10 buenos hábitos que te ayudarán a organizar el estudio de tus hijos [Podcast].

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Azucena Caballero, co-directora de la Pedagogía Blanca da 10 consejos concretos que te ayudarán a organizar el material de estudio de tus hijos, así como el tipo de actividades que realicéis juntos.
Son consejos prácticos, sencillos, y que aunque están en esta ocasión dirigidos a madres también sirven a cualquier educador o docente.

Lo que podemos aprender de las comunidades tribales

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Cómo crían y educan a sus hijos.

1. La comida más sana para el bebé es la leche de madre.
Los niños están amamantados hasta los 4-5 años porque las madres saben de una larga tradición de sabiduría materna que es la comida más sana para el sistema inmune del bebé.

2. Los bebés nunca deberían estar solos.
Desde el amanecer hasta la puesta del sol los bebés están porteados por adultos. Si los padres están trabajando otros miembros de la familia los llevan en su lugar. Por la noche duermen con sus padres o con sus hermanos.

3. Los bebés no lloran si sus necesidades de contacto están cubiertas.
Se los tiene en brazos todo el tiempo o están en contacto permanente con alguien. Las tribus saben que los bebés necesitan el calor y el apoyo del tacto para poder crecer sanos en todos los aspectos de su desarrollo.

4. A los bebés se les amamanta a demanda. En las comunidades tribales raras veces escucharás un bebé llorando. Los bebés duermen normalmente desnudos entre los seres queridos.

5. No se necesitan sillas de paseo.
Portear a sus bebés ofrece a los padres más libertad para moverse y el bebé también llega a ser más independiente ya que suele ver el mundo desde la perspectiva de un adulto.

6. El colecho es algo natural.
Las familias, y a veces también los extraños, duermen juntos, sobre todo si hace frío. Suelen colocar sus manos y sus pies debajo de los brazos o ingles de los demás para mantenerlos calientes y así poder regular la temperatura de su cuerpo.

7. Ser padres se comparte con toda la comunidad. En las tribus indígenas, las tareas de ser padres se comparten con toda la comunidad. En toda la tribu existe una responsabilidad colectiva de criar un niño.

8. Crianza y educación sin castigos.
Ellos creen que el papel de la familia es “plantar buenas semillas”. Reconocer el comportamiento positivo es mucho más poderoso que castigar el “mal” comportamiento.

9. Educar sobre la marcha y continuamente.
Los padres se toman la educación en serio y van contestando a las preguntas y atendiendo las inquietudes culturales y sociales de sus hijos en todo momento. Es más, normalmente toda la tribu contribuye, ya que cada miembro sabe a veces cosas distintas que le pueden interesar a los niños, y contestan con naturalidad a todas sus preguntas o escuchan con respeto sus comentarios.

10. Saben que educar no significa machacar.
Enseñar no es algo que se pueda hacer en contra de la voluntad de alguien. Uno puede elegir a aprender o no de quienes le rodean. Los padres procuran ser modelos para sus hijos por un lado – porque no saben cuándo pueden inspirar a los niños – y por otro no imponen conocimientos no necesarios o no pedidos.
Saben que no se educa a través de la imposición, y nadie aprende por miedo, sino por pasión o necesidad.

11. Saben que hacen falta más adultos para educar un niño.
Vivir en comunidad ofrece una magnífica oportunidad para los niños; pueden observar + imitar + copiar + inspirarse = APRENDER de muchos adultos de su alrededor, desde pautas de comportamiento, modalidades de encontrar soluciones a los conflictos, hasta cómo realizar una tarea necesaria o desempeñar un oficio. Jugar con los niños está bien para jugar, asimilar y practicar lo que se aprende de los adultos o lo que los niños aportan de manera creativa, individual y espontánea al mundo, ya que todos venimos con un objetivo desde que nacemos. Pero el aprendizaje real florece de forma espectacular cuando hay más adultos alrededor y cada uno añade su “granito de enseñanza” porque cada uno sabe algo distinto – o lo explica de distinta forma – que los demás. De esta forma la enseñanza es más rica, más creativa e interesante, más viva y más comprehensiva.

