Juguetes, ropas, disfraces… y género

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Una amiga cuenta apenada que su hijo de 6 años decidió disfrazarse de flor y que todos sus compañeros de clase se mofaron de su deseo. Ella se pregunta en qué mundo vivimos si ser varón y querer disfrazarse de flor está visto de forma tan negativa y tan sesgada. Yo me pregunto lo mismo, sobre todo porque hablamos aquí de niños de 6 años y de un disfraz, de un juego en definitiva, de algo sin mucha relevancia para los demás y además de algo tan personal que ni siquiera debería hablarse de ello.

A mis niños, desde muy pequeños, les gustaban los unicornios, a ambos, a ella y a él. Todavía tienen estos unicornios de peluche que les regalé – a su pedido – cuando eran pequeños (tenían 7 y 5 años). Recuerdo cuando un día, estando en el parque con ambos, un niño se rió de mi hijo porque llevaba en su mochila el unicornio de peluche; el chaval le dijo con un tono de desprecio total a mi niño, “estos son juguetes de niña”. Evidentemente mi hijo no entendió aquello, porque en casa nunca hubo límites de ningún tipo en este sentido, y ambos jugaron indistintamente con peluches, Barbies, ropa de todo tipo, pistolas de juguete, coches, Lego, Playmobil, cajas, globos, pelotas, espadas, muñecas, casitas, vajilla de juguete, Tente, libros de todo tipo, unicornios, bicis, palas, tijeras, lapices, cosas de cocina, figuras de maderas para construir, ganchillo y agujas para hacer punto, pinceles y lápices, aparatos electrónicos etc.
Y, volviendo al anécdota inicial, mis hijos también llevaron disfraces de todo tipo, sobre todo ella, pero él también, porque les gustaba disfrazarse; muchas veces salían a la calle disfrazados y se sentían especiales.

En cuanto a los unicornios, mi hijo se llevó hace dos años su unicornio a Londres, donde vive ahora como estudiante; tiene 21 años. Mi hija de 23 años también tiene al suyo con ella en La Haya donde estudia. Porque da igual la edad o el sexo, se trata de un objeto que hizo las delicias de sus infancias, tiene su significado, les recuerda a momentos de juego y de bienestar, les ayudó a lo mejor a madurar desde ciertos puntos de vista.
En definitiva de esto se trata, del bienestar y del apoyo psíquico o físico que puede ofrecer un objeto en algún momento de la vida. Un juguete, una ropa, un disfraz, independientemente del sexo o de la edad de la persona que los usa, ofrecen bienestar y apoyo, bien porque son bellos, bien porque la hacen sentirse guapa, bien porque tienen una carga sentimental, o sencillamente porque aprende algo usándolos o adquiere ciertas habilidades. Al final este estado de ánimo nos ayuda a desarrollar nuestro bagaje congnitivo o emocional. Cualquier objeto hermoso o útil puede guiarnos por el camino del conocimiento y la alegría de vivir. 

Tengo otro recuerdo de cuando mi hijo sólo tenía 6 meses, cuando se pasó prácticamente una hora estudiando intensamente y jugando con las ruedas de su sillita de paseo. Tuve que limpiarlas bien porque no dejaba de jugar con ellas, y de intentar hacerlas girar, tocarlas, y mirarlas con atención durante todo este rato. Aparte de que en realidad, en este caso concreto, las ruedas de la silla de pasear no son considerados oficialmente juguetes – no obstante podrían serlo para cualquier bebé/niño según el momento – es que no tienen una etiqueta que diga que son específicas de un género u otro, así como cualesquiera otros objetos tampoco sean especiales para un género u otro, sean ropa, disfraces, herramientas, juguetes, utensilios, materiales educativos o aparatos tecnológicos. Los objetos que nos rodean no tienen usos específicos en función del sexo de los utilizadores, simplemente se pueden usar según necesidad o entretenimiento. Mi marido sabe usar una plancha o una aspiradora, y yo sé usar un taladro o un destornillador y viceversa. También he visto mujeres disfrazadas con ropa de hombres y viceversa. No hay unas reglas férreas o prohibiciones en este sentido.

