Homeschooling: ¿y cuando crecen?

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Cuando educas en casa al principio parece todo sencillo, los niños son pequeños, no hay prisas, todo se adapta a sus necesidades y a las familiares, y con sus más y sus menos, propios de la convivencia en familia, es un paraíso apacible, como balancearse sobre una hamaca en una hermosa tarde de primavera. Pero ¿qué pasa cuando crecen?

Cuando crecen las cosas cambian, los niños empiezan a demandar cosas más concretas, necesitan enfocarse en ciertos aprendizajes para poder acceder a estudios posteriores, empiezan a pensar en su futuro y su carrera, y empiezas a sentir la presión, no una de fuera, de terceros ajenos a vosotros, si no la de tu hijo, que quiere hacer ciertas cosas, y la tuya, que sientes que tienes que ponerte las pilas para cubrir esas necesidades.

No hay que perder la calma. Solo necesitamos objetivos claros, planificación y revisión continuada de por donde vamos.

Es importante tener claro que si tu hijo ya tiene 14, 15, 16 años, empezará a pensar en serio en qué cosas hará luego, y es fundamental ofrecerle las herramientas necesarias para que pueda hacerlo. Si tu hijo quiere ser ceramista, tendrás que buscar y preparar unas cosas, de la misma forma, si quiere ser informático o médico.

En cualquier caso has de saber que necesitas informarte con tiempo, que todo lo que no puedas hacer sola se lo puedes delegar a otros (hay academias, profesores particulares, centros de educación a distancia, actividades extraescolares muy diversas…) y que con un objetivo claro, dividido en partes, es más fácil ir cubriendo una tras otra hasta llegar a esa meta final, que no es otra que ayudar a nuestros hijos a que puedan dedicarse a lo que más les motive e interese. Al fin y al cabo todos educamos a nuestros hijos para ayudarles a convertirse en adultos responsables, independientes, capaces y felices ¿o es que tú no?

Azucena Caballero

Homeschooling: derechos, valores y creencias

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Una frase recurrente a lo largo de nuestros años de homeschooling: “Si no se les lleva a los niños al colegio para recibir una educación objetiva, aprenderán las neuras y las paranoias de los padres”. Esta frase me la decían muchos padres o profesionales de la educación como uno de los argumentos supremos en contra de la educación en casa (junto a la socialización).

¿Qué hay de malo transmitir los propios valores a los hijos? ¿Y por qué suponemos que los padres no podemos ser objetivos? ¿Por qué se da por sentado que los padres son neuróticos o monotemáticos y no somos capaces de transmitir una multitud de valores importantes e interesantes para la evolución de nuestros hijos?

¿De dónde salió esta idea?

Quizá todo se remonte – de nuevo – a la época de la Revolución Industrial que, si bien significó un salto adelante en muchos sectores, en cuanto a la diversidad y libertad humana podemos calificarla más bien como un desastre. Todos los procesos que antes se hacían de forma casi individualizada o mecánicamente, pero a escala pequeña, se transformaron y todo llegó a producirse de forma automatizada y nada personalizada: desde la ropa hasta la educación. Y es aquí donde yo quería llegar.

Esta diversidad de puntos de vista que ofrece la educación y transmisión de valores que cada familia traspasa a sus hijos ya casi no existe hoy en día. Nos quejamos de la falta de iniciativa de los niños, del pensamiento único que parece que los domina a todos los jóvenes, de no poder llevarnos bien con ellos y no comprenderlos… pero al final los culpables somos nosotros, los padres, lo adultos.

Yo no creo que transmitir los propios valores a los hijos sea dañino, es más, creo que es sano y hasta obligatorio que los padres puedan hacerlo y deseen por lo menos ¡probarlo! Es lo que hacíamos hasta hace un par de siglos. Falsamente se nos presentó esta situación como “falta de alfabetización”, ya que la preparación que un niño o joven recibía dentro de su comunidad, su familia, por muy mala o buena que fuera, le permitía sobrevivir dignamente dentro de dicha comunidad. ¿Que había excepciones? Por supuesto que sí. Pero es que hoy en día, con la “alfabetización” robotizada de toda la población infantil que se ofrece en las escuelas actuales, las excepciones son tantas que podemos decir que son la norma y que si el sistema no prepara para la supervivencia esto significa que no sirve para nada ya que la educación es por definición la formación que les permite a los jóvenes transformarse en adultos autónomos.

La formación que reciben los hijos de unos padres responsables es infinitamente superior a la que puedan recibir aquellos de un sistema supuestamente “objetivo” y masificado, por muchas “neuras” que puedan colarse. Pero me temo que, al definir como “neuras” las particularidades de cada individuo o cada familia, se persiguió más bien la criminalización de lo individual y, por lo tanto, de esta diversidad de pensamiento de la que hablaba al principio de este post.

Visto lo visto, a mí me parece que es nuestro deber transmitir a nuestros hijos con la mayor responsabilidad y decisión nuestros valores propios como padres – por supuesto, intentar ser lo más objetivos posibles y reconocer nuestras limitaciones como seres humanos, pero no renunciar para nada en el mundo del único derecho y la única obligación que tenemos como padres: la de formar a nuestros hijos según nuestras creencias y valores morales y éticos. Es lo que hace que no se generalice el pensamiento único impuesto por la escuela, ni los valores de dudosa calidad que se imparten en una institución que, en el fondo, tal cómo está organizada ahora no tiene ninguna intención ni interés de darles a los niños una educación y una formación individualizadas.

Aliento a los padres a buscar pasar cuánto más tiempo posible con sus hijos, que protesten por jornadas laborales demasiado largas y cansadas, que rechacen horarios escolares demasiado largos y apretados. Tienen el derecho a estar con sus hijos, a enseñarles los valores que les importan, explicarles sus puntos de vista, comunicar más y mejor con ellos y tener una buena relación; todo esto se consigue sólo con más horas de convivencia, no renuncien a sus derechos, no renuncien a estar juntos.

Sorina Oprean

Homeschooling: sabiduría y autoridad

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En una ocasión una mamá me dijo que no sabe cómo funcionará el homeschooling para el que se está preparando ella ese año porque su hijo, acostumbrado a ir al cole, siempre pone en cuestión su “autoridad” de madre y no le hace mucho caso, mientras que a la “maestra” por ser una extraña y  no formar parte de la familia, sí.
Algo importante de lo que no nos damos cuenta cuando hablamos de “enseñar” y de “autoridad” es que las figuras de poder y de la autoridad estatal (representadas por profesores, funcionarios, médicos, policías etc) imponen, es cierto, pero no necesariamente por tener la razón o por ser más sabias. Simplemente imponen por tener el poder. En general, es lo que ocurre en las escuelas: los maestros, la gran mayoría, imponen por el poder que tienen, no por su sabiduría. El poder les es investido por el propio sistema y los niños sienten esta imposición y la fuerza del poder y, sabiendo que no pueden hacer nada, obedecen y no cuestionan. Los pocos que se rebelan e intentan ser ellos mismos están etiquetados de “malos elementos” y se les intenta inutilizar o aniquilar.
Evidentemente en casa el atmósfera es distinta. El niño sabe que puede ser él mismo, que puede por fin hacer lo que realmente le interesa o necesita y los padres forman parte de este entorno que les permite ser naturales (a no ser que se eduquen en el seno de una familia muy autoritaria). Por lo tanto, en su afán de desahogar las tensiones de las horas escolares y dejar salir a flote su auténtico ser, rechazan cualquier intento de más “autoritarismo” (véase “obligaciones/imposiciones”) por parte de los padres. De hecho, esta manera de imponerse podría ser incluso contraproducente porque si los padres siempre les han apoyado, tratado con cariño y hayan dejado cierta libertad en casa los niños van a ver este intento de imponerse como una intromisión repentina inexplicable desde su punto de vista.
Cuando mis hijos eran más pequeños – como nosotros fuimos homeschoolers siempre – varias personas me advirtieron de que no voy a lograr a enseñarles nada porque “no me van a hacer caso” y que sería mejor llevarlos a un colegio. Yo alucinaba en colores porque 1. no quería imponerles nada a mis hijos, 2. no creía que unos conocimientos impuestos de esta manera puedan ser saludables o duraderos, ni interesantes para nadie, 3. los niños ya habían aprendido un montón de mí y de su padre hasta entonces y yo notaba que el aprendizaje tenía lugar en unas condiciones óptimas y 4. ¿quién elige qué aprendemos, nosotros o unos extraños en una institución? ¿y en base a qué criterios?
 
Si algunos padres se plantean la educación en casa – que tengan en cuenta que ¡es LA manera de aprender de la humanidad durante millones de años! – no se dejen engañar por el tema de la “autoridad”.
La verdadera autoridad, como señalan muchos autores y pensadores de la educación, radica de la sabiduría, de la paciencia, del saber estar y acompañar, no de la fuerza.
Un auténtico padre/maestro con autoridad es el que ilumina el cruce sólo para mostrar los caminos, deja elegir a los demás y luego ilumina los caminos de cada uno para que avancen con seguridad en los caminos elegidos, y los acompaña en sus aventuras, no las impone, no manipula, no amenaza. El que les ayuda a seguir o a encontrar sus talentos y que permite que el proceso de aprendizaje tenga lugar de forma natural; el que deja hacer y sólo acompaña, no interfiere, ni manipula este proceso.
Sorina Oprean

Homeschooling: elige ser ecléctico

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Muchas familias cuando desescolarizan se sienten perdidas, llenas de dudas, y buscando un camino que les funcione. Algunas en medio de esta búsqueda descubren una pedagogía o método concretos, lo prueban, le funciona, y se convierten en evangelistas de ese método, ya sea Waldorf, Montessori,  etc, etc. Parece que siguen esas metodologías como si se trataran del gurú que les llevará a la salvación homeschooler si siempre se ciñen a sus propuestas. Es innecesario, diría más, es un error.

Si decidiste educar en casa ¿no era para hacerlo a tu manera de forma que se acomode al ritmo y necesidades de tu hijo? ¿Entonces porqué sigues las directrices de alguien ajeno a vosotros? encima en muchos casos de alguien que está muerto…

¿Qué aconsejamos desde la Pedagogía Blanca? Aprovecha todo lo que sí te aporte y te sirve de cada una de las metodologías y pedagogías que conozcas, siempre respetando el interés y ritmo del niño.

¿El mejor método? El método sin método, el método ecléctico, que consiste en ausencia del mismo. No nos aferramos a nada, no rechazamos nada. Siempre que al niño le interese, nos ayude en nuestra labor de acompañar al crío, y permita que el avance y el disfrute vayan juntos de la mano, nos gusta todo. Usamos todo tipo de materiales, aceptamos propuestas varias,  probamos diversas actividades.

No existe ninguna pedagogía pensada exclusivamente para la individualidad de cada persona, todos somos diferentes, así que vamos a usar lo mejor de cada mundo educativo para crear uno nuevo, el nuestro, en el que todo cabe y todo es adaptable.

Acompaña al niño, adáptate a sus necesidades, y asume que hay muchas y muy diversas formas de aprender todas las cosas. No te cases con nadie, abraza la diversidad y el eclectismo, tu creatividad y la de tus hijos lo agradecerán.

Azucena Caballero

Guía Edupunk para autoformarte y obtener certificaciones

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En el 2011 Anya Kamenetz a petición de la fundación Bill y Melinda Gates preparó una guía de Edupunk para mostrar el camino por el que en USA es posible estudiar de forma autónoma en cosas que te interesan y además conseguir certificaciones académicas.

 

La guía es interesantísima, te da muchos recursos, enlaces, ideas, etc. De hecho sería muy interesante preparar una guía de este tipo para otros países, para  todos los países hispanos sería una maravilla.

 

Aunque la guía de Kamenetz es muy amplia y extensa, tiene 100 páginas además del anexo con todos los enlaces a las webs mencionadas en la misma, tiene al principio de todo unos pequeños tutoriales para todo aquel que quiere tomar acción inmediata. Son 7. (Te traduzco y resumo un poco lo que ella pone a continuación).

1. Haz una búsqueda online. Empieza por Google, entrecomilla lo que buscas, mira en wikipedia lo que pone para tener una idea general y pincha en los enlaces de las fuentes para poder profundizar, usa otros recursos como youtube, openstudy, etc. Usa “Google Académico“… Si has hecho una buena investigación sobre un tema concreto tendrás muchas pestañas en tu navegador abiertas, toma nota de todo en un papel, Evernote, Diigo, documento de word o lo que sea para no perder la pista de lo que te interesa.

