El cerebro en una mano, por Miriam Escacena

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El cerebro en una mano, descubre cómo mantener la calma en las situaciones difíciles

Queridos amigos,

Estoy encantada de colaborar con Azucena y Mireia en este espacio donde a todos nos une un mismo fin: educar a nuestros hijos con respeto y empatía. Por ello, me voy a estrenar hablando de una herramienta de Disciplina Positiva que me parece tremendamente útil si la ponemos en práctica en nuestro día a día: el cerebro en una mano, un modelo muy visual que nos permite entender nuestra forma de actuar de una forma tan sencilla que incluso podemos explicar a nuestros hijos.

La crianza es una oportunidad excelente para experimentar un gran crecimiento personal y querer dar lo mejor de nosotros mismos, pero es cierto que uno de los mayores retos que nos encontramos es precisamente ese: ser realmente un buen ejemplo para nuestros hijos. El estrés del día a día, el ritmo de vida y el cansancio que llevamos muchas veces nos pasa factura y sin darnos cuenta terminamos perdiendo el control y elevando la voz a las personas que más queremos: nuestra pareja y nuestros hijos, y si no que se lo digan a Mireia Long y por qué sigue teniendo tanto éxito su taller “Deja de gritar”.

 

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No somos perfectos, somos humanos. Esta sociedad patriarcal en la que vivimos nos hace cargar con un sentimiento de culpa constante, muy especialmente a las mujeres, que desde que nos convertimos en madres recibimos continuamente mensajes de que debemos ser “super womans” y llegar a todo.

 

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En mi caso particular esto me ha traído serios problemas, hasta que recientemente entendí que no tiene por qué ser así, que no soy perfecta ni quiero serlo, que debo eliminar la culpa y perdonarme, y que para cuidar a otros el primer paso es cuidarme a mí misma.

 ¿Te suena todo esto de lo que te hablo? Bueno, pues si a ti alguna vez también se te ha escapado algún grito empieza por perdonarte y sigue leyendo, porque lo que te voy a contar puede hacer cambiar tu día a día. 😉

Primero me gustaría empezar hablando del trabajo del médico y neurocientífico norteamericano Paul MacLean, que en 1970 elaboró un modelo de cerebro basado en su desarrollo evolutivo: la Teoría del Cerebro Triuno. Así, según este modelo, la mente humana está construida en base a la superposición evolutiva de tres cerebros: el reptiliano, el mamífero y el racional, que se fueron añadiendo sucesivamente como respuesta a nuestras necesidades evolutivas.

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Esto explica que haya ocasiones en que nos comportamos siguiendo mucho más nuestro instinto y otras de una forma mucho más meditada. Siendo la misma persona no actuamos igual cuando por ejemplo tenemos un “hambre voraz”, una relación sexual o en el propio acto de alumbrar a un hijo,  o cuando utilizamos el pensamiento abstracto para por ejemplo estudiar, debatir, negociar o dar una ponencia, ¿verdad? Cada uno de los tres cerebros controla determinadas actuaciones pero están interconectados entre sé.

 

  • El cerebro reptil o primitivo es la primera parte que se formó, y está compuesta por la médula espinal y tronco encefálico. Constituye el centro de la parte instintiva del ser humano, es decir, de las funciones básicas de supervivencia, como la respiración y el latido del corazón así como de las respuestas automáticas: Fly, Fight or Freeze. Genera comportamiento reactivo: hacer y actuar, (escapar, luchar o quedarse congelado).
  • El cerebro mamífero es la segunda parte y está formado por el sistema límbico. Regula los sentimientos y emociones. Genera el comportamiento emotivo: sentir y desear.
  • El cerebro neomamífero o racional es la tercera capa y está formada por el neocortex o corteza cerebral. Gestiona los procesos intelectuales a través de sus dos hemisferios: izquierdo y derecho. Genera el comportamiento racional: razonar y hablar. Esta última capa apareció junto con los primeros mamíferos superiores hace cien millones de años y supuso un salto cualitativo muy importante que nos diferencia del resto de mamíferos.

