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La importancia de las buenas preguntas en Aprendizaje por proyectos

e1ba8cd5cd_1454192846696En el Aprendizaje por proyectos uno de los más importantes elementos es la pregunta conductora. Esta pregunta es la que vertebrará todo el trabajo del estudiante, y uno de los aspectos que más profundamente debemos trabajar los docentes para hacerla efectiva, motivante y productiva.
Hacer buenas preguntas es una piedra angular de la Educación y la Vida. Es una práctica que usamos todos los días. Si lo pensamos bien, la capacidad de hacernos preguntas correctas y hacer a los demás buenas preguntas es clave en nuestro éxito vital en todas las áreas.

Si hablamos de Educación, los beneficios de hacer buenas preguntas es enorme. Con una buena pregunta transmitimos no sólo lo que queremos proponer a los educandos, sino también como esperamos que descubran las respuestas, los datos, sus elecciones y la manera de responder.
Una buena pregunta hará que el trabajo del estudiante y de los equipos sea más productiva, profunda, mejora el proceso de aprendizaje, fomenta el pensamiento crítico, el análisis de los datos y la elección de las fuentes y también debe crear buenos hábitos de comunicación.

Pero diseñar buenas preguntas, especialmente en el trabajo en Aprendizaje por proyectos, no siempre es sencillo. Si pensamos en la comunicación habitual fuera del aula, sin duda podemos darnos cuenta que no siempre emisor y receptor llegan a entenderse. Esto es especialmente delicado cuando la pregunta se dirige a un público amplio, y más si se trata de niños o adolescentes con diferentes capacidades de comprensión.

Por mucho que el maestro se esfuerce en llegar a todos sus alumnos, las diferencias existen. Para asegurarnos de que todos comprendan y asimilen la pregunta debemos introducir en el aula la costumbre de que nos hagan ellos preguntas, libremente, para que puedan entender las lagunas de su comprensión. Los alumnos también deben ser entrenados en el arte de hacer buenas preguntas y el educador debe transmitir que las considera, todas, valiosas e importantes.

Si pensamos en nuestra propia vida como estudiantes o analizamos, objetivamente, como suceden las clases, debemos estar preparados para que se sientan algo tímidos. Desgraciadamente habrán encontrado en su pasado experiencias negativas sobre sus preguntas: alguna burla, profesores poco empáticos, el temor de que se consideren simplonas o molestas. Desde que son pequeños los niños necesitan que sus educadores se entusiasmen con sus preguntas y les animen a hacerlas, además de ayudarles a que se entrenen en el arte de hacer preguntas correctas desde lo que saben y desde lo que ignoran, siempre fomentando su curiosidad. Si esto no ha sucedido los niños pueden no saber hacer preguntas, no expresarse correctamente o, directamente, callar por temor a recibir una crítica.

Hay que estar listo, además, para que, a medida que se animen, nos hagan algunas preguntas incómodas. Cuanto más incómodas, mejor indicadores serán de que estamos alentando su curiosidad y su espíritu crítico. Y nos van a preguntar sobre las razones en las que nos apoyamos para proponer un aprendizaje. ¿Estamos listos para contestar a estas preguntas?:
– ¿Por qué necesito aprender esto?
– ¿Para qué me va a servir saber esto en el futuro?
– ¿Esto sirve para algo en la vida real?
– ¿Pará que tengo que saberlo si puedo encontrar la información en una búsqueda rápida en internet o en un libro?

Una vez preparados para responder a sus preguntas sabremos mejor diseñar nuestra pregunta en el proyecto, sin embargo, vamos a seguir hablando sobre el arte de hacer preguntas y su importancia en el Aprendizaje por proyectos, Si este tema te interesa, puedes profundizar más en nuestro curso.

Mireia Long

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