Y esto es lo que importa. El resto son limites mentales de gente poco creativa y, lo que es más triste y peligroso, poco respetuosa. Lo peor es que transmiten su cerradura mental a sus hijos también y perpetúan esta percepción negativa sobre la maravillosa falta de prejuicio de todos los niños y de muchas personas adultas (por suerte), definiéndola como “rara” o “ridícula”, cuando en realidad la ridiculez les caracteriza a ellos por reírse de algo tan normal, libre, natural y sano como es ser abiertos y aceptar la diversidad, la belleza, las emociones tal y como son, lo humano en todas sus facetas.

Dejad a los niños jugar cómo y con los juguetes que deseen – siempre y cuando no hagan daño a otros o a sí mismos – dejadlos vestirse cómo deseen – siempre y cuando se sientan cómodos con la ropa elegida – y dejadlos disfrazarse cómo les guste, se trata de un disfraz, de un juego, de algo pasajero. 

Porque, atención, el juego, los juguetes, la ropa, los disfraces, todos estos elementos que forman parte de la vida, suelen ser elecciones personales, independientes del género de las personas, y suelen ayudarnos a crecer, a madurar, a entender el mundo en el que vivimos, encienden nuestra imaginación y creatividad, y nos inspiran. Todos los objetos de nuestro alrededor, no sólo algunos.

Por eso es importante que todos los juguetes o disfraces o juegos – siempre y cuando no ponen en peligro a nadie; es de sentido común, pero a veces nos perdemos por el camino así que lo repito – sean de elección personal y es igual de importante que esta elección sea respetada y aceptada por las personas de nuestro alrededor.

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Por Sorina Oprean
Con la pasión de ayudar a los padres a entender la fuerte y maravillosa conexión que se puede dar entre ellos y sus hijos cuando se implican a fondo en su educación, Sorina colabora con el equipo de Pedagogía Blanca para hacer el cambio hacia unas generaciones de niños y padres sanos y felices. Ha sido madre homeschooler desde que nacieron sus hijos, durante toda su infancia y adolescencia, y así descubrió su pasión por ayudar y aconsejar a otros padres o profesores acerca de una educación más respetuosa e implicada. 

Historia

Los cuarentones y cincuentones recordaremos dos elementos interesantes de nuestra infancia: los Playmobil, que antes se llamaban Clicks de Playmobil, y una serie de televisión que nos enganchaba cada fin de semana que se llamaba Érase una vez el hombre.

La manera más acertada que he encontrado de trabajar la historia con niños y adolescentes ha sido utilizando estas dos herramientas de manera simultánea.

En muchas bibliotecas municipales podéis encontrar la colección de libros y DVDs de la serie. Yo suelo aprovechar para buscar, además, otras publicaciones que tengan que ver con la era que estemos estudiando y, junto al tomo que corresponda de Érase una vez el hombre y su DVD, nos llevamos dos o tres libros más que nos amplíen la información que quiero trabajar.

En primer lugar, revisamos y leemos los textos, vemos el capítulo e incluso buscamos algún documental relacionado y más adaptado a la edad con la que estamos trabajando. Aunque parezca cosa de niños, a los adolescentes también les gusta visualizarlo. Se suelen reír mucho con la torpeza de los malos, jejejejejejeje…

Después solemos hacer un trabajo con todos los datos para esquematizar los conocimientos y tener un guión para ponernos manos a la obra con lo que más les gusta: jugar con los Playmobil.

Podemos encontrar muñecos y complementos, prácticamente, de cualquier época de la historia y de la prehistoria. Hay coleccionistas que poseen verdaderos tesoros, pero para nuestro fin no es necesario hacer tal inversión.

Al haber estudiado a fondo las características de ese periodo histórico tenemos datos suficientes para poder imaginar cómo sería la arquitectura, la vestimenta, las costumbres, los alimentos que predominaban… hasta la altura media de las personas que vivían en esa época, si es que ya existían los seres humanos como tales.

Así que, con toda esa información, unos cuantos muñecos sencillos y algo de material común (cartulinas, recortes de tela, aguja, hilo, pegamento, pinturas acrílicas, plumas, palitos, tierra y poco más) seremos capaces de reproducir, con algo de imaginación y una mínima destreza, todo lo que nos propongamos.

