Internet

Arduino

Es increíble de lo que son capaces las personas cuando tienen interés por algo.

Además, Internet y los millones de generosos internautas que cuelgan información en la red, facilitan mucho la localización de todo tipo de datos, vídeos, libros, documentos, tutoriales, PDFs, imágenes… de cualquier tema que despierte nuestra curiosidad.

Este regalo del siglo XXI nos ayuda a que los jóvenes aprendan todo lo que les atraiga, sabiendo discriminar la información, claro, de una manera atractiva, interesante, activa e intuitiva.

El apoyo de internet y las ideas que proporciona se aproxima al infinito.

Además, como madre homeschooler, su ayuda es incalculable. Llegada una cierta edad, nuestros hijos sienten inquietud por temas que, seguramente, no dominemos. No podemos saberlo todo, desde luego, y mucho menos sobre temas tan actuales que no sabemos ni nombrarlos.

Mis hijos, en busca de conocimientos, son incansables. Siempre andan liados con alguna búsqueda que vaya satisfaciendo su necesidad de aprender. Ha llegado el momento en que ya no aprenden de mí, al menos en relación a los aspectos teóricos de los temas que les interesan, sino que siempre me están enseñando.

Desde trucos de magia a la reproducción de los anfibios, robótica, proyectos con Arduino, clases de guitarra o piano, historia medieval, matemágicas… TODO está en la red. Y, desde luego, con presentaciones tan atractivas que nuestros más de 2000 libros, hasta hace poco manoseados, se van quedando aparcados en los estantes.

Bueno, todos no, los cómics y algunos clásicos o Tolkien y J.K. Rowlling,  siguen cambiando de sitio entre la estantería y la mesilla de noche sin parar. Esos no faltarán nunca.

Creo que es muy importante acompañar a nuestros hijos y alumnos en su descubrimiento de Internet. Hay que mostrarles todas las caras de la red y enseñarles a sacarle partido, con responsabilidad y coherencia.

Vigilar sus primeros pasos. La ansiedad que crea el bombardeo de información inacabable puede desbordarles y eso tampoco sería interesante. Tienen que saber hasta dónde pueden llegar o no. Con nuestra ayuda, la red puede convertirse en un buen aliado para el aprendizaje y ellos en sus propios profesores.

El círculo de Lola.

 

¡Qué curioso!

Curioso

¡Qué curioso!

Un día nos visitó Héctor, un amigo de mis hijos con un talento asombroso para todo lo que le apasiona. La verdad es que en casa se le admira bastante.

Él estaba de vacaciones escolares pero, como nosotros no tenemos fechas definidas, teníamos pendiente terminar un trabajo y le pregunté si le apetecía hacerlo con ellos. Accedió, con gusto, sin saber de qué se trataba, porque sabe que nuestras “clases” son divertidas.

El trabajo consistía en realizar unos cálculos espaciales, volúmenes, superficies, áreas… Qué curioso… Hicieron el trabajo en grupo, llegando a acuerdos en segundos, repartiéndose las tareas de modo equitativo, sin quejas, sin protestas… Sacando todos los datos sin error porque, si uno dudaba, entre los tres encontraban la solución.

Qué curioso. Por lo visto, ésta manera nuestra, tan rara, de explicar las cosas y llevarlas a cabo, y obteniendo el mismo resultado… es más interesante.

Qué curioso que los niños prefieran métodos activos de aprendizaje. El nuestro, sin duda, lo es. No existen las clases magistrales en casa, aunque a veces vamos a escuchar a expertos en alguna materia que sí suelta un sermón, jejejejejejeje… Sarna con gusto, no pica.

El caso es que lo pasaron genial. Hicieron un estudio exhaustivo sobre el espacio que les rodeaba y se rieron un montón mientras recopilaban los datos y planteaban las fórmulas y operaciones.

Un día de clase estupendo. Gracias, Héctor!!!

El círculo de Lola.

