A los profesores que están tan agobiados por los spinners…

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A los profesores que están tan agobiados por que en sus clases los chicos usan spinners, un consejo:
Enfócate en lo que quieres transmitir, en conectar con la emoción de tus alumnos, en mostrar tu pasión por lo que enseñas (si la tienes, claro, que lo mismo estás frustrado por que tú soñabas con ser químico de verdad y no profe de química, que pasa…) y en hacer que sea un rato agradable para todos. Te olvidarás de los spinners, y con suerte algunos chavales también se olvidarán de ellos por un rato. ¿Te imaginas lo bien que te vas a sentir por lograr esa conexión con ellos?
Deja de quejarte, de verdad. Algunos profesores no sabéis lo cansinos que sois.
Recuerda que tus alumnos no te han elegido a ti especialmente como profesor, les has tocado en suerte, y el sistema les obliga a tener que estar ahí, incluso si lo que tú enseñas con tanto ahínco (o no) les interesa muy poco o nada. Demuéstrales por qué merecen dar una oportunidad a lo que les estás contando y a ellos mismos-
Tú sí tienes elección, ellos no.
Así que elige la empatía, que con muy poco esfuerzo, solo siendo un ser humano decente y amable, seguro que lo logras 😉
Azucena Caballero

Ventajas de aplicar Aprendizaje por proyectos en familia

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Son cada vez más las familias que quieren involucrarse directamente en la educación académica de sus hijos y se sienten muy atraídos por el Aprendizaje por proyectos, sea porque desean potenciar los intereses de sus hijos, sea porque la escuela no cubre todas sus necesidades, sea porque consideran que ellos también pueden aportar mucho más que ayudar con los deberes, sea porque han optado por el homeschooling. Y se preguntan su pueden usar este sistema en su casa.

La respuesta es que sí, el Aprendizaje por proyectos es perfectamente trasladable al hogar e incluso, podemos trabajar las habilidades de colaboración y equipo creando proyectos conjuntos con otros niños, hermanos o amigos o a través de asociaciones o grupos que nosotros organicemos.

La ventaja más obvia a este tipo de aprendizaje es que, como las estadísticas han demostrado, el aprendizaje por iniciativa propia es atractivo y eficaz, ya que es relevante para el estudiante. Toda persona aprende más y mejor, se compromete y asimila más profundamente si el contenido y el proceso tienen un valor real para él y si entiende su utilidad.

Trabajar por proyectos en casa ayuda a que los niños, por ejemplo, aprendan a programas su trabajo y actividad, habilidades realmente necesarias para su vida actual y futura. Van a incorporar a su formación la capacidad de buscar y seleccionar información, analizar la relevancia de datos, elegir temáticas y contenidos en los que profundizar y descubrir sus capacidades. Aumenta su confianza en ellos mismos, les recuerda que aprender es divertido (si en el colegio se aburren esto añade un valor enorme al trabajo en casa), y les enseña a usar diferentes formatos de presentación.

Con ayuda de sus padres y rúbricas como las que nosotras usamos, además, podrá ser capaz de hacer una crítica constructiva a su trabajo, ver qué áreas puede mejorar, donde hay detalles que pulir, y como es capaz de avanzar.

Además, lo que aprenden los niños en casa puede ser difícil de compartir con otras personas. No sucede lo mismo cuando trabajamos con proyectos, pues luego pueden organizar una presentación formal con la familia o amigos. A ellos les va a servir para afianzar la confianza en ellos mismos, sentirse orgullosos, organizar mejor sus ideas y presentaciones y lograr aumentar sus habilidades de oratoria, algo que, en las escuelas, no siempre se trabaja suficientemente por el modelo educativo o por el número de alumnos.