2. Pon por escrito tu plan de estudio personalizado. ¿Cual es tu objetivo? “Quiero un empleo profesional estable en el campo de la sostenibilidad .” “Quiero iniciar un negocio que alimente mi amor por la joyería.””Quiero combinar la enseñanza de Inglés a los viajes .” Anya considera que “Quiero un título universitario ” no es una meta, porque no es un fin en sí mismo, solo es un medio para llegar a un fin. Una vez estableces tu objetivo pon una fecha límite. A continuación escribe cual es tu situación actual, de la que partes: Intereses y logros, tanto a nivel académico como extracurricular.  Actividades creativas, trabajos como voluntario , tests de personalidad, etc. Y luego pon por escrito el tipo de certificación o credencial que deseas lograr. El contenido y las habilidades que necesitas para dominar esa área específica , instituciones que pueden convertirse en una parte de tu búsqueda. Créditos previos de aprendizaje, o créditos de exámenes libres , si fuera el caso , que te gustaría incluir en tu plan. Incluso específica libros, vídeos, sitios web, etc, que estás planeando leer, ver o utilizar. Se trata de que tengas un plan concreto y viable para llevar a cabo. También anota actividades prácticas que quieras hacer como parte de tu proceso de aprendizaje, voluntariado en organizaciones, viajes, prácticas en alguna empresa, etc. Anota las personas que te pueden ayudar en el proceso y para terminar anota los siguientes pasos que vas a dar, las acciones que vas a realizar a diario, semanalmente, en el trimestre, al cabo del año… Revisa por donde vas con tus metas con frecuencia y reorganiza lo que haga falta.

3. Aprende online, sé tu maestro online. Empieza con una pregunta, investiga, realiza diversas lecturas, toma notas, pregunta en foros especializados, blogs u otros recursos en la red. Esta fase puede durar horas o días, asegúrate de tomar notas.

4. Construye tu propia red personal de aprendizaje. El aprendizaje puede ser una actividad solitaria a veces. Pero a la larga , nadie aprende solo. Se necesita gente con quien intercambiar ideas , responder preguntas, y te ayudará cuando te quedas atascado. Tu “Red de Aprendizaje Personal” es el grupo de personas que se ayudan en este proceso de aprendizaje. En una verdadera red de aprendizaje personal, tú eres un contribuyente , y no sólo un consumidor. La participación significativa en una red debería ser parte de tu Plan de Aprendizaje Personal. En el transcurso de tu plan de aprendizaje, esta red comenzará a solaparse con la red profesional de los profesionales en tu campo, en el que tendrás que demostrar el valor que puedes aportar con el fin de conectarte con las oportunidades como verás en el punto 7. ¿Donde puedes encontrar a personas que formen parte de tu Red de Aprendizaje Personal? Entre tu familia y amigos, siguiendo a gente que comparte conocimiento en diversas redes sociales, foros o blogs, antiguos profesores tuyos, estudiantes de cursos abiertos en línea, profesores de este tipo de cursos , etc.

5. Encuentra un mentor. Un mentor tiene interés en que aprendas, en ayudarte, y te conecta con ideas, recursos, personas y oportunidades. Si encuentras a alguien que sabe hacer lo que tú haces y te gustaría saber como lo hace, hazle preguntas que te interesen sobre su trabajo, intercambia comentarios y mensajes con esa persona y no pienses que tú no tienes nada que aportar, le puedes ayudar en su labor, su investigación y en muchas cosas, el aprendizaje no es unidireccional. Y no es necesario pensar solo en un mentor a largo plazo, valora también lo que puedes aprender de una buena conversación.

6. Consigue certificaciones. En este punto Anya da un mini manual de como conseguir distintos tipos de credenciales académicas en USA. En España se pueden conseguir también de diversas maneras. Desde acceder a un PCPI (programas de cualificación profesional) y a partir de ahí apostar por diferentes recursos de educación superior a utilizar recursos de otros países, ya que la educación cada día es más global y cada día hay más opciones.