TDAH Crowdfunding.

papadedia

La Pedagogía Blanca entrevista a Javier Sastre, promotor de TDAH Crowdfunding.

 

Hola, Javier, gracias por recibirnos.

Está claro que el número de diagnósticos de TDAH ha aumentado mucho en los últimos años hasta el punto de haber cierta alarma social al respecto. ¿A qué crees que puede deberse este aumento en el número de diagnósticos?

Bien, quizá, para poder entender mi respuesta a esta pregunta, primero deba daros mi opinión de lo que creo se esconde detrás de las siglas TDAH. En mi opinión, estas siglas sólo son la manera de llamar a un conjunto de comportamientos o actitudes que presentan determinados niños. Fíjese que no digo síntomas, porque parecería que estamos hablando de una enfermedad, y creo que se debe hacer un esfuerzo por evitar el etiquetar de enfermos a estos niños, porque eso puede traerles muchos más problemas que beneficios.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que ha influido, determinantemente, en el aumento del número de diagnósticos, es el hecho de que los comportamientos y actitudes de estos niños son incompatibles con lo que el sistema educativo y social actual espera de ellos.

Cuando se comienza la educación primaria, o incluso antes, el sistema espera que los niños se comporten como adultos y sean capaces de permanecer sentados varias horas, aprender a leer, escribir, jugar en un patio cerrado… y todo ello teniendo un perfecto control de sus emociones.

Esto, además de exigírseles en el escuela, muchas veces se les exige fuera de ella, en casa, en sus actividades extraescolares y de ocio… Los niños a esa edad no tienen por qué estar preparados para sufrir un impacto de ese calibre. Muchos de ellos, por su naturaleza, no pueden seguir estos patrones, que no son patrones creados pensando en su individualidad, sino en lo que dicho sistema necesita.

Esto, sin duda, lleva a creer que muchos niños tienen algún problema en su cerebro por no poder ceñirse a esas reglas para las que, simplemente, su cerebro aún no está en el punto de desarrollo necesario. He aquí, lo que desde mi punto de vista está detrás del aumento de este tipo de casos en los últimos años.

¿Cómo pueden unos padres, a los que les dicen que su hijo tiene TDAH, actuar de manera que puedan ayudarle?

Creo que la familia juega un papel clave en todo esto. De hecho, dependiendo de cómo sea encajado por ella, dependerá que todo se quede en una anécdota o por el contrario suponga una verdadera pesadilla.

La familia, sobre todo los padres o adultos responsables del cuidado del niño, manejan la llave que separa la luz del abismo. Si la familia se alinea con el sistema, contribuyendo a etiquetar al niño y enviándole el mensaje, consciente o inconsciente, de que tiene un problema, de que está enfermo porque no se comporta igual que los demás… posiblemente, ese niño, al sentirse rechazado también en su hogar donde él espera la máxima compresión, tenga una peor evolución que aquel niño que es respetado por su familia tal y como es, de manera que se hagan prevalecer sus intereses y necesidades sobre los del sistema.

Me gustaría poner un ejemplo a este respecto para comprender mejor lo que quiero transmitir. Imaginemos que a un niño le es imposible permanecer sentado más de 20 minutos en clase. La familia puede abordar el problema, bien presionando al niño para que esté sentado en clase todo el tiempo que el horario establezca, o bien tratando de hablar con la escuela para que intente adaptarse a las necesidades del niño permitiéndole levantarse cuando lo necesite y diseñando para él otras formas de aprendizaje.

En muchas escuelas de hoy en día, un planteamiento así por parte de la familia podría ser inadmisible. A partir de ahí, ya dependerá de las circunstancias y capacidades de cada familia para rendirse al sistema y acabar presionando al niño o para seguir adelante defendiendo sus necesidades, llegando hasta el punto que haya que llegar, para respetar la individualidad del pequeño o pequeña.

¿Realmente crees que merece la pena hacer un esfuerzo económico tan grande para subtitularlo al español? ¿Tan importante es el mensaje que manda este documental?

