El pensamiento crítico y creatividad

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A raíz de leer un artículo sobre educación y debatir luego con amigos míos maestros sobre su contenido me surgen unas ideas que sé que pueden parecer polémicas, pero reflejan la realidad.
Muchos profesores me comentan que no saben cómo “fomentar” la creatividad o el pensamiento crítico de sus alumnos. Además nos encontramos con que la mayoría de las leyes educativas de Europa tienen como objetivo “fomentar” el pensamiento crítico, así que está claro que el tema es de interés general.
A mis amigos maestros y a los otros profesores o padres les sigo diciendo que más que “fomentar” pensamiento crítico y creatividad, lo importante es no desperdiciar o bloquear las capacidades ENORMES de pensamiento crítico y creativo que tienen los niños desde que nacen.
Nacemos con todo esto, no hace falta “fomentarlo”, hace falta no aniquilarlo, no anularlo.
En el artículo una especialista afirma que “la clave de la enseñanza sigue siendo el desarrollo del pensamiento crítico y esa es la labor esencial del profesor. El conocimiento es ahora accesible a todos en la red, pero el trabajo del docente es fomentar que el alumno piense por sí mismo y se haga preguntas”, y estoy de acuerdo con la propuesta, ¿pero cuáles son las medidas concretas que se toman para llegar a este objetivo?
Ninguna, ese es el tema. Tenemos un sistema que destroza por completo el don natural que tenemos de observar las cosas con pensamiento crítico, de poner y hacernos preguntas, de poner bajo sospecha cualquier “verdad” hasta que no la comprobemos por nosotros mismos, este mecanismo sano de verificar continuamente la realidad que nos rodea. No juzgar, sino simplemente mirar desde otros puntos de vista. 
Precisamente me llama poderosamente la atención que en las escuelas no hay espacio y tiempo para que los alumnos se hagan preguntas o disientan de las ideas imperantes; suele ser al revés, ellos tienen que responder de una forma específica (que no sincera) a preguntas formuladas por el profesor de turno igualmente específicas.
Es imposible desarrollar pensamiento crítico y creativo en un sistema masificado, con espacios casi carcelarios, en donde un alumno es uno más en medio de otros 20 o 30, donde se le imponen los contenidos y las maneras de “aprender” – léase imposición de “cómo pensar”.
Para ser crítico y creativo necesitas tu espacio, tu tiempo, tus interacciones diarias con adultos inteligentes, respetuosos y cariñosos, que te escuchen, que te expliquen, que te dejen explicar, reflexionar, que te permitan ¡cuestionar o hasta negar el status quo!
No puedes desarrollar todo esto sin un ejercicio diario de interacción, reflexión personal, descanso, juego, errores y tranquilidad. Es como entrenarte para la lucha. Si no tienes unos buenos entrenadores y también unos buenos adversarios, es imposible llegar a tener un buen nivel.
Un buen debate tiene lugar entre personas inteligentes, que sepan usar la lógica, los argumentos, que han debatido miles de veces en su vida con amigos, profesores, familiares, desconocidos. Que han sabido cuestionar las ideas imperantes y las han descartado por obsoletas. Que han venido con nuevas ideas, nuevas soluciones, más acordes con la época en la que vivimos. Que saben ser objetivos.
Esta actitud no se obtiene como por arte de magia al terminar el instituto o la facultad. Esta actitud se entrena día a día desde que naces, con tus padres, con tus hermanos, con tus amigos, con familiares, con profesores. Día a día.
¿Dónde y cuándo tiene esto lugar en las escuelas?? Me gustaría saberlo, porque yo no lo veo.
Cada dos por tres se menciona en los medios de comunicación el caso de Finlandia. No he estado allí, no sé cuál es la realidad exacta, el día a día de su sistema educativo, pero por lo que leo en la literatura de especialidad o lo que veo en los documentales, en Finlandia se dan varios factores que se podrían implementar fácilmente en cualquier otro país y que hacen que su éxito sea constante:
  1.  los alumnos por aula son pocos y tienen mucha libertad de estudio y de movimiento físico
  2.  los maestros y profesores son personas con vocación y ética, aparte de la sabiduría y la preparación de su especialidad
  3.  los recursos son muchos y muy variados
  4.  el espacio educativo es asistivo y parecido al de la vida diaria de cualquier persona con zonas de trabajo y zonas de descanso o de ocio, y está abierto a la vida en y de la comunidad
  5.  no hay deberes
  6.  no hay exámenes
  7.  se fomenta el trabajo/estudio por proyectos o individual
  8.  se permite la disidencia y no se imponen pensamientos únicos
  9.  se permite el autoaprendizaje o el aprendizaje dirigido por el propio niño
  10.  se va innovando constantemente para mejorar la estructura educativa
En el mismo artículo la autora se extraña que el modelo finlandés, a pesar de ser un referente mundial según el informe PISA, no deja de innovar. Claro que no. La afirmación es un tanto naïf ya que precisamente por este motivo tienen los finlandeses tan buenos resultados en PISA, por innovar continuamente y no dormirse en los laureles; para ser un referente mundial en algo, lo que sea, debes estar siempre al día, no parar, innovar, cambiar de táctica o de estructura si es necesario, ver qué funciona y qué no, admitir la responsabilidad propia para bien y para mal, analizar a fondo y con objetividad y cambiar aquello que ya no sirve.
No puedes ser número uno si no mantienes el interés para mejorar en todo momento y si no eres consciente de tu responsabilidad en el proceso.
Si queremos una educación de calidad tenemos que estar más abiertos a ideas diferentes, observar siempre la funcionalidad de algunos conceptos, estar preparados para cambiar estructuras que no rinden, y, sobre todo, tener siempre presentes los intereses de los niños, no los nuestros.
Por Sorina Oprean
Con la pasión de ayudar a los padres a entender la fuerte y maravillosa conexión que se puede dar entre ellos y sus hijos cuando se implican a fondo en su educación, Sorina colabora con el equipo de Pedagogía Blanca para hacer el cambio hacia unas generaciones de niños y padres sanos y felices. Ha sido madre homeschooler desde que nacieron sus hijos, durante toda su infancia y adolescencia, y así descubrió su pasión por ayudar y aconsejar a otros padres o profesores acerca de una educación más respetuosa e implicada. 

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