Las dos claves fundamentales de un aprendizaje feliz y natural

Claves del aprendizaje feliz y natural

El aprendizaje debería ser una experiencia gozosa, placentera, feliz. Y hoy voy a daros las dos claves fundamentales para un aprendizaje feliz y natural, que será, lógicamente, coherente con las necesidades naturales, evolutivas y personales de cada niño.

Si observas a un niño pequeño o a un bebé te das cuenta del gran disfrute que supone para él el descubrir cosas nuevas, lograr objetivos o comprende algo. El aprender felices es algo que podríamos considerar un derecho de los niños y además, un elemento evolutivo que hace que nuestra especie, precisamente, haga del aprendizaje su mayor baza para el éxito evolutivo.

No significa eso que, sobre todo cuando los niños crezcan o en nosotros mismos, los adultos, no tenga unido al gozo el esfuerzo, el tesón y la dificultad, me gustaría aclararlo, aunque, la verdad, si hablamos de niños menores de seis años, sobra decir que todos deberían estar aprendiendo felices. Pero ¿cómo podemos ayudarles en esto?

La respuesta resumida sería no interfiriendo ni dañando su capacidad para un feliz aprendizaje con metas, herramientas, procesos y contenidos que no sean adecuados para ellos. Cuando un niño no esté disfrutando es que estamos haciendo algo mal y deberíamos analizar nuestra intervención. Veamos ahora esas dos claves fundamentales para un aprendizaje feliz y natural.

Hacer: la primera clave del aprendizaje feliz y natural

Los seres humanos aprenden, de manera natural, en cualquier cultura, por su propia naturaleza como especie, de dos formas: mediante la acción y mediante la conversación. Como los hombres prehistóricos aprendieron antes de la escritura, tallando piedras, interactuando con la naturaleza, observando e imitando y, finalmente, reuniéndose en torno al fuego para hablar, contar historias y compartir experiencias.

Los niños tienen que tocar las cosas. Hacerlas las veces que necesiten para llegar a hacerlas de manera que consideren satisfactoria para su objetivo, esa experiencia es indispensable para que se construya un proceso de aprendizaje real y significativo que además, pone las bases para un correcto aprendizaje a lo largo de la vida. Tendrían además de tener experiencias sensoriales variadas, con una intervención adulta expectante más que activa excepto cuando el niño solicitara ayuda o estuviera en riesgo.

Tendríamos, además, que procurarles las experiencias más cercanas posibles a los elementos y medio natural. Eso puede ser complicado para los que vivimos en una ciudad especialmente, pero siempre nos queda buscar alternativas: salidas al campo, visitas a parques que sean parques de verdad, usar los parques infantiles para permitir que los niños hagan ejercicios de motricidad gruesa libremente y no temer la tierra, el barro, el agua y la lluvia.

Incluso en casa es posible observar el placer del niño al ver el agua correr, su diversión chapoteando en el baño y darle arena o harina para que toquen con sus manos. Con las medidas lógicas de atención a su seguridad vamos a poder dejarles escalar y saltar en casa o en la calle, pisar los charcos y subirse a los árboles, correr y jugar sin marcar reglas ni temas. Los niños usan el juego, como veremos más adelante, como la principal herramienta para construir sus aprendizajes.

Disponemos además, de toda clase de materiales artificiales de los que podemos sacar excelente provecho. El niño va a disfrutar del modelado y el dibujo, especialmente si no intervenimos marcando temas y ritmos o encorsetando su creatividad. Necesitan experimentar sin juicios. ¿No habéis visto esos niños pequeños que dejan de querer pintar porque se les está señalando que no lo hacen bien o no usan los colores adecuados o se salen de las líneas? Hay que confiar más en ellos y en su propio proceso personal y dejarles experimentar con sus manos. Hacer, como si fueran a tallar piedra algún día.

Hablar, la segunda clave del aprendizaje feliz

La segunda manera, como mencioné anteriormente, para un aprendizaje feliz, es la expresión oral en todas sus facetas. La importancia de la comunicación oral con los bebés no deja de ser afirmada por los especialistas, sin quitar por ello valor a sus necesidades comunicación táctil, del contacto físico, que están programados para pedir pues les hace sentir seguros y amados.

Pero hablarle a los niños, mirándoles, explicándoles lo que vamos haciendo y contándoles cosas, es importantísimo para que ellos mismos adquieran el lenguaje. Sin embargo, una vez saben hablar, esta necesidad sigue estando allí y es a través del lenguaje hablado como van a asimilar conceptos y comprender mejor su entorno.

Cuando van creciendo es muy importante seguir contándoles cuentos, cantando con ellos y, sencillamente, hablando con ellos en un proceso bidireccional. Claro que si vamos a explicar algo, me refiero al aula, es necesario un cierto silencio y atención, pero siempre deberíamos diseñar los aprendizajes de manera que sean conversacionales, proporcionando al niño la posibilidad de preguntar, dar su opinión, expresarse e interrumpir si lo necesitan.

No basta con que escuchen, hay que mantener conversaciones abiertas con ellos. Y tendríamos siempre que tener en cuenta que la verdadera comunicación es un proceso libre y volitivo, que no puede forzarse y no debe impedirse, y que, para que funcione, tiene que basarse en el respeto, la confianza y la escucha activa. Un niño que teme ser regañado, juzgado o que se burlen de él no podrá comunicarse de manera eficiente.