El importe es elevado, sin duda (más de un año de negociaciones con la productora no han permitido abaratar más el coste debido a la alta inversión que supuso su grabación y montaje), pero gracias a la campaña de Crowdfunding ese esfuerzo puede compartirse entre todos los aportantes.

Por otro lado, y a pesar del elevado importe, no tengo ninguna duda que su subtitulado merece la pena. El documental cuenta la historia de un grupo de educadores de un colegio danés que, alertados por el notable incremento de los casos de TDAH entre sus alumnos, decide ponerse en contacto con un centro de bienestar y desarrollo infantil para explorar nuevas alternativas de tratamiento a la medicación.

En la hora y media que dura el documental, puede verse la terapia psicoevolutiva individualizada que realizan los niños trabajando aspectos como la capacidad sensorial y motriz, la gestión emocional, los hábitos de vida…, aspectos que van mejorando, notablemente, en los pequeños.

Este proceso dio lugar a situaciones duras que pudieron ser grabadas. Situaciones que, ya sólo por sí solas, me impulsaron a embarcarme en el proyecto. Si a eso le añadimos el contenido libre de emociones del documental donde puede verse claramente como al avanzar hacia tratamientos más integrales alejados del farmacológico, incluyendo por supuesto los hábitos de vida  y los modelos educativos que se usan con estos pequeños, los niños mejoran notablemente, creo que no se podía mirar para otro lado.

La comunidad hispana merece tener delante de sus ojos una cinta con la capacidad de ésta para remover conciencias, para que todos los implicados en el cuidado de estos niños: educadores, padres, maestros, médicos… revisen si están enfocando bien sus acciones o pueden mejorarlas para beneficiar al niño que tienen delante.

¿Qué pueden hacer las personas que quieran colaborar con el proyecto?

Para colaborar con el proyecto, lo más importante es la aportación económica debido al alto precio. Por tanto les pediría a las personas interesadas en el asunto y por supuesto a las familias en las que están estos nenes que, si su economía lo permite (si no  también se puede colaborar difundiendo la campaña entre sus conocidos, lo cual es muy importante), hagan una aportación porque sólo el ver el documental puede desencadenar una profunda reflexión y una nueva energía para explorar nuevos caminos en el apoyo a sus pequeños.

¿A quién puede ayudar este documental?

Sinceramente, creo que a cualquier persona (médico, pediatra, educador, maestro, papá, mamá…), porque todos, en mayor o menor medida, podemos tener contacto con un niño que tenga unas necesidades especiales de este tipo.

En lo que a las familias se refiere, vendrá muy bien para familias cuyos niños son mayores y ya “dejaron el problema atrás” porque podrán unirlo a su experiencia, sirviéndoles para entender muchas cosas. Quizá todavía ayudar a sus hijos en algunos aspectos y, por supuesto, ayudar a las familias que se encuentren en el centro del laberinto.

También vendrá muy bien a padres con niños más pequeños que todavía no están en edad de ser valorados por su capacidad de atención, o a futuros padres, para que se vayan informando y detectando, con más antelación, las cualidades de su hijo, pudiendo así ofrecerle mejor ayuda.

¿Crees que es importante que los profesionales sanitarios y psicólogos tengan acceso a este documental?

Sin duda, como comentaba anteriormente, a cualquier persona en contacto con estos pequeños podrá ayudarle mucho, y cómo no, a profesionales cuyas decisiones van a tener tanta influencia en el futuro de los pequeños que tratan.

Al ver el documental, su impacto, sin duda, les llevará a reflexionar sobre sus formas de abordar sus iniciativas de ayuda para los pequeños. De esas reflexiones surgen los debates que pueden permitir cambiar las cosas.

Gracias, Javier, ha sido muy ilustrativo escucharte. Deseamos que tengas mucho éxito y estamos deseando que el proyecto se haga realidad, para que algo tan importante como es atender adecuadamente a estos niños se lleve a cabo.

