Cocina2

Homeschooling: aprendiendo de la vida misma (2).

Uno de los problemas que más acusan las familias, en general, es la mala alimentación de sus hijos por diversas razones.

Muchas veces, desayunan y comen en el colegio con lo que ello implica (baja calidad de los alimentos, pésimos métodos de cocinado, malas combinaciones, horarios desajustados con sus necesidades biológicas…) y luego, al llegar a casa, por las prisas o las pocas ganas de padres agotados, también comen mal.

El homeschooling aporta mucho en este sentido. Todo son ventajas.

En primer lugar, el estar en casa nos ofrece una despensa seleccionada por nosotras para nosotras y para nuestros hijos. Nos permite trabajar con ellos, desde que son muy pequeños, la toma de decisiones. ¿Cómo? Así:

Cuando nuestros hijos van tomando alimentos que no son la leche materna, en principio, les vamos dando a probar los que consideramos adecuados. Algunos les gustarán más y otros menos. También cambiarán estos gustos según las etapas de su vida.

Y a medida que crecen, tenemos una oportunidad estupenda para que participen en la toma de decisiones respecto a la comida, pero que les servirá para cualquier otro ámbito de sus vidas: elegir por nosotros mismos es muy importante.

Tenemos varias maneras de hacerlo.

Cuando son pequeños, pero ya comprenden, podemos proponer dos o tres alternativas que consideremos oportunas, por ejemplo para la merienda, y que sean ellos los que decidan. Se sentirán importantes y habrá más posibilidades de que, lo que elijan, se lo coman.

Otra sería que elaborásemos juntos la lista de la compra en base a los criterios que consideremos importantes: productos de producción local, ecológicos, de marca, precio, tipo de comercio, etc… y así se sentirán partícipes de esas decisiones.

También podemos elaborar un listado de comidas semanales juntos y así tendrán claro lo que se va a comer cada día y no les creará ansiedad o incertidumbre. Ese menú podemos hacerlo bonito y ponerlo en alguna pared de la cocina o en la nevera para que todos puedan consultarlo.

Otra manera es que, por días o semanas, solos o en grupo, se turnen en la elaboración de las comidas que les apetezcan o establecidas para que practiquen también algo que será muy útil en sus vidas.

Además, la cocina nos ofrece la oportunidad de trabajar muchas áreas de modo simultáneo:

  • Cambio de unidades de medida.
  • Fracciones.
  • Otras operaciones aritméticas.
  • Uso de báscula y vasos o cazos medidores.
  • Artes plásticas (decorado de tartas, decorado de la mesa, decorado de vasos, elaboración de servilleteros personalizados, decoración de servilletas…).
  • Elaboración de recetas seleccionadas de un libro.
  • Elaboración de recetas inventadas.
  • Análisis del presupuesto doméstico dedicado a la alimentación.
  • Diferentes métodos de procesado de alimentos.
  • Poner en valor este tipo de tareas cuando las realiza otra persona.

Así que, aprovechad el verano para cocinar con ellos todos los días.

El círculo de Lola.

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