Bebés, papás y rechazos temporales

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Una mamá nos cuenta un poco triste que su bebé rechaza al padre últimamente aunque hasta ahora no hubo ningún problema entre ellos. A veces esto pasa.

Primero lo importante es no perder la calma, no tomárselo como algo personal. Es probable que el niño que lo hace sienta la necesidad de estar más con la madre, por la razón que sea. Recordemos que el padre es importante en la familia, pero en la relación mamá-bebé, sobre todo en los primeros 3 años de vida del bebé, la madre es fundamental biológica y emocionalmente hablando.

Es una etapa, así que lo mejor que puede hacer el padre es tener paciencia y no meterse, y no imponer su presencia más allá de lo que el niño le permite. Respetar los límites. Eso además le da confianza al niño, ya que comprueba que sus deseos son respetados por los adultos que le cuidan, y le hace tener confianza en sus propios deseos, en la manera y eficacia con la que comunica estos deseos, y en los adultos que le rodean, en general, porque le hacen caso.
A nosotros nos pasó con Radu, tuvo un período largo – más de un año – en el que sólo quería estar conmigo. Venía el padre – bueno, le pedía yo el favor porque estaba más que cansada de tener que atender también a Adina – y Radu lloraba y lo rechazaba. Así que el padre, más práctico que siete, me decía que la cosa no funciona y que tengo que volver yo al lado de Radu, y se ocupaba él de Adina.
Lo bueno es el poco trauma que le causó este período al padre. Le acabo de preguntar si se acuerda de aquel período de rechazo por parte de Radu (han pasado 19 años desde entonces) y me dijo que “NO” – un no rotundo.
Y la relación padre-hijo ahora – y desde hace muchísimos años – es buenísima y de confianza y complicidad total. El padre siempre estuvo allí cuando se necesitaba, pero no impuso su presencia más allá de lo que se le permitió.
Esta debería ser siempre nuestra actitud, así, en general, con cualquier persona de nuestro entorno, sea niño o adulto, sea familiar nuestro o no – siempre y cuando no se trata de situaciones de riesgo o peligro, evidentemente – respeto hacia su espacio físico y emocional.
Dicho de otra forma, en un período de “rechazo hacia el padre”, si a un niño le pasa/desea algo y el padre está cerca – ya que por razones de logística claro que viene mejor a veces que vaya él, ya lo sé – que le pregunte antes si quiere que le atienda él, siempre y cuando no se trate de vida o muerte. Que le pida el permiso. Ya sé que suena raro, pero suele funcionar a la larga.
Paciencia y respeto. Y siempre una sonrisa, eso sí. Aunque esto al principio le cueste. El adulto es él. Si comprende que esta es sólo una etapa y no es algo personal, va por el buen camino.
Va a tener una magnífica relación con el hijo.
Sorina Oprean

Igualdad en la educación

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El título de mi entrada de hoy fue el motivo de una discusión que tuve con unos amigos profesores hace poco, aunque no es la primera vez que me hablan de este concepto.

Pero, en realidad, ¿qué es la igualdad en educación? ¿A qué se refiere el término? ¿A la igualdad en cuanto a oportunidades de educarse en general? ¿O a la igualdad de curriculum escolar? ¿O a la igualdad de tener acceso a la educación?
Estoy de acuerdo con que todos somos iguales y tenemos derecho a acceder a una educación, sin una educación mínima no podríamos ser autónomos, ni podríamos aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan en la vida, ni nuestros propios talentos y habilidades.
Pero nada más.
Porque estoy un poco harta de esta frasecita que parece tan políticamente correcta, pero lo único que hace es generalizar necesidades y posibilidades.

En realidad no acabo de entender ¿por qué deben saber TODOS LO MISMO? Es decir, para mí la educación DEBE ser distinta según el niño. Y no me refiero a que unos deben saber menos y otros más, sino que todos deben saber desenvolverse y ser autónomos, pero cada uno aprenderá a hacerlo a su manera, con un paquete de conocimientos y talentos distintos, y en ritmos y tiempos distintos.

La igualdad debe encaminarse hacia este objetivo, que todos tengan las oportunidades para desarrollar SUS propios talentos y posibilidades.

Además la educación básica en cuanto a conocimientos significa bastante menos que lo que hay en el currículo nacional que está demasiado denso hasta para un adulto. Si igualdad en educación significa  que todos tenemos que tragarnos y memorizar los mismos libros de texto y las mismas nociones teóricas, ya vamos mal. Primero por la gran cantidad de información que se pretende que memoricemos. Y segundo porque no a todos nos interesan las mismas informaciones, ni nos ayudarán en la vida o las necesitaremos siquiera.
Porque al final uno aprende lo que necesita o le despierta el interés, y en función de esto ordenará su vida y sus aprendizajes. Las pasiones y las necesidades ofrecen la motivación interior – el único motor para el aprendizaje real.

Y si nos referimos a la educación básica desde el punto de vista de las habilidades, pues eso es algo más complejo porque aquí la variedad es infinita y uno se tiene que adaptar al material que tiene, no intentar adaptar el material al método.

Por dar un ejemplo práctico y algo trivial, pero válido: si yo tengo varios trozos de tela de distintos tamaños, texturas y dibujos, está claro que para cada uno necesitaré un patrón distinto e incluso una tecnología de costura distinta (no es lo mismo coser lana que seda o algodón)… si hay esta variedad tremenda en las telas, ¿por qué suponemos que en los seres humanos – mucho más complejos y diversos – no hace falta una variedad incluso más grande para atender las necesidades educativas y emocionales de todos para, así, ofrecer de verdad igualdad de oportunidades para todos?

Aquí os dejo con esta pregunta. Me gustaría que reflejáramos más en la igualdad real de oportunidades en educación y menos en imponer un paquete de informaciones elegidas por un puñado de “expertos” sin pensar en las motivaciones personales de cada ser humano de este planeta.

Formas alternativas de usar un libro de texto

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Recientemente pregunté en nuestra fanpage de Facebook por algunas de las cosas que si pudieran eliminarían nuestros seguidores del colegio. Muchos querían eliminar los deberes, otros las altas ratios de alumnado por aula, otros los uniformes, y muchos querían eliminar los libros de texto. Creo que esas ganas de eliminar los libros de texto se debe por un lado a cómo limita la libertad del estudiante de estudiar aquello que realmente le interesa en el momento, y al uso que algunos maestros (algunos, recalco) le dan, usándolo como si fuera un libro sagrado y limitándose a seguir lo que pone, lo que propone y poco más.

Un libro de texto es solo eso, una guía, un manual, una herramienta a disposición del profesorado, pero no es “la Biblia” y no es necesario seguirlo a rajatabla ni hacer todos los ejercicios y propuestas que incluye. Se puede prescindir totalmente de él si se desea, pero tampoco es el demonio como algunos pretenden, todo depende de como cada uno lo use. En realidad el libro de texto es un apoyo más, una forma de que los estudiantes puedan repasar esos contenidos si lo necesitan, y un lugar en donde encontrar propuestas sobre las que trabajar si no tenemos otras ideas en ese momento. El uso que se le dé depende del profesor. Es innecesario, trabajar por proyectos puede resultar más estimulante y en muchos colegios los han eliminado, pero a muchos maestros les resulta útil y les gusta, y no pasa nada por utilizarlos, es una opción más.

Hay muchas formas de usar un libro de texto. Se puede usar como simple guía que indica qué temas y contenidos son los que corresponden ahora según el programa oficial si trabajas para un centro homologado pero esos contenidos se pueden trabajar de muchas maneras. Por ejemplo (son solo algunas ideas), si cogemos el libro de Conocimiento del Medio de 4º de primaria de la colección “Píxel” de la editorial Edebé para el primer trimestre podríamos:

  • Tema 1: “Somos seres vivos”. Explicamos brevemente en qué consiste la función de relación, la de nutrición y de reproducción y luego buscamos unos pequeños vídeos en youtube, y hablamos en “mesa redonda” sobre cada uno de ellos y lo que nos ha parecido. Hacemos un listado de juegos que realizamos durante el verano y comentamos como usamos la función de relación en cada uno de ellos. Organizamos una visita al museo de la ciencia. Vemos un vídeo del parto de un mamífero (delfín, vaca, etc), hablamos sobre la concepción, el embarazo y el parto y compartimos las historias de los embarazos y nacimientos de los niños de la clase, ellos nos cuentan lo que sus padres les explicaron, pueden traer una foto a clase de su mamá embarazada, o de ellos de recién nacidos y hacer un mural con ellas.
  • Tema 2: “Digestión y respiración”, fusionándolo con el Tema 4 “Alimentación y salud”. Hacemos una maqueta del sistema respiratorio y del digestivo con plastilina, papel maché, tubos de manguera, etc, trabajando por grupos. Preparamos un proyecto amplio sobre la alimentación, la gastronomía y la nutrición, ya sea haciendo lapbooks o murales, que incluya los contenidos del tema 2 y del 4. Visitamos una granja o una fábrica de algún producto alimenticio (fábrica de yogur, de bollos, molino de harina, etc) Hacemos un mini taller de cocina con una receta fría y sencilla en clase. Hablamos sobre salud, prevención, etc, en todas las sesiones de clase dedicadas a estas unidades.
  • Tema 3: “Circulación y excreción”. Buscamos un vídeo o documental sobre el sistema circulatorio. Aprovechamos algunos ejercicios del libro para hacerlos por escrito u oralmente. Buscamos información sobre el sistema excretor, les explicamos a los niños como funciona, les preguntamos si alguno en su casa ha comido alguna vez riñones y si sabe como son y para qué sirven, vemos algún vídeo educativo sobre el tema, miramos caca de una paloma en un microscopio, hablamos con los niños sobre hábitos y como se sienten ellos cuando hacen una cosa u otra… etc.
  • Tema 4: “Alimentación y salud”. Lo hemos trabajado con el tema 2.
  • Tema 5: “Animales y plantas”. Explicamos el contenido en clase. Revisamos libros de la biblioteca. Invitamos a los niños a traer libros, cuentos y revistas de sus casas. Vemos un vídeo juntos. Plantamos un minihuerto en macetas en el aula. Cada niño prepara una exposición de 5 minutos sobre un animal de su elección. Preparamos juegos tipo “memory” con animales, plantas y sus características. Jugamos al juego de mesa “Bioviva” por equipos. Salimos a un jardín botánico, una granja o un parque zoológico. Hacemos dioramas. Etc.

Son solo algunas ideas, no todas practicables en cualquier aúpa ni  en cualquier centro. Cada maestro tiene las suyas, y muchas veces te van saliendo sobre la marcha en el aula. Por favor, compártenos tus ideas para que todos puedan aprovecharlas. Da igual si consiste en trabajar el relieve haciendo un continente con plastelina y papel maché para conocer lo que es un golfo, un cabo, una bahía, etc, o si consiste en usar unas tarjetas para aprender operaciones matemáticas. Todo es bienvenido, se trata de poder tener muchas opciones en el aula, y que el libro de texto sea solo una opción más, un recurso extra que a veces se pueda usar de una manera y otras de otra, y que nos ayude, pero no nos limite, que cumpla una función de guía y apoyo como tantos otros materiales de los que hoy podemos disfrutar. El poder está en nuestras manos, cada maestro decide como va a ayudar a sus alumnos a avanzar.

Azucena Caballero

Cuando el colegio mata la creatividad de los niños

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Os invito a plantearos es si la escuela está matando la curiosidad de los niños.

Un niño que no tiene interés en aprender cosas nuevas, que no se entusiasma ante los misterios del Universo o no nos pregunta cosas fascinantes y que retan a nuestra propia mente, es que está sufriendo alguna situación en el colegio que frena su natural deseo de conocer. Analicemos cuales son los signos de que la escuela está matando la curiosidad y la creatividad del niño.

Atención entonces si el niño deja de demostrar entusiasmo o interés en aprender. Y no me refiero a hacer letras, números o fichas, sino a aprender de verdad y a enamorarse del mundo.