Todos los que queráis colaborar, podéis hacerlo en el siguiente enlace:
http://crowdeduca.com/fundraisers/tdah-crowdfunding/

La importancia de amasar

galletas

Me llama la atención últimamente, entre niños de mi entorno, que a los que tienen una letra que no le gusta a los profesores les amenazan con bajarles la nota si no la mejoran e incluso, a uno de mis vecinos, le han dicho algunos profesores que no le leen los exámenes y por tanto no le evalúan.

Curioso, porque alguna tarde se viene a casa a que le expliquemos dudas y, la verdad, con un mínimo esfuerzo, su letra la considero legible.

Otra niña de ocho años está quemadísima con la profesora porque en un curso escolar la ha hecho cambiar la letra más de cinco veces hasta que se ha ajustado a sus parámetros para poder aprobar. Su letra inicial y cualquiera de las versiones era muy buena. Cosas que pasan y que no se comprenden…

Y así, varios casos…

Así que, yo, ni corta ni perezosa, me he puesto a preguntar a estos alumnos y a otros que son algo mayores, qué tipo de “plástica” han hecho estos años en infantil y primaria en el colegio, con el objetivo de ver si pudiese haber alguna relación entre la “mala” letra y el desarrollo correcto de su psicomotricidad fina y… curioso: NUNCA han manipulado plastilinas ni masillas de ningún tipo, no les han dejado jugar con construcciones “porque decían que luego no las recogíamos”, no les han propuesto nunca hacer pan o galletas, muchos no saben recortar, y muchos, con 9 años, ni atarse los cordones de los zapatos!!!

Por favor, estoy tan enfadada con estas cosas!!!

Así que, un consejo. Llega un nuevo periodo vacacional. Aprovechemos para que nuestros hijos manipulen y amasen. La importancia de esta destreza para su futuro cognitivo es muy grande y apenas supone esfuerzo.

Que hagan galletas, que hagan pan, que ensarten brochetas de fruta, que busquen intrusos entre las lentejas, que unten tostadas, que rellenen huevos cocidos… lo que se os ocurra.

Buscad regalos que tengan que ver con la manipulación adecuada a su edad. Dejad de lado los juguetes a pilas y ruidosos que no les favorecen en este aspecto.

Sin haber trabajado con los pequeños esta destreza no podemos pretender que escriban correctamente. Es mi punto de vista.

El círculo de Lola.

Cosmética para adolescentes

cosmetica

Una de las cosas que más les gusta a los adolescentes con los que he trabajado es aprender a fabricarse sus propios cosméticos.

La frase graciosilla era “qué bien, así me sale más barato y lo que me sobra de lo que me da mi madre, para comprar cremas y champú, me lo gasto en otra cosa”, jejejejejejeje… ellos y su picaresca.

Lo cierto es que siempre le he sacado mucho partido a estas clases. A ellos les encantaban también. Todos contentos.

El proceso es interesante: primero les cuento un par de cosillas respecto a la recolección de plantas. Cuándo se cogen las hojas, cuando los tallos, cuando las raíces, cuándo los frutos y qué porcentaje máximo podemos recolectar de cada planta para no extinguirla y que siga su proceso de crecimiento y reproducción.

Después de cuatro consejos en cuanto a eso, les enseño a buscar ágilmente en guías de plantas silvestres. Cómo saber si la planta que hemos localizado en el libro es la misma que nos encontrarnos en la naturaleza. Comprobamos, según la época del año, hojas, flores, frutos, tallos o troncos… Salimos al campo para ello.

Si ya lo tenemos claro, la recogemos de forma adecuada y la colocamos en los recipientes para su transporte. Normalmente usamos cestas de mimbre grandes y con poco fondo.

Una vez en clase, las fotografiamos y las catalogamos. Si necesitan un proceso de secado se preparan para ello y, si son para uso directo, nos preparamos para “cocinarlas”.

Utilizando recetas para la fabricación casera de varios productos cosméticos, conseguimos varias destrezas más.

