Castigado!!!

Pizarra

Ayer hablaba con unos amigos, todos ellos maestros, de lo triste que es que se siga castigando a los niños en el colegio por cuestiones que no son responsabilidad suya.

Quiero hoy poneros algunos ejemplos reales que comentábamos para ver si, a alguien, le remueve la conciencia y cambia de actitud.

Además, otra cosa en la que coincidimos es que muchos de estos maestros y profesores son jóvenes. ¿La razón? Supongo que muchas. Puede ser que no tengan herramientas para resolverlo de otro modo, porque eso no se aprende en magisterio… Puede ser que es más cómodo recurrir al miedo para mantener la clase en silencio y ordenada. Puede ser que sólo sepan reproducir lo mismo que hicieron con ellos y no se han molestado en buscar alternativas, como disciplina positiva o cualquier otro recurso que les facilite resolverlo de mejor forma. Puede ser que, realmente, les importe un pimiento su trabajo y sólo busquen que pase el curso, sin más, sin aportar a otros ni a ellos mismos (quiero pensar que éstos son los menos).

Entre otras cuestiones comentamos las siguientes:

  • Niños que son castigados porque no han llevado ese día el almuerzo que “toca” según una tabla ridícula: lunes – lácteo, martes- bocadillo, miércoles – fruta, jueves – bollería y viernes – libre. En primer lugar: hay niños que NO toman lácteos, hay niños que NO toman bollería, hay niños que NO toman fruta… y esas cuestiones no tienen que resolverse en el colegio. Puede ser una decisión de la familia o de los propios niños respetada. Y, por otro lado, algunas veces no llevan el almuerzo correcto porque a los adultos responsables se les ha olvidado o se han equivocado pero castigan al niño.
  • Niños que son castigados porque no han llevado hechos los deberes. A veces es porque han tenido una agenda extraescolar que no se lo ha permitido (actividades, visita a algún familiar, dentista, enfermedad, decisión de sus padres…) o porque, simplemente, se les olvidó anotarlo en su agenda de tareas para el día siguiente. Porque a todos se nos olvida a veces algo, ¿no? Bueno, al menos a mí sí. Una no, muchas veces. Y no tengo a nadie que me castigue por ello.
  • Niños que son castigados porque, de repente, se les cae todo el contenido del estuche al suelo. O los papeles de un archivador de anillas al cambiar unas hojas de un lado a otro.
  • Niños que son castigados por reírse mientras un profesor ridiculiza a otro niño por alguna razón que solo él puede criticar.
  • Niños que son castigados en el recreo por pegar a otro o insultarle sin haberle enseñado herramientas para resolver los conflictos de otro modo previamente.
  • Niños que son castigados por pintar en la pizarra durante el cambio de clase.
  • Niños que son castigados por llevar la contraria al profesor, opinando en voz alta, no estando de acuerdo en lo que él dice, y no aprovecha esa oportunidad para trabajar aspectos tan importantes como la forja de los propios pensamientos, de la visión crítica sobre las opiniones de otros, etc…
  • Niños que son castigados por hablar, chillar, corretear… entre clase y clase.
  • Niños que son castigados por no llevar la ropa adecuada (zapatillas de deporte el día de educación física), sin pensar, de nuevo, que puede ser responsabilidad de los adultos que gestionan su armario o su ropa diaria.

Y, además, esos castigos suelen ser actividades injustas, desproporcionadas y, a veces, ridículas e inútiles.

