sapos

Me gusta, no me gusta…

Todos queremos que nuestros hijos sean felices, esa es una premisa incuestionable. Y, además, que sean los mejores en todo y, si puede ser, superdotados, guapos, bien vestidos, educados… Por suerte, no siempre es así. Habemos de todo.

Algunos niños sacan muy buenas notas en el colegio, a veces ante nuestra amenaza de “no comprarles…, dejarles sin…”y lo terminan consiguiendo aunque lo odien.

Estoy convencida de que éste no es un buen método. No, no lo es. Que un niño tenga altas capacidades no quiere decir que vaya a sacar las mejores notas del colegio, aunque algunos lo hacen. A un niño de AACC le apasiona aprender pero no le gusta nada estudiar.

Si dejásemos a su libre albedrío a un niño AACC nos sorprendería. Seguramente, en la etapa de la adolescencia, elegiría disciplinas y formas de vestir que no encajan con la imagen que los padres perfeccionistas esperan de ellos, pero que les ayuda a buscar su identidad como individuo y a descubrir sus verdaderas pasiones gracias al ejercicio ensayo-error.

Es muy interesante que descubran sus puntos fuertes y sus puntos frágiles, acompañados por nosotros, por supuesto, pero sin juicios. Si les damos buenos consejos y les hemos acompañado desde que nacieron, sabrán elegir bien.

Tenemos que facilitarles que su imagen personal lo sea, que escuchen la música que les atraiga y que participen en las actividades extraescolares que ellos elijan, aunque cambien cual veleta, que es otra de sus características.

Se desarrollarán como personas sanas, consecuentes y eso es muy importante porque, en contra de lo que la sociedad cree (por lo que demuestra) que una persona, sobre todo con AACC, desarrolle su pasión y se focalice en lo que mejor se le da es bueno para todos, es bueno para el Mundo porque aportará y, lo más importante, es bueno para ella.

El círculo de Lola

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *