Cambiar el enfoque en educación: el valor de las preguntas

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Una cosa interesante que nos ocurre a los que estamos acostumbrados a la estructura escolar actual es que no somos capaces de salir de ella a veces incluso si sabemos a ciencia cierta que el aprendizaje se produce de otra forma y no tiene lugar casi nunca a través de dicha estructura.

A muchos padres o profesores que se embarcan en aventuras pedagógicas nuevas buscando salirse del paradigma educativo convencional les cuesta cambiar de enfoque y siguen casi sin querer o sin darse cuenta con el modelo escolar. Algunos desean trabajar por proyectos y quieren ser creativos y abiertos, pero acaban volviendo a lo mismo: el modelo en el que el “maestro” es el que habla, los niños callan y escuchan; el “maestro” hace preguntas supuestamente “didácticas” y los niños deben contestar en función de ciertos conocimientos (no de sus modelos mentales o de su propia lógica).

Si desean cambiar de paradigma dejen atrás este modelo. Hay varias razones para ello.

1. El protagonismo del aprendizaje es de los niños. Hay que dejarles a ellos preguntar lo que realmente les interesa, no forzar las preguntas desde el punto de vista del adulto-maestro-guía.

2. Se aprende conversando, como adultos tenemos que mantener conversaciones diarias con los niños – como si habláramos con amigos adultos sobre temas importantes, pero teniendo en cuenta que ellos preguntarán mucho más que un adulto (quizá) por saber menos.

En general el mecanismo de enseñanza-aprendizaje funciona como de adulto a adulto, pero en el caso de los niños los conocimientos circulan desde alguien que puede saber más o sabe cómo buscar la información hacia alguien que no la tiene o no sabe cómo y dónde buscarla.
El cerebro de los humanos está desarrollado de tal forma que el área de la comunicación ocupa gran parte del lóbulo frontal por una sencilla razón: somos mamíferos que vivimos en grupos de organización compleja, necesitamos una manera eficaz de comunicarnos y nuestros cerebro es prueba de ello. Tenemos dos grandes áreas en el cerebro encargadas de la comunicación: el área de Broca (controla los músculos necesarios para la fonación) y el área de Wernicke (comprensión de los sonidos y de las palabras). Necesitamos ejercitar nuestras habilidades de comunicación sencillamente COMUNICANDO con lo demás diariamente, de forma libre y sincera, distendida, sin restricciones, sin obligaciones, prisas o estrés.

3. Somos mamíferos bípedos. Nuestras manos – al no ser usadas para desplazarnos como en el caso de otros mamíferos/primates – se han desarrollado de una forma tan compleja y tan precisa que hemos necesitado desarrollar también nuevas estructuras cerebrales. Además al caminar erguidos y con la parte superior del cuerpo libre los estímulos visuales y táctiles asociados a nuestra postura son mucho mayores y esto también contribuyó al desarrollo de estructuras cerebrales que nos hace sensibles desde que nacemos a un tipo de aprendizaje muy muy distinto al planteado en las escuelas de hoy en día.
Necesitamos movernos, tocar, probar, desarrollar la psicomotricidad (tal y como está diseñada desde el nacimiento) a través de actividades de todo tipo.

4. Estamos diseñados para interactuar activamente con los demás para aprender lo que nos interesa, lo que es importante para nosotros: a través del lenguaje, la acción, la exploración, el juego, el error…

5. El pensamiento crea relaciones, cruces de ideas, realiza funciones y resuelve problemas; se da lo que llamamos “el efecto Medici”, la intersección de nociones, conocimientos, informaciones, que además siguen una lógica muy particular, según la personalidad y las habilidades básicas de cada uno. 

Estar sentados en un aula, callados y escuchando, difícilmente puede responder a nuestras necesidades primordiales de aprendizaje; e intentar un nuevo enfoque pedagógico que nos permita cubrir estas necesidades debe tener en cuenta obligatoriamente el funcionamiento real del cerebro y de nuestro cuerpo, en definitiva. Visto lo visto, volver al modelo de las preguntas retóricas no es el mejor enfoque para el aprendizaje de los seres humanos; la conversación sí es una herramienta poderosa y adecuada.

Sorina Oprean

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