  • Copiar 150 veces: no hablo en clase; no me muevo de mi mesa; no traigo los deberes sin hacer; no me río durante las clases; en clase solo escucho al profesor; etc.
  • Castigado sin recreo, en un banco, mirando cómo los demás juegan y los profesores responsables del patio charlan, se ríen, toman café…
  • Castigado sin recreo, haciendo los deberes que no ha traído por la mañana (sea por la razón que sea).
  • Castigado sin educación física, en clase, para copiar un tema entero de lengua (por ejemplo).
  • Castigado sin participar en alguna actividad extraescolar por haber suspendido la asignatura el trimestre anterior.
  • Castigado contra la pared (parece ser la estrella de la semana. Yo creía que ésto ya no existía).
  • Castigado a la silla de pensar. Pero… ¿pensar el qué?
  • Castigado a trabajar en el suelo, sin mesa, porque no sabe estar bien sentado en ella y, por tanto, no le hace falta.
  • Castigado a copiar párrafos enteros para “mejorar” la letra.

Y todo esto, ha sucedido en una semana, en tres o cuatro colegios. Qué no estará ocurriendo en todo el mundo… ¡Qué triste!

Señores maestros, profesores… Sé que es un esfuerzo de tiempo y dinero recibir formación fuera del horario laboral. Sé que la administración cada día pone más dificultades para desarrollar nuestra labor. Sé que nos hacemos mayores y los niños nos van molestando cada vez más. Sé que los niños y jóvenes cada vez son menos respetuosos (aunque esto no es culpa suya siempre). Pero es muy importante renovarse y avanzar. Cambiar de mentalidad para cambiar las cosas desde dentro.

Hay mucho por hacer. Yo a veces también me canso, pero no podemos desistir. Somos su oportunidad. A veces la única.

Escuchemos, aprendamos, estudiemos, avancemos, aportemos… y este Mundo será cada día mejor.

Y, si no, no pasa nada. Dejamos este trabajo tan horrible y buscamos otro empleo que nos satisfaga más.

El círculo de Lola.

 

 

¿Quién enseña a acosar a los niños?

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Mientras los adultos insulten, usen chantajes, amenacen, agredan física y emocionalmente, retiren atención, se miden, etiqueten, aparten y castiguen a los niños… en hogares y aulas… no sirve de nada estar contra el acoso escolar. Seguirá sucediendo.

“Los padres son sobreprotectores y no enseñan a los niños a defenderse…. luego pasa lo que pasa”

“Hay niños muy sensibles que se ponen mal por cosas sin importancia. Ahora cualquier problemilla quieren que lo tomemos como acoso escolar y la mayoría vienen con quejas sin importancia”

“Siempre ha sucedido, mientras no se vaya de las manos no es grave.”

“No hay que intervenir en los conflictos de los niños, deben resolverlos ellos.”

“Mi trabajo es enseñar, no estar pendiente de todo lo que pasa. No soy psicólogo y tengo mucho trabajo con las clases y los informes.”

“Los niños son niños.”

“Tienen que venir educados de casa.”

 

Mientras no dejemos de escuchar estas cosas en boca de profesores y maestros JAMÁS acabaremos con el acoso escolar.

 

Mientras se esconda que eso sucede en todas las aulas y patios, en todas, a diario y se minimice y niegue el acoso, evitando ayudar a quien pide ayuda hasta que es demasiado tarde, esto pasará,

 

Mientras no entendamos que los niños no están preparados para estar sin compañía consciente adulta, habrá acoso.

 

Mientras no cambiemos la organización y la estructura de la Educación, el estudio, el descanso, los horarios y hasta la arquitectura carcelaria de los colegios no erradicaremos el acoso escolar.

 

Y sobre todo, mientras millones de familias sigan tratando a sus hijos sin respeto, educando con insultos, chantajes, castigos, bofetones, gritos, negación de las emociones, burla, falta de contacto físico, conductismo y autoritarismo, maltratos, dejación de funciones… esos niños seguirán haciendo a otros el daño que les hacen en casa.

 

El acoso escolar no nace de la nada. Es culpa de los adultos. De los profesores que no deberían ser educadores y que cada vez que alguien habla de acoso lo minimizan y niegan. Del sistema que no es realmente respetuoso con las necesidades de los niños. Y de las familias y los expertos que enseñan a educar matando el alma y la bondad.