7. Demuestra valor a una red. Un diploma es el paso final en una educación tradicional. En el mundo del DIY no, el crédito real que vas a tener proviene de la reputación que te construyas haciendo un buen trabajo y mostrándoselo a los demás en una comunidad. Las reglas de este mundo son informales y  están evolucionando, pero lo de demostrar tu valor ante una red, una comunidad, no es opcional para el éxito en el siglo 21. Busca una red que responda a tu pasión, si no la encuentras puedes crear la tuya propia y trabajar para llegar con ella a otras personas. Muestra parte de tu trabajo. Colabora con el resto de miembros de esa red, dales retroalimentación, apoyo, responde preguntas… Conoce a las personas cuando tenga oportunidad y estáte atento/a a las oportunidades.

Este es el tutorial básico, luego en la guía hay mucha información, muchas propuestas, recursos e ideas muy concretos, ejemplos  y experiencias reales, y un sinfín de enlaces útiles e interesantes.

 

Y otras lecturas que te recomiendo encarecidamente son:

Espero que todos estos recursos te resulten interesantes y útiles.

Azucena Caballero

Homeschooling: la trampa de la comparación

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Cuando educamos en casa todos queremos hacerlo lo mejor posible, para eso los sacamos del cole. Además queremos que nuestros hijos estén altamente motivados estimulados incluso, y que les encante todo, y que todo sea fácil y bonito, pero no siempre es así, como en todo, hay altibajos de todo tipo. Además, como estamos en casa, para inspirarnos y coger ideas empezamos a mirar lo que hacen otras familias, seguimos blogs, tablones de Pinterest, perfiles de Facebook, etc, y muchas veces nos dan ideas estupendas, pero ¡ojo! porque es tan fácil caer en la trampa venenosa de la comparación…
 Signos de que estás cayendo en la trampa:
  1. Miras demasiado los blogs de otras, casi te obsesiona ver lo que hace Fulanita.
  2. Te inspiras demasiado en los blogs y en los comentarios de otras en lugar de observar y escuchar lo que le interesa realmente a tus hijos y estirar de ese hilo.
  3. Te sientes mal porque tus hijos no hacen tal o cual cosa que hace Fulanito, o Menganito, o porque no le gusta eso tan interesante que le gusta a Pepito…

Soluciones:

  1. Deja de mirar tantos blogs y tantos tablones de Pinterest, solo te están quitando tiempo y haciendo creer que hay algún tipo de estándar al que hay que llegar. Educas en casa para hacerlo a la medida de tus hijos, así que si Menganita hace con sus hijos unas esculturas de papel maché que son preciosas e ingeniosas, alégrate por ella, por su familia y por su talento. Pero tú no eres Menganita, y tus hijos son únicos y diferentes. ¿Que les motiva a ellos? ¿Qué les divierte? ¿Qué les apasiona?
  2. Presta atención a tus hijos. ¿Qué te cuentan? ¿Sobre qué te preguntan? ¿A qué juegan? ¿Qué película o documental quieren ver una y otra vez? Si en el blog de otra se pasan el día leyendo y a tu hijo lo que le gusta es salir a recoger piedras ¿qué es mejor, compararte y comprar una novela o salir a coger piedras y comprar un manual de minerales y otro de fósiles y sacarle partido a lo que sí le motiva a tu hijo? Escucha a tu hijo, déjale ser el mismo, déjale seguir su ritmo, sus inquietudes, potencia lo que le encante, y déjale desarrollar su talento natural. Para eso no puedes compararle con nadie, solo centrarte en sus gustos y alentarle a seguir con lo que más le guste, sea lo que sea. Si a tu hijo le encanta cocinar, es algo tan valioso para el ser humano como si le encanta construir. Todos somos necesarios, los cocineros, los arquitectos, los agricultores, los médicos, los botánicos, los escritores… Todos somos importantes. Valora a tu hijo tal y como es, sin cambiarle nada, y ayúdale a desarrollar su pasión.
  3. No te preocupes por lo que le guste a otro, o lo que haga otro.  ¿Cambiarías a tu hijo por Pepito? ¿A qué no? Pues tu hijo va con el paquete completo, incluyendo sus gustos y sus aficiones. ¿Conoces mucho a Fulanito y Menganito, esos que ves en un blog? ¿Sabes porqué les encanta X cosa o se dedican a tal otra? ¿Te sientes mal porque parece que tus hijos pierden mucho tiempo? Mira, jugar no es perder el tiempo. Cada persona es diferente, y es lo maravilloso del ser humano, que nos gusten cosas diferentes. Apaga el PC, sal a la calle con tus hijos, ves de excursión, de viaje, enséñales lo que a ti te gusta, comparte con ellos horas, aficiones, descubre qué quieren conocer, que desean aprender, y enfócate en eso como si fuera lo más importante de tu vida, te sorprenderá todo lo que tus hijos realmente hacen o pueden hacer, lo interesantes que son, la curiosidad que tienen, y lo maravilloso que es compartir con ellos lo que de verdad les interesa y no la manualidad, proyecto o afición de otro que compartió una bonita imagen en un blog. Pon a tus hijos y sus intereses primero, y ellos te enseñarán el camino.

