Internet

Arduino

Es increíble de lo que son capaces las personas cuando tienen interés por algo.

Además, Internet y los millones de generosos internautas que cuelgan información en la red, facilitan mucho la localización de todo tipo de datos, vídeos, libros, documentos, tutoriales, PDFs, imágenes… de cualquier tema que despierte nuestra curiosidad.

Este regalo del siglo XXI nos ayuda a que los jóvenes aprendan todo lo que les atraiga, sabiendo discriminar la información, claro, de una manera atractiva, interesante, activa e intuitiva.

El apoyo de internet y las ideas que proporciona se aproxima al infinito.

Además, como madre homeschooler, su ayuda es incalculable. Llegada una cierta edad, nuestros hijos sienten inquietud por temas que, seguramente, no dominemos. No podemos saberlo todo, desde luego, y mucho menos sobre temas tan actuales que no sabemos ni nombrarlos.

Mis hijos, en busca de conocimientos, son incansables. Siempre andan liados con alguna búsqueda que vaya satisfaciendo su necesidad de aprender. Ha llegado el momento en que ya no aprenden de mí, al menos en relación a los aspectos teóricos de los temas que les interesan, sino que siempre me están enseñando.

Desde trucos de magia a la reproducción de los anfibios, robótica, proyectos con Arduino, clases de guitarra o piano, historia medieval, matemágicas… TODO está en la red. Y, desde luego, con presentaciones tan atractivas que nuestros más de 2000 libros, hasta hace poco manoseados, se van quedando aparcados en los estantes.

Bueno, todos no, los cómics y algunos clásicos o Tolkien y J.K. Rowlling,  siguen cambiando de sitio entre la estantería y la mesilla de noche sin parar. Esos no faltarán nunca.

Creo que es muy importante acompañar a nuestros hijos y alumnos en su descubrimiento de Internet. Hay que mostrarles todas las caras de la red y enseñarles a sacarle partido, con responsabilidad y coherencia.

Vigilar sus primeros pasos. La ansiedad que crea el bombardeo de información inacabable puede desbordarles y eso tampoco sería interesante. Tienen que saber hasta dónde pueden llegar o no. Con nuestra ayuda, la red puede convertirse en un buen aliado para el aprendizaje y ellos en sus propios profesores.

El círculo de Lola.

 

¡Qué curioso!

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¡Qué curioso!

Un día nos visitó Héctor, un amigo de mis hijos con un talento asombroso para todo lo que le apasiona. La verdad es que en casa se le admira bastante.

Él estaba de vacaciones escolares pero, como nosotros no tenemos fechas definidas, teníamos pendiente terminar un trabajo y le pregunté si le apetecía hacerlo con ellos. Accedió, con gusto, sin saber de qué se trataba, porque sabe que nuestras “clases” son divertidas.

El trabajo consistía en realizar unos cálculos espaciales, volúmenes, superficies, áreas… Qué curioso… Hicieron el trabajo en grupo, llegando a acuerdos en segundos, repartiéndose las tareas de modo equitativo, sin quejas, sin protestas… Sacando todos los datos sin error porque, si uno dudaba, entre los tres encontraban la solución.

Qué curioso. Por lo visto, ésta manera nuestra, tan rara, de explicar las cosas y llevarlas a cabo, y obteniendo el mismo resultado… es más interesante.

Qué curioso que los niños prefieran métodos activos de aprendizaje. El nuestro, sin duda, lo es. No existen las clases magistrales en casa, aunque a veces vamos a escuchar a expertos en alguna materia que sí suelta un sermón, jejejejejejeje… Sarna con gusto, no pica.

El caso es que lo pasaron genial. Hicieron un estudio exhaustivo sobre el espacio que les rodeaba y se rieron un montón mientras recopilaban los datos y planteaban las fórmulas y operaciones.

Un día de clase estupendo. Gracias, Héctor!!!

El círculo de Lola.

Cosmética para adolescentes

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Una de las cosas que más les gusta a los adolescentes con los que he trabajado es aprender a fabricarse sus propios cosméticos.

La frase graciosilla era “qué bien, así me sale más barato y lo que me sobra de lo que me da mi madre, para comprar cremas y champú, me lo gasto en otra cosa”, jejejejejejeje… ellos y su picaresca.

Lo cierto es que siempre le he sacado mucho partido a estas clases. A ellos les encantaban también. Todos contentos.

El proceso es interesante: primero les cuento un par de cosillas respecto a la recolección de plantas. Cuándo se cogen las hojas, cuando los tallos, cuando las raíces, cuándo los frutos y qué porcentaje máximo podemos recolectar de cada planta para no extinguirla y que siga su proceso de crecimiento y reproducción.