 

Y mientras no exista voluntad de hacer cambios en los adultos, no habrá ninguna solución.

 

Si acosan a vuestros hijos NO los llevéis hasta que no se haga lo necesario. Que os amenacen si quieren con lo que quieran. No va a pasar nada. Pero protegedlos. No los llevéis hasta que no se garantice que no van a ser maltratados y que reciban atención adecuada para superar el trauma. Los niños son personas. Merecen la misma protección que cualquier otra persona. Y depende de vosotros el procurársela, porque el sistema no lo va a hacer.

 

Mireia Long

TDAH Crowdfunding.

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La Pedagogía Blanca entrevista a Javier Sastre, promotor de TDAH Crowdfunding.

 

Hola, Javier, gracias por recibirnos.

Está claro que el número de diagnósticos de TDAH ha aumentado mucho en los últimos años hasta el punto de haber cierta alarma social al respecto. ¿A qué crees que puede deberse este aumento en el número de diagnósticos?

Bien, quizá, para poder entender mi respuesta a esta pregunta, primero deba daros mi opinión de lo que creo se esconde detrás de las siglas TDAH. En mi opinión, estas siglas sólo son la manera de llamar a un conjunto de comportamientos o actitudes que presentan determinados niños. Fíjese que no digo síntomas, porque parecería que estamos hablando de una enfermedad, y creo que se debe hacer un esfuerzo por evitar el etiquetar de enfermos a estos niños, porque eso puede traerles muchos más problemas que beneficios.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que ha influido, determinantemente, en el aumento del número de diagnósticos, es el hecho de que los comportamientos y actitudes de estos niños son incompatibles con lo que el sistema educativo y social actual espera de ellos.

Cuando se comienza la educación primaria, o incluso antes, el sistema espera que los niños se comporten como adultos y sean capaces de permanecer sentados varias horas, aprender a leer, escribir, jugar en un patio cerrado… y todo ello teniendo un perfecto control de sus emociones.

Esto, además de exigírseles en el escuela, muchas veces se les exige fuera de ella, en casa, en sus actividades extraescolares y de ocio… Los niños a esa edad no tienen por qué estar preparados para sufrir un impacto de ese calibre. Muchos de ellos, por su naturaleza, no pueden seguir estos patrones, que no son patrones creados pensando en su individualidad, sino en lo que dicho sistema necesita.

Esto, sin duda, lleva a creer que muchos niños tienen algún problema en su cerebro por no poder ceñirse a esas reglas para las que, simplemente, su cerebro aún no está en el punto de desarrollo necesario. He aquí, lo que desde mi punto de vista está detrás del aumento de este tipo de casos en los últimos años.

¿Cómo pueden unos padres, a los que les dicen que su hijo tiene TDAH, actuar de manera que puedan ayudarle?

Creo que la familia juega un papel clave en todo esto. De hecho, dependiendo de cómo sea encajado por ella, dependerá que todo se quede en una anécdota o por el contrario suponga una verdadera pesadilla.

La familia, sobre todo los padres o adultos responsables del cuidado del niño, manejan la llave que separa la luz del abismo. Si la familia se alinea con el sistema, contribuyendo a etiquetar al niño y enviándole el mensaje, consciente o inconsciente, de que tiene un problema, de que está enfermo porque no se comporta igual que los demás… posiblemente, ese niño, al sentirse rechazado también en su hogar donde él espera la máxima compresión, tenga una peor evolución que aquel niño que es respetado por su familia tal y como es, de manera que se hagan prevalecer sus intereses y necesidades sobre los del sistema.

Me gustaría poner un ejemplo a este respecto para comprender mejor lo que quiero transmitir. Imaginemos que a un niño le es imposible permanecer sentado más de 20 minutos en clase. La familia puede abordar el problema, bien presionando al niño para que esté sentado en clase todo el tiempo que el horario establezca, o bien tratando de hablar con la escuela para que intente adaptarse a las necesidades del niño permitiéndole levantarse cuando lo necesite y diseñando para él otras formas de aprendizaje.