Cuando la escuela mata la curiosidad

Cuando aprender es una rutina y empezamos a detectar que siente aversión y escapa de cualquier tema que implique adquirir nuevos conocimientos, es el momento de preguntarnos si algo está fallando en el colegio.

Un signo claro de que la escuela está matando la curiosidad de un niño es que empiece a rechazar aprender y ante cualquier tema cultural o científico demuestre hastío y hasta rechazo. Si el aprendizaje se hace aburrido u odioso o solo se valora por las notas, o se teme el fracaso, hay algo que va mal.

Lo normal y natural en los niños son las preguntas, el deseo de experimentar y una curiosidad infinita. Para aprender de verdad es necesario hacerse preguntas, dudar y equivocarse. Descubrir por uno mismo y estar motivado por el propio interés en el conocimiento.

Debemos estar atentos si percibimos que el niño va apagándose y deja de querer saber cosas nuevas que no sean exclusivamente lo que marca el programa escolar de ese momento o, sencillamente, notamos que su capacidad de asombro y su pasión por el conocimiento en áreas de su propio interés personal va decreciendo. Esto puede ser un signo de que la escuela está matando la curiosidad del niño.

Pero no debes rendirte. Como padre o madre, y también como maestro, puedes tomar las riendas y cambiar los procesos para que la creatividad florezca. La Pedagogía Blanca te ayudará a lograrlo.

Mireia Long

La creatividad es un regalo

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Lo dice John Lennon: “La creatividad es un regalo. No se desarrolla si el entorno está abarrotado.”

Otro cantante de éxito, si bien más inconformista que muchos otros, Frank Zappa, también dijo: “Sin desviarse de la norma, el progreso no es posible.”

Y, por último, Friedrich Nietzsche nos dejó esta reflexión: “Uno debe tener suficiente caos dentro de sí mismo para ser capaz de dar a luz a una estrella brillante.”

Últimamente hablo con muchos amigos – padres todos – que se quejan de que el sistema escolar deja poco lugar a la creatividad, a la imaginación, a la reflexión libre. Muchos de hecho señalan que, bueno, que en la escuela es normal que no haya lugar para todo esto, que la libertad debe manifestarse en casa, cuando el niño llega a su hogar, pero eso tampoco es así en la realidad porque todos tienen tantos deberes y tanto que estudiar que no tienen tiempo ya ni de descansar bien.

Preguntas: ¿Qué deseamos los padres? ¿Niños creativos, niños que se salgan de la norma en el sentido positivo para poder llegar a abrir nuevos caminos, para encontrar nuevas soluciones a los problemas que tiene la humanidad, para evolucionar hacia algo mejor?
Si la respuesta es sí, tenemos que reducir la velocidad y despejar los horarios endiablados de nuestros hijos. Más tiempo libre, más libertad para pensar y para aprender junto a la familia y a la comunidad. Más lentitud, como diría Carl Honoré en su Elogio a la lentitud; “Vivir de prisa no es vivir, es sobrevivir” dice el famoso autor y nosotros podemos parafrasear “Aprender de prisa no es aprender, es memorizar mecánicamente”.

Todos necesitamos tiempo para asimilar lo estudiado; esto se llama aprender. Y todos necesitamos tiempo para, luego, usar de forma creativa lo aprendido. Este tiempo libre que aparentemente está sin estructurar, sin organizar, este “caos” nos permite luego tener ideas creativas, innovadoras, igual que el espacio libre en la cocina nos permite cocinar, crear nuevas recetas; igual que una cama libre de objetos nos permite descansar bien; igual que cualquier espacio libre que tengamos a mano nos permite usarlo. Todo lo que está abarrotado está bloqueado, sin movimiento. Si nuestra memoria está abarrotada de informaciones impuestas que además son inútiles (puesto que el 99% de lo que se nos “enseña” en un programa escolar convencional se encuentra en cualquier soporte de papel o virtual) lo verdaderamente importante entonces se quedará fuera; la imaginación y la creatividad no tendrán espacio para desenvolverse.

