Edupunk: claves para acompañar la autogestión educativa

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Edupunk es el término que empezó a usar Jim Broom (Reverend en su blog), un profesor de la University of Mary Washington en Fredericksburg, Virginia para hablar de las personas que no quieren seguir con las viejas normas establecidas para tener lo que conocemos como una educación superior, y que buscan otras formas de conseguir lo que ellos consideran una buena educación.

 

Edupunk puede ser cualquier tipo de educación vivencial escogida por el individuo. Una conversación interesante, puede ser edupunk, hacer una maqueta, asistir a una obra de teatro, ver un documental, usar una nueva aplicación para el móvil, jugar con Lego, utilizar una página web, un canal de vídeos de youtube, etc…
Edupunk, DIY U, Eduprenedores (edupreneurs) también son algunas de las maneras en las que Anya Kamenetz nos habla en su libro DIY U de las personas que buscan  como autogestionar su educación, ya sea porque no encajan en el estricto molde académico, porque quieren aprender de otra manera, porque buscan otro estilo de vida, o sencillamente porque aman las nuevas tecnologías, o solo porque son unos rebeldes. También se refiere a DIY U para hablar del poder de compartir las ideas para aprender y enseñar a otros, y de la nueva revolución que supone poner conocimiento e información al alcance de todos.
DIY singinifica “Hazlo tú mismo”, Do-It-Yourself en inglés, y se le añade la U de universidad para explicar que se trata de comunidades DIY enfocadas en compartir conocimiento, herramientas, y recursos enfocados al aprendizaje y la educación.
DIY U y edupunk me parecen términos muy sencillos y directos que podemos usar todos. Pero, ¿porqué usarlos?
¿Cómo está la educación ahora mismo y porqué alguien querría pasarse al edupunk?
En USA el 30% de los estudiantes de secundaria dejan la High School, y en torno al 50% casi, no se llegan a graduar. En España un 38% aproximadamente tendrá fracaso escolar (incluyendo a los que abandonan los estudios antes de finalizar) y no se sacará la ESO, de los que sí se gradúan, un 22% estudiará ciclos de formación profesional ó bachillerato, con lo que nos encontramos que tanto en uno como en otro país, solo un  tercio, aproximadamente, de los jóvenes acabará accediendo a estudios superiores.
Si a eso le sumamos que las tasas universitarias cada vez son más caras, y que nos encontramos al asistir a clase con programas engordados con materia desconectada de la realidad actual y de las necesidades reales de los estudiantes, y que hace ya mucho que una licenciatura no es equivalente a trabajo digno asegurado, es lógico y normal que cada vez haya más movimientos e iniciativas para el cambio.
Que la educación superior necesita una transformación no es algo nuevo, hace ya más de 10 años que todos conocemos los programas de educación abierta de multitud de universidades.
El movimiento de educación abierta empezó en el Massachusetts Institute of Technology en el 2001, cuando pusieron un curso gratis online. Ahora mismo si vas a la web del MIT encuentras todo el material completo, online, y gratis, de 1900 cursos, y cada día a más gente involucrada en los mismos.
La educación abierta fue solo el inicio. Ahora puedes encontrar de todo, tutores personalizados, intercambios, cursos de lo más variopinto, incluso formas de obtener un diploma sin tener que pisar un aula para nada.
Como dice Kamenetz, “la tecnología ha transformado las jerarquías tradicionales del mundo de la educación“, ha revolucionado por completo la forma de educar, de educarse. Las innovaciones tecnológicas de las que disfrutamos hoy en día permiten situar al estudiante en el centro del proceso educativo, y eso conlleva que el estudiante puede escoger, puede decidir. El estudiante ahora puede decidir qué quiere estudiar, cuando, donde y con quien, incluso cómo. Es una revolución de la educación en toda regla. Las viejas normas ya no tienen sentido, estamos ante un cambio de paradigma brutal, y los padres y profesores tenemos que reajustarnos a esta nueva situación para acompañar a los jóvenes de hoy y de mañana que van a aprender de otra manera.
Para ello aconsejo que como educadores nos enfoquemos en 10 claves:
  1. Incentivar la creatividad.
  2. Desarrollo del talento.
  3. Desarrollo del pensamiento intersectorial.
  4. Fomento de la autonomía.
  5. Capacidad de estructura académica.
  6. Liderazgo.
  7. Fomento de la pasión intelectual.
  8. Conocimiento del pasado.
  9. Razonamiento lógico.
  10. Fomento del emprendimiento.
Porque muchos de los niños y adolescentes que pasan por nuestras manos (sean nuestros hijos o nuestros alumnos) van a ir a parar a ese nuevo mundo, y nosotros como educadores podemos empezar ya a incorporar estas nuevas tecnologías, redes sociales, comunidades de aprendizaje online, etc, que ellos van a usar, y necesitamos darles las herramientas necesarias para que le puedan sacar a todo eso el máximo jugo posible, para que puedan convertirse en los adultos que no solo merecen ser, si no que sueñan ser.
El edupunk no es solo el futuro, está ya siendo el presente, que no nos pille por sorpresa. Apostemos por una educación disruptiva, pongámonos las pilas y acompañemos a nuestros chavales con toda la pasión y entusiasmo del que seamos capaces, convirtiéndonos en ocasiones en meros observadores, otras en cómplices, otras en guías. Seamos auténticos maestros, ayudándoles a sacar lo mejor de ellos mismos para ahora y para la vida que van a tener que gestionar y vivir.
Azucena Caballero
PS: Para conocer un poco más sobre el Edupunk os recomiendo de momento estos artículos: “My edupunk héroes” de D’Arcy Norman, y “Edupunk y posuniversidad” de María Acaso. En breve os traigo más información.
PS2: Imágenes que acompañan el post de “theory.isthereason“.

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