Además, cuando trabajamos por proyectos podemos ayudar a que los niños profundicen realmente en los temas que más le interesan, los que aman, los que son verdaderamente vocacionales. El sistema educativo está muchas veces atado a un calendario y curriculum en el que lo que a cada niño hace emocionarse y querer aprender a fondo con excelencia apenas tiene cabida. Aprender por proyectos en casa les da la oportunidad de convertirse en expertos, con rigor, adaptado a cada edad y estilo de aprendizaje. Van a vibrar y van a estudiar aquello que más les gusta. Les hace ver y vivir como puede ser su futuro si siguen por ese camino, elegir aquello a lo que quieren dedicar su vida incluso.

Si estamos hablando de niños de Altas Capacidades o con necesidades educativas específicas, o sencillamente, de niños que no están disfrutando de la experiencia escolar, las ventajas son enormes. También va a servir para niños que tienen altas expectativas en cuestiones educativas y están desmotivados o, sencillamente, el colegio no les da todo lo que desean.

Para terminar, la ventaja mayor que ofrece el Aprendizaje por proyectos en casa, guiado por los padres, es que mejora la confianza y el conocimiento mutuo, reforzando los lazos de comprensión en la familia y haciendo que padres e hijos sientan que comparten experiencias comunes de gran valor.

Si crees que tus hijos pueden beneficiarse de todas estas ventajas pero no sabes como trabajar con ellos este sistema, es el momento de poder aprender todo lo que necesitas en nuestro curso de Aprendizaje por proyectos.

Si todo esto es lo que crees que un hijo necesita para lograr el desarrollo óptimo y no sabes como empezar, es que estás buscando el curso de Aprendizaje por proyectos de la Pedagogía Blanca.

 

Mireia Long

¿Qué supone tener altas capacidades?

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Tener Altas Capacidades supone comprender la vida desde otro punto de vista.

Donde algunas personas ven algo sencillo, sin interés, tú ves millones de conexiones y posibilidades.

Donde los demás ven complejidad, tú concibes al segundo, de forma automática, la solución.

Donde la mayoría de las personas se mueven como pez en el agua, por ejemplo, en la interacciones sociales, a ti te cuesta la vida comprenderlas y ya no te digo saber cómo desenvolverte o integrarte.

Donde la imaginación, la creatividad conviven contigo y te hacen concebir a diario y a toda velocidad, nuevas ideas y pensamientos diferentes.

Son mil y un detalles los que hacen que las personas con altas capacidades piensen, conciban, sientan y vivan de forma diferente. De una forma nada sencilla, rápida, intensa, inmensamente emocional. De una forma profunda, a veces caótica, dispersa, llena de preocupaciones y ansiedad.

Muchas de la ansiedad, temores y preocupaciones que las personas de Alta Capacidad sufren durante parte de sus vidas, pueden ser evitadas ya desde la infancia cuando son acompañadas con comprensión hacia sus particularidades y ofreciéndoles un apoyo específico en lo emocional, lo intelectual y en lo social.

Los niños de Altas Capacidades necesitan herramientas para crecer equilibrados, aprender a comprender sus peculiaridades y para desarrollar de forma óptima todo su potencial.

Elena Mayorga

Si necesitas saber más sobre este tema puedes conseguir todo lo que buscas en nuestro programa.

http://www.pedagogiablanca.net/altas-capacidades/

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Los errores de la escuela con los niños de altas capacidades

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¿Cuáles son los mayores errores del sistema escolar en la educación de los niños AACC? La respuesta es compleja y seguramente retomaremos los aspectos pedagógicos más adelante, pero hoy creo que es importante dar respuesta a esta cuestión, pensando en aquellas familias que van a escolarizar por primera vez a sus hijos. Estos son, en mi opinión, los mayores defectos que una escuela puede tener para acoger a un niño de altas capacidades:

1.- Normalización: enseñarles que destacar es incorrecto, mejor que parezcan normales.
2.- Estandarizar: enseñarles a que deben estar en el nivel de la clase y no valorar sus conocimientos especiales.
3.- Inhibirse: enseñarles que no se intervendrá en el acoso de baja intensidad.
4.- Aprendizaje memorístico: puntuar a los niños por la capacidad de vomitar contenidos exactos del libro de texto.
5.- Repetición: confundir aprendizaje con repetición de ejercicios.
6.- Buena letra: imponer el escribir con “buena letra” como criterio de buen aprendizaje.