Cómo aprovechar estas enseñanzas en el mundo urbano occidental

Mucha gente del entorno urbano y sobre todo los que deciden educar ellos mismos a sus propios hijos crean a su alrededor una especie de “tribu de ciudad” que, si bien es distinta a las comunidades tribales tradicionales y tiene otra logística, funciona sin embargo de forma parecida.
Las relaciones entre los distintos miembros son también cercanas y fluidas, se visitan en cuanto sus horarios de trabajo lo permiten, colaboran y cooperan, aprenden unos de otros, aportan lo mejor de cada uno, y los niños perciben todo este ambiente de colaboración, creatividad y cariño, aprenden de cada individuo cosas distintas, a veces – si son un poquito mayores – ayudan o se involucran en proyectos comunes junto a los adultos, y se acostumbran a trabajar de forma sinérgica, percibiendo las intersecciones de campos, disciplinas o culturas y combinando los conceptos existentes para dar a luz a nuevas ideas, fuera de lo tradicional o convencional.
Algunos padres buscan trabajos más adecuados para conciliar la crianza de sus hijos y los horarios de trabajo, muchas madres se planifican para poder estar todo el tiempo posible con sus bebés y amamantarlos, acompañando siempre a los niños, y para los otros momentos se turnan con los padres, o bien sea con otros adultos de confianza; muchas trabajan desde casa y hacen sus recados junto a sus niños, pero también piden ayuda para tener algo de tiempo para sí mismas.

¿Seguirás estos principios de crianza tribal?

¿Y por qué no?

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Por Sorina Oprean
Con la pasión de ayudar a los padres a entender la fuerte y maravillosa conexión que se puede dar entre ellos y sus hijos cuando se implican a fondo en su educación, Sorina colabora con el equipo de Pedagogía Blanca para hacer el cambio hacia unas generaciones de niños y padres sanos y felices. Ha sido madre homeschooler desde que nacieron sus hijos, durante toda su infancia y adolescencia, y así descubrió su pasión por ayudar y aconsejar a otros padres o profesores acerca de una educación más respetuosa e implicada. 

I Congreso Divulgativo Criar Cuidar y Educar

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Vivimos un tiempo de cambio social que afecta más que nunca a los niños y jóvenes: con propuestas desde el ámbito tecnológico, de la comunicación, de experiencias de ocio…que chocan a menudo con el estilo educativo existente en las familias y los centros educativos.  La dificultad para encontrar un modo de llegar a los niños, de transmitirles valores con los que afrontar la vida, herramientas para el éxito personal y social y mantener unos vínculos sanos con los progenitores y educadores, es una demanda en auge en nuestros días.

Existe una búsqueda de recursos, estilos, directrices que aseguren la idoneidad de nuestra labor como adultos acompañantes, ya sea en el ámbito intrafamiliar o en la educación formal.

 
Con el objetivo de cubrir esta necesidad nace el I Congreso Divulgativo Criar Cuidar y Educar, cuya edición tendrá lugar el día 8 de Abril en el Auditorio David Bustamante de San Vicente de la Barquera (Cantabria). Este congreso convoca  a educadores, estudiantes y directores de todos los ámbitos de las Ciencias de la Educación. Psicólogos, orientadores, profesionales de la atención familiar y educativa. Madres y padres, cuidadores y todos aquellos que tengan niños a su cargo.
El lema escogido es “Con los pies en el suelo”: Los organizadores de este Congreso se enfocan en una práctica profesional y una convivencia familiar honesta y coherente, basada en las necesidades de todas las personas implicadas en el acto educativo y fundamentada en las aportaciones científicas más relevantes. Su objetivo es entregar herramientas valiosas, conocidas en ciertos ámbitos pero alejadas aún de la escuela y la familia.
Los tres ejes principales serán:
-ponencias, con la presencia de de Rosa Jové
-experiencias educativas de directores de escuelas alternativas
-talleres temáticos formativos
 

¿Por qué “Con los pies en el suelo”?