Azucena Caballero

Edupunk: claves para acompañar la autogestión educativa

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Edupunk es el término que empezó a usar Jim Broom (Reverend en su blog), un profesor de la University of Mary Washington en Fredericksburg, Virginia para hablar de las personas que no quieren seguir con las viejas normas establecidas para tener lo que conocemos como una educación superior, y que buscan otras formas de conseguir lo que ellos consideran una buena educación.

 

Edupunk puede ser cualquier tipo de educación vivencial escogida por el individuo. Una conversación interesante, puede ser edupunk, hacer una maqueta, asistir a una obra de teatro, ver un documental, usar una nueva aplicación para el móvil, jugar con Lego, utilizar una página web, un canal de vídeos de youtube, etc…
Edupunk, DIY U, Eduprenedores (edupreneurs) también son algunas de las maneras en las que Anya Kamenetz nos habla en su libro DIY U de las personas que buscan  como autogestionar su educación, ya sea porque no encajan en el estricto molde académico, porque quieren aprender de otra manera, porque buscan otro estilo de vida, o sencillamente porque aman las nuevas tecnologías, o solo porque son unos rebeldes. También se refiere a DIY U para hablar del poder de compartir las ideas para aprender y enseñar a otros, y de la nueva revolución que supone poner conocimiento e información al alcance de todos.
DIY singinifica “Hazlo tú mismo”, Do-It-Yourself en inglés, y se le añade la U de universidad para explicar que se trata de comunidades DIY enfocadas en compartir conocimiento, herramientas, y recursos enfocados al aprendizaje y la educación.
DIY U y edupunk me parecen términos muy sencillos y directos que podemos usar todos. Pero, ¿porqué usarlos?
¿Cómo está la educación ahora mismo y porqué alguien querría pasarse al edupunk?
En USA el 30% de los estudiantes de secundaria dejan la High School, y en torno al 50% casi, no se llegan a graduar. En España un 38% aproximadamente tendrá fracaso escolar (incluyendo a los que abandonan los estudios antes de finalizar) y no se sacará la ESO, de los que sí se gradúan, un 22% estudiará ciclos de formación profesional ó bachillerato, con lo que nos encontramos que tanto en uno como en otro país, solo un  tercio, aproximadamente, de los jóvenes acabará accediendo a estudios superiores.
Si a eso le sumamos que las tasas universitarias cada vez son más caras, y que nos encontramos al asistir a clase con programas engordados con materia desconectada de la realidad actual y de las necesidades reales de los estudiantes, y que hace ya mucho que una licenciatura no es equivalente a trabajo digno asegurado, es lógico y normal que cada vez haya más movimientos e iniciativas para el cambio.
Que la educación superior necesita una transformación no es algo nuevo, hace ya más de 10 años que todos conocemos los programas de educación abierta de multitud de universidades.
El movimiento de educación abierta empezó en el Massachusetts Institute of Technology en el 2001, cuando pusieron un curso gratis online. Ahora mismo si vas a la web del MIT encuentras todo el material completo, online, y gratis, de 1900 cursos, y cada día a más gente involucrada en los mismos.
La educación abierta fue solo el inicio. Ahora puedes encontrar de todo, tutores personalizados, intercambios, cursos de lo más variopinto, incluso formas de obtener un diploma sin tener que pisar un aula para nada.
Como dice Kamenetz, “la tecnología ha transformado las jerarquías tradicionales del mundo de la educación“, ha revolucionado por completo la forma de educar, de educarse. Las innovaciones tecnológicas de las que disfrutamos hoy en día permiten situar al estudiante en el centro del proceso educativo, y eso conlleva que el estudiante puede escoger, puede decidir. El estudiante ahora puede decidir qué quiere estudiar, cuando, donde y con quien, incluso cómo. Es una revolución de la educación en toda regla. Las viejas normas ya no tienen sentido, estamos ante un cambio de paradigma brutal, y los padres y profesores tenemos que reajustarnos a esta nueva situación para acompañar a los jóvenes de hoy y de mañana que van a aprender de otra manera.
Para ello aconsejo que como educadores nos enfoquemos en 10 claves:
  1. Incentivar la creatividad.
  2. Desarrollo del talento.
  3. Desarrollo del pensamiento intersectorial.
  4. Fomento de la autonomía.
  5. Capacidad de estructura académica.
  6. Liderazgo.
  7. Fomento de la pasión intelectual.
  8. Conocimiento del pasado.
  9. Razonamiento lógico.
  10. Fomento del emprendimiento.
Porque muchos de los niños y adolescentes que pasan por nuestras manos (sean nuestros hijos o nuestros alumnos) van a ir a parar a ese nuevo mundo, y nosotros como educadores podemos empezar ya a incorporar estas nuevas tecnologías, redes sociales, comunidades de aprendizaje online, etc, que ellos van a usar, y necesitamos darles las herramientas necesarias para que le puedan sacar a todo eso el máximo jugo posible, para que puedan convertirse en los adultos que no solo merecen ser, si no que sueñan ser.
El edupunk no es solo el futuro, está ya siendo el presente, que no nos pille por sorpresa. Apostemos por una educación disruptiva, pongámonos las pilas y acompañemos a nuestros chavales con toda la pasión y entusiasmo del que seamos capaces, convirtiéndonos en ocasiones en meros observadores, otras en cómplices, otras en guías. Seamos auténticos maestros, ayudándoles a sacar lo mejor de ellos mismos para ahora y para la vida que van a tener que gestionar y vivir.
Azucena Caballero
PS: Para conocer un poco más sobre el Edupunk os recomiendo de momento estos artículos: “My edupunk héroes” de D’Arcy Norman, y “Edupunk y posuniversidad” de María Acaso. En breve os traigo más información.
PS2: Imágenes que acompañan el post de “theory.isthereason“.

Cómo obtener una excelente educación sin pisar la Universidad

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La primera vez que pensé en que era viable tener una educación exquisita sin ir a la Universidad fue cuando conocí a Ana, una amiga de mi hermana, que sin apenas haber estudiado nada había leído de todo, leía y leía, te podía hablar de todo, se entusiasmaba hablando del pasado, de física, de literatura… y siempre estaba a la última de la información y era la persona más culta que había conocido hasta ese momento, más que la mayoría de mis profesores.

Luego, al buscar siempre recursos para acompañar a mis hijos en sus intereses, sus estudios, etc, cada vez encontraba más recursos online, en las bibliotecas, librerías, incluso grupos de gente en los que participar y aprender de personas que sabían muchísimo, tantos en grupos de intercambio de idiomas, como en foros especializados en internet sobre temas muy variados, como en clubes sociales, como el club de astronomía en el que participamos durante un par de años y con el que fuimos con nuestro telescopio a ver planetas, estrellas, etc todas las semanas prácticamente durante aquella etapa de nuestra vida, o el club de ajedrez al que acude de forma regular uno de mis hijos.

Aprendizaje, educación y conocimiento no es algo exclusivo de la Universidad presencial. De hecho la Universidad desea llegar cada día a más gente, y facilita mucho que la gente pueda llegar y adquirir su conocimiento. Coursera es una de mis plataformas favoritas para hacer cursos especializados en temas fascinantes de todas las áreas y con profesores de lo más variado.