Vamos a cuidar el espacio cerebral de nuestros hijos permitiéndoles tener libertad de juego – para desarrollar la imaginación y la creatividad; libertad de ritmo de aprendizaje – para asimilar con fundamento lo aprendido; y libertad para descansar – para crear este caos del que nacen luego las ideas brillantes.


Por Sorina Oprean

Las tres “Pes” del Aprendizaje por Proyectos.

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Si eres profesional de la docencia, diriges tu aula a diario, o eres educadora o monitor en centros de educación no formales para niños y/o adolescentes probablemente estés pensando en montar un proyecto, o alguna vez has hecho alguno con mayor o menor éxito. Quizás incluso has dejado de intentar hacerlos porque conseguir que sean proyectos significativos y estimulantes para todos resulta demasiado costoso.

Las tres “Pes” del Aprendizaje por Proyectos  siempre han sido:

  • Posibilidad
  • Proactividad
  • Proyecto

Si existe la posibilidad de trabajar por proyectos con ese grupo, el maestro o educador tiene una actitud proactiva para proponer y organizar cosas y se tiene la idea del proyecto que se quiere hacer la mayoría de la gente cree que eso seguro va a funcionar, y se olvidan de la cuarta P, la más importante:

Es esta: Proceso.

Tal y como diseñes y acompañes el proceso de desarrollo del proyecto en tu aula será lo que marcará definitivamente si ese proyecto es un éxito y logra los objetivos que deseabas, o si será un trabajo más obligatorio, como tantos otros, que acaba con 20 murales sobre cartulina prácticamente idénticos y con los niños apenas habiendo aprendido nada.

A veces algunos maestros, y algunas madres que también montan proyectos con sus hijos me preguntan si están bien las ideas que tienen para hacer un proyecto con sus estudiantes, y en la mayoría de las veces fallan en cinco cosas importantísimas:

  • No cuentan con la opinión del niño para decidir sobre qué aspectos desea profundizar.
  • Son poco flexibles con el cambio o transformación de actividades propuestas.
  • Se basan excesivamente en el trabajo escrito.
  • Cuando hacen proyectos en grupos de trabajo no se presta atención a que haya verdadera cooperación entre los integrantes de los grupos, al final cada uno hace una parte y luego lo juntan todo como si fuera un pegote.
  • Su propuesta y proyecto es demasiado complicado.

Todo esto se puede evitar, y nosotras te podemos ayudar.

En nuestro programa “Aprendizaje por Proyectos” te damos guía, recursos,acompañamiento, y todo lo que necesitas para tener éxito a lo largo de todo el proceso.

 

Trabajo en equipo en el Aprendizaje basado en Proyectos (PBL)

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Cuando los educadores nos proponemos desarrollar en clase un trabajo en equipo que involucre a los estudiantes debemos ser capaces de valorar, previamente, si la misma estructura de lo propuesto promueve el trabajo en equipo  o si existen en el grupo situaciones que lo van a dificular.

Lo más importante a la hora de plantear a los estudiantes un trabajo en equipo es conseguir que este tenga sentido para ellos, que sea significativo y no mereamente un apoyo a la consecuencia de objetivos curriculares. Debe suponer un desafío intelectual que les motive realmente y que pueda sumar las potencialidades diferentes de los integrantes de cada equipo.

Pero además hay aspectos concretos que deben valorar a la hora de diseñar un método que sea creativo en el diseño de las tareas de trabajo en grupo. No bastan los métodos innovadores, sino que hay que lograr que el modelo de trabajo sintetice la naturaleza del problema demanadado y los conocimientos y habilidades de los alumnos. Hay que dar, por tanto, mucha importancia a que la propia la estructura de los propuesto favorezca un sí  un trabajo en equipo con sentido de trabajo en equipo.

La falta de atención a la estructura de la tarea  y que no se supervise el funcionamiento puede tener  consecuencias negativas no deseadas. La más habitual es que uno o varios alumnos, más motivados, hagan todo el trabajo y los menos implicados no lo hagan. También puede suceder que los que tengan más carácter o más prestigio en el grupo impongan sus ideas o manera de trabajar a los demás, haciendo que otros no sean escuchados. Por eso la supervisión es indispensable.
Para minimizar las situaciones negativas deberíamos diseñar con claridad los objetivos del trabajo en grupo, construir un modelo de tareas colaborativas y mantener a los estudiantes motivados y responsables a lo largo de la tarea, no solamente en su presentación.