Para un niño AACC el aprendizaje es pasión. Lo que hay que hacer es permitirle investigar en sus áreas de interés y profundizar todo cuando quiera, evitando contenidos memorísticos, repetitivos y generalmente, permitiendo la expresión en canales múltiples, no la escritura manual con criterios de buena letra. Nunca repetir, nunca memorizar, nunca copiar.


Un aula debe ser un lugar diverso donde se transmita, además, que se abraza y aprecia la diferencia. El niño AACC dispone de herramientas, conocimientos y habilidades que su profesor debe potenciar y animar a usar, todo lo contrario de obligar a hacer lo que todos y encima ocultar o bajar la riqueza de sus aportaciones para que no desentone. Y por supuesto, valorar sus emociones, cuidarlos de cualquier agresión, interviniendo, fomentando lazos por comunidad pero no promoviendo que el niño se integre en lo que todos hacen. Y desde luego, evitando el acoso.


En realidad, debo añadir, que esto es lo que necesitan TODOS los niños y es el objetivo de la Pedagogía Blanca.


Pero además de todo esto, cuando hablamos de niños de Altas Capacidades no deberíamos pensar únicamente en su potencial intelectual o cognitivo. Más allá de eso se abre el mundo de las emociones y la sensibilidad, un aspecto adicional que frecuentemente, se ignora.


Los niños de Altas Capacidades suelen tener una vida emocional de enorme intensidad. Puede resultar para ellos, enormemente destructivo verse presionados, forzados a demostrar excelentes resultados, añadir crítica a su ya de por si alta exigencia, no comprender sus problemas para enfrentarse a las frustraciones y, especialmente, burlarnos de la intensidad de sus sentimientos y de la delicada sensibilidad que les hace sufrir ante estímulos físicos intensos o situaciones agresivas.


Nos puede asombrar su empatía, que les hace sufrir, ante los actos malvados o violentos, sus preocupaciones metafísicas a muy temprana edad y el apego que sienten hacia las personas, la manera en la que se vinculan, pero también la resistencia a olvidar una ofensa o un desprecio.


Parece contraproducente pero los niños de Altas Capacidades pueden desarrollar una baja autoestima muy relacionada con el ambiente escolar si se valora únicamente la rapidez en tareas repetitivas, fichas o psicomotricidad fina. Tienden a tener una alta exigencia y, si algo no les sale bien o no están motivados, nos podemos encontrar con que pierden la confianza, especialmente si no se valoran sus otras capacidades.


Los castigos, la imposición de normas que les parecen injustas, el aburrimiento, la agresividad mal gestionada en el aula o el patio, las “caritas tristes”, pueden desembocar en crisis, ansiedad o desmotivación, poniendo las bases de reacciones que se confunden con la hiperactividad o conductas desafiantes.


Cuando escolaricemos a un niño de Altas Capacidades es indispensable que tengamos muy en cuenta el modelo de trato y la orientación de la escuela, hablar con su maestro para poder evitar que, en vez de sentirse estimulado con la oportunidad de crecer en un ambiente de aprendizaje feliz, se vea frustrado y sufra. Depende de nosotros, los padres, y de sus educadores, que esto no suceda.

Mireia Long


Si quieres saber más, apúntate a nuestro curso de Acompañamiento a niños de Altas Capacidades.
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Bajo rendimiento escolar en niños con altas capacidades

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Una de las cuestiones más preocupantes sobre los niños con Altas Capacidades es el alto índice de fracaso escolar, desmotivación y bajo rendimiento que pueden presentar. Aunque no podemos dar datos totales puesto que la detección es todavía parcial, algunas fuentes señalan que podría ser de entre un 60 y un 80% de ellos.

Pero, ¿qué puede llevar a que un niño con Altas Capacidades se desmotive y se descuelgue del aprendizaje? Las causas son multifactoriales aunque, en mi opinión, las más evidentes son achacables al sistema educativo, pero no son las únicas.

