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SOS, Pedagogía Blanca!!!

Y seguimos recibiendo noticias de castigos obsoletos que no sirven para nada y “perjudican seriamente la salud”. Y, lo más grave, es que algunos castigos son físicos, no solo psíquicos, que se consideran delito.

Maestros del mundo que seguís pensando que este es el camino para educar y acompañar en el desarrollo correcto de vuestras alumnas y vuestros alumnos: BASTA YA!!!

Aprovecho que la Pedagogía Blanca lanza su último curso on line, para recomendaros que os apuntéis a dicha formación. Ya no sólo por vosotros, para que descubráis otra forma de hacer las cosas, sino por todos aquellos niños y niñas que tenéis en vuestras manos y que, según lo que decidáis hacer con sus vidas, serán adultos felices o adultos amargados, sin seguridad en sí mismos y que, posiblemente, traten a los niños y las niñas igual que ellos fueron tratados, pensando que esa es la manera de hacerlo.

Resulta que el otro día, cuidando de las niñas de unos amigos, de 5 y 6 años, se pusieron a jugar a maestras. Todos los muñecos que tenían en la habitación eran los alumnos de la clase.

Los sentaron alineados, en filas, les pusieron delante a cada muñeco un trozo de papel y un lápiz de color y yo, atenta a todo lo que hacían y decían, no salía de mi asombro.

  • “A ver, al primero que se mueva le castigo contra la pared”.
  • “Susana, te he dicho que no te muevas, que voy a explicar y quiero silencio”.
  • “Lo pintáis de rojo que es lo que acabo de deciros”.
  • “No os mováis que os castigo y os pongo carita enfadada”.
  • “Muy bien, Sara, tú si que te has enterado. Mañana te traeré un premio”.

Y así, mil frases más que me producían risa (no pude evitarlo) y decepción y tristeza infinita a la vez.

En mis charlas en escuelas universitarias y centros educativos siempre les pregunto si creen (futuros maestros o maestros en activo) que se puede cambiar el sistema educativo. Se apodera de mí una pena irracional y un cabreo descomunal a partes iguales cuando su respuesta es NO.

Pues sí, señoras y señores, podemos cambiar TODO lo que nos propongamos. Así ha sido a lo largo de la historia y así será.

Estoy orgullosa de formar parte de ese cambio, estoy feliz de ver que cada vez más adultos responsables (padres, maestros, educadores…) van cambiando de opinión y, también, estoy contenta de que miles de niños, guiados por estos adultos, tendrán una conciencia y actuarán basándose en el respeto, en la empatía, en la solidaridad y aportarán todo lo que puedan para que el mundo sea mejor.

Aún así, hay tanto que hacer…

Gracias, Pedagogía Blanca, por la oportunidad que brindáis, a tantas y tantas personas, de cambiar la perspectiva y la conciencia de adultos que educan y acompañan a lo más importante que tenemos, nuestros niños y niñas.

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