Los objetivos del trabajo en grupo

Antes de que los estudiantes se pongan a trabajar debemos explicar claramente como se propone la estructura de su colaboración y que nivel de implicación, decisión y reparto de tareas esperamos. En algunos casos los trabajos en grupo terminan siendo una suma de aportaciones individuales, que, aunque hayan tenido un acuerdo previo sobre contenidos/métodología/presentación no son, realmente, lo que estamos buscando realmente. Dividir el trabajo en partes y que cada uno haga la suya independientemente puede ser una aproximación inicial al trabajo en equipo, pero no lo es realmente al final. No contribuye a fomentar todas las habiliades que implican un equipo pero pueden valer como inicio si es la primera vez que los estudiantes se enfrentan a este tipo de reto.

El objetivo del trabajo en equipo es que los estudiantes desarrollen destrezas de aprendizaje colaborativo, es decir, desarrollar su labor en estrecha colaboración, debatiendo y generando y contruyendo entre todos las ideas y enfoques. Y para eso la estructura del método es importante y debemos saber transmitirlo.

Tareas interdependientes

Si  lo que estamos buscando es que los estudiantes que hacen un trabajo en gurpo desarrollen un alto grado de colaboración tenemos que diseñar una estructura de las tareas que suponga que los miembros del grupo son dependientes uno del otro para tener éxito. Eso lo lograremos creando tareas complejas en las que los alumnos deban colaborar necesariamente para realizarlas, incorporando las opiniones, habidades y acciones de todos. No puede bastar una única forma de trabajo o la exposición de conocimientos.

Los objetivos deben ser conjuntos tanto en la búsqueda de información como en su presentación y perdirse también que una de las tareas sea precisamente explicar el modelo de cooperación seguido y la manera en la que unos y otros han aportado. Si el trabajo va a ser evaluado debe ser explicado que la evaluación será conjunta y que lo más importante será precisamente la colaboración realizadas, más que el producto final.

Motivando al equipo, y no solo a los individuos

Si utilizamos recursos que ofrecemos nosotros podemos hacer que los estudiantes los reciban independientemente para que luego los pongan en común e, incluso, si es necesario, establecer que en cada equipo habrá responsabilidades o puestos diferentes, sea de manera pactada por el grupo, sea asiganda por el tutor si se entiende que no son todavía capaces de asumirlos sin ayuda.

Para conseguir que los alumnos se mantengan motivados, si es posible, podemos incluir un calendario o agenda en la que se anoten las tareas desempeñadas por cada uno, para que puedan y podamos hacer un seguimiento de las aportaciones individuales, pero nada de eso puede substituir nuestra participación activa con los equipos, para saber, en cada momento, como va desarrollándose el proyecto.

Tenemos que evitar tanto que alguno quede descolgado como que otro asuma todo el peso, sea por necesidad, sea por propio deseo, pues en los trabajos en equipo, y más si se evalúa solamente el resultado final, los alumnos que buscan buenas notas suelen tomar las riendas en solitario. Los “buenos alumnos” también tienen cosas que aprender de los proyectos en grupo: que todos tienen cosas que aportar y que su trabajo u opinión no son tan fuertes como los que se construyen de manera colaborativa. Incluso, se puede incluir en la evaluación una evaluación del equipo sobre su propìo sistema de trabajo y evaluar independientemente con cada individuo lo que ha aprendido y ha aportado:el esfuerzo, la participación, la cooperación, la accesibilidad, la capacidad de comunicación.

Recordar, siempre, que el objetivo final de un trabajo en equipo es enseñar a realizar aprendizaje cooperativo, a interactuar y a aportar cada uno lo mejor de uno mismo para el bien del grupo.