En muchas escuelas de hoy en día, un planteamiento así por parte de la familia podría ser inadmisible. A partir de ahí, ya dependerá de las circunstancias y capacidades de cada familia para rendirse al sistema y acabar presionando al niño o para seguir adelante defendiendo sus necesidades, llegando hasta el punto que haya que llegar, para respetar la individualidad del pequeño o pequeña.

¿Realmente crees que merece la pena hacer un esfuerzo económico tan grande para subtitularlo al español? ¿Tan importante es el mensaje que manda este documental?

El importe es elevado, sin duda (más de un año de negociaciones con la productora no han permitido abaratar más el coste debido a la alta inversión que supuso su grabación y montaje), pero gracias a la campaña de Crowdfunding ese esfuerzo puede compartirse entre todos los aportantes.

Por otro lado, y a pesar del elevado importe, no tengo ninguna duda que su subtitulado merece la pena. El documental cuenta la historia de un grupo de educadores de un colegio danés que, alertados por el notable incremento de los casos de TDAH entre sus alumnos, decide ponerse en contacto con un centro de bienestar y desarrollo infantil para explorar nuevas alternativas de tratamiento a la medicación.

En la hora y media que dura el documental, puede verse la terapia psicoevolutiva individualizada que realizan los niños trabajando aspectos como la capacidad sensorial y motriz, la gestión emocional, los hábitos de vida…, aspectos que van mejorando, notablemente, en los pequeños.

Este proceso dio lugar a situaciones duras que pudieron ser grabadas. Situaciones que, ya sólo por sí solas, me impulsaron a embarcarme en el proyecto. Si a eso le añadimos el contenido libre de emociones del documental donde puede verse claramente como al avanzar hacia tratamientos más integrales alejados del farmacológico, incluyendo por supuesto los hábitos de vida  y los modelos educativos que se usan con estos pequeños, los niños mejoran notablemente, creo que no se podía mirar para otro lado.

La comunidad hispana merece tener delante de sus ojos una cinta con la capacidad de ésta para remover conciencias, para que todos los implicados en el cuidado de estos niños: educadores, padres, maestros, médicos… revisen si están enfocando bien sus acciones o pueden mejorarlas para beneficiar al niño que tienen delante.

¿Qué pueden hacer las personas que quieran colaborar con el proyecto?

Para colaborar con el proyecto, lo más importante es la aportación económica debido al alto precio. Por tanto les pediría a las personas interesadas en el asunto y por supuesto a las familias en las que están estos nenes que, si su economía lo permite (si no  también se puede colaborar difundiendo la campaña entre sus conocidos, lo cual es muy importante), hagan una aportación porque sólo el ver el documental puede desencadenar una profunda reflexión y una nueva energía para explorar nuevos caminos en el apoyo a sus pequeños.

¿A quién puede ayudar este documental?

Sinceramente, creo que a cualquier persona (médico, pediatra, educador, maestro, papá, mamá…), porque todos, en mayor o menor medida, podemos tener contacto con un niño que tenga unas necesidades especiales de este tipo.

En lo que a las familias se refiere, vendrá muy bien para familias cuyos niños son mayores y ya “dejaron el problema atrás” porque podrán unirlo a su experiencia, sirviéndoles para entender muchas cosas. Quizá todavía ayudar a sus hijos en algunos aspectos y, por supuesto, ayudar a las familias que se encuentren en el centro del laberinto.

También vendrá muy bien a padres con niños más pequeños que todavía no están en edad de ser valorados por su capacidad de atención, o a futuros padres, para que se vayan informando y detectando, con más antelación, las cualidades de su hijo, pudiendo así ofrecerle mejor ayuda.

¿Crees que es importante que los profesionales sanitarios y psicólogos tengan acceso a este documental?