Por un lado hay que señalar la falta de una uniformidad en los criterios en cada Comunidad Autónoma y el que no es realicen cribados universales, lo que retrasa y hasta imposibilita que todos los niños con Altas Capacidades sean identificados y atendidos lo antes posible. Por otro lado, los propios docentes pueden tener un gran desconocimiento sobre las necesidades de estos niños o su manera de funcionar en el aula. La falta de formación, de medios humanos y técnicos hace que, además, la atención sea claramente deficitaria y muchas veces las propuestas sean de limitadísima repercusión real: programas de enriquecimiento que no responden a la individualidad y no son efectivos, aumento de contenido lectivo pero con la misma metodología o avances de curso que no siempre son funcionales.

Pero más allá de eso, volviendo a la disposición del docente, creo que es indispensable señalar que sigue habiendo maestros que manifiestan desconfianza hacia esta “moda” de las Altas Capacidades, ven a los alumnos como molestos en su organización normal del aula o les exigen, para reconocerlos, que tengan excelentes resultados académicos y poco más. Muchos maestros carecen de formación en educación para Altas Capacidades y algunos tienen prejuicios sobre la superdotación. Siguen existiendo estos maestros que afirman que nunca han tenido un alumno superdotado y lo dicen convencidos.

Quizá uno de los problemas más serios es que no comprenden que los alumnos con AACC pueden tener un desarrollo asincrónico o esperan que tengan siempre un rendimiento escolar sobresaliente. Entonces, al encontrarse con la realidad, exigen en exceso que académicamente tengan magníficos resultados, los presionan o les transmiten que no se esfuerzan, sin saber valorar en lo que cada niño es brillante. Tener expectativas académicas exigentes no siempre produce buenos frutos, pues los niños, perfeccionistas y presionados, terminan desconfiando de su capacidad y sienten la frustración del maestro (y de los padres) provocándoles una reacción de rechazo y falta de confianza en ellos mismos.

Además, si se espera que no tengan ningún problema y no se les ayuda, no se les enseña técnicas para desarrollar su potencial, no se considera que usar con ellos recursos y la atención porque otros con problemas de aprendizaje los necesitan más y encima se les señala frente a los compañeros, los propios niños pueden intentar hacer invisibles sus diferencias y buscar, simplemente, no destacar, aunque de este tema trataré la semana que viene con mayor profundidad.

Para terminar, si la política escolar no apuesta firmemente por la detección, la aceleración, los programas de enriquecimiento realmente efectivos y desalienta que se agrupen alumnos por capacidad e intereses en algunas áreas, los niños dejan de recibir la atención que necesitan, que debería basarse en la individualización, la complejidad y el reconocimiento de los ritmos personales de aprendizaje.

Si la organización educativa y los maestros no atienden como necesitan a estos alumnos la consecuencia final supondrá que sientan apatía, aburrimiento, falta de motivación y una enorme desconfianza del sistema y los docentes, consiguiendo que la escuela deje de tener sentido para ellos y no vean los posibles beneficios que de ella podrían obtener, perdiéndolos por completo y convirtiéndolos, a medio plazo, en alumnos abocados al fracaso escolar y la pérdida de autoestima, conductas disruptivas y a que su potencial nunca se desarrolle.

Mireia Long

En la Pedagogía Blanca trabajamos con padres y maestros para que estén preparados para ofrecer a cada alumno recursos personalizados y motivadores, así que si este tema os interesa, os animo a visitar nuestro proyecto.

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3 razones para unirte a nuestro curso de altas capacidaes

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1.- Vas a conocer los métodos de identificación de las AACC.

Los padres solemos ser los primeros en detectar que nuestro hijo es diferente y tiene un ritmo madurativo o de adquisición de competencias intelectuales más rápido que otros niños de su edad. Al principio nos encontramos con resistencias del entorno, toda clase de comentarios sobre que estaremos estimulándolo demasiado o que exageramos. No estamos seguros y eso nos crea más preocupación si no sabemos por donde empezar.

