Bisutería

Sí, tengo Altas Capacidades. ¿Y?

Conozco padres de niños y niñas de Altas Capacidades que están convencidos de que, por tener esa capacidad, sus hijos deben ser brillantes en todo lo que toquen.

En lugar de escucharles, comprenderles, estimularles, acompañarles y apoyarles, les exigen tanto que les llevan a un extremo de aborrecimiento y enfado.

Estos niños y niñas también cometen fallos, también son menos hábiles en algunas disciplinas y no tienen una varita mágica para dominar todas las facetas de la vida.

Uno es un matemático extraordinario. No hay nada que tenga que ver con cálculos que le limite. Le apasiona. Pero es un despiste con piernas. No sabe atarse los cordones de los zapatos a su avanzada edad (quizás porque tampoco se han esmerado en enseñarle…), siempre se olvida algo en clase, nunca sabe dónde ha puesto el estuche…

Solo le interesa jugar, leer cuentos y cómics, las matemáticas, hacer manualidades. Su padre le ha regalado un libro sobre bioquímica y otro sobre astronomía que está empeñado en que se lea aunque no sepa casi ni pronunciarlo.

Él odia esos libros, que le obligue a leerlos porque no entiende nada y, sobre todo, odia a su padre. No creo que esté consiguiendo su objetivo, sino empeorando la relación con su hijo y, encima, haciéndole aborrecer algo que, quizás en un tiempo, simplemente “encontrándose esos libros por casualidad” encima de una mesa, le hubiesen llamado la atención.

¿Cuánta presión debemos ejercer con un hijo de AA CC? ¿Debemos ejercerla realmente? ¿Buscamos resolver nuestra frustración personal, nuestra vanidad o nuestro prestigio social aprovechando su talento?

Las AA CC no dependen de la exigencia e insistencia de los padres. Depende de su naturaleza. Está en nuestras manos el apoyarles lo necesario para que alcancen su pleno desarrollo, disfrutando con lo que hagan, midiendo su evolución conscientemente, estimularles proporcionándoles sus centros de interés, haciendo que sean felices, ponerles límites coherentes y gestionar con naturalidad sus fracasos.

No es lo mismo estimular que presionar. Darle más importancia al fracaso de la que realmente tiene puede conllevar a un adolescente, por ejemplo, a probar cosas nada saludables para él por el simple hecho de revelarse contra la presión de sus padres, familiares, profesores o compañeros.

Todos los niños de AA CC necesitan un entorno estimulante, probar cosas, sentir que están acompañados y son queridos, que pueden progresar en sus intereses.

Tenemos que encontrar el punto de equilibrio de la balanza. Tenemos que exigirles y tenemos que comprenderles por igual.

El círculo de Lola

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