Después de cuatro consejos en cuanto a eso, les enseño a buscar ágilmente en guías de plantas silvestres. Cómo saber si la planta que hemos localizado en el libro es la misma que nos encontrarnos en la naturaleza. Comprobamos, según la época del año, hojas, flores, frutos, tallos o troncos… Salimos al campo para ello.

Si ya lo tenemos claro, la recogemos de forma adecuada y la colocamos en los recipientes para su transporte. Normalmente usamos cestas de mimbre grandes y con poco fondo.

Una vez en clase, las fotografiamos y las catalogamos. Si necesitan un proceso de secado se preparan para ello y, si son para uso directo, nos preparamos para “cocinarlas”.

Utilizando recetas para la fabricación casera de varios productos cosméticos, conseguimos varias destrezas más.

Manejar unidades de medida, calcular porciones y porcentajes, realizar operaciones matemáticas básicas, usar hornillos y utensilios de cocina para fines distintos, etc.

Sólo utilizamos plantas, productos ecológicos (esencias, aceites, grasas vegetales…) y hortalizas y huevos frescos. Así, además, añadimos un valor importante a la agricultura, sobre todo la local, y al consumo de productos ecológicos.

Analizamos también los etiquetados de productos industriales que sirven para el mismo fin, por ejemplo, lavarnos las manos, y comparamos los ingredientes sintéticos que utilizan y su toxicidad y los que hemos utilizado nosotros.

Valoramos el proceso de fabricación, los agradables olores, el tacto de los productos, su inocuidad… De hecho, mi frase respecto a esta práctica siempre es: si no nos lo podemos comer, no lo podemos utilizar en nuestra piel, ya que ella es lo que hace, comérselo, y llega al mismo sitio que si lo ingerimos a través de nuestra boca.

El círculo de Lola.

 

 

Musiqueando

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Una manera muy interesante de conocer la geografía mundial es a través de la música. Sí, como lo leéis.

Tanto en clase como en casa, una manera maravillosa de que los niños conozcan el mundo es, sin duda, a través de la música, la danza, los instrumentos originales de ese lugar, las canciones típicas, sus bailes tradicionales…

Os propongo que les pongáis este reto a los niños. A mí me encanta y siempre ha sido un recurso genial para que aprendan sobre el tema.

El orden en el que yo lo he trabajado ha sido el que os pongo a continuación, pero podéis adecuarlo a vuestro tiempo y necesidades.

  • Mapa del Mundo
  • Diferenciar los continentes
  • Diferenciar los países
  • Centrarnos en cada país: situación en el planeta respecto al ecuador (para más adelante, analizar la relación entre la música y el lugar en que se encuentra respecto a este punto)
  • Ir averiguando, por países, e incluso provincias, cuál es su música, qué instrumentos predominan, la letra de sus canciones, escuchar música original de ese país, opinar sobre ella (me gusta, no me gusta, por qué…)
  • Una vez estudiada la música de cada continente, comparar unos países con otros: similitudes, diferencias, alusiones a las que hacen sus letras, por qué… relación con su política, con sus costumbres ancestrales…
  • Ir plasmando todo ese trabajo en papel continuo en las paredes para tenerlo a la vista e ir completándolo con recortes: dibujos o imágenes de trajes típicos de bailes tradicionales, instrumentos autóctonos o más utilizados, estilo musical predominante en su cultura, etc.
  • Podéis hacer una recopilación de música de cada lugar del mundo para tenerla como archivo en el aula o en casa y escucharla de vez en cuando.

Con este proyecto podéis hacer varias cosas:

Organizarlo para que se desarrolle, de forma muy breve durante un curso escolar o, mejor aún, durante todo primaria, como proyecto de centro.

El material que se obtiene con este trabajo da mucho juego para proponer mil actividades más: conocer mejor los países de compañeros de clase procedente de otros lugares del mundo que, además, estarán encantados de mostrar su cultura, organizar festivales de danzas del mundo, abrir las puertas a la música tan rica y variada que existe y no quedarnos en los Tops que nos vende la radio o la televisión, crear un taller para confeccionar (disfraces) los trajes típicos de las danzas del mundo, bailar, construir instrumentos musicales de los que nunca habíamos oído hablar y conseguir que suenen y muchas cosas más.

En este proceso trabajamos: creatividad, matemáticas, lenguaje, trabajo en equipo, expresión oral y plástica, sociabilización, tecnología, idiomas, geografía, historia, integración, movimiento…

Espero que os guste la idea. La música es muy importante para todos. Hay que acercarla a los niños de forma divertida.