En la imagen que acompaña este artículo, como habréis observado, intentamos reproducir dos personajes prehistóricos. Para ello utilizamos dos muñecos, un chico y una chica, sencillos y, con un trocito de tela que imita a piel animal, le confeccionó un peque sus trajes.

Todo lo que aprendamos de este modo es casi imposible que lo olvidemos. Lo que sí es posible que no recordemos después de un tiempo serán fechas, duración de los diferentes periodos prehistóricos o alguna cosa más.

Para ello, trabajamos, paralelamente otros sistemas de recopilación y exposición de datos que ya os contaré.

En cualquier caso, todo lo que no recordemos estará en internet y podremos consultarlo cuantas veces necesitemos.

El círculo de Lola

Playmobil sí o no.

No creáis que nos llevamos ningún tipo de comisión con esta recomendación. La hacemos porque estamos convencidos de ello y porque estamos viendo el resultado.

La cantidad de muñecos y accesorios que tienen los famosos Playmobil nos están permitiendo aprender todo tipo de materias. Desde muy pequeños, con el conteo de animales, por ejemplo, la clasificación de especies, los tipos de vegetación, los oficios, etc. hasta representaciones históricas, el desarrollo de historias inventadas con algunas piezas, etc…

Hoy solo quiero adelantaros que publicaremos aquí, en La Pedagogía Blanca, artículos contándoos algunas de las aplicaciones que tienen estos pequeños personajes. No solo para nuestras propias clases o trabajo en casa con los niños, sino también como elementos de trabajo en pedagogía, coaching comunicativo y otros fines como diagnóstico de ciertos trastornos de salud.

Nos gustaría saber si es un tema de vuestro interés para seguir avanzando o, por el contrario, no lo es y centrarnos en otra temática. Gracias por vuestros comentarios.

El círculo de Lola

La pasión mueve montañas 2

La semana pasada os hablaba de deportes urbanos y de montaña que os recomendaba mostrar a vuestros hijos para que tengan posibilidad de valorar diferentes opciones y decidan.

Esta semana quiero aportar algunas ideas también que les van a encantar.

Deportes de agua:

El agua gusta a casi todas las personas. Al fin y al cabo nosotros también somos agua.

Podemos elegir entre agua salada, agua dulce, ríos, lagos, cascadas, agua subterránea…

Los deportes que yo os recomiendo, dependiendo de su edad, claro, son:

  • Piragüismo
  • Kayak
  • Remo
  • Kayak-polo
  • Rafting
  • Descenso de cañones
  • Buceo
  • Espeleobuceo
  • Esnórquel
  • Natación con aletas
  • Salto de trampolín
  • Vela
  • Surf
  • Windsurf
  • Esquí acuático
  • Bodyboard
  • Bodysurfing
  • Skimboard
  • Parasailing
  • Hockey subacuático
  • Waterpolo
  • Waterbasket
  • Triatlón

Deportes curiosos:

Y, por último, voy a hablaros de deportes que resultan curiosos. A mí, particularmente, solo me hacen gracia un par de ellos pero, como se suele decir, para gustos colores.

  • Bubble footbal
  • Kin ball
  • Bicipolo
  • Chess Boxing
  • Tchoukball
  • Speed Riding
  • Spiribol
  • Velogemel

Ahí os dejo estas ideas. Faltan muchos deportes, lo sé, sobre todo de equipo, de pala, raqueta y más. He hecho una selección de los que me parecen más interesantes. A partir de ahí, y una vez despierto el interés por el deporte, que cada uno siga investigando y elija el suyo.

A lo mejor descubre su pasión.

El círculo de Lola.

 

La pasión mueve montañas

Cada día que pasa lo tengo más claro: “la pasión mueve montañas”.

Todos los formadores de la Pedagogía Blanca insistimos en que hay que acompañar a los niños para que descubran sus pasiones y fomentarlas. No lo decimos por decir. Es el mejor camino para tener hijos y alumnos satisfechos con lo que hagan.

