Los maestros ante el acoso escolar

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Un problema real que a los maestros les puede costar detectar y reconocer es que en su aula se está produciendo un caso de acoso escolar. Si bien en Primaria el contacto con los alumnos es mayor, en Secundaria la detección es más complicada pero igualmente serán los profesores y especialmente el tutor quien debería alertarse de lo que sucede para poder acudir a los orientadores inmediatamente.

Cuanto más tardemos en ver los síntomas y menos dispuestos estemos a señalar que la violencia, de cualquier tipo, es inadmisible y la reconozcamos como tal, más posibilidades habrá de que se convierta en algo habitual y nos encontremos con víctimas de bullying y con una clase que asiste a esas actuaciones y las normaliza.

Los propios maestros pueden llegar a convertirse en un mal ejemplo si se burlan de los alumnos, los humillan aunque piensen que es solo una broma, o los tratan con gritos o les dirigen palabras negativas. También pueden hacerlo si, en alguna ocasión, se permiten expresar opiniones discriminatorias. Quizá esto no os haya sucedido nunca o no conozcáis a nadie que lo hace, pues, por supuesto, no es lo habitual, pero sucede, desgraciadamente sucede y si preguntamos a los niños, sin prejuicios, sobre como se sienten con algunos tratos recibidos durante los años de su escolarización por parte de adultos del centro y nos quitamos la venda de los ojos, podremos asumir que no es un hecho imposible.

Para detectar el acoso una de las herramientas más poderosas es la observación del grupo y sus dinámicas.  Nunca debe permitir que se burlen de un compañero en la clase y, si presencia cualquier insulto o agresión, pararlo inmediatamente, no minimizarlo, y acudir a la dirección del centro si es necesario. No son cosas de niños.

Los niños tienen que saber que van a ser escuchados y defendidos por la autoridad, como cualquier adulto puede acudir también a instituciones si es agredido de algún modo. No hay diferencias, pero ellos están más indefensos, y además, el proceso de victimización puede convertirlos en personas vulnerables a largo plazo, con consecuencias terribles. Tenemos que creerlos, nunca decirles que se defiendan o que no es para tanto.

Y deberíamos realizar en clase debates y dinámicas de grupo que favorezcan las relaciones cordiales del grupo, la confianza en ellos mismos y la seguridad de que van a poder contarlo y ser atendidos. Uno de los mayores problemas que relatan las familias es que los colegios no actúan rápida y contundentemente cuando sus hijos se lo explican y acuden pidiendo soluciones.

No hay que esperar ni hay que dejar que un niño acosado siga pasando ni un día más por esas situaciones, hay que ser rápidos y, si es necesario, separar al agresor lo antes posible de su víctima. Pero sobre todo hay que favorecer que los niños hablen, pues muchos callan durante demasiado tiempo pensando que nadie les va a escuchar, creer o ayudar.

También su papel es evitar acciones que provoquen competitividad o señalar públicamente la falta de aseo, aplicación, mal rendimiento o las calificaciones dadas. Los mensajes a los alumnos deben ser positivos, de reforzamiento, alabanza o consuelo, ayudándoles a superarse pero nunca poniéndolos en evidencia. Y por supuesto debe ser muy cuidadoso tratándolos por igual, que no haya ninguna preferencia o se distinga a alguno como el mejor o el peor.

Cuando el maestro observa a los niños puede darse cuenta de si hay alguno en evidente aislamiento o si se apartan de él y recibe comentarios o cuchicheos. Además, el propio niño nos va a mostrar, aunque no lo cuente, que está bajo tensión, sus calificaciones pueden bajar y su actitud ser triste y huidiza. Habrá niños más populares o que disfruten más de los grupos grandes y otros que tengan menos amigos o jueguen menos en grupos, pero el aislamiento y los gestos de desprecio se notan, y mucho.

Sería indispensable que, de todos modos, los centros no dejaran este peso sobre los hombros de los maestros individualmente, sino que existan instrucciones, protocolos y medidas de formación y concienciación a todos los niveles, para que maestros y niños sepan reconocer lo intolerable de la violencia escolar en todas sus manifestaciones.

Mireia Long

One thought on “Los maestros ante el acoso escolar

  1. hola tengo una preocupacif3n muy grande mi hijo y otros compaf1eros tuvieron un problema mi nif1o es de 2b0 af1o y los otros nif1os son de 6b0af1o los nif1os de sexto af1o se bajaron los pantalones y les ensef1aron su pene a los nif1os de 2b0,la directora no tomo cartas en el asunto dijo que era producto de la imaginacif3n de los nif1os yo estoy inconforme por que siento a mi hijo diferente POR FAVOR DIGAN-ME QUE PUEDO HACER o ayfadenme por favor esto no puede seguir asi que acaso no hay autoridad

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