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Juegos de mesa

En La Pedagogía Blanca hablamos mucho de los juegos de mesa.

Nos encantan porque son recursos ilimitados para aprender, para compartir, para estudiar, para sociabilizar, para desarrollar habilidades, estrategia, para expresarnos, para crear, imaginar…

Se acerca la época fría del año. Anochece pronto. Nuestros hijos no van a salir tanto a la calle, al parque, y necesitan alternativas al juego exterior. Aprovecharemos para jugar juntos.

¿Cuántas veces al año os sentáis con ellos a jugar a un juego de mesa? Si habéis respondido menos de una vez a la semana… deberíais plantearos hacerlo más a menudo. Es un momento estupendo para acercaros más a ellos.

Sentarnos con nuestros hijos a jugar es algo indescriptible. Reír juntos, tomar decisiones, planificar las estrategias… mirarles a la cara y verles disfrutar. Es maravilloso.

Por supuesto que podemos elegir juegos competitivos pero, dependiendo del carácter de los niños o del objetivo de ese momento, tenemos miles de opciones que no llevan a uno a ganar y a otro, o varios, a perder.

También es un recurso maravilloso en el aula.

He utilizado el juego para muchas cosas: bajar las revoluciones en momentos en que están muy alterados por alguna razón, porque nos hemos cansado de hacer alguna actividad y nos apetece relajarnos sentados a la mesa y hacer algo juntos, para trabajar con niños hiperactivos, intercalándolo con los “deberes” y sufran menos la presión de hacer lo que no les gusta, para explicarles lecciones concretas (hay juegos para todas las temáticas), para que se reconcilien en momentos de tensión…

A todos no nos gustan los juegos de mesa, es cierto, pero la mayoría de las veces es porque no hemos jugado, porque los juegos que nos proponen son un rollo para nosotros o porque no tenemos con quién jugar disfrutando.

Os recomiendo que probéis. Buscad juegos interesantes, que no sean sólo el parchís, la oca o el monopoly.

Dependiendo de las edades os recomiendo que probéis, al menos una vez,  Dobble, Story cubes, Catán junior, Tortilla de patata, Carcassonne, Dominion, Aventureros al tren, Colonos de Catán, Cinco pepinos, Magic, Agrícola, Caverna o Zombicide.

Para los más pequeños, cualquiera de la casa Haba, será maravilloso.

Muchos consideran que los juegos de mesa son caros. Bueno, esto es una manera de ver las cosas. A mí me parece que es una buena inversión. Sobre todo, tenedlo muy presente a la hora de hacer regalos. Quizás despertéis pasiones en algunos niños o adultos que ni ellos mismos conocían, jejejejeje…

Siempre está la opción de ir a una tienda, con espacio para demos, y probar los juegos antes de comprarlos. O también, apuntaros a un club de juegos de mesa, cada día más de moda, que seguramente tengáis cercano, y así no sólo podéis probar los juegos antes de comprarlos, sino que conoceréis gente interesante, normalmente sanota, que se pude convertir en un buen referente o amigos para vuestros hijos.

Y ya, si queréis implicaros aún más para promover esta maravillosa actividad, os animo a que propongáis hacer un grupo de juego en el colegio, en el AMPA, en vuestra comunidad de vecinos, en vuestro barrio, en vuestro ayuntamiento, con vuestro círculo de amigos…Imaginación al poder.

Anualmente, se celebran varios encuentros de juegos de mesa a lo largo de toda la geografía española. Anotaros las fechas y acercaros a ver el ambiente y a participar. Descubriréis gente apasionada que disfruta con lo que hace y, quizás, vuestros hijos o alumnos se enganchen a esta educativa pasión que son los juegos de mesa.

El círculo de Lola

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