La creatividad es un regalo

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Lo dice John Lennon: “La creatividad es un regalo. No se desarrolla si el entorno está abarrotado.”

Otro cantante de éxito, si bien más inconformista que muchos otros, Frank Zappa, también dijo: “Sin desviarse de la norma, el progreso no es posible.”

Y, por último, Friedrich Nietzsche nos dejó esta reflexión: “Uno debe tener suficiente caos dentro de sí mismo para ser capaz de dar a luz a una estrella brillante.”

Últimamente hablo con muchos amigos – padres todos – que se quejan de que el sistema escolar deja poco lugar a la creatividad, a la imaginación, a la reflexión libre. Muchos de hecho señalan que, bueno, que en la escuela es normal que no haya lugar para todo esto, que la libertad debe manifestarse en casa, cuando el niño llega a su hogar, pero eso tampoco es así en la realidad porque todos tienen tantos deberes y tanto que estudiar que no tienen tiempo ya ni de descansar bien.

Preguntas: ¿Qué deseamos los padres? ¿Niños creativos, niños que se salgan de la norma en el sentido positivo para poder llegar a abrir nuevos caminos, para encontrar nuevas soluciones a los problemas que tiene la humanidad, para evolucionar hacia algo mejor?
Si la respuesta es sí, tenemos que reducir la velocidad y despejar los horarios endiablados de nuestros hijos. Más tiempo libre, más libertad para pensar y para aprender junto a la familia y a la comunidad. Más lentitud, como diría Carl Honoré en su Elogio a la lentitud; “Vivir de prisa no es vivir, es sobrevivir” dice el famoso autor y nosotros podemos parafrasear “Aprender de prisa no es aprender, es memorizar mecánicamente”.

Todos necesitamos tiempo para asimilar lo estudiado; esto se llama aprender. Y todos necesitamos tiempo para, luego, usar de forma creativa lo aprendido. Este tiempo libre que aparentemente está sin estructurar, sin organizar, este “caos” nos permite luego tener ideas creativas, innovadoras, igual que el espacio libre en la cocina nos permite cocinar, crear nuevas recetas; igual que una cama libre de objetos nos permite descansar bien; igual que cualquier espacio libre que tengamos a mano nos permite usarlo. Todo lo que está abarrotado está bloqueado, sin movimiento. Si nuestra memoria está abarrotada de informaciones impuestas que además son inútiles (puesto que el 99% de lo que se nos “enseña” en un programa escolar convencional se encuentra en cualquier soporte de papel o virtual) lo verdaderamente importante entonces se quedará fuera; la imaginación y la creatividad no tendrán espacio para desenvolverse.

Vamos a cuidar el espacio cerebral de nuestros hijos permitiéndoles tener libertad de juego – para desarrollar la imaginación y la creatividad; libertad de ritmo de aprendizaje – para asimilar con fundamento lo aprendido; y libertad para descansar – para crear este caos del que nacen luego las ideas brillantes.


Por Sorina Oprean

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