El cerebro en una mano, una gran herramienta para comprender

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Daniel Siegel, uno de los autores de “El cerebro del Niño”, habla de un modelo muy visual que nos permite comprender el funcionamiento del cerebro y la importancia de la integración, utilizando una representación con nuestra propia mano:

  • Cerebro reptil: palma de la mano
  • Cerebro mamífero : pulgar
  • Cerebro racional: dedos plegados

Como observamos al plegar la mano, una parte de nuestro cerebro racional está conectada con el límbico y el reptiliano, ayudándonos a ser conscientes de nuestra forma de actuar y regular nuestras emociones: la parte más humana controla la parte más animal.

Pero en ocasiones de estrés el cerebro inferior puede dispararse, haciendo que se “abra la tapa”, (como se desplegaran los dedos), y el cerebro racional deja de ejercer su regulación.cabeza abierta

 

Perdemos nuestro cerebro más humano y nos dejamos llevar por las emociones, pidiendo actuar de forma poco coherente a  lo que de verdad pensamos o incluso agresiva.

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Aquí tienen mucho que ver las neuronas espejo, que son capaces de reconocer el estado emocional de otra persona y tienden a copiarlo. Por eso es tan difícil mantener la calma cuando nuestro hijo entra en una rabieta o discutimos con nuestra pareja.

Pero lo fascinante del tema es que podemos devolver nuestro cerebro a su estado plegado e integrado, dándonos cuenta de lo que sucede, poniendo nombre a las emociones y “cerrando la tapa” o actuando antes de que llegue a abrirse del todo.

¿No es maravilloso?

Aquí te dejo el vídeo del propio Siegal explicando su modelo:

 

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Me despido con esta fábula que nos da pie a reflexionar sobre el tema..

 

Un viejo cuento decía:

 

Un renombrado maestro, que corría tras la fama, reunió en una carpa a cientos de discípulos y seguidores. Se irguió sobre sí mismo y dijo:

– Amados míos, escuchad la voz del que sabe.

En ese momento se creó una gran expectativa y un silencio profundo generó el apropiado marco de veneración para las palabras del maestro, quien prosiguió de la siguiente manera:

– Nunca debéis relacionaros con la pareja de otra persona, tampoco beber alcohol o alimentaros con carne de cerdo.

 

Entonces uno de los asistentes se animó a preguntar:

– ¿Pero maestro, no eras tú el que el otro día se vio en brazos de la esposa de José?

– Sí, era yo- respondió el maestro.

Después de lo cual otro oyente también se atrevió a preguntar:

– ¿Pero no eras tú el que la otra noche se encontraba bebiendo vino en una taberna?

– Sí, también era yo.

Y un tercer asistente, ya enojado, le preguntó:

– ¿No eras tú, el que ayer a la mañana estaba comprando carne de cerdo en el mercado?

– Efectivamente.

Y en ese momento, todos los asistentes, mostrando indignación por la actitud del maestro, comenzaron a recriminarle:

– ¿Por qué nos pides que hagamos lo que tú no puedes cumplir?

Entonces, el falso maestro respondió con sinceridad:

– Porque yo sólo enseño, no practico.

 

La moraleja de este cuento podría ser la siguiente:

 

“Verdadero maestro es el que hace lo que dice, siente y piensa”.

 

Ese es uno de los mayores retos de la inteligencia emocional

Si te apetece aprender más sobre este tema tan apasionante te invito a que vengas a mis próximos cursos, comenzamos de Educar con Inteligencia Emocional en el mes de Marzo, ¡no te lo pierdas!

 

Esperamos que te haya gustado este artículo, te leemos en los comentarios! 😉

miriamMiriam Escacena

http://www.comunicacionconbebes.com

Miriam es fundadora de la asociación de crianza “Entre Nubes”, Educadora de Masaje Infantil por la organización internacional IAIM, instructora de lengua de signos para bebés, instructora de porteo, formadora de La Pedagogía Blanca y actualmente se está formando también como Guía Montessori de Comunidad Infantil.

La puedes encontrar en:

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Y si lo deseas también te puedes suscribir a su blog aquí:

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Tener paciencia y confianza

Adina si Radu -iun 2015

Ayer me he quedado boquiabierta con mi hijo. Ha escrito un ensayo sobre el cine neorrealista italiano – en inglés – que me ha dejado pasmada. Evidentemente, escribe mucho mejor que yo, parece un profesional. Usa palabras literarias o de especialidad, términos profesionales, tiene las ideas claras y concisas, va directo al grano. Vamos, me está dando lecciones. Y este tremendo salto lo ha dado en un año prácticamente.

Esta sorpresa me ha hecho reflexionar, sobre todo porque desde hace un par de meses trabajo en una escuela inspirada por el método Reggio Emilia. Desde luego es mejor que una escuela convencional – por lo menos mejor que algunas – pero teniendo en cuenta que los padres sí quieren que sus hijos sigan también el curriculum nacional y el ritmo impuesto por el mismo es mucho más rápido que el que tienen en realidad los niños, pues qué queréis que os diga… incluso a estos niños se les “empuja” un poco para poder tocar todos los temas propuestos y para llegar a “desarrollar las competencias” previstas por vete tú a saber qué experto, como si las competencias fuesen iguales para todos y las desarrollaran a la vez.
John Holt, que estuvo mucho tiempo observando a los niños – pero no sólo él – sostiene que los niños aprenden en “saltos”. Pues así es. Puedo confirmarlo por haberlo observado yo también en la evolución de mis ambos hijos. No existe el aprendizaje lineal, no para los mamíferos de este planeta, desde luego.

Quien dice que no aprendemos de mayores y que hay que “obligar a la disciplina y a los hábitos” desde pequeño, no sabe de qué habla. A mis hijos nunca les he obligado a escribir ensayos, aunque sí que ambos sabían escribirlos – de una forma básica y correcta – para sus deberes cuando estudiaron a distancia o cuando hicieron los cursos de inglés.
Eso sí, les he animado a los dos a leer, a escribir lo que quisieran, y hemos leído juntos libros o artículos ocasionalmente. Vamos, les he preparado el “ambiente” y les he dejado elegir, inspirarse o descansar. Nada de obligar; sí, permitir elegir y ofrecer inspiración. Durante años han escrito ensayos banales quizá, básicos, como ya dije, esquemáticos. Cumplían. Incluso había errores de sintaxis, de ortografía, de estilo… los corregíamos un poco respetando sus ideas y el fondo. Un poco de retoque, nada más. Y así pasaron años. Hasta el año pasado cuando mi hija empezó su blog en inglés sobre las relaciones románticas a distancia y cuando mi hijo empezó el curso universitario de cinematografía. A base de escribir, de equivocarse, de corregir sin presiones y sin prisas para quemar etapas, de volver a escribir, a cometer errores, fueron practicando los dos y, de repente, en un par de años, han llegado a “su excelencia”. Un buen nivel, digamos.

Cada vez me reitero en mi decisión de educar en casa, jamás de los jamases creo que habrían llegado a este nivel de comunicación y esta motivación si hubiesen estudiado en el colegio. Porque la paciencia y la confianza que tuvimos nosotros, como padres, con ellos es prácticamente imposible de llevar a cabo en una escuela.

Sigo pensando que hay que ir cambiando los colegios, la estructura, el curriculum, para que los niños puedan ir a su ritmo, que es bueno esperar y no quemar etapas, y tomarse las cosas con calma y fundamento.

Sorina Oprean

Internet

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Es increíble de lo que son capaces las personas cuando tienen interés por algo.

Además, Internet y los millones de generosos internautas que cuelgan información en la red, facilitan mucho la localización de todo tipo de datos, vídeos, libros, documentos, tutoriales, PDFs, imágenes… de cualquier tema que despierte nuestra curiosidad.

Este regalo del siglo XXI nos ayuda a que los jóvenes aprendan todo lo que les atraiga, sabiendo discriminar la información, claro, de una manera atractiva, interesante, activa e intuitiva.

El apoyo de internet y las ideas que proporciona se aproxima al infinito.

Además, como madre homeschooler, su ayuda es incalculable. Llegada una cierta edad, nuestros hijos sienten inquietud por temas que, seguramente, no dominemos. No podemos saberlo todo, desde luego, y mucho menos sobre temas tan actuales que no sabemos ni nombrarlos.

Mis hijos, en busca de conocimientos, son incansables. Siempre andan liados con alguna búsqueda que vaya satisfaciendo su necesidad de aprender. Ha llegado el momento en que ya no aprenden de mí, al menos en relación a los aspectos teóricos de los temas que les interesan, sino que siempre me están enseñando.