Manejar unidades de medida, calcular porciones y porcentajes, realizar operaciones matemáticas básicas, usar hornillos y utensilios de cocina para fines distintos, etc.

Sólo utilizamos plantas, productos ecológicos (esencias, aceites, grasas vegetales…) y hortalizas y huevos frescos. Así, además, añadimos un valor importante a la agricultura, sobre todo la local, y al consumo de productos ecológicos.

Analizamos también los etiquetados de productos industriales que sirven para el mismo fin, por ejemplo, lavarnos las manos, y comparamos los ingredientes sintéticos que utilizan y su toxicidad y los que hemos utilizado nosotros.

Valoramos el proceso de fabricación, los agradables olores, el tacto de los productos, su inocuidad… De hecho, mi frase respecto a esta práctica siempre es: si no nos lo podemos comer, no lo podemos utilizar en nuestra piel, ya que ella es lo que hace, comérselo, y llega al mismo sitio que si lo ingerimos a través de nuestra boca.

El círculo de Lola.

 

 

Musiqueando

sonajero

Una manera muy interesante de conocer la geografía mundial es a través de la música. Sí, como lo leéis.

Tanto en clase como en casa, una manera maravillosa de que los niños conozcan el mundo es, sin duda, a través de la música, la danza, los instrumentos originales de ese lugar, las canciones típicas, sus bailes tradicionales…

Os propongo que les pongáis este reto a los niños. A mí me encanta y siempre ha sido un recurso genial para que aprendan sobre el tema.

El orden en el que yo lo he trabajado ha sido el que os pongo a continuación, pero podéis adecuarlo a vuestro tiempo y necesidades.

  • Mapa del Mundo
  • Diferenciar los continentes
  • Diferenciar los países
  • Centrarnos en cada país: situación en el planeta respecto al ecuador (para más adelante, analizar la relación entre la música y el lugar en que se encuentra respecto a este punto)
  • Ir averiguando, por países, e incluso provincias, cuál es su música, qué instrumentos predominan, la letra de sus canciones, escuchar música original de ese país, opinar sobre ella (me gusta, no me gusta, por qué…)
  • Una vez estudiada la música de cada continente, comparar unos países con otros: similitudes, diferencias, alusiones a las que hacen sus letras, por qué… relación con su política, con sus costumbres ancestrales…
  • Ir plasmando todo ese trabajo en papel continuo en las paredes para tenerlo a la vista e ir completándolo con recortes: dibujos o imágenes de trajes típicos de bailes tradicionales, instrumentos autóctonos o más utilizados, estilo musical predominante en su cultura, etc.
  • Podéis hacer una recopilación de música de cada lugar del mundo para tenerla como archivo en el aula o en casa y escucharla de vez en cuando.

Con este proyecto podéis hacer varias cosas:

Organizarlo para que se desarrolle, de forma muy breve durante un curso escolar o, mejor aún, durante todo primaria, como proyecto de centro.

El material que se obtiene con este trabajo da mucho juego para proponer mil actividades más: conocer mejor los países de compañeros de clase procedente de otros lugares del mundo que, además, estarán encantados de mostrar su cultura, organizar festivales de danzas del mundo, abrir las puertas a la música tan rica y variada que existe y no quedarnos en los Tops que nos vende la radio o la televisión, crear un taller para confeccionar (disfraces) los trajes típicos de las danzas del mundo, bailar, construir instrumentos musicales de los que nunca habíamos oído hablar y conseguir que suenen y muchas cosas más.

En este proceso trabajamos: creatividad, matemáticas, lenguaje, trabajo en equipo, expresión oral y plástica, sociabilización, tecnología, idiomas, geografía, historia, integración, movimiento…

Espero que os guste la idea. La música es muy importante para todos. Hay que acercarla a los niños de forma divertida.

El círculo de Lola.

Lazos

lazos

Si dejásemos a los niños empatizar desde que son pequeños con los demás, sin contaminarles con pensamientos negativos, críticas a los demás delante de ellos, sin actitudes despectivas hacia otras personas sin criterio, sin agresividad al hablarnos entre adultos, sin que vean películas o series que no estén adaptadas a su edad o imágenes que pueden dañarles, sin regañarles con malos modos cuando hacen algo que a nosotros no nos encaja… entonces, esos niños, no se volverán agresivos y no harán daño a otros niños o a otras personas.

Los niños, por naturaleza, son amables, empáticos, cariñosos, alegres…

El bullyng está de moda en las noticias y a todos nos indigna pero ¿qué hacemos en cada casa para evitarlo?

Es muy importante que se erradique. Es muy importante que, en cada casa, se trabaje de manera correcta para aportar a una educación amable. Es muy importante que la sociedad tome conciencia de que es responsable, como colectivo humano, de que esto ocurra y ponga remedio ya.

La vida de nuestros hijos está en peligro.

Emociones

feliz

Por suerte, cada día se oye más hablar sobre la importancia de atender las emociones de los niños.

No voy a hacer una declaración sobre lo que esto significa. Tenéis a grandes expertos en la red a los que consultar o leer sobre este tema.

Lo que voy a mostraros hoy es una manera que yo utilizo con niños para que se expresen, incluso sin saber escribir, leer o hablar.

Además, utilizamos la creación de éste instrumento como taller de manualidades.

Materiales necesarios:

  • Dos platos de cartón (a ser posible blancos, sin satinar).
  • Un pasador metálico pequeño.
  • Lápiz y goma.
  • Rotuladores de colores.
  • Una tijera.

Se trata de dividir, con el lápiz, uno de los platos en varios quesitos iguales, dependiendo de las emociones que queráis representar. En la muestra que os traigo hemos puesto cuatro porque los niños eran muy pequeños.

Al otro plato, le recortáis el equivalente a uno de los quesitos, sólo la mitad del radio, que será el que colocaremos encima del otro para ir mostrando las emociones que hayamos representado.

En el resto del plato, dibujamos ojos (o utilizamos ojos locos, que son más divertidos) y nariz (nosotros hemos puesto un trozo de huevera que, además, tapa el pasador), pelo o lo que se nos ocurra, dependiendo del personaje que elijamos para nuestro instrumento de medir emociones. En este caso es un castor,

Podéis hacer un oso, un gato, un payaso, un niño, una niña, un conejo…

Con el pasador sujetáis los dos platos y termináis de pintarlos y de dibujar en el de abajo los gestos que decidáis, de modo que al girar el de arriba sólo se vea uno, como aquí, en la muestra que os dejo.

Espero que os guste mucho la idea y lo construyáis y utilicéis con vuestros hijos o alumnos.

El círculo de Lola.

asustado contento feliz triste

UAM, apostando por un cambio educativo

uam

¿Habéis oído alguna vez eso de “un sueño hecho realidad”? Yo lo viví la semana pasada en la UAM, en la Facultad de Formación de Profesorado de la Universidad Autónoma de Madrid.

Cuando me pidieron que fuese a hablar de Pedagogía Blanca sentí un hormigueo en todas mis extremidades que no puedo describir.

No por ir a dar una conferencia desde un estrado, eso lo he hecho muchas veces y no me inquieta, sino porque era para alumnos que serán futuros maestros. Futuros responsables de la educación de miles de niños que estarán en sus manos y que de ellos dependerá, en gran medida, ser lo que sean de adultos.

¡Tenía tanto que decirles! ¡Tenía tantas cosas que quería contarles! ¡Tenía tanto que pedirles! La verdad es que en dos horas no caben muchas palabras. Aún así, intenté hablarles rápido para que me cupiesen más.

Mirando sus rostros de intriga al llegar, su escepticismo al principio, su pesimismo incluso… fui captando el cambio que mostraban sus rostros a medida que les convencía de que las cosas se pueden cambiar, primero en el corazón y luego en el aula.