 
Es fundamental partir de la realidad que estamos viviendo cada día y llevar a cabo una práctica profesional eficaz y una vivencia familiar ajustada a las necesidades de niños y adultos. Por encima de creencias y mensajes interesados, debe primar el interés de los niños, quienes tienen derecho a ser educados para conocer y hacer realidad sus talentos. Todos los ponentes nos mostrarán cómo han sido capaces de llevar a cabo cada día una relación respetuosa y humana con los niños, que va a enriquecer a todos los asistentes por su carácter práctico.
 
En este Congreso tienes a tu disposición nuevos conocimientos y herramientas prácticas aplicables a la educación en la escuela y la crianza en el hogar. Con profesionales en activo expertos en su campo, dedicados a la difusión y el acompañamiento con el fin de contribuir al desarrollo de una generación de niños y adolescentes más capaces, completos y felices.

En un entorno natural inigualable del Norte de España, San Vicente de la Barquera, cuyo Ayuntamiento pone a nuestra disposición el Auditorio David Bustamente para facilitar la convivencia y creación de sinergias y aprendizajes, que van a tener lugar durante el Congreso.

¿Quiénes están entre bambalinas?
Mª Pilar Gómez y Virginia García, dos profesionales del ámbito educativo y familiar del norte de España, han unido sus fuerzas para poner en marcha un espacio común para familias y educadores.
Desarrollan su trabajo a través de Crianza&Familia Coaching y Contigo Desenredo respectivamente, además de trabajar directamente en talleres presenciales con familias y docentes en Asturias y Cantabria.
Reconociendo la necesidad de crear este tipo de espacios, el Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera apoya una iniciativa pionera en la zona norte de España, para la que han contado con profesionales reconocidos en su campo y que están implementando la educación alternativa en la escuela.Junto a la administración, que facilita el espacio físico y el apoyo técnico para el evento, todos los profesionales tanto del Congreso como los directores de talleres aportan su tiempo y trabajo con enorme disponibilidad. Y  diversas asociaciones de crianza y educación que se han implicado en este proyecto con generosidad.

Los datos del Congreso:

Fecha: 8 de Abril (Congreso) y 9 de Abril (talleres temáticos)

Lugar: Auditorio David Bustamente en San Vicente de la Barquera-Cantabria

Web: http://criarcuidaryeducar.com

Importante:
-está permitido asistir con bebés no deambulantes
-habrá servicio de guardería gratuito el sábado 8
-existe tarifa especial para grupos
-las entradas adquiridas antes del 20 de Marzo tienen un 20% de descuento
Es una evidencia que la evolución social, tecnológica y humana del siglo XXI reclama nuevas formas de transmitir el conocimiento y de acompañar a los niños y adolescentes.
Este Congreso es una ocasión única para unir naturaleza, crecimiento profesional, personal y familiar. Para conocer nuevos enfoques y reconocer la necesidad de educar y criar con la vista puesta en el siglo XXI y en dotar de los mejores recursos a nuestros niños y adolescentes.
Pilar Gómez

¿Cómo enseñarles a dos hermanos a jugar entre ellos?

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Una pregunta planteada por una mamá hace poco refiriéndose a sus dos hijos de 3 y 1 año y medio, respectivamente.

En realidad, no les podemos enseñar esto directamente, ya que esto no se enseña como una lección y ya está.

Yo plantearía otra pregunta: ¿por qué queremos que dos niños tan pequeños aprendan a jugar entre ellos y compartan juguetes? Son todavía muy pequeños, no han desarrollado todavía sus habilidades sociales porque no han tenido ni tiempo, ni la experiencia vital necesaria.
Es decir, a estas edades lo normal es que los niños jueguen más con los padres o los adultos que los cuidan. No es que no puedan socializar entre ellos, pero les faltan las herramientas emocionales necesarias para que socialicen durante mucho tiempo y que lo hagan de forma provechosa y eficiente.