Cuando son pequeños, es necesario que les vayamos mostrando abanicos de posibilidades para que prueben y descubran. A lo largo de ese camino fijarán su esfuerzo y atención en lo que más les llame la atención e irán cambiando de objetivo a medida que les motiven otras cosas o dominen, según su criterio, la actividad anterior.

Un ejemplo es el deporte. Si desde pequeños, la única actividad deportiva a la que les exponemos es el fútbol, si muchos de los regalos que reciben es un balón, si los programas deportivos que elegimos están relacionados con ello, si le damos prioridad en el patio del colegio, nuestros hijos o alumnos se decantarán, única y casi exclusivamente, por jugar al fútbol.

En pequeños ayuntamientos, la oferta deportiva suele ser escasa. Básicamente suele ofrecer como actividad deportiva el fútbol, con un entrenador y horarios semanales de entrenamiento, competiciones interpueblos los fines de semana y, si van un poco más allá, interprovinciales.

Con suerte, a lo mejor también ofertan kárate.

Hoy me apetece daros unas cuantas alternativas para que ofrezcáis a vuestros hijos o alumnos. Sí, es cierto que para algunas hay que hacer una inversión algo mayor que para otras, pero está claro que a cada uno le servirá las que estén dentro de sus posibilidades.

Como técnico deportivo, os recomiendo que analicéis las posibilidades que mejor se adapten a la constitución y los gustos de los destinatarios. Una persona con sobrepeso NO puede correr un maratón sin sufrir consecuencias graves y una persona asmática NO debería bucear a 30 metros de profundidad. Tiene que dominar la coherencia.

Tened en cuenta la edad. Hay deportes que no son adecuados para niños muy pequeños, aunque podemos ir introduciéndoles visitando lugares donde se desarrollen para que se familiaricen, viendo documentales, jugando a algún juego de rol donde tenga que representar un personaje que realice algo parecido o haciendo un mural sobre él.

Deportes urbanos:

Quizás son los más fáciles de llevar a cabo. Suelen poder practicarse en cualquier espacio del entorno donde vivimos y la inversión no suele ser muy descabellada. Sin embargo, para los niños, poder optar a otras posibilidades les suele atraer.

  • Skate
  • Patinaje
  • Patinaje artístico
  • Longboarding
  • Roller
  • Slackline
  • Parkour
  • Gimkanas
  • Gimnasia en parques
  • BMX
  • Escalada en rocódromo
  • Bicicleta en general
  • Correr en diversas modalidades
  • Etc.

Deportes de montaña:

Los elijo como favoritos por muchas razones. La más importante es que llevan implícito el permanecer en un espacio al aire libre, que además de la faceta deportiva va a favorecer nuestra salud de manera exponencial a medida que lo practiquemos.

  • Senderismo
  • Montañismo
  • Montañismo invernal
  • Escalada deportiva
  • Escalada alpina
  • Bici de montaña
  • Skate de montaña
  • Parapente
  • Trail running
  • Esquí de montaña
  • Etc.

Una de las razones por las que os recomiendo estos deportes es porque no son competitivos, salvo que nos dediquemos profesionalmente a ellos. Los juegos de equipo, que también tienen su parte interesante, son muy competitivos. Alguien tiene que ganar y alguien tiene que perder. Mal gestionado, es frustrante para los niños. Creo que es mejor fomentar los deportes cooperativos, donde unos dependen del acompañamiento y la ayuda de su compañero en caso de elegir deportes de equipo.

La semana que viene os haré otro resumen de más deportes que considero interesantes para niños, adolescentes, padres y maestros, como he hecho hoy.

Espero que os sirva y que ellos descubran un mundo en el que conocer gente, practicar actividad física y tener buena salud física y mental.

Muchos de nuestros mejores amigos los conocemos practicando algún deporte que nos una. Eso siempre es positivo.

El círculo de Lola.

Arte para peques

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El arte nos rodea, forma parte de nuestro día a día. Salimos a la calle y en medio del tejido urbano vemos maravillosas iglesias y catedrales, palacetes, antiguos edificios, esculturas, tipografías y fuentes con estéticas definidas, mobiliario urbano no solo pensado para que sea funcional, si no en  ocasiones también pensado con una función ornamental. Allí donde miremos tenemos la oportunidad de descubrir patrones estéticos y artísticos.

