Inconformismo y creatividad

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Hace unos meses una amiga me preguntó qué es lo que más me ayudó para educar a mis hijos a lo largo de los años. Nunca había pensado en ello, así que me quedé un poco pensativa hasta que caí en la cuenta de que probablemente lo que más me ayudó fue un cierto inconformismo que incluso ahora me hace buscar soluciones a distintos problemas, otras soluciones que las tradicionales que no siempre me contentan ya que muchas son obsoletas.

También me ayudó mi naturaleza curiosa y práctica: me di cuenta que educar de forma personalizada es mucho trabajo, pero a la vez es menos gasto de energía porque se hace según las necesidades de los niños y de la familia.

La misma amiga me preguntaba extrañada si la diferencia de edad no era un impedimento. De nuevo, nunca había pensado en eso y me pareció curiosa la pregunta. Para nosotros nunca había sido importante la diferencia de edad de nuestros hijos. Quizá la sociedad le da tanta importancia porque tiene la mente “escolarizada” y cree que cada edad debe estar separada del resto.

Pero ¿se han fijado en qué ocurre en realidad en la vida diaria?

¿Cuántas veces nos hemos reunido con la familia y los amigos y hemos debatido cosas importantes, todos juntos, independientemente de las edades de los presentes, y cuánto hemos aprendido todos de estas reuniones y conversaciones?

¿O cuántas veces hemos estado junto a la familia delante del televisor siguiendo un documental o un programa interesante del cual hemos aprendido varias nociones todos a la vez?

No hay una única edad en la que se aprende algo y ya está. No hay una edad ideal para aprender en general. Siempre se aprende y da igual la edad. Mis hijos aprendieron prácticamente a la vez a leer y escribir – simplemente ocurrió así – mientras yo acompañaba a mi hija cuando unía las letras y las sílabas; el niño, dos años más pequeño, estaba a nuestro lado: ¿qué podía ser más natural que aprendiera lo mismo que ella a la vez?

Realmente aprender es un proceso más natural y tiene lugar de forma mucho más sencilla de lo que nos imaginamos.

Cuatro pasos para practicar un poco de inconformismo y potenciar la creatividad como padres:

1. Si quieres que tu hijo aprenda algo que te parece importante ponte tú a hacerlo. A veces simplemente con verte se anima porque a lo mejor le parece interesante y nuevo. Si no se anima es obvio que no es algo que le interese por lo pronto. Igual será cuestión de probarlo en otro momento.

2. Si ves que hace una actividad que parece un juego o lo que los adultos llaman “pérdida de tiempo”, párate a pensar unos momentos y analiza la actividad a fondo. ¿Hace construcciones con cualquier objeto de la casa (maderas, DVDs, libros)? Realmente está aprendiendo sobre física y mecánica, además está mejorando sus habilidades visual-espaciales y cinético-corporales. ¿Juega juegos de mesa? Está desarrollando habilidades de comunicación y matemáticas. ¿Juega juegos en el ordenador? Está desarrollando habilidades vinculadas con la tecnología actual.

Cierto que, como padres, nuestro deber es limitar el uso de la tecnología y no dejarles estar todo el día frente a las pantallas porque está demostrado que un uso exagerado puede ser perjudicial; pero saber usar la tecnología es bueno, simplemente hay que acompañar a los hijos en su utilización para asegurarnos de que sabrán aprovecharla, no ser su esclavo.

3. Procura salir con tus hijos lo más posible: en el cine, al campo, a hacer una compra o un recado… Cualquier evento de este tipo es en realidad una oportunidad para aprender. Los libros están bien, pero no ayudan a vivir la vida y a aprenderlo todo.

4. Jueguen y hablen mucho con los niños. Presten atención a sus juegos y a sus conversaciones y contesten con la mayor sinceridad posible si les hacen preguntas. Si no saben algo, reconózcanlo, no pasa nada, pueden buscar juntos la respuesta, o bien preguntando a los que saben de eso, o por Internet o en libros.

Por último recuerden que nadie es perfecto y que los padres aprendemos sobre la marcha desde que nacen nuestros hijos. Procuremos hacerlo lo mejor posible siguiéndoles un poco a ellos, pero no nos pongamos nerviosos si las cosas no siempre salen cómo nos imaginamos nosotros. Con paciencia y perseverancia se llega más lejos. [Tweet “El inconformismo nos ayuda a renovarnos y a innovar…”], no tengamos miedo a buscar nuevos caminos si vemos que los viejos no funcionan. 

Sorina Oprean

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