Desde trucos de magia a la reproducción de los anfibios, robótica, proyectos con Arduino, clases de guitarra o piano, historia medieval, matemágicas… TODO está en la red. Y, desde luego, con presentaciones tan atractivas que nuestros más de 2000 libros, hasta hace poco manoseados, se van quedando aparcados en los estantes.

Bueno, todos no, los cómics y algunos clásicos o Tolkien y J.K. Rowlling,  siguen cambiando de sitio entre la estantería y la mesilla de noche sin parar. Esos no faltarán nunca.

Creo que es muy importante acompañar a nuestros hijos y alumnos en su descubrimiento de Internet. Hay que mostrarles todas las caras de la red y enseñarles a sacarle partido, con responsabilidad y coherencia.

Vigilar sus primeros pasos. La ansiedad que crea el bombardeo de información inacabable puede desbordarles y eso tampoco sería interesante. Tienen que saber hasta dónde pueden llegar o no. Con nuestra ayuda, la red puede convertirse en un buen aliado para el aprendizaje y ellos en sus propios profesores.

El círculo de Lola.

 

Dos cosas que los niños aprenden en el colegio y que yo aborrezco

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En el colegio los niños van a aprender muchas cosas, algunas maravillosas y sorprendentes, otras bastante superfluas que no son significativas, algunas útiles y otras que jamás les ayudarán a tener una vida mejor ni más interesante. Pero no es hoy ese el tema sobre el que os invito a reflexionar, aunque, otro día, hablaremos sobre el curriculum y sobre si, verdaderamente, es necesario que aprendan lo que aprenden. Hoy, de lo que queremos hablaros, es de otras ideas que, implícitamente, son transmitidas por la estructura y la organización de la escuela tradicional y que son mentiras y que son, además, muy peligrosas. Creo que es mejor hacerlas visibles y señalarlas, pues negarlas solo sirve para que sigan agazapadas, como un curriculum oculto, que daña a los niños y a toda la sociedad.

La obediencia es un valor.

Es cierto que, en la vida, nos veremos obligados a obeder a jefes o autoridades, incluso cuando nos pidan cosas que no nos agradan, nos hacen infelices o son aburridas, molestas o estúpidas. Es cierto, también, que algunas leyes son necesarias para mantener una sociedad justa y que se espera que los ciudadanos las obedezcan, incluso si no están conformes con ellas.

Sin embargo, no podemos olvidarnos que la capacidad de desobediencia es indispensable para el progreso del Hombre. Han sido los desobedientes los que han luchado contra los tiranos, han desmantelado las injusticias y han abierto nuevos horizontes en el mundo y en el conocimiento.  Si no desobedecemos las normas, costumbres, leyes y mandatos que consideramos injustos, incorrectos o que nos reducen las expectativas, nuestras vidas tendrán mucho menos sentido.

Cuando a los niños se les inicia en la escolarización la obediencia se convierte en un valor en sí, y cuestionar normas o estructuras está fuertemente rechazado. Puede que luego, con el tiempo, se intente explicar el valor que han tenido algunos personajes que se levantaron contra la opresión, pero, en general, las normas escolares estarán fijadas y no se alentará a cuestionarlas y mucho menos a desobedecer no ya lo que protege la integridad de los niños, sino lo que se espera que hagan, coman, sientan, estudien, escriban, pinten y vistan.

A los niños se le marca la hora a la que tienen que despertarse para acudir al centro, la manera en la que deben moverse por los pasillos, a que pueden jugar y cuando, donde se tienen que sentar, que tienen que hacer en cada momento del día y hasta de qué color y donde deben escribir su nombre en una hoja. No hay más que obedercer cada norma y regla, aunque sea superflúa y absurda.

 

La autoridad sabe la verdad sobre las cosas y sobre como hacerlas

Del mismo modo que la libertad, la justicia y los derechos se han conseguido gracias a los desobedientes, el conocimiento humano ha avanzado gracias a los que se cuestionaban las verdades establecidas. Una escuela pensada para alentar el espítitu crítico, la experimentación y el pensamiento científico es posible, pero no establecería sus bases en una estructura como la que conocemos. La idea de que una autoridad, independientemente de quien sea, es la fuente del conocimiento y quien conoce las respuestas o nos enseña los procedimientos para hacer cualquier cosa, teniendo la potestad de evaluar el desempeño, es desasosegante. El profesor sabe las cosas, te dice cuando hacer y como hacer, desde la manera en la que debes coger el lápiz, cuando tienes que empezar a leer te sientas o no interesado o si tus respuestas a un ejercicio o exámen son las adecuadas. En realidad, el estudiante, poco tiene que opinar sobre esto y siempre sabrá donde hay que buscar la fuente del saber, la autoridad presente o la autoridad de los libros de texto.