De igual forma, vamos a casa de familiares y amigos y vemos cuadros y láminas decorando sus paredes, jarrones, figuritas de cerámica y porcelana y diferentes objetos de ajuar que nos recuerdan la necesidad de vivir rodeados de arte que todos tenemos.
El arte es una necesidad para el ser humano, en dos vertientes, como objeto de contemplación, expansión y crecimiento, y como elemento de expresión, comunicación y transmisión de sentimientos y emociones.
¿A qué edad podemos empezar a transmitir conocimientos artísticos y pasión por el arte a los niños? Desde muy pequeños, desde siempre.
A los niños les encantan las historias, así que igual se interesan por la historia de un héroe de leyenda, una niña que nació en el interior de una flor, un joven que venció a un gigante, o la vida de un gran pintor o arquitecto del pasado.
Los niños tienen una tendencia natural a que les encante lo bello. No tienen prejuicios, y solo compartiendo con ellos imágenes de cuadros ellos van a encontrar elementos con los que sintonizan.
Si no sabes qué tipo de imágenes empezar a mostrar, puedes probar con los impresionistas, son cuadros llenos de color, con imágenes cotidianas que cualquier niño puede reconocer, y empezar a hablar sobre los colores, los elementos del cuadro, qué representan, etc. Conversando, mirando y disfrutando juntos es la mejor manera en la que introducir a un niño (a cualquier persona en realidad) en el mundo del arte, que no es un mundo de erudición en sí mismo, si no de disfrute y realización.
Algunos buenos recursos son los libros de arte para niños como “Mi primer libro de arte” de Usborne y similares, o los libros y guías Taschen.
En internet hay muchos materiales, y por supuesto los museos y galerías son recursos fabulosos. Cuando vayamos a un museo con niños pequeños no pretendamos que miren todo, es mejor ir solo a una o dos salas, o ir solo a ver algunas obras concretas, preferentemente algunas que hayamos mirado antes juntos en algún libro o que incluso hayamos jugado a copiar, reinterpretar, etc.
Azucena Caballero

La cuerda

Hoy os voy a dejar una herramienta que a mí me gusta mucho y que uso a menudo: La cuerda.

Con una simple cuerda, que suele ser barata y fácil de encontrar, tenemos un mundo de posibilidades para trabajar con los niños y con los adultos. No hace falta que sea en clase, también puede ser en familia.

Con este elemento podemos trabajar varias funciones: ordenar, comunicación oral, comunicación no verbal, el tacto, el trabajo cooperativo, la agilidad mental, las matemáticas y cualquier materia, según a lo que enfoquemos el juego.

La única premisa para usarla es que en ningún momento podemos dejar de tener, al menos, un pie sobre la cuerda. Por eso, para pasar de una posición a otra, tendrán que agarrarse bien unos a otros (tacto), ayudarse mutuamente (confianza), no salirse de la cuerda (destreza), etc…

Os dejo algunas de mis experiencias:

  • Edad: se colocan, inicialmente y en el orden que les apetezca (aún no saben lo que van a tener que hacer), con los dos pies sobre la cuerda. Se tienen que ir preguntando la edad y ordenando, por ejemplo, de izquierda a derecha, de menos edad a más. Ésto lo podéis organizar como queráis.
  • Orden alfabético del nombre: de la A la la Z, de izquierda a derecha, por ejemplo. Es una manera de irse conociendo. Viene muy bien para las dinámicas de presentación de un grupo.
  • Oden alfabético del primer apellido: otra opción, por ejemplo, para los que ya se conocen por el nombre.
  • Animales: elige cada uno su animal favorito y se ordenan, por ejemplo, según la cadena trófica de los animales elegidos. Clase de ciencias.
  • Alimentos: cada uno elige un alimento, sin que se repitan, y tienen que ordenarse de menos calorías a más, por ejemplo. Clase de ciencias.
  • Culturas: cada uno elige una cultura (egipcios, mayas, romanos, hititas…) y se tienen que ordenar cronológicamente según su aparición en la historia.
  • Cronologías: la verdad es que, para ubicar órdenes cronológicos de cualquier tipo, la cuerda es un gran recurso.
  • Números: lo he usado con niños pequeños que aprenden los números. Se colocan cada uno una cartulina con un número colgada con un cordel y se van colocando por orden. Según su psicomotricidad, les costará más o menos moverse por la cuerda sin dejar de pisarla. No pasa nada.

