¿Qué es un niño de Infantil?

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Quizá, cuando hablamos de Educación Infantil, deberíamos, antes que nada, tener claro que los niños no necesitas ingresar en ninguna escuela a esa edad para lograr su desarrollo óptimo, sino que esta escolarización es una necesidad del mundo adulto y que, incluso, puede perjudicar al niño pues no está programado evolutivamente para este entorno tan artificial.

Los niños de esas edades tienen una necesidad básica, estar con sus familias, especialmente con su madre, no hay nada que indique que el desarrollo normal de nuestras criaturas implique una separación de varias horas diarias en un lugar donde su madre no está presente y quedarse el grupo de 10 a 25 niños al cuidado de un solo adulto por mucho que se pretenda “profesionalizar” el cuidado. Pero es que, además, no hay nada que un niño de esas edades aprenda en una escuela que no pudiera aprender en su vida normal, en un entorno familiar y social sano, y que realmente necesite para su vida presente o futura.

Por otro lado, y de ninguna manera, los niños están preparados para una socialización y aprendizaje en grupos grandes todos de la misma edad. No tiene el más mínimo sentido.

Y para terminar, basta observar a un niño de tres años para percibir que tiene una intensa necesidad de movimiento, explosión emocional y juego libre y que de ese modo aprende a usar su cuerpo, conocer el comportamiento social y ético adecuado y los conocimientos que precisa en ese momento o los que, incluso, podemos los adultos decidir que debe adquirir para que esté preparado para lo que decidiremos que debe aprender más adelante.

Un niño normal y sano es inquieto, corre, salta, explora, sube, escala, pregunta, se rie, llora, interrumpe, es curioso, se impacienta…

Así que yo tengo muy claro que es lo que hay que cambiar en las Aulas de Infantil para que en ellas los niños sean lo más felices posible. ¿Y tú?

Si necesitas ayuda para lograr este objetivo, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

5 cosas a las que jugar con tus hijos antes de que cumplan los 10 años:

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  1. A los piratas en la cama de matrimonio. El suelo de la casa es el mar y hay que dejar caminos de toallas o periódicos para pisar hasta la cocina y el baño. Estos serán los islotes. La cocina es isla Tortuga, donde vamos a hacer negocios y a por provisiones, y el baño es una pequeña isla donde ir a la taberna a beber ron. La cama es el barco pirata en donde pasamos la mayor parte del tiempo. Para comer tendremos que hacerlo en bandejas sobre la cama, llevar pañuelos en la cabeza, y decorar nuestra cama con una bandera pirata que habremos dibujado. Es muy divertido, y los niños disfrutan mucho de estas cosas cuando son pequeños.
  2. Al campamento indio en el patio de casa, o en su defecto en el comedor. Montar una tienda de campaña o un tipi con sábanas, preparar un picnic, pintaros las caras y haceros arcos y flechas con lo que se tenga disponible como pajitas de bebida e hilo, haceros collares con macarrones, y cintas con plumas que pueden ser de papel recortado. Con linternas se puede simular una fogata si las rodeamos de piedras, y podemos jugar a seguir rastros por la casa, a pescar en la bañera (el río) o a atacar un fuerte (cualquier habitación de la casa sirve como fuerte).
  3. A probar comidas con los ojos cerrados. Dispón cuencos con comidas muy variadas, anchoas en vinagre, gajos de mandarina, mayonesa, galletitas saladas, chocolatinas, trocitos de queso, tarta cremosa, cosas que tengan sabores muy distintos, y jugad a daros de comer el uno al otro con los ojos cerrados ambos. Es divertidísimo. Vais a acabar con la cara muy sucia, y todo lleno de migas y comida, pero es muy divertido, y fomenta la confianza y la unión entre vosotros. Podéis jugar a que uno tiene los ojos abiertos y el otro cerrado, y averiguar sabores, o podéis jugar a daros de comer ambos como si fuerais ciegos, el uno al otro. Las risas están garantizadas.
  4. A construir casas. Es uno de los juegos favoritos de todos los niños y no querrás perderte formar parte de sus recuerdos. Los niños construyen casas, castillos, ciudades, etc. Lo pueden hacer con materiales hechos expresamente para ello como el Lego, el Tente, las tablillas de Kapla, o con cosas improvisadas, como cajas de vejas películas de vídeo, libros, y cualquier cosa que encuentren por casa. Disfruta de esta experiencia junto a él o ella.
  5. Al chef extraordinario. Miramos que ingredientes hay por casa y nos inventamos una receta nueva y diferente para toda la familia. A mis hijos eso les encantaba, sobretodo inventarse postres. Cortaban magdalenas por la mitad y les ponían rodajas de pera, miel, mantequilla de cacahuete, coco rallado… Todo lo que ses ocurría, y esas magdalenas eran luego muy valoradas por toda la familia.

Azucena Caballero