Quizá os ha pasado que vuestro hijo llega a casa con algún ejercicio, como, por ejemplo, una división, y cuando, si tiene dudas, les contáis como hacerla, os responderá que “no se hace así” mientras, casi obsesionado, copia el enunciado y coloca cada dato en la columna tal y como le han enseñado que debe hacerse. Y si no os ha sucedido, congratulaos, tenéis suerte.

Lo que el niño piense, crea o sepa realmente es irrelevante, lo que cuenta es que sepa lo que le han dicho que tiene que saber y haga las cosas de la manera en la que le han marcado, con sentido o no, que deben hacerse.

Con estas premisas no habrá cambios en el mundo porque les habremos enseñado que todo está marcado, que no tiene sentido hacer las cosas de otra manera ni, desde luego, sirve de nada quejarse o luchar contra la autoridad injusta… o al menos, les resultará muy difícil hacerlo, porque no solo no les han enseñado sino que los han disuadido. Y no es lo que yo quiero.

En realidad, estas cosas, no son obligatoriamente responsabilidad de la escuela, sino de la sociedad que la modela, y no son, desde luego, inevitables. De hecho, en la Pedagogía Blanca precisamente os ayudamos a educar, en casa y en el colegiol, de manera que estas cosas no sucedan y podamos dar a los niños la mejor base para convertirse en ciudadanos que actúen con libertad de criterio y con responsabilidad real.

Mireia Long

 

 

Recursos para “tirar del hilo”: la serie Doctor Who

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Queremos comenzar este año con el compromiso de darte una idea de Pedagogía Blanca cada semana. Y comenzamos hoy con nuestra recomendación para que no os perdáis el especial navideño de Doctor Who, una de nuestras series favoritas que cada año nos soprende en estas fechas con un capítulo muy especial. Vedlo con los niños, es completamente adaptado a ellos aunque no sea realmente solo una serie infantil. Luego podéis “tirar del hilo” y comentar los temas que se hayan tratado en ella. Ya veras como les encanta.

 

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La serie completa es un recurso que hemos usado mucho. Cada capítulo es una oportunidad para “tirar del hilo” e investigar con vuestros hijos y alumnos (o vosotros mismos) una gran cantidad de temas: los viajes en el Tiempo, la estructura de la realidad, los Universos Paralelos, el impacto de nuestras acciones, la Guerra y la Paz, Roma, la Inglaterra Victoriana, Shakespeare, Dickens, Roma, el amor, la libertad, los medios de comunicación, la manipulación mental… ofrece todo un programa educativo al que solo hay que atreverse a mirar.

Incluso hemos ido a convenciones de fans de la serie, lo que ha supuesto una experiencia socializadora muy enriquecedora.

Ya nos contaréis.

Mireia Long

Feliz Navidad os desea la Pedagogía Blanca

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Feliz Navidad para todos.

Deseamos que en estos días disfrutéis muchos de la familia, las reuniones, los reencuentros, y que le saquéis el jugo al tiempo de juego en familia y a esas complicidades con vuestros hijos que hacen que cada día sea inolvidable, y que el nuevo año que se acerca os traiga todos vuestros mejores deseos hechos realidad.

¡Feliz Navidad!

TDAH Crowdfunding.

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La Pedagogía Blanca entrevista a Javier Sastre, promotor de TDAH Crowdfunding.

 

Hola, Javier, gracias por recibirnos.

Está claro que el número de diagnósticos de TDAH ha aumentado mucho en los últimos años hasta el punto de haber cierta alarma social al respecto. ¿A qué crees que puede deberse este aumento en el número de diagnósticos?

Bien, quizá, para poder entender mi respuesta a esta pregunta, primero deba daros mi opinión de lo que creo se esconde detrás de las siglas TDAH. En mi opinión, estas siglas sólo son la manera de llamar a un conjunto de comportamientos o actitudes que presentan determinados niños. Fíjese que no digo síntomas, porque parecería que estamos hablando de una enfermedad, y creo que se debe hacer un esfuerzo por evitar el etiquetar de enfermos a estos niños, porque eso puede traerles muchos más problemas que beneficios.