Y así hasta el infinito. Usar mucho la cuerda. Se abrazan 😉

El círculo de Lola.

Juegos de mesa

En La Pedagogía Blanca hablamos mucho de los juegos de mesa.

Nos encantan porque son recursos ilimitados para aprender, para compartir, para estudiar, para sociabilizar, para desarrollar habilidades, estrategia, para expresarnos, para crear, imaginar…

Se acerca la época fría del año. Anochece pronto. Nuestros hijos no van a salir tanto a la calle, al parque, y necesitan alternativas al juego exterior. Aprovecharemos para jugar juntos.

¿Cuántas veces al año os sentáis con ellos a jugar a un juego de mesa? Si habéis respondido menos de una vez a la semana… deberíais plantearos hacerlo más a menudo. Es un momento estupendo para acercaros más a ellos.

Sentarnos con nuestros hijos a jugar es algo indescriptible. Reír juntos, tomar decisiones, planificar las estrategias… mirarles a la cara y verles disfrutar. Es maravilloso.

Por supuesto que podemos elegir juegos competitivos pero, dependiendo del carácter de los niños o del objetivo de ese momento, tenemos miles de opciones que no llevan a uno a ganar y a otro, o varios, a perder.

También es un recurso maravilloso en el aula.

He utilizado el juego para muchas cosas: bajar las revoluciones en momentos en que están muy alterados por alguna razón, porque nos hemos cansado de hacer alguna actividad y nos apetece relajarnos sentados a la mesa y hacer algo juntos, para trabajar con niños hiperactivos, intercalándolo con los “deberes” y sufran menos la presión de hacer lo que no les gusta, para explicarles lecciones concretas (hay juegos para todas las temáticas), para que se reconcilien en momentos de tensión…

A todos no nos gustan los juegos de mesa, es cierto, pero la mayoría de las veces es porque no hemos jugado, porque los juegos que nos proponen son un rollo para nosotros o porque no tenemos con quién jugar disfrutando.

Os recomiendo que probéis. Buscad juegos interesantes, que no sean sólo el parchís, la oca o el monopoly.

Dependiendo de las edades os recomiendo que probéis, al menos una vez,  Dobble, Story cubes, Catán junior, Tortilla de patata, Carcassonne, Dominion, Aventureros al tren, Colonos de Catán, Cinco pepinos, Magic, Agrícola, Caverna o Zombicide.

Para los más pequeños, cualquiera de la casa Haba, será maravilloso.

Muchos consideran que los juegos de mesa son caros. Bueno, esto es una manera de ver las cosas. A mí me parece que es una buena inversión. Sobre todo, tenedlo muy presente a la hora de hacer regalos. Quizás despertéis pasiones en algunos niños o adultos que ni ellos mismos conocían, jejejejeje…

Siempre está la opción de ir a una tienda, con espacio para demos, y probar los juegos antes de comprarlos. O también, apuntaros a un club de juegos de mesa, cada día más de moda, que seguramente tengáis cercano, y así no sólo podéis probar los juegos antes de comprarlos, sino que conoceréis gente interesante, normalmente sanota, que se pude convertir en un buen referente o amigos para vuestros hijos.

Y ya, si queréis implicaros aún más para promover esta maravillosa actividad, os animo a que propongáis hacer un grupo de juego en el colegio, en el AMPA, en vuestra comunidad de vecinos, en vuestro barrio, en vuestro ayuntamiento, con vuestro círculo de amigos…Imaginación al poder.

Anualmente, se celebran varios encuentros de juegos de mesa a lo largo de toda la geografía española. Anotaros las fechas y acercaros a ver el ambiente y a participar. Descubriréis gente apasionada que disfruta con lo que hace y, quizás, vuestros hijos o alumnos se enganchen a esta educativa pasión que son los juegos de mesa.

