Formación y valores indispensables en un educador

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La mayoría de los profesionales de la educación seguro que comparten mi visión. El buen maestro o profesor tiene otras ideas que lo convierten en un ejemplo inspirador para la sociedad completa y para los niños que están a su cargo. Sabe que su labor es poderosa y tiene una gran influencia en el futuro.

La sensibilidad, la empatía, el respeto hacia los niños, la comprensión sobre sus necesidades específicas, el deseo de ofrecer una experiencia educativa motivante y efectiva, el compromiso con la innovación, la mirada abierta a las posibilidades del futuro, la conciencia de la importancia de las competencias del SXXI en vez de la acumulación memorística, la capacidad de autocrítica, la tolerancia hacia los tolerantes, la intolerancia hacia el abuso y el acoso, la ética y la ternura, eso define a un buen educador.

Sin duda alguna la inmensa mayoría de los profesionales de la educación pueden enseñarnos sobre todo esto, pues son auténticos profesionales de la educación. Y, sin embargo, es preciso reconocer otro fenómeno que muchas familias y estudiantes nos hacen llegar en sus consultas y que, yo misma, he podido constatar. Os explico que he escuchado y leído, en grupos de profesores, comentarios que me han preocupado profundamente.

  • Lo considero fascismo educativo, es decir, tener como único modelo el más conservador posible y abogar por su imposición generalizada.
  • La burla hacia la emocionalidad y la innovación.
  • Comentarios despectivos hacia los alumnos.
  • El conservadurismo paleto del ” siempre se ha hecho así”.
  • El odio a los que no odian, a los que hablan de amor, ternura y alegría como motor de la educación.
  • El autoritarismo feroz del inseguro.
  • La ignorancia elegida dando la espalda a cualquier nueva perspectiva pedagógica o psicológica aplicada al aprendizaje.
  • El culto a la acumulación memorística y al examen escrito como única evaluación.
  • La caza de brujas contra los disidentes.
  • La falta de comprensión a las situaciones personales y sociales difíciles de los alumnos.
  • La incapacidad de asumir una parte de responsabilidad en el fracaso de sus alumnos en el aprendizaje.
  • El desprecio hacia los más débiles como signo de identidad.
  • El ostracismo para quien exponga públicamente la falta de ética de algún compañero de profesión.

 

Voy a tener que preparar un curso especial para docentes explicando:

  • Los derechos de los niños
  • Los derechos humanos
  • La libertad de expresión y sus límites
  • Donde puedes hablar sin respeto de tus alumnos (respuesta, en ningún sitio, pero si lo haces, que sea en tu casa o en el bar)
  • Qué es el acoso en la escuela
  • Qué es el acoso fuera de la escuelaCiberacoso
  • Cómo prevenir el acoso
  • Cómo no ser un acosador
  • La importancia de las emociones en el aprendizaje
  • El respeto a los menores y sus familias
  • Los castigos en la ley educativa
  • Los efectos de los castigos
  • Los coscorrones no son educativos ni curan el déficit de atención.
  • Pequeños apuntes sobre como motivar al alumno que dices que es vago
  • Ser un buen educador es mucho más que explicar una materia.

 

Ojalá no fuera necesario hablar de estos temas. Pero ocultarlos, imponer el corporativismo cerril y negar que existen esas actitudes, aunque sean minoritarias, sería un error que perjudica a los niños y la sociedad.

Mireia Long

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