Hubo un momento que me resultó especialmente revelador. Fue el día en que leí el artículo de Chris Gillebeau “The One-Year, Alternative Graduate School Program“, creo que ese artículo, junto a la lectura de los libros de Blake Boles, para mí tuvieron un efecto de caída del telón, de mostrarme a mí misma algo que profundamente creía desde hacía tiempo pero que pocas veces verbalizaba. Se puede tener una educación excelente sin necesidad de acudir durante 4 o 5 años a una Universidad, y hay vida más allá de los típicos estudios superiores. En su propuesta de programa de un año de lo que él (Chris) llama una alternativa a un programa tradicional universitario propone cosas como:

  • Suscribirse durante un año a “The Economist” y leer todos los artículos religiosamente.
  • Memorizar todos los países, capitales y presidentes de gobierno del mundo.
  •  Dar la vuelta al mundo, o viajar a distintas regiones.
  • Leer los textos fundamentales de las religiones mayoritarias del planeta.
  • Suscribirse a un podcast de aprendizaje de idiomas y escucharlo varias veces cada semana.
  • Etc… Te recomiendo leer el artículo de Chris, es estupendo, lleno de ideas, y es probable que desees comprarte incluso su libro, o suscribirte a su blog. Yo estoy suscrita a su blog y me encanta.

Relacionados con el tema que hoy nos ocupa Chris tiene dos artículos más en su blog, que no puedo dejar de recomendarte: “An academic confession” y “Qualifications“.

También te recomiendo que te descargues gratis este libro en inglés, que creó Mozilla en 2010, junto a Anya Kamenetz, sobre aprendizaje, libertad y la web.

Algunos recursos online para una excelente educación media y superior:

  • edX. Cursos gratis de la universidad de Harvard, Berkeley, etc.
  • Coursera. La mayor plataforma de cursos universitarios abiertos, con Universidades de todo el mundo, como Duke, Princeton, Yale, Brown, Universidad Nacional de México, Universidad Autónoma de Barcelona, etc,  y con múltiples cursos en español.
  • Codeacademy. Para aprender a programar y crear webs, apps, etc. Con cursos de prestigiosos centros como Eton College o Rendcomb College, y otros, y disponible en español.
  • Khan Academy. Con recursos para aprender montones de cosas de todas las áreas, disponible en español.
  • Udacity. Cursos gratis (con opción de pago para ampliar recursos y tener certificación) sobre ciencias, informática, etc. Ofrecidos por Google, Nvidia, Universidad de San José State, etc.

Estos recursos son maravillosos, y da igual la edad que tengas. Porque ese es otro mito, que parece que solo si tienes cierta edad puedes disfrutar de ese conocimiento, cuando la realidad es que no es necesario haber cumplido los 18 para sentirte fascinado por la física o la literatura de ciencia – ficción, o cualquier tema en el que ir profundizando (de la misma forma que no pasa nada por pasar de 25 o de 55, siempre es buen momento para estudiar y disfrutar). Mis hijos han accedido a plataformas universitarias online sin estar en el “momento en que toca” y han disfrutado mucho de la experiencia, y no son los únicos, hay multitud de adolescentes que descubren que sí hay espacio para ellos en lugares con temas, propuestas y dinámicas que les motivan y apasionan. La educación superior cada vez está más cerca de todos, y debemos recordar que tener un diploma, un papel, solo certifica que cumpliste con X programa concreto que unos señores diseñaron en un momento dado y que va cambiando cada X años en función de los señores que estén al cargo, para certificar que estás preparado para X profesión, pero eso sería limitar mucho el concepto de educación superior, que está mucho más allá de la consecución de pasos necesarios para el trámite burocrático que va a darte un papel que en muchas ocasiones solo sirve para acumular polvo colgando de un marco, o para que pretendas creer que sabes más que otro porque él no tiene papel. No te fíes, esa persona puede ser mucho más culta y estar más cultivada que tú, a veces incluso en aquello a lo que tú dedicaste 5 años en una facultad. Puede que la otra persona le haya dedicado 20 años, pero no universitarios sino de su vida, así que seamos humildes todos los que somos licenciados, solo por si acaso.

Si entiendes bien el inglés, te animo a que mires este vídeo de Sophia Pink, la hija de Daniel Pink, el creador de “La sorprendente ciencia de la motivación” y autor de varios bestsellers, como “Vender es humano” o “Una nueva mentalidad”, que dejó el instituto en 10º (equivalente al 4º de la ESO) durante un año y cuenta su experiencia estudiando online a su ritmo.

Azucena Caballero