La empatía también se enseña

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La educación emocional en el hogar y el aula es un elemento de extraordinaria importancia en la Pedagogía Blanca. El ser humano nace dispuesto a conectar emocionalmente con otros y a escucharlos y escucharse a si mismo, pero no olvidemos que somos seres sociales y muy complejos para los que el aprendizaje de los adultos es una base fundamental del desarrollo. Por eso hay que enseña empatía y educación emocional.
Los adultos puede que lleguemos a ser padres con nuestra capacidad de empatía dañada si cuando erámos niños no fuimos respetados y escuchados, se negaron nuestros sentimientos y necesidades y se nos negó consuelo, aceptación o expresiones de cariño. Quizá el primer paso indispensable para que nuestros hijos sean empáticos es solucionar nuestros propios daños emocionales y en algún caso podría ser necesario que buscásemos ayuda profesional para hacerlo. Si nosotros mismos tenemos dificultades para empatizar con el niño o con otras personas va a resultanos complicado ser un ejemplo y un buen transmisor. Y no podemos abandonar al niño solo en esta construcción porque el ser humano no está preparado para ello, necesitamos ejemplos activos.
Y es que ser un buen ejemplo, un ejemplo correcto, es la manera en la que ellos van a aprender sobre emociones y empatía. Los niños aprenden de lo que hacemos, no de lo que decimos que hay que hacer. Y respecto a la empatía, algo tan emocional y vivencial, esto es doblemente cierto. Vuestra actitud y la manera en la que habláis a los demás y de los demás es lo que ellos entenderán como la manera correcta de comportarse y percibirán como funcionan las conexiones entre las personas. Cuidad como os tratáis entre vosotros, los adultos, especialmente cuando haya un conflicto o una diferencia de opinión.
Usar castigos, represión, amenazas o forzarlos a hace cosas contrarias a sus necesidades y mostrarnos duros e incapaces de conectar con sus emociones es la manera en al que garantizamos que ellos vayan a tener graves dificultades para ser empáticos.
Por supuesto, la manera más clara en la que vamos a transmitir empatía y buenas habilidades de comunicación es que nosotros seamos empáticos con el niño, nos sepamos poner en su piel, entender sus emociones y motivos, escucharlo activamente y no imponer nuestros juicios.

Mireia Long

 

Si quieres saber más:

 

http://www.pedagogiablanca.net/unete/

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