabajar muchas áreas de modo simultáneo:

  • Cambio de unidades de medida.
  • Fracciones.
  • Otras operaciones aritméticas.
  • Uso de báscula y vasos o cazos medidores.
  • Artes plásticas (decorado de tartas, decorado de la mesa, decorado de vasos, elaboración de servilleteros personalizados, decoración de servilletas…).
  • Elaboración de recetas seleccionadas de un libro.
  • Elaboración de recetas inventadas.
  • Análisis del presupuesto doméstico dedicado a la alimentación.
  • Diferentes métodos de procesado de alimentos.
  • Poner en valor este tipo de tareas cuando las realiza otra persona.

Así que, aprovechad el verano para cocinar con ellos todos los días.

El círculo de Lola.

Homeschooling: aprendiendo de la vida misma.

Invernadero

La opción de educar en casa, homeschooling, es muy interesante. Nos brinda oportunidades de aprender, simplemente, viviendo.

Voy a contaros, durante unas semanas, algunas de nuestras experiencias para que comprendáis la importancia y la magnitud de todo lo que hacemos para nuestra evolución y aprendizaje.

Desde antes de que mis hijos naciesen tuve claro que quería educarles en casa. A pesar de haber estudiado magisterio, el modelo educativo actual no me convencía para ellos y, sin embargo, confiaba en mi capacidad de aportarles algo más que contenidos curriculares estandarizados. Así que, así se lo hice saber a mi pareja y he procurado que así fuera.

A pesar de ello, tuve que escolarizar durante algún tiempo y la experiencia tuvo sus pros y sus contras. Más bien contras. Aún así, nunca dejé de aportar, fuera del horario escolar, aquello que consideraba importante para sus vidas.

Una de las experiencias más intensas que hemos vivido ha sido en un proyecto en el que yo participaba como voluntaria.

Una amiga, a la que aprecio mucho, tiene dos residencias para la rehabilitación psicosocial de varones adultos con discapacidad intelectual o trastornos mentales.

Aparte de proporcionarles el acompañamiento necesario para que adquieran habilidades que mejoren su autonomía, sus capacidades para las relaciones sociales, familiares y laborales, de cuidar de su salud a todos los niveles y de procurar que vivan felices, Tere, la directora de estos centros, les proporciona una alimentación de la máxima calidad posible, convencida de que ésta es muy importante también para su salud mental y física.

Eso es evidente: “somos lo que comemos”.

Así que, a lo largo de sus más de treinta años de experiencia, ha ido construyendo una granja y unos huertos, con criterios biodinámicos, ecológicos y orgánicos, donde se produce casi la totalidad de los alimentos que los residentes consumen.

Os cuento todo esto para introduciros en el valor del aprendizaje que mis hijos han adquirido en ese lugar.

Desde que eran muy pequeños, varias veces al año, hemos pasado semanas en estos centros. Mi intención era apoyar la causa, colaborando en las tareas que eran compatibles con mi disponibilidad y conocimientos, echar una mano en las épocas de mayor trabajo en la huerta y que mis hijos aprendiesen algo que perdurara de por vida en su memoria.

Mi/nuestra aportación consistía en echar una mano en los huertos y los invernaderos en las épocas en que más trabajo había para que comprendiesen y aprendiesen varias cosas:

  • El origen de los alimentos. De dónde sale lo que ponemos cada día en la mesa.
  • La importancia de que esos alimentos sean, en la medida de lo posible, de cultivo orgánico.
  • La diferencia entre los alimentos orgánicos y los que no lo son: sabor, olor, tamaño, aspecto…
  • El trabajo que conlleva producir un kilo de hortaliza y valorar el esfuerzo del agricultor para reflexionar y debatir sobre los precios de los alimentos, el abuso de los intermediarios y la venta en las grandes superficies de estos productos.
  • La importancia de comprar a los productores locales.
  • Comprender el desarrollo de una estrategia de cultivo propio para mejorar la salud física y mental de las personas.
  • Cómo se gestiona una granja sin productos tóxicos para los humanos que trabajan allí ni para los animales.

Para conseguir todos estos objetivos que me planteaba, los niños realizaron varias tareas a lo largo de ese tiempo. Algunas de ellas son:

  • Realización de semilleros de diversas hortalizas. Diferentes sustratos y profundidades a las que se colocan las diferentes semillas.
  • Trabajos de desherbado de semilleros.
  • Trasplante de plantones al terreno: lechugas, pimientos, tomates, brócoli, calabacín, cebollas…
  • Siembra directa de leguminosas.
  • Manejo de las distancias de plantación y siembra: realización de la cuadrícula necesaria según la hortaliza de la que se trate.
  • Construcción de una regla de siembra.
  • Acolchado del terreno.
  • Preparación del terreno para el invierno.
  • Preparación del terreno para el verano.
  • Poda.
  • Recolección de todo tipo de hortalizas. Manera correcta de recoger cada una sin dañar a la planta.
  • Desherbado de grandes superficies.
  • Elaboración de abono ecológico.
  • Elaboración de abono biodinámico.
  • Aplicación de abono al terreno dependiendo del cultivo que sea y del desarrollo de la planta.
  • Manejo de todo tipo de herramientas de horticultura y maquinaria.
  • Instalación de riego por goteo.
  • Instalación de cuerdas en invernaderos para hortalizas trepadoras.
  • Atado de hortalizas trepadoras.
  • Retirada de hortalizas después de la cosecha.
  • Carga y descarga de alpacas de paja para acolchado y alimentación del ganado.
  • Qué “malas hierbas” come cada tipo de animal.
  • Alimentación de los animales.
  • Gestión de un gallinero.
  • Presenciar el nacimiento de corderos.
  • Alimentación de crías de mamíferos a biberón y cuidado de las mismas.

La lista sería casi interminable… pero una de las cosas más importantes que han aprendido es a acompañar y a escuchar a personas con trastornos mentales. A no tenerles miedo. A comprender su vida. A comprender su tristeza o su alegría. A visualizar las peculiaridades de cada una de ellas. A verles como iguales. A sentir sus penas y dolores. A darles la mano o un abrazo para despedirles al irnos. Al ver la alegría en sus rostros cuando volvíamos a encontrarnos. A escuchar sus historias aunque a muchos ni se les entiende al hablar.

Otra lección muy importante que han aprendido es la generosidad y dedicación a los demás con las que algunas personas pasan por la vida, como Tere, que está volcada en cuerpo y alma a esta causa. Con el cariño con el que trata a “sus chicos” y con la mirada y cariño con los que “sus chicos” la miran a ella.

Esto es también homeschooling.

El círculo de Lola.

La pasión mueve montañas 2

Deportes

La semana pasada os hablaba de deportes urbanos y de montaña que os recomendaba mostrar a vuestros hijos para que tengan posibilidad de valorar diferentes opciones y decidan.

Esta semana quiero aportar algunas ideas también que les van a encantar.

Deportes de agua:

El agua gusta a casi todas las personas. Al fin y al cabo nosotros también somos agua.

Podemos elegir entre agua salada, agua dulce, ríos, lagos, cascadas, agua subterránea…

Los deportes que yo os recomiendo, dependiendo de su edad, claro, son:

  • Piragüismo
  • Kayak
  • Remo
  • Kayak-polo
  • Rafting
  • Descenso de cañones
  • Buceo
  • Espeleobuceo
  • Esnórquel
  • Natación con aletas
  • Salto de trampolín
  • Vela
  • Surf
  • Windsurf
  • Esquí acuático
  • Bodyboard
  • Bodysurfing
  • Skimboard
  • Parasailing
  • Hockey subacuático
  • Waterpolo
  • Waterbasket
  • Triatlón

Deportes curiosos:

Y, por último, voy a hablaros de deportes que resultan curiosos. A mí, particularmente, solo me hacen gracia un par de ellos pero, como se suele decir, para gustos colores.

  • Bubble footbal
  • Kin ball
  • Bicipolo
  • Chess Boxing
  • Tchoukball
  • Speed Riding
  • Spiribol
  • Velogemel

Ahí os dejo estas ideas. Faltan muchos deportes, lo sé, sobre todo de equipo, de pala, raqueta y más. He hecho una selección de los que me parecen más interesantes. A partir de ahí, y una vez despierto el interés por el deporte, que cada uno siga investigando y elija el suyo.

A lo mejor descubre su pasión.

El círculo de Lola.

 

La pasión mueve montañas

Skate

Cada día que pasa lo tengo más claro: “la pasión mueve montañas”.

Todos los formadores de la Pedagogía Blanca insistimos en que hay que acompañar a los niños para que descubran sus pasiones y fomentarlas. No lo decimos por decir. Es el mejor camino para tener hijos y alumnos satisfechos con lo que hagan.

Cuando son pequeños, es necesario que les vayamos mostrando abanicos de posibilidades para que prueben y descubran. A lo largo de ese camino fijarán su esfuerzo y atención en lo que más les llame la atención e irán cambiando de objetivo a medida que les motiven otras cosas o dominen, según su criterio, la actividad anterior.

Un ejemplo es el deporte. Si desde pequeños, la única actividad deportiva a la que les exponemos es el fútbol, si muchos de los regalos que reciben es un balón, si los programas deportivos que elegimos están relacionados con ello, si le damos prioridad en el patio del colegio, nuestros hijos o alumnos se decantarán, única y casi exclusivamente, por jugar al fútbol.

En pequeños ayuntamientos, la oferta deportiva suele ser escasa. Básicamente suele ofrecer como actividad deportiva el fútbol, con un entrenador y horarios semanales de entrenamiento, competiciones interpueblos los fines de semana y, si van un poco más allá, interprovinciales.

Con suerte, a lo mejor también ofertan kárate.