El círculo de Lola

Planea tus vacaciones en la playa con la Pedagogía Blanca

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Seguro que los días de playa van a ser una oportunidad maravillosa para pasar tiempo de diversión y descubrimiento con vuestros hijos. Os proponemos algunas actividades y manualidades para un día de playa con los niños que son pura Pedagogía Blanca en acción: aprendizaje y diversión.

A los niños les encanta la playa. Pueden correr libres, mojarse, tirarse por el suelo, salpicar, estar descalzos, sentir el sol, el agua y el aire en su piel. Se sientes llenos de energía y alegría, aunque luego lleguen reventados a casa.

Pero hay ratos en los que también pueden aburrirse, sobre todo si no hay muchos otros niños conocidos con los que jugar. En realidad, que no los conozcan no importa, seguro que, si son tímidos, podéis ayudarles a hacer nuevos amigos o convertiros en la familia más interesante de la playa si jugáis con vuestros hijos.

Para que el día de playa sea perfecto podemos planificar sencillos juegos y actividades que ir proponiéndoles cuando los veamos escasos de ideas.

Cuadro con huellas en la arena

Nuestra primera propuesta necesita un poco de planificación y, aunque se puede hacer en casa, si lo hacéis en la playa va a ser divertidísimo Consiste en hacer un molde con arena en la que podéis dejar huellas de sus pies o sus manitas y luego, cubriéndolo con cola, dejarlo secar para hacer un cuadro de imborrables huellas.

Caja sensorial con arena de playa

Una caja sensorial es una caja o recipiente lleno de materiales táctiles que los niños pueden explorar. Nosotros vamos a usar arena para meter en ella toda clase de objetos: pueden ser cosas que recojamos en la playa o cualquier tipo de materiales. Lo ideal es que haya cosas de tamaños, formas, texturas y durezas diferentes: plástico, madera, metal, tela, celofán, papel, papel de plata, hojas, piedras, palitos, conchas… no hay límite.

Va a ayudar a que los niños ejerciten su motricidad fina y el discernimiento y clasificación de objetos y además ayuda a mejorar la capacidad para describir verbalmente lo que tocan.

En la caja o cajón sensorial de arena de playa meteremos los pequeños juguetes y objetos y los invitaremos a describirlos primero con el tacto y luego ya, mirándolos.

Caja sensorial marina

Esta variante de la caja sensorial, la caja sensorial marina estimula también su sentido del tacto, la capacidad de imaginar y adivinar y su expresión verbal. El cajón deberá ser de plástico (una bandeja de las que usan los gatos es ideal) y la llenaremos de agua, introduciendo en ella animalitos marinos de plástico (mejor si no han jugado nunca con ellos para que sea más divertido adivinar) y piedritas, restos de algas y conchas. La arena y el agua son, como veis, fuente de juegos maravillosos.

Colección de conchas y piedras mágicas

 

En las playas podemos encontrar toda clase de maravillosos tesoros que coleccionar. Basta pasear por la orilla con los niños e ir recopilando lo que llame su atención. Habrá conchas de todo tipo, caracolas, piedras de todos los colores y esos cristales pulidos por la arena que parecen piedras preciosas.

Guardar nuestra colección de conchas y piedras mágicas y clasificarlas será un placer que, además, si la edad del niño lo permite, podemos complementar con explicaciones sobre su origen, sobre las fuerzas de la Naturaleza que las han ido erosionando y también imaginar juntos historias sobre el lugar donde cada una se formó y todas las aventuras que ha corrido hasta llegar hasta aquí. Este juego en la arena de la playa va a ser la estrella del verano seguro.

Hacer rocas

Otra actividad creativa y superinstructiva es hacer rocas, permitiéndoles a los niños comprender mejor los mecanismos naturales de la sedimentación. Debéis recoger arena fina, arena gruesa y pequeñas piedritas e ir poniendo capas en un molde, cubriendo cada una de ellas con cola y dejándola secar antes de añadir la siguiente capa con un material diferente.

Al final tendréis varios estratos diferenciados y una original obra maestra que les encantará conservar. Los moldes de silicona son ideales para poder extraerla sin problemas cuando esté seca y dura.