Teniendo esto en cuenta, lo que creo que ha influido, determinantemente, en el aumento del número de diagnósticos, es el hecho de que los comportamientos y actitudes de estos niños son incompatibles con lo que el sistema educativo y social actual espera de ellos.

Cuando se comienza la educación primaria, o incluso antes, el sistema espera que los niños se comporten como adultos y sean capaces de permanecer sentados varias horas, aprender a leer, escribir, jugar en un patio cerrado… y todo ello teniendo un perfecto control de sus emociones.

Esto, además de exigírseles en el escuela, muchas veces se les exige fuera de ella, en casa, en sus actividades extraescolares y de ocio… Los niños a esa edad no tienen por qué estar preparados para sufrir un impacto de ese calibre. Muchos de ellos, por su naturaleza, no pueden seguir estos patrones, que no son patrones creados pensando en su individualidad, sino en lo que dicho sistema necesita.

Esto, sin duda, lleva a creer que muchos niños tienen algún problema en su cerebro por no poder ceñirse a esas reglas para las que, simplemente, su cerebro aún no está en el punto de desarrollo necesario. He aquí, lo que desde mi punto de vista está detrás del aumento de este tipo de casos en los últimos años.

¿Cómo pueden unos padres, a los que les dicen que su hijo tiene TDAH, actuar de manera que puedan ayudarle?

Creo que la familia juega un papel clave en todo esto. De hecho, dependiendo de cómo sea encajado por ella, dependerá que todo se quede en una anécdota o por el contrario suponga una verdadera pesadilla.

La familia, sobre todo los padres o adultos responsables del cuidado del niño, manejan la llave que separa la luz del abismo. Si la familia se alinea con el sistema, contribuyendo a etiquetar al niño y enviándole el mensaje, consciente o inconsciente, de que tiene un problema, de que está enfermo porque no se comporta igual que los demás… posiblemente, ese niño, al sentirse rechazado también en su hogar donde él espera la máxima compresión, tenga una peor evolución que aquel niño que es respetado por su familia tal y como es, de manera que se hagan prevalecer sus intereses y necesidades sobre los del sistema.

Me gustaría poner un ejemplo a este respecto para comprender mejor lo que quiero transmitir. Imaginemos que a un niño le es imposible permanecer sentado más de 20 minutos en clase. La familia puede abordar el problema, bien presionando al niño para que esté sentado en clase todo el tiempo que el horario establezca, o bien tratando de hablar con la escuela para que intente adaptarse a las necesidades del niño permitiéndole levantarse cuando lo necesite y diseñando para él otras formas de aprendizaje.

En muchas escuelas de hoy en día, un planteamiento así por parte de la familia podría ser inadmisible. A partir de ahí, ya dependerá de las circunstancias y capacidades de cada familia para rendirse al sistema y acabar presionando al niño o para seguir adelante defendiendo sus necesidades, llegando hasta el punto que haya que llegar, para respetar la individualidad del pequeño o pequeña.

¿Realmente crees que merece la pena hacer un esfuerzo económico tan grande para subtitularlo al español? ¿Tan importante es el mensaje que manda este documental?

El importe es elevado, sin duda (más de un año de negociaciones con la productora no han permitido abaratar más el coste debido a la alta inversión que supuso su grabación y montaje), pero gracias a la campaña de Crowdfunding ese esfuerzo puede compartirse entre todos los aportantes.

Por otro lado, y a pesar del elevado importe, no tengo ninguna duda que su subtitulado merece la pena. El documental cuenta la historia de un grupo de educadores de un colegio danés que, alertados por el notable incremento de los casos de TDAH entre sus alumnos, decide ponerse en contacto con un centro de bienestar y desarrollo infantil para explorar nuevas alternativas de tratamiento a la medicación.

En la hora y media que dura el documental, puede verse la terapia psicoevolutiva individualizada que realizan los niños trabajando aspectos como la capacidad sensorial y motriz, la gestión emocional, los hábitos de vida…, aspectos que van mejorando, notablemente, en los pequeños.