Hoy me apetece daros unas cuantas alternativas para que ofrezcáis a vuestros hijos o alumnos. Sí, es cierto que para algunas hay que hacer una inversión algo mayor que para otras, pero está claro que a cada uno le servirá las que estén dentro de sus posibilidades.

Como técnico deportivo, os recomiendo que analicéis las posibilidades que mejor se adapten a la constitución y los gustos de los destinatarios. Una persona con sobrepeso NO puede correr un maratón sin sufrir consecuencias graves y una persona asmática NO debería bucear a 30 metros de profundidad. Tiene que dominar la coherencia.

Tened en cuenta la edad. Hay deportes que no son adecuados para niños muy pequeños, aunque podemos ir introduciéndoles visitando lugares donde se desarrollen para que se familiaricen, viendo documentales, jugando a algún juego de rol donde tenga que representar un personaje que realice algo parecido o haciendo un mural sobre él.

Deportes urbanos:

Quizás son los más fáciles de llevar a cabo. Suelen poder practicarse en cualquier espacio del entorno donde vivimos y la inversión no suele ser muy descabellada. Sin embargo, para los niños, poder optar a otras posibilidades les suele atraer.

  • Skate
  • Patinaje
  • Patinaje artístico
  • Longboarding
  • Roller
  • Slackline
  • Parkour
  • Gimkanas
  • Gimnasia en parques
  • BMX
  • Escalada en rocódromo
  • Bicicleta en general
  • Correr en diversas modalidades
  • Etc.

Deportes de montaña:

Los elijo como favoritos por muchas razones. La más importante es que llevan implícito el permanecer en un espacio al aire libre, que además de la faceta deportiva va a favorecer nuestra salud de manera exponencial a medida que lo practiquemos.

  • Senderismo
  • Montañismo
  • Montañismo invernal
  • Escalada deportiva
  • Escalada alpina
  • Bici de montaña
  • Skate de montaña
  • Parapente
  • Trail running
  • Esquí de montaña
  • Etc.

Una de las razones por las que os recomiendo estos deportes es porque no son competitivos, salvo que nos dediquemos profesionalmente a ellos. Los juegos de equipo, que también tienen su parte interesante, son muy competitivos. Alguien tiene que ganar y alguien tiene que perder. Mal gestionado, es frustrante para los niños. Creo que es mejor fomentar los deportes cooperativos, donde unos dependen del acompañamiento y la ayuda de su compañero en caso de elegir deportes de equipo.

La semana que viene os haré otro resumen de más deportes que considero interesantes para niños, adolescentes, padres y maestros, como he hecho hoy.

Espero que os sirva y que ellos descubran un mundo en el que conocer gente, practicar actividad física y tener buena salud física y mental.

Muchos de nuestros mejores amigos los conocemos practicando algún deporte que nos una. Eso siempre es positivo.

El círculo de Lola.

Ciencia

Ciencia

La mayoría de las personas, y sobre todo los niños, disfrutamos ante un experimento. Las ganas de aprender innatas que todos tenemos nos hacen buscar el cómo, el por qué y el para qué de las cosas. Así que, sea ciencia o magia, el hecho de que algo ocurra nos llama la atención.

Es importante que los niños, desde muy pequeños, experimenten. No lo digo yo, lo dicen los expertos. Así que, en condiciones normales, a un niño le gustará chupar, tocar, oler, ver, correr, saltar, trepar, jugar… y aprender cómo funcionan las cosas.

En ese proceso de aprendizaje es muy importante el acompañamiento respecto al descubrimiento científico. Primero, por seguridad y, segundo, para que aprenda a diferenciar ciencia y magia.

Años después de haber pasado por algunas aulas, donde trabajamos con niños mediante el descubrimiento, me cuentan que de lo que más se acuerdan es de cuando hicieron un volcán que echaba purpurina de colores y pompas, de el día que les llevé guantes, pinzas y mascarilla para “investigar”, cuando picaron piedra para encontrar huesos de dinosaurio o cuando descubrieron la cantidad de materiales distintos que utilizaban los pájaros para construir sus nidos.

Es una satisfacción muy grande saber que el esfuerzo que hacemos para que los niños comprendan cómo funciona el mundo, cómo debe ser la relación de respeto con su entorno y con el medio ambiente y las consecuencias de hacer las cosas de uno u otro modo tiene una repercusión positiva.

Por suerte, contamos con profesionales que se dedican a mostrar la ciencia a través del juego, para todas las edades, para familias, en colegios, en asociaciones… Personas implicadas en la formación con rigor y a la vez con esa capacidad de transmitir de forma divertida. Buscad ese tipo de expertos y empresas, programaciones, cursos, talleres o charlas que estén enfocados en este sentido. Participad.

Busquemos ese modo de aprender. Tenemos que mantener en los niños la llama de la curiosidad.

Queremos ayudar a descubrir ese mundo y vamos a regalaros tres ideas geniales para despertar su curiosidad y sus ganas de aprender. Estad atentos a este blog. La semana que viene publicaremos las propuestas.

El círculo de Lola.