Con nuestro curso vas a recuperar esa confianza pues sabrás identificar tanto las señales a las que tienes que estar alerta para distinguir unas posibles AACC como los diferentes tests, diagnósticos y procesos para la identificación clara a los que puede ser necesario presentarlo para lograr una atención especializada en la escuela.

Cuando acudas a una reunión con el tutor, el orientador escolar o el psicólogo podrás explicarte mejor y entender lo que te explican, dar razones, defender los intereses de tu hijo y hablar con seguridad, sabiendo además como funcionan los procesos internos de identificación en cada ámbito.

2.- Podrás acompañar el aprendizaje de tu hijo de AACC

Optes o no por una identificación por un psicólogo, y reciba o no un atención educativa diferenciada y óptima en el entorno escolar, tu papel de educador no ha acabado. Sigues siendo la persona más importante para el futuro de tu hijo, a quien más le importa y quien más va a poder hacer para que logre todo lo que desea. Eres tu, su padre o su madre, de quien más a depender su éxito vital, su progreso, su felicidad. No vas a poder delegar en nadie esa responsabilidad.

Nosotras lo sabemos y hemos estado siempre pendientes de que nuestros hijos mantuvieran la confianza en si mismos y en sus capacidades. Ellos siguen aprendiendo lo que más les apasiona y disfrutan con esa curiosidad innata de cada ser humano pero que en los niños de AACC y talento esta especialmente presente.

Puede que no sepas como identificar sus pasiones o mejor dicho, alentarlas para que las desarrollen y logren la excelencia en sus competencias, sepan superar los errores sin caer en el perfeccionismo paralizante, se comprometan con sus sueños y sigan buscando herramientas y campos de trabajo que les interesen.

Te vamos a ayudar a recuperar la confianza en que tu puedes hacerlo, que no tienes que delegarlo todo en otros o que, al menos, vas a sacar lo mejor de tí mismo para buscar los apoyos que tu hijo necesita. De verdad, ahora, con tantos medios que existen a tu alcance, no hay límites y no tienes que dejar todo en manos de la admistración si sabes como guiarlos y ayudarles.

3.- Entenderás su sensibiliad y la profundidad de sus emociones

Es importante saber que las emociones y la sensibilidad del niño con AACC también tienen sus características propias y, entendiéndolas y respetándolas, crecer a su lado puede convertirse en una experiencia maravillosa. Son seres excepcionales, pero que también necesitan ser comprendidos y apoyados. Los padres somos fundamentales en este proceso emocional.

Cuando hablamos de niños con altas capacidades solemos entender que nos referimos, únicamente, a aspecto intelectuales y cognitivos. Sin embargo, las emociones y la sensibilidad del niño superdotado también puede dejarnos asombrados y, todavía más que la inteligencia.. Tienen una vida emocional de enorme intensidad.

Lo más importante que podemos hacer para ayudar a estos niños es aceptar sus emociones: necesitan sentirse comprendidos y apoyados. Hay que explicarles que sus sentimientos intensos son normales en los niños que son como ellos. Ayudarles a usar su intelecto para desarrollar su auto-conocimiento y su auto-aceptación.

Si crecen en un ambiente adecuado, respetuoso con su persona y altamente creativo, sus emociones estallarán en el gozo de vivir y aprender. Pero si el ambiente es represivo, controlador o los forzamos a una forma de aprendizaje repetitiva, estaremos causandoles daños emocionales.

Pero esto va más allá. Del mismo modo que las capacidades intelectuales son brillantes y, entendiendo que las altas capacidades no son algo matemático, sus emociones son también muy intensas. Hay que entenderlas y respetarlas.

No hay error mayor que el esperar que el niño superdotado desarrolle la misma vida emocional que lo que consideramos “normal”. Si nos empeñamos en presionarlos para que sean agresivos o competitivos, los forzamos, nos burlamos de sus sentimientos intensos, no les estamos haciendo más fuertes, sino debilitándolos. Y ellos no son débiles, sino que están dotados de forma excepcional también en su vida emocional.