Este proceso dio lugar a situaciones duras que pudieron ser grabadas. Situaciones que, ya sólo por sí solas, me impulsaron a embarcarme en el proyecto. Si a eso le añadimos el contenido libre de emociones del documental donde puede verse claramente como al avanzar hacia tratamientos más integrales alejados del farmacológico, incluyendo por supuesto los hábitos de vida  y los modelos educativos que se usan con estos pequeños, los niños mejoran notablemente, creo que no se podía mirar para otro lado.

La comunidad hispana merece tener delante de sus ojos una cinta con la capacidad de ésta para remover conciencias, para que todos los implicados en el cuidado de estos niños: educadores, padres, maestros, médicos… revisen si están enfocando bien sus acciones o pueden mejorarlas para beneficiar al niño que tienen delante.

¿Qué pueden hacer las personas que quieran colaborar con el proyecto?

Para colaborar con el proyecto, lo más importante es la aportación económica debido al alto precio. Por tanto les pediría a las personas interesadas en el asunto y por supuesto a las familias en las que están estos nenes que, si su economía lo permite (si no  también se puede colaborar difundiendo la campaña entre sus conocidos, lo cual es muy importante), hagan una aportación porque sólo el ver el documental puede desencadenar una profunda reflexión y una nueva energía para explorar nuevos caminos en el apoyo a sus pequeños.

¿A quién puede ayudar este documental?

Sinceramente, creo que a cualquier persona (médico, pediatra, educador, maestro, papá, mamá…), porque todos, en mayor o menor medida, podemos tener contacto con un niño que tenga unas necesidades especiales de este tipo.

En lo que a las familias se refiere, vendrá muy bien para familias cuyos niños son mayores y ya “dejaron el problema atrás” porque podrán unirlo a su experiencia, sirviéndoles para entender muchas cosas. Quizá todavía ayudar a sus hijos en algunos aspectos y, por supuesto, ayudar a las familias que se encuentren en el centro del laberinto.

También vendrá muy bien a padres con niños más pequeños que todavía no están en edad de ser valorados por su capacidad de atención, o a futuros padres, para que se vayan informando y detectando, con más antelación, las cualidades de su hijo, pudiendo así ofrecerle mejor ayuda.

¿Crees que es importante que los profesionales sanitarios y psicólogos tengan acceso a este documental?

Sin duda, como comentaba anteriormente, a cualquier persona en contacto con estos pequeños podrá ayudarle mucho, y cómo no, a profesionales cuyas decisiones van a tener tanta influencia en el futuro de los pequeños que tratan.

Al ver el documental, su impacto, sin duda, les llevará a reflexionar sobre sus formas de abordar sus iniciativas de ayuda para los pequeños. De esas reflexiones surgen los debates que pueden permitir cambiar las cosas.

Gracias, Javier, ha sido muy ilustrativo escucharte. Deseamos que tengas mucho éxito y estamos deseando que el proyecto se haga realidad, para que algo tan importante como es atender adecuadamente a estos niños se lleve a cabo.

Todos los que queráis colaborar, podéis hacerlo en el siguiente enlace:
http://crowdeduca.com/fundraisers/tdah-crowdfunding/

Ejemplo de proyectos: Hectorsaurius Park

 

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Más que un proyecto concreto hoy os enseñamos como pueden los alumnos hacerse sus propios creadores de contenido a través de un blog. Este, Hectorsaurius Park, lo hizo mi hijo Héctor durante los cursos desde diciembre de 2008 (con ocho años), cuando dejó la escolarización en España, hasta el 2012, cuando comenzó otro tipo de formación (podéis ver en las entradas más modernas que se trataron de cursos de Coursera, de los que os hablaré en otro momento).

En Hectorsaurius Park váis a poder ver lecturas, mapas mentales, videos y mucho material educativo que fue recopilando como herramienta y fuente de datos para sus estudios y proyectos de su interés y automotivados. Si confiáis en los niños, ellos descubrirán sus pasiones y demostrarán que la curiosidad y el deseo de aprender no tienen límites.

Podéis verlo todo en este enlace:

https://hectorsaurio.wordpress.com/

Si queréis que vuestros alumnos y vuestros hijos aprendan así, con pasión y rigor, haciendo investigación, presentaciones de sus proyectos, preguntándose y analizando datos, nuestro curso de Aprendizaje por Proyectos te interesa-