Sin duda, como comentaba anteriormente, a cualquier persona en contacto con estos pequeños podrá ayudarle mucho, y cómo no, a profesionales cuyas decisiones van a tener tanta influencia en el futuro de los pequeños que tratan.

Al ver el documental, su impacto, sin duda, les llevará a reflexionar sobre sus formas de abordar sus iniciativas de ayuda para los pequeños. De esas reflexiones surgen los debates que pueden permitir cambiar las cosas.

Gracias, Javier, ha sido muy ilustrativo escucharte. Deseamos que tengas mucho éxito y estamos deseando que el proyecto se haga realidad, para que algo tan importante como es atender adecuadamente a estos niños se lleve a cabo.

Todos los que queráis colaborar, podéis hacerlo en el siguiente enlace:
http://crowdeduca.com/fundraisers/tdah-crowdfunding/

La importancia de amasar

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Me llama la atención últimamente, entre niños de mi entorno, que a los que tienen una letra que no le gusta a los profesores les amenazan con bajarles la nota si no la mejoran e incluso, a uno de mis vecinos, le han dicho algunos profesores que no le leen los exámenes y por tanto no le evalúan.

Curioso, porque alguna tarde se viene a casa a que le expliquemos dudas y, la verdad, con un mínimo esfuerzo, su letra la considero legible.

Otra niña de ocho años está quemadísima con la profesora porque en un curso escolar la ha hecho cambiar la letra más de cinco veces hasta que se ha ajustado a sus parámetros para poder aprobar. Su letra inicial y cualquiera de las versiones era muy buena. Cosas que pasan y que no se comprenden…

Y así, varios casos…

Así que, yo, ni corta ni perezosa, me he puesto a preguntar a estos alumnos y a otros que son algo mayores, qué tipo de “plástica” han hecho estos años en infantil y primaria en el colegio, con el objetivo de ver si pudiese haber alguna relación entre la “mala” letra y el desarrollo correcto de su psicomotricidad fina y… curioso: NUNCA han manipulado plastilinas ni masillas de ningún tipo, no les han dejado jugar con construcciones “porque decían que luego no las recogíamos”, no les han propuesto nunca hacer pan o galletas, muchos no saben recortar, y muchos, con 9 años, ni atarse los cordones de los zapatos!!!

Por favor, estoy tan enfadada con estas cosas!!!

Así que, un consejo. Llega un nuevo periodo vacacional. Aprovechemos para que nuestros hijos manipulen y amasen. La importancia de esta destreza para su futuro cognitivo es muy grande y apenas supone esfuerzo.

Que hagan galletas, que hagan pan, que ensarten brochetas de fruta, que busquen intrusos entre las lentejas, que unten tostadas, que rellenen huevos cocidos… lo que se os ocurra.

Buscad regalos que tengan que ver con la manipulación adecuada a su edad. Dejad de lado los juguetes a pilas y ruidosos que no les favorecen en este aspecto.

Sin haber trabajado con los pequeños esta destreza no podemos pretender que escriban correctamente. Es mi punto de vista.

El círculo de Lola.

Qué es acoso escolar.

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Algunos niños sufren mucho antes de contar lo que les sucede por que no saben si lo que les está sucediendo es acoso escolar, es algo que ellos están provocando, es normal… No siempre es fácil para un niño o un adolescente distinguir qué es maltrato y acoso.
Estas actuaciones son acoso:
  • Insultar
  • Humillar
  • Burlarse
  • Ridiculizar
  • Obligar a hacer algo que no se desea
  • Tocar el cuerpo de alguien sin su permiso
  • Golpear
  • Negar ayuda
  • Hacer el vacío
  • Crear rumores en torno a alguien
Si algún niño o adolescente recibe alguno de estos tratos necesita ayuda y apoyo.
Entre todos vamos a frenar el acoso escolar.
Azucena Caballero