Estos niños suelen tener una enorme sensibilidad y empatía natural hacia lo que le rodea. Una empatía que nace del conocimiento pero también del corazón.

Nos puede asombrar el apego que sienten hacia las personas, la manera en la que se vinculan, pero también la resistencia a olvidar una ofensa o un desprecio. También es notable la forma en la que pueden verse enormente afectados cuando ven a otra persona o a un animal sufrir, identificándose con su sufrimiento.

El niño además, puede sentirse inseguro y desarrollar una fuerte autocrítica si no sabemos como acompañarlo.

Lo más doloroso para ellos será, sin duda, la incomprensión del entorno: presiones paternas para que sean más duros, burlas de compañeritos que no entiendan su sensibilidad o su diferencia intelectual.
Los padres tenemos un papel importantísimo para ayduarles a entender la intensidad de sus emociones y trabajar en ellas, algo a lo que dedicaremos variios módulos en nuestro curso.
Conoce todos los detalles del curso ahora
¿Necesitas herramientas, conocimientos y recursos para acompañar a tu hijo o a tus estudiantes de Altas Capacidades?

Ahora te ayudamos con nuestro curso “ALTAS CAPACIDADES” que además realizamos mano a mano con Ramón Soler (psicólogo colegiado) y Elena Mayorga de Mente Libre.

Aquí te traemos el enlace con todos los detalles:

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Las emociones de los niños con altas capacidades

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Un niño de Altas Capacidades no solo tiene características intelectuales reseñables. Muchos niños con Altas Capacidades muestran mayor sensibilidad y reactividad, o sobreexcitación emocional.

Posiblemente podáis reconocerlas en vuestros hijos o recordarlas de vuestra infancia si estáis en este caso.  Esto puede suponer dificultades en su relación con sus padres, sus maestros, otros niños, pero sobre todo puede suponer que ellos mismos sufran por esa intensidad emocional que los abruma.

Para comprenderlos mejor tenemos que aceptar este hecho como normal, abrazar su emocionalidad sin juicios y, consecuentemente, empatizar con ellos.

Os propongo que tratéis de imaginar como os sentiríais si, ante acontecimientos o situaciones comunes y aparentemente sin demasiada trascendencia, que los demás no experimenten igual, vosotros os vierais invadidos por reacciones muy intensas que desencadenan recuerdos o asociaciones de enorme alcance. Esto implica que en situaciones rutinarias las emociones alcanzasen enorme fuerza y os llegaran a afectar físicamente, produciendo hasta palpitaciones o dolores de cabeza o de estómago. Y que nadie lo entendiera.

Nos encontramos con niños intensamente impactados por el sufrimiento de otros seres humanos o de los animales, la empatía es tan grande que la compasión y el dolor ajeno les puede llegar paralizar, no dejándoles disfrutar de actividades cotidianas pues están preocupados por las injusticias o por problemas existenciales acerca del sentido de la vida, la muerte o las desigualdades. Esto puede llegar a que sientan tristeza enorme y ansiedad existencial por estos problemas y a hablar de ellos con una precocidad que su entorno no comprende.

También vas a buscar solo relaciones y amistades con las que se sientan cómodos, respetados y libres, sintiéndose muy mal ante el rechazo, las burlas o los juegos algo agresivos de otros niños, no deseando relacionarse con ellos. Si se ven forzados pueden encerrarse en si mismos y desarrollar sentimientos de inadecuación y falta de autoestima.

Los demás los califican de exagerados, sombríos, tímidos, timoratos o, incluso, rechazarlos aún más por verlos como elitistas y despectivos, cuando solo necesitan comprensión y respeto por sus características. Al final no desean compartir sus inquietudes, intereses y pasiones, pues todo lo que reciben es que los demás se apartan de ellos y se burlan. Algunos se encerrarán, otros decidirán negar lo que sienten y tratarán, por todos los medios, de ser aceptados.