Medallón con conchas

Una variante de esta actividad es fabricar un medallón con conchas. En ese caso el molde debe ser redondo y pequeño. Ponemos la arena con la cola y cuando empiece a endurecer lo decoramos con rocas. Es importante acordarnos de meter un cordel al principio, para luego poder hacer el colgante. Para terminar, una vez seca y sacada del molde, podemos decorar con purpurina y barnizar.

Como veis, podéis hacer muchas actividades y manualidades con los niños relacionadas con la playa que además, se convierten en verdaderos tesoros que os harán recordar a toda la familia estas vacaciones maravillosas.

Mireia Long

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¿Qué pueden aprender este verano los niños?

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La libertad de horarios y el poder, casi siempre, de pasar unos días fuera de la ciudad habitual, ya suponen una extraordinaria oportunidad para el aprendizaje en verano, mucho mayor que ir cargando con tareas escolares.

Pero, además, podemos programarnos y realizar actividades específicas que seguro que los niños y nosotros disfrutaremos y que van a proporcionales, en verano, enseñanzas inolvidables, vivenciales y activas.

El ser conscientes de lo mucho, muchísimo, que aprenden los niños en el hogar y en el verano es ya una propuesta para cambiar la Educación con peso propio. Y si, además, nos organizamos para proporcionar oportunidades conscientemente, veremos cómo, en realidad, quizá va a ser cuando más vayan a aprender.

Excursiones en la Naturaleza

Si vivimos en la ciudad tendremos pocas oportunidades de disfrutar del saludable y enriquecedor contacto directo con la Naturaleza, que tan necesaria es para el equilibrio y la creatividad de los niños. Ahora es el momento.

Dar un paseo por el bosque, escalar una montaña, pasear por los senderos, recoger hojas y piedras, observar animales y plantas, descubrir los cambios del cielo y las estrellas… todo eso supone un verdadero aprendizaje del medio.

Y es que esto, no lo olvidemos, es mucho más real que nada de lo que podamos encontrar en ningún libro escolar. Aprovechemos el verano para fomentar el contacto con la vida que nos rodea preparando excursiones en la Naturaleza lo más “salvaje” posible y también estimular que los niños se ejerciten explorándola.

Visitas culturales

Igual que deberíamos planificar excursiones en el bosque y el campo, en la medida de nuestras posibilidades, igualmente podemos aprovechar las vacaciones para llevar a los niños a conocer ciudades nuevas y pueblos con interés histórico y artístico, de lo que, sin duda, se llevaran recuerdos y conocimientos que quedarán asentados en su memoria.

Imaginad lo que el niño aprenderá visitando La Alhambra, Toledo, las iglesias prerrománicas en Asturias, cuevas prehistóricas, la Sagrada Familia, la Tarraco romana, Numancia, Segóbriga, la catedral de León, el Madrid de los Austrias.

Sin salir de España hay mucha cultura que conocer de primera mano, estando presente y no solo estudiando. Y si planeáis un viaje a otro país, el propio viaje y la nueva cultura ya van a suponer un gran conocimiento nuevo que podéis aprovechar para completarlo con explicaciones y alguna visita de interés cultural.

Sea cual sea vuestra formación podéis acompañar las visitas con explicaciones, ahora internet es una fuente de información excelente que podéis aprovechar para convertiros en los guías y maestros de vuestros hijos.

Además, incluso sin salir de vuestra ciudad, seguro que hay algún museo, exposiciones y monumentos que podéis visitar con ellos. En verano muchos lugares, además, planifican actividades culturales especialmente pensadas para las familias. Os aseguro que son una gran fuente de aprendizaje para los pequeños, mucho más que hacer deberes escolares en vacaciones.

Si viajáis al pueblo también hay mucho que aprender. La vida en el medio rural, las costumbres y fiestas con su significado, la pequeña iglesia, las granjas y el trabajo del campo. Buscad lugares cercanos: monasterios, pueblos con plazas antiguas, casas con escudos nobiliarios, restos arqueológicos… todo eso también es aprendizaje a su alcance.

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Aprendiendo-en-verano

Mireia Long