El círculo de Lola.

La creatividad y la escuela según Michio Kaku

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Michio Kaku es uno de los fisicos teóricos más brillantes de la actualidad, especializado en la teoría de cuerdas, relacionado con las universidades de Harvard, Berkeley, Princeton y Nueva York, donde es catedrático de Física Teórica. Kaku es, además, autor de varios libros y un divulgador científico de enorme carisma.

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En este vídeo Kaku explica que nacemos siendo, naturalmente, científicos. A los niños les fascina la Naturaleza y quieren experimentar con ella y entenderla. Sin embargo, nos indica que, tras su paso por la escuela primaria y secundaria, su curiosidad muere aplastada.

Considera que el gran fallo es la insistencia en la memorización de cifras y datos, cuando eso no es, de ninguna manera, Ciencia. Eso aplasta la curiosidad natural que los niños pequeños demostraban por los procesos naturales.

Nos cuenta, además, una anécdota que considera el hecho más humillante de su vida: su hija pequeña le preguntó, horrorizada, la razón que le llevó a hacerse científico, pues había terminado hastiada de estudiar de memoria todos los nombres y características de los minerales para un examen.

Podemos  fomentar el interés por la ciencia de los niños con experimentos y mucha libertad, pero también de esta segunda parte del problema, los fallos del sistema educativo que, como bien dice Kaku, podría estar aplastando la curiosidad científica de los niños. Quizá es que nuestro sistema educativo es anacrónico.

Yo estoy completamente deacuerdo con Kaku con su percepción sobre que el sistema educativo memorístico aplasta la curiosidad y me alegra leer que una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos lo ve de este modo. ¿Qué opináis vosotros?

Mireia Long

5 cosas a evitar en el Aprendizaje por Proyectos

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A veces algunos maestros, y algunas madres que también montan proyectos con sus hijos me preguntan si están bien las ideas que tienen para hacer un proyecto con sus estudiantes, y en la mayoría de las veces fallan en cinco cosas importantísimas:

  • No cuentan con la opinión del niño para decidir sobre qué aspectos desea profundizar.
  • Son poco flexibles con el cambio o transformación de actividades propuestas.
  • Se basan excesivamente en el trabajo escrito.
  • Cuando hacen proyectos en grupos de trabajo no se presta atención a que haya verdadera cooperación entre los integrantes de los grupos, al final cada uno hace una parte y luego lo juntan todo como si fuera un pegote.
  • Su propuesta y proyecto es demasiado complicado.

Todo esto se puede evitar, y nosotras te podemos ayudar.

En nuestro programa “Aprendizaje por Proyectos” te damos guía, recursos,acompañamiento, y todo lo que necesitas para tener éxito a lo largo de todo el proceso.

Otoño

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Se está haciendo de rogar pero parece que al final va llegando.

El otoño es una época muy interesante. No hace ni mucho frío ni mucho calor, el paisaje se convierte en una paleta cromática impresionante que nos invita a pasear, a respirar, se activan actividades que se aletargan en verano debido al calor, apetece comenzar con prácticas deportivas abandonadas en primavera…

Y es una gran oportunidad para que nuestros pequeños aprendan acerca del entorno natural que tengamos más cercano: bosque, parque, montaña, río…

Salir con ellos y buscar elementos de la naturaleza para la caja de los tesoros: piñas, palos con formas graciosas, piedras bonitas, piedras para pintar, semillas curiosas, agallas, líquenes…

También podéis buscar rastros y huellas de animales que viven por la zona, ya que verlos será más complicado: plumas, egagrópilas, piñas comidas por ardillas, frutos secos comidos por ratones, nidos abandonados…

Con todo este material tendremos actividades garantizadas para el resto de la época fría. Tirando del hilo, a partir de cada elemento, podremos investigar y aprender sobre fauna y flora, sobre alimentación animal, sobre reproducción vegetal y sacaremos un gran partido a nuestro paseo otoñal.

A disfrutar del otoño, que dura poquito.

El círculo de Lola.

Visitas

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Cuando le decimos a los niños que les vamos a llevar de “visitas” se les suele hacer cuesta arriba.

Me refiero a visitas culturales, porque como antes de ir no tienen la idea de lo que van a ver, suele parecerles un rollo.

Una manera más efectiva de que esas excursiones les gusten es que sean ellos los que las organizan. En este post os cuento cómo lo hago yo.

No tiene por qué ser en la ciudad dónde vives exclusivamente. Puede ser en cualquier ciudad a la que vas de vacaciones o a visitar a algún amigo o familiar.

En primer lugar elegimos un tema que nos interesa a todos, por ejemplo los minerales.

Ellos mismos investigan dónde puede haber minerales en esa ciudad: museos, exposiciones permanentes, exposiciones temporales, edificios o estaciones de metro construidas con mármoles o piedras milenarias, mercadillos, etc…

Decidimos lo que queremos visitar o nos da tiempo en un día o en una semana, según la disposición.

Hacemos una ficha con los siguientes datos:
– Nombre del lugar
– Qué nos vamos a encontrar, principalmente
– Dirección
– Horario de visitas
– Requisitos (si es que los hay: mascotas, mochilas, vestimenta, etc.)
– Opciones (alquiler de audios, visitas guiadas…)
– Cómo llegar en transporte público

Respecto al transporte elegimos el público porque es una herramienta muy buena para que aprendan a orientarse con un plano de metro o autobús y más sostenible que el vehículo particular.

Nosotros solemos ir en metro. Así, ellos, con un callejero y un plano de metro tienen que guiarnos por las calles y las estaciones hasta llegar al destino.

Marcamos un punto de salida en el plano (donde nos encontramos) y dónde está el lugar de destino (museo, mercadillo…). Nos vamos al metro más cercano al punto de salida (que también tienen que localizar ellos) y así sucesivamente.

Luego, una vez en el lugar, según el trabajo que hayamos decidido hacer a posteriori, tendrán que buscar una información u otra preguntando, anotando, dibujando, cogiendo dípticos o lo que sea.

En una sola jornada han manejado muchos parámetros. El aprendizaje es muy completo y les sirve para el resto de sus vidas.

Otras opciones de visitas que hacemos y que nos gustan mucho son las exposiciones monográficas.

Por ejemplo:

– Inventores: Nícola Tesla, Leonardo da Vinci…
– Escritores: Julio Verne, Antón Martín…
– Juegos y juguetes: Lego, Playmobil, juegos de rol…
– Ferias alternativas: salud, alimentación, artesanía…
– Coches antiguos, trenes…

Y lo que más nos gusta es visitar lugares donde han sucedido hechos históricos interesantes:

– Córdoba: Medina Azahara, mezquita…
– Granada: Alhambra, Generalife…
– Toledo: Alcázar, Puerta de Bisagra…
– Madrid: Puente de Toledo, Puerta de Alcalá…
Etc.

Una manera de que lo hagan aún más motivados es, por ejemplo, que lleven una cámara fotográfica o un disfraz acorde a lo que vamos a ver.

Ánimo. Hay que ir de visita.

El círculo de Lola.

Ciencias aplicadas

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Cada año procuro enseñar a los niños, y sobre todo adolescentes, a fabricar sus propios cosméticos.

La razón es obvia: para ellos es divertido, no aporta tóxicos a su organismo y se ahorra dinero. Lo más importante para mí es que se eliminan sustancias muy nocivas que pueden desencadenar enfermedades importantes. Es curioso que en una colonia infantil, por ejemplo, haya casi más tóxicos que en uno de los peores desodorantes para hombre.

En primer lugar estudiamos la vegetación de la zona: “malas hierbas”, flores y frutos. Aprendemos a buscarlos en las guías y a ponerles nombre.

Dar un paseo en cada época del año para ver qué encontramos y qué podemos recolectar es interesante. Aprendemos a valorar y a observar la Naturaleza. A darle importancia a lo que nos aporta.

Podemos hacer un herbario donde figure la planta (prensada o, mejor aún, dibujada), su nombre, descripción y características. Añadiremos, con ayuda de guías de plantas medicinales y comestibles, sus cualidades sanadoras.

Aprendemos a separar las partes de los vegetales que vamos a utiliar, a conservarlos, secarlos, envasarlos, etc.

Otra fuente importante de materia prima para la cosmética natural es nuestra nevera: fruta, verdura, huevos, leche…

Estudiamos los productos que nos sirven como aditivos para la elaboración de cada uno de los cosméticos, anotamos sus características, dónde comprarlos, el precio, la caducidad… De esta manera, aprendemos también a sacar costes de producción y comparar con un homólogo industrial.

Después viene la parte más divertida: elaborar las pociones.

Para ello va a ser necesario contar con otros productos como aceites esenciales, bicarbonato, vinagre, huevos, glicerina vegetal, jabón “Lagarto”, aceite de coco u otros, dependiendo de qué producto vayamos a elaborar.