En realidad una actitud más positiva sería no tener expectativas demasiado altas en este sentido y procurar estar a su lado mientras juegan para intervenir si se cansan de estar juntos – sí, es normal a esta edad – y para calmar los espíritus. Recordar que la tolerancia de los bebés o niños pequeños al estrés es casi cero.

Pretender que niños tan pequeños sean ya autónomos en cuanto a la socialización – aunque sea con el hermano – es como querer que ya sepan conducir un coche.

No me canso de decir que los niños copian actitudes, comportamientos, reacciones/ respuestas emocionales de los adultos, y necesitan tiempo para integrarlas y, sobre todo, llegar a ser conscientes de cómo las han integrado.

La solución es intentar ser un buen ejemplo desde todos los puntos de vista sabiendo que nos copian en todo, dar lo mejor de nosotros mismos y exponer a nuestros hijos el mayor tiempo posible a la presencia de adultos igual de responsables y conscientes que nosotros, si es que no tenemos la posibilidad de estar nosotros con ellos siempre.  Y ya aprenderán a jugar y a compartir con los hermanos casi sin ningún otro esfuerzo por parte nuestra aparte de mostrar paciencia, calma y una actitud positiva en la medida de lo posible.

 

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Por Sorina Oprean
Con la pasión de ayudar a los padres a entender la fuerte y maravillosa conexión que se puede dar entre ellos y sus hijos cuando se implican a fondo en su educación, Sorina colabora con el equipo de Pedagogía Blanca para hacer el cambio hacia unas generaciones de niños y padres sanos y felices. Ha sido madre homeschooler desde que nacieron sus hijos, durante toda su infancia y adolescencia, y así descubrió su pasión por ayudar y aconsejar a otros padres o profesores acerca de una educación más respetuosa e implicada. 

Bebés, papás y rechazos temporales

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Una mamá nos cuenta un poco triste que su bebé rechaza al padre últimamente aunque hasta ahora no hubo ningún problema entre ellos. A veces esto pasa.

Primero lo importante es no perder la calma, no tomárselo como algo personal. Es probable que el niño que lo hace sienta la necesidad de estar más con la madre, por la razón que sea. Recordemos que el padre es importante en la familia, pero en la relación mamá-bebé, sobre todo en los primeros 3 años de vida del bebé, la madre es fundamental biológica y emocionalmente hablando.

Es una etapa, así que lo mejor que puede hacer el padre es tener paciencia y no meterse, y no imponer su presencia más allá de lo que el niño le permite. Respetar los límites. Eso además le da confianza al niño, ya que comprueba que sus deseos son respetados por los adultos que le cuidan, y le hace tener confianza en sus propios deseos, en la manera y eficacia con la que comunica estos deseos, y en los adultos que le rodean, en general, porque le hacen caso.
A nosotros nos pasó con Radu, tuvo un período largo – más de un año – en el que sólo quería estar conmigo. Venía el padre – bueno, le pedía yo el favor porque estaba más que cansada de tener que atender también a Adina – y Radu lloraba y lo rechazaba. Así que el padre, más práctico que siete, me decía que la cosa no funciona y que tengo que volver yo al lado de Radu, y se ocupaba él de Adina.
Lo bueno es el poco trauma que le causó este período al padre. Le acabo de preguntar si se acuerda de aquel período de rechazo por parte de Radu (han pasado 19 años desde entonces) y me dijo que “NO” – un no rotundo.
Y la relación padre-hijo ahora – y desde hace muchísimos años – es buenísima y de confianza y complicidad total. El padre siempre estuvo allí cuando se necesitaba, pero no impuso su presencia más allá de lo que se le permitió.
Esta debería ser siempre nuestra actitud, así, en general, con cualquier persona de nuestro entorno, sea niño o adulto, sea familiar nuestro o no – siempre y cuando no se trata de situaciones de riesgo o peligro, evidentemente – respeto hacia su espacio físico y emocional.
Dicho de otra forma, en un período de “rechazo hacia el padre”, si a un niño le pasa/desea algo y el padre está cerca – ya que por razones de logística claro que viene mejor a veces que vaya él, ya lo sé – que le pregunte antes si quiere que le atienda él, siempre y cuando no se trate de vida o muerte. Que le pida el permiso. Ya sé que suena raro, pero suele funcionar a la larga.
Paciencia y respeto. Y siempre una sonrisa, eso sí. Aunque esto al principio le cueste. El adulto es él. Si comprende que esta es sólo una etapa y no es algo personal, va por el buen camino.
Va a tener una magnífica relación con el hijo.
Sorina Oprean