Mireia Long

Resistencias al aprendizaje basado en proyectos o PBL

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Cada vez más maestros se apuntan a mejorar sus competencias. Hay un gran interés en trabajar por proyectos, en introducir formas de educación que respeten la individualidad de cada niño, en evitar los castigos y trabajar mejor en competencias de comunicación respetuosa, en usar soportes variados y dejar que los niños construyan conocimiento.
Hay mucha resistencia también.

Por ejemplo, los cambios de los jesuitas están llamando mucho la atención: no compartimentar asignaturas, no evaluar con exámenes escritos memorísticos, usar nuevas tecnologías, introducir los proyectos, pero a la vez existe la presión de la normativa, de los padres, de la costumbre…

Trabajar por proyectos es estupendo, pero existe miedo a que los niños no consigan las competencias que se exigen o que no alcancen los conocimientos indispensables.

Cuando trabajas por proyectos no puedes marcarlo todo, porque anulas la libertad y la creatividad, y no puedes tampoco caer en la vieja forma de trabajo en equipo que suponía que, al final, se suman partes pero no se colabora.

Lo mejor del trabajo por proyectos es la cooperación, la colaboración y la comunicación, que son habilidades muy importantes. También la búsqueda de información, su valoración crítica, la exposición. Todo eso hace que los contenidos, al final, sean más perdurables cuando se aprenden.

Mireia Long

¿Qué es Aprendizaje por proyectos?

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El Aprendizaje por proyectos es un método centrado en el alumno, que ofrece a los estudiantes la oportunidad de adquirir conocimientos y desarrollar habilidades trabajando en una actividad diseñada para que puedan investigar un tema, recopilar información de manera crítica, analizar datos, cooperar, trabajar en equipo, responder preguntas complejas y presentar sus conclusiones con productos reales.

Las habilidades que se potencian especialmente con el Aprendizaje por proyectos son la capacidad de colaboración, la comunicación, la resolución de conflictos, el pensamiento crítico, el uso de nuevas tecnologías, la presentación de trabajos y conclusiones en público con diferentes soportes, la resolución de problemas y la búsqueda y análisis de información relevante.

En el Aprendizaje por proyectos trabajaremos con pasos detallados y esquemas de propuestas para lograr conseguir organización, coherencia, proyección, disfrute y excelencia, además de lograr resultados en la adquisición de conocimientos más perdurables que con métodos tradicionales al lograr darles sentido.

Un verdadero Aprendizaje por proyectos supone una serie de habilidades y conocimientos del educador que trabajaremos intensamente en nuestro curso y que aprenderemos juntos a realizar con seguridad y competencia.

  • – Comprender y transmitir la importancia y el valor del aprendizaje por proyectos.
  • – Crear eventos introductorios que emocionen e intriguen a los alumnos en un tema.
  • – Plantear preguntas que abran una investigación motivada, apasionada y con sentido.
  • – Analizar el contexto de nuestro centro y la preparación propia y de nuestros alumnos para lograr implementar el Aprendizaje por proyectos con éxito.
  • – Guiar a los alumnos en su investigación de datos y en el trabajo en equipo.
  • – Ayudar a los alumnos a realizar y autoevaluar presentaciones atractivas, reales y rigurosas.

 

Mireia Long

Ejemplo de proyectos: Julio César

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Uno de los aspectos más importantes del Aprendizaje por proyectos es la presentación pública de un producto.  Los productos pueden tener muchísimos formatos: maquetas, experimentos, exposiciones, revistas, blogs, conferencias, debates, radio, audiovisuales… y por supuesto también, represetaciones artísticas. En este caso, mi hijo Héctor, con once años, decidió mostrar al público en un acto de su escuela, su trabajo de ese año sobre Historia de Roma y lo plasmó en la elección de un monólogo de Marco Antonio de la obra de teatro Julio César de Shakespeare. Ved ahora el video.

Espero que los disfrutéis. A mi y a sus abuelos (que son actores profesionales) se nos cae la baba cada vez que lo vemos. Y como conclusión, confiad en los niños, en su capacidad, en que el esfuerzo nace de la pasión y el interés por un tema, y veréis de cuanto son capaces.

Mireia Long

Si queréis saber más sobre como conseguir que el Aprendizaje por proyectos sea un éxito, unéte ahora a nuestro programa.