Importante: que estas sustancias aditivas procedan de agricultura ecológica o controlada si se trata de productos de huerta o plantas medicinales y con certificados de seguridad el resto.

Hay varios proveedores en la red que distribuyen productos con certificado. Éstos son los que hay que adquirir.

Material: una pequeña báscula y unos cuantos utensilios de cocina es todo lo que vamos a necesitar para nuestro laboratorio.

Así, según la edad de los niños, podemos trabajar las operaciones aritméticas básicas, reglas de tres, fracciones, cambio de unidades de medida, escritura, dibujo, búsqueda tanto en libros como en internet, etc.

Yo, para hacerlo más divertido, les propongo que se hagan un carné de científico para poder entrar en el laboratorio. Lleva una foto o dibujo que se hacen de ellos mismos, un nombre inventado que se pongan (normalmente usan uno de científico real y le cambian algunas letras: Darwinius, Einsteiniescu, etc) y un número de carné. Lo plastifico y tienen que mostrarlo al entrar. Les encanta, jejejejejejeje…

Ah, también les gusta mucho ponerse unos guantes de látex, un delantal y unas gafas protectoras.

Una vez terminados los productos los etiquetamos con la fecha de elaboración, fecha recomendada de uso, nombre del producto e ingredientes. Las etiquetas también pueden ser una oportunidad para ser creativos: dibujos, logo, colores, tipología de la letra, hechas a mano, hechas con ordenador e impresas…

En una carpeta o archivador vamos guardando las recetas de los productos que elaboramos. Esto les servirá, si les interesa, para toda la vida. Siempre vamos a necesitar jabón, champú, crema hidratante, protector solar, etc.

Cada día pueden ir reduciendo el uso de productos tóxicos y utilizar los suyos. Así que, ya está, manos a la obra!!!

El círculo de Lola.

¿Dónde estoy?

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Si apenas los adultos somos capaces muchas veces de saber ubicar un lugar en el mapa, aunque lo hayamos visitado, a un niño le cuesta mucho más.

Me parece importante enseñarles a orientarse, saber dónde están en cada momento (sobre todo viajando) y que aprendan a manejar callejeros, mapas o planos de transporte.

Les aumenta la seguridad, la visión espacial y pueden hacerlo desde temprana edad. Es una manera muy divertida de aprender geografía. Además, les va a aportar un recurso y conocimiento que les servirá para toda la vida. Es un aprendizaje real.

Primero tienen que conocer las diferentes formas de que disponemos para representar la realidad. Adaptadas a su edad, por supuesto, a un niño de cinco años no le interesa conocer una carta de navegación pero a lo mejor a uno de catorce sí.

Podemos empezar por un plano o callejero de nuestro pueblo o ciudad, donde es posible ver la realidad de cerca. Podemos seguir una ruta real con el callejero empezando en nuestra casa y llegando a la puerta del cole, por ejemplo, y así es muy sencillo hacerse una idea de cómo se representa sobre papel.

Si ya tienen una edad suficiente, el uso de brújula les encantará. Os recomiendo una tipo RECTA (http://www.suunto.com/es-ES/Productos/Brujulas/Suunto-A-10/Suunto-A-10-NH-Compass/).

Además, es interesante que pinten el plano. Pueden ir marcando la ruta que hacen, marcar el punto de partida y el de llegada, ver el trayecto que tienen que seguir, ir coloreando las calles por las que van pasando o dibujar cosas curiosas o familiares que se encuentran por el camino: árbol más grande del pueblo, fuente de agua potable, puerta casa de su mejor amigo, panadería donde compramos a diario, ambulatorio, etc.

Podemos dedicarle un tiempo semanal a esta actividad, a modo de juego, y cada vez elegir una ruta para llegar al mismo sitio. Con el tiempo, podemos hacer que sean ellos los que tracen un recorrido y nos guíen. Les aportará un aprendizaje muy interesante.

Los mapas en las paredes de la casa son muy importantes. Mapa local, provincial, político de España (donde vean las comunidades autónomas), de Europa y un mapa mundi.

Podemos añadir un plano de transportes de la localidad y trazar las rutas habituales que usemos.

En el mapa de España podemos ir marcando con chinchetas las provincias que visitamos, en el mapa provincial los pueblos o parajes naturales que conocemos y en el mapa mundi podemos ir colocando recortes o pegatinas de monumentos que vamos aprendiendo.

También podemos ir enseñándoles a representar la realidad en papel dibujando la planta de su habitación, nuestra casa, la de los abuelos o del cole.

¡Poneros a ello hoy mismo!

El círculo de Lola.