Junto a mi compañera Carmen Fernández, que les introdujo en el ámbito, necesario e inseparable, de la disciplina positiva para el desarrollo de su tarea como formadores, conseguimos al final que los rostros se suavizasen, que rieran a carcajadas, que cambiaran su opinión sobre la manera de enseñar y, con orgullo, incluso vimos alguna lagrimilla y recibimos abrazos.

Estoy muy orgullosa de la semilla que va dejando La Pedagogía Blanca, de la semilla que vamos dejando los que creemos firmemente que se puede hacer de otro modo, los que damos importancia a cada ser, a cada persona, que respetamos los deseos y las inquietudes de cada uno, de todos los maestros y profesores que trabajan desde esta forma de pensar.

Y, por supuesto, estoy muy orgullosa y agradecida a personas como Lola Pérez Bravo, Profesora Asociada del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Claudia Messina Albarenque, Profesora del mismo departamento y María José Álvarez Barrio, Vicedecana de Extensión Universitaria, Cooperación y Cultura, que trabajan desde la base para llevar esos cambios a cabo desde la formación a los maestros.

Esa es la clave.

En la tormenta de palabras que promovimos al finalizar la conferencia, salieron algunas muy alentadoras como: amor, cambio, implicación, escucha activa, asertividad, empatía, evolución, resilencia, educación emocional, acompañamiento, cariño, compromiso…

¡El cambio está en marcha!

El círculo de Lola.

La cuerda

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Hoy os voy a dejar una herramienta que a mí me gusta mucho y que uso a menudo: La cuerda.

Con una simple cuerda, que suele ser barata y fácil de encontrar, tenemos un mundo de posibilidades para trabajar con los niños y con los adultos. No hace falta que sea en clase, también puede ser en familia.

Con este elemento podemos trabajar varias funciones: ordenar, comunicación oral, comunicación no verbal, el tacto, el trabajo cooperativo, la agilidad mental, las matemáticas y cualquier materia, según a lo que enfoquemos el juego.

La única premisa para usarla es que en ningún momento podemos dejar de tener, al menos, un pie sobre la cuerda. Por eso, para pasar de una posición a otra, tendrán que agarrarse bien unos a otros (tacto), ayudarse mutuamente (confianza), no salirse de la cuerda (destreza), etc…

Os dejo algunas de mis experiencias:

  • Edad: se colocan, inicialmente y en el orden que les apetezca (aún no saben lo que van a tener que hacer), con los dos pies sobre la cuerda. Se tienen que ir preguntando la edad y ordenando, por ejemplo, de izquierda a derecha, de menos edad a más. Ésto lo podéis organizar como queráis.
  • Orden alfabético del nombre: de la A la la Z, de izquierda a derecha, por ejemplo. Es una manera de irse conociendo. Viene muy bien para las dinámicas de presentación de un grupo.
  • Oden alfabético del primer apellido: otra opción, por ejemplo, para los que ya se conocen por el nombre.
  • Animales: elige cada uno su animal favorito y se ordenan, por ejemplo, según la cadena trófica de los animales elegidos. Clase de ciencias.
  • Alimentos: cada uno elige un alimento, sin que se repitan, y tienen que ordenarse de menos calorías a más, por ejemplo. Clase de ciencias.
  • Culturas: cada uno elige una cultura (egipcios, mayas, romanos, hititas…) y se tienen que ordenar cronológicamente según su aparición en la historia.
  • Cronologías: la verdad es que, para ubicar órdenes cronológicos de cualquier tipo, la cuerda es un gran recurso.
  • Números: lo he usado con niños pequeños que aprenden los números. Se colocan cada uno una cartulina con un número colgada con un cordel y se van colocando por orden. Según su psicomotricidad, les costará más o menos moverse por la cuerda sin dejar de pisarla. No pasa nada.

Y así hasta el infinito. Usar mucho la cuerda. Se abrazan 😉

El círculo de Lola.