Igualdad en la educación

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El título de mi entrada de hoy fue el motivo de una discusión que tuve con unos amigos profesores hace poco, aunque no es la primera vez que me hablan de este concepto.

Pero, en realidad, ¿qué es la igualdad en educación? ¿A qué se refiere el término? ¿A la igualdad en cuanto a oportunidades de educarse en general? ¿O a la igualdad de curriculum escolar? ¿O a la igualdad de tener acceso a la educación?
Estoy de acuerdo con que todos somos iguales y tenemos derecho a acceder a una educación, sin una educación mínima no podríamos ser autónomos, ni podríamos aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan en la vida, ni nuestros propios talentos y habilidades.
Pero nada más.
Porque estoy un poco harta de esta frasecita que parece tan políticamente correcta, pero lo único que hace es generalizar necesidades y posibilidades.

En realidad no acabo de entender ¿por qué deben saber TODOS LO MISMO? Es decir, para mí la educación DEBE ser distinta según el niño. Y no me refiero a que unos deben saber menos y otros más, sino que todos deben saber desenvolverse y ser autónomos, pero cada uno aprenderá a hacerlo a su manera, con un paquete de conocimientos y talentos distintos, y en ritmos y tiempos distintos.

La igualdad debe encaminarse hacia este objetivo, que todos tengan las oportunidades para desarrollar SUS propios talentos y posibilidades.

Además la educación básica en cuanto a conocimientos significa bastante menos que lo que hay en el currículo nacional que está demasiado denso hasta para un adulto. Si igualdad en educación significa  que todos tenemos que tragarnos y memorizar los mismos libros de texto y las mismas nociones teóricas, ya vamos mal. Primero por la gran cantidad de información que se pretende que memoricemos. Y segundo porque no a todos nos interesan las mismas informaciones, ni nos ayudarán en la vida o las necesitaremos siquiera.
Porque al final uno aprende lo que necesita o le despierta el interés, y en función de esto ordenará su vida y sus aprendizajes. Las pasiones y las necesidades ofrecen la motivación interior – el único motor para el aprendizaje real.

Y si nos referimos a la educación básica desde el punto de vista de las habilidades, pues eso es algo más complejo porque aquí la variedad es infinita y uno se tiene que adaptar al material que tiene, no intentar adaptar el material al método.

Por dar un ejemplo práctico y algo trivial, pero válido: si yo tengo varios trozos de tela de distintos tamaños, texturas y dibujos, está claro que para cada uno necesitaré un patrón distinto e incluso una tecnología de costura distinta (no es lo mismo coser lana que seda o algodón)… si hay esta variedad tremenda en las telas, ¿por qué suponemos que en los seres humanos – mucho más complejos y diversos – no hace falta una variedad incluso más grande para atender las necesidades educativas y emocionales de todos para, así, ofrecer de verdad igualdad de oportunidades para todos?

Aquí os dejo con esta pregunta. Me gustaría que reflejáramos más en la igualdad real de oportunidades en educación y menos en imponer un paquete de informaciones elegidas por un puñado de “expertos” sin pensar en las motivaciones personales de cada ser humano de este planeta.