Y, ¿podemos ayudarles a manejar esa excitabilidad emocional y sentirse más felices?

Lo primero sería nunca burlarnos de sus emociones y pensamientos, al menos no hacerlo sus padres y educadores, para que el niño no sienta vergüenza de expresarse tal y como es. Si cada vez que comparte una preocupación existencial o emocional le decimos que eso es un disparate o una tontería, que debería dejar de pensar y sentir lo que siente y piensa, le transmitimos que es inadecuado, hasta puede pensar que es tonto, y, sobre todo, perderá confianza en él mismo y en nosotros.

Nombrar sus emociones e identificarlas va más allá, les daremos herramientas para que puedan expresarlas verbalmente de manera que no ataquen a otros o que puedan canalizarlas sin negarlas con técnicas de relajación, atención y respiración profunda. Además, necesitan aprender a explicar sus puntos de vista sin menospreciar a los demás, algo que pueden hacer cuando piensan que su interlocutor es poco inteligente.

 

Ayudarles a identificar sus emociones y a comprender a qué situaciones están conectadas les ayuda mucho, ya que la comprensión intelectual es para ellos un recurso al que agarrarse y con el que manejar mucho mejor esas emociones tan intensas.

Ser una persona muy sensible o con emociones muy intensas es algo que podemos enseñarles que es un precioso don, que los amamos y aceptamos como son y que estamos dispuestos a acompañarlos y confortarlos cuando lo necesitan.

Mireia Long

 

Si este tema te preocupa, nuestro curso de Acompañamiento Emocional y Educativo en altas capacidades, talentos y superdotación te interesa seguro. Infórmate en este enlace:

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Los errores más frecuentes sobre los niños de altas capacidades

Si quieres saber más, pincha en la imagen para conocer nuestras propuestas:
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¿Existen las altas capacidades?

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Los seres humanos somos diversos. Una de las grandes maravillas de nuestra especie y un objetivo de cualquier sociedad avanzada es abrazar esa diversidad y potencias los talentos de cada persona para que den la mejor versión de sí mismos, sean felices, se realicen y aporten al conjunto de la sociedad todo lo bueno que puedan dar.

Todos los seres humanos somos inteligentes, cada uno tiene además talentos y capacidades que lo hacen único. Y, dentro de la diversidad humana, hay personas con una inteligencia especialmente alta, superior a la media, que se valora objetivamente a través de pruebas estandarizadas que incluyen su cociente intelectual (CI) y otros aspectos como la creatividad o los talentos en áreas específicas. La Organización Mundial de la Salud considera aplicable el término a una persona que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130. Se estima que un 2% de las personas reúnen los requisitos para ser considerados como superdotados. Existen hoy otros criterios más complejos, especialmente reseñables los de Renzulli.

Las personas de Altas Capacidades no es solo que puntúen en test estandarizados con resultados superiores a ese 130. Hoy se está trabajando en estudios científicos que apuntan a una organización cerebral con mayor desarrollo de áreas de la corteza que les permiten tener mejor memoria, capacidad de síntesis, pensamiento divergente, capacidad de análisis y creatividad, siempre, claro está, que su entorno sea el adecuado.

Negar que existen personas con estas características es, simplemente, idiota. ¿Son mejores los superdotados? Pensar eso sería otra idiotez. Tener un cerebro rápido, curioso, flexible y brillante es solo una característica más. Puede ayudarnos a contribuir notablemente al desarrollo y el progreso, de hecho, los grandes pensadores e innovadores del pasado hoy serían, posiblemente, reconocidos como superdotados. Pero, realmente, ser superdotado no te va a hacer mejor persona, ni más capaz de lograr el éxito (sea lo que sea eso), ni más feliz, como tampoco te lo va a dar ser más alto, más rápido o tener una salud de hierro.

Sin embargo existe, al menos en España y en algunos casos, cierto rechazo al superdotado (niño o adulto), como si debiera esconder su talento o su capacidad. Nadie acusaría a un genio deportivo de ser presuntuoso por mencionar o mostrar su talento, o explicar que ha conseguido una medalla olímpica o un record gracias a su capacidad y su esfuerzo. Con el cerebro pasa otra cosa. Somos un país paleto, que rechaza la cultura, se harta de ver telebasura, desprecia a los mejores cerebros que han de marcharse fuera y machaca a cualquiera que se salga de la norma.  Y que exige que, si no eres catedrático cuando menos, escondas como si de un secreto sucio se tratara que eres una persona de altas capacidades intelectuales.

Las niñas y las mujeres son, por supuesto, especialmente enculturadas en el mandato de no destacar. Tanto es así, que, incluso con el panorama vergonzoso de la detección de niños de altas capacidades por el sistema escolar (muchos, la inmensa mayoría, son ignorados), en el caso de las niñas las cifras son llamativamente inferiores, pues el mensaje que reciben es que si dicen o muestran que son inteligentes serán despreciadas. De ellas se espera que sean guapas, amables y agradables, no genios, no científicas. Pero no quiero centrar este artículo en la menor detección de altas capacidades en las niñas, algo real y achacable a causas sociales, todos los niños lo sufren en cierta medida.

Primero, solo se detecta a una minoría. Segundo, muchas veces sus maestros y orientadores parecen perdidos, rechazan de primeras una evaluación, especialmente si los resultados académicos no son brillantes, haciendo pasar verdaderos calvarios a esos niños y sus familias. Y tercero, las medidas de apoyo educativo suelen ser bastante deficitarias y poco motivantes para ellos.

Los niños de altas capacidades y, en general, las personas de altas capacidades, necesitan poder aprender y desarrollar su capacidad en un entorno adecuado. Ese entorno educativo no es, con pocas excepciones, el que ofrece un sistema escolar repetitivo, que premia la memorización, que aumenta el estrés y la competitividad, que no fomenta el talento o el deseo de saber autónomo. Además, muchas veces las personas de Altas Capacidades tienen una gran delicadeza de sentimientos, son sensibles, y el machaque del sistema unido a lo habitual del acoso contra los “empollones” o “sabiondos”, el rechazo al conocimiento, les provoca ansiedad y problemas de autoestima. El resultado es este: muchos, muchos, muchos, de los niños con Altas Capacidades, tienen fracaso escolar. Tiramos su talento y su fuerza interior a la basura. Desperdiciamos sus mentes brillantes. Y nos condenamos a seguir siendo un país paleto, pobre, sin criterio y sin futuro.

Las personas de Altas Capacidades y, especialmente los niños, no solo son rápidos en el aprendizaje y en la resolución de problemas con respuestas innovadoras, también presentan otras características: intensidad emocional e hipersensibilidad sensorial. Muchos niños problemáticos, considerados hiperactivos o señalados como difíciles, son niños aburridos y hartos, pero con altas capacidades sin detectar, lo que les hace vivir con sufrimiento y no entender qué les hace diferentes.

Porque sí, los niños y los adultos de Altas Capacidades se sienten diferentes en su manera de entender las relaciones y los procesos de pensamiento. Pero como cualquier ser humano ansían ser amados y aceptados, sin tener que esconderse en un armario.  Ninguno pediríamos que alguien esconda su sexualidad, pero seguimos penalizando la inteligencia. Así que el camino elegido para ser aceptados puede ser muy variado: depresión, huida hacia dentro, sentirse inadecuado, desarrollar comportamientos hostiles o sencillamente, tratar de disimular y hacerse invisible tratando de parecer “normal”, como si no fuera normal ser como es él.

Las minorías no son aceptadas. Lo diferente es rechazado. El amar la cultura o el conocimiento es raro, de frikis, de perdedores. Hay que “ser normal”. Y eso en la escuela, y en la vida, supone que quien sale del armario se juegue el sufrir acoso, insultos y desprecios. Y más, si cabe, si es una mujer, tenía que decirlo. Y si es en el colegio, se convierte en una víctima de burlas y bullying si los adultos no saben remediarlo.

Mireia Long

 

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