Los propios niños nos van a asombrar con su deseo asombroso de saber. Nos lo van a preguntar todo, continuamente, queriendo saber la razón de las cosas que les rodean. Esta insistencia en la pregunta nos da una clave segura de como ellos necesitan aprender, y es dejándose llevar por su curiosidad natural y hablando con nosotros.

Hablar y hacer son las dos claves para un aprendizaje feliz y natural desde la primera infancia.

Mireia Long

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Sin descanso no hay aprendizaje

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Cualquier persona necesita descansar. Y no me refiero al sueño, sino a los períodos de contemplación o de reflexión que solemos tener todos – seamos niños o adultos – casi diariamente si tenemos tiempo.

Pues bien, los niños necesitan tiempo para la reflexión, sea sobre las actividades que han tenido, sea sobre los estudios o los libros que leen, o antes o después de realizarlas. Así que, cuánto más ocupados están los niños, menos aprenden en realidad.

En general, la cantidad de tiempo requerida para procesar lo aprendido, así como la percepción de la experiencia educativa, varía en función de cada persona y de la actividad en sí. A lo mejor después de una hora de trabajo/estudio necesitamos otra hora para procesar y asimilar el recuerdo de las informaciones. O quizá, si la actividad ha sido muy intensa o representa algo nuevo, podemos necesitar más horas o días para integrarla del todo en nuestra memoria.

El ejemplo que tengo más a mano es el de mi hija. Estudia canto y tiene que aprender canciones. Suele pasar a lo mejor varios días estudiando una canción para memorizarla, fijarse en la postura del cuerpo, la voz, la técnica, e intentar unificar todos los factores para que el resultado sea equilibrado. Pero en realidad es sólo después de dejar de cantar y estudiar cuando la canción se asienta en su memoria, de tal forma que, después de unas semanas en las que ni se ha acordado de ella, al retomarla, la melodía parece otra, mucho más armoniosa, más fuerte y segura y, lo que es más interesante, más “suya”. De hecho, se suele decir en la profesión que, una vez pasado un período de tiempo de descanso y de ni acordarse de la pieza estudiada, “has hecho tuya la canción” porque está más asentada y asimilada.

O como cuando comemos y luego necesitamos un tiempo para la digestión. Evidentemente, cuánto más comemos y más platos mezclamos, más tiempo hace falta para digerir.

Otro ejemplo es el de los viajes, sobre todo los turísticos culturales. Nos pasamos días en una ciudad que no conocemos, corremos de un monumento a otro, de un sitio a otro, probamos comidas nuevas, conocemos personas diferentes, oímos lenguas desconocidas y aprendemos nuevas palabras, y acumulamos nuevos recuerdos, uno tras otro, unos encima de otros – y es como si llenáramos una maleta con un montón de objetos y la tenemos cerrada varias semanas o meses hasta que, por fin, encontramos un espacio donde la podemos abrir y sacar fuera todo y ordenarlo por categorías, en armarios, sillas, mesas, estanterías. Este espacio donde vaciamos la maleta y ordenamos las cosas para usarlas o admirarlas, en el aprendizaje corresponde al descanso para la reflexión y contemplación. Sin este período no hay aprendizaje.

Es contraproducente llenarles los horarios a los niños y programarles actividades, sobre todo si encima no han sido solicitadas. Hay que respetar sus preferencias y sus gustos en cuanto a las actividades y, en cualquier caso, dejarle tiempo de descanso después. Sólo así podremos apoyar de verdad el aprendizaje sano, creativo y duradero, y ayudaremos a potenciar sus talentos y habilidades.

Sorina Oprean

10 ideas Pedagogía Blanca para un verano feliz

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Las vacaciones escolares es un tiempo maravilloso para los niños en los que pueden crecer, jugar, imaginar, correr aventuras y además, aprender muchísimas cosas nuevas acompañados de su familia. Vamos a seguir ofreciendo propuestas para hacer del verano una etapa maravillosa con estas diez ideas más para que vuestros hijos aprendan en vacaciones.

Pasar un día en la Prehistoria

A los niños les fascina la vida de los hombres de las cavernas, al fin y al cabo, lo llevan dentro. Os propongo planear un día en la Prehistoria con ellos. Lo primero, disfrazaros como hombres prehistóricos, con pieles (artificiales que hay) y con la cara tiznada y despeinados (que la verdad es que no creo que fuera necesario no lavarse pero a ellos les va encantar tiznarse y enmarañarse el cabello). Luego elegid un bosque o zona campestre cercana a casa.

Una vez allí preparaos para vivir la experiencia. Podéis construir un refugio con ramas o esconderos en alguna cueva o repecho de rocas. Además, podéis jugar a encender una hoguera (pero sin hacerlo que es muy peligroso), intentar tallar piedra, fabricar un arco o una lanza y recorrer la floresta buscando huellas de animales o posibles alimentos.

Y claro, comunicaros en un idioma inventado y danzar en círculo. Les va a encantar seguro. Recordad inmortalizar los mejores momentos en fotografía y luego hasta podréis hacer un álbum. Incluso podéis hacer un poco de arqueología. No solo lo van a pasar genial sino que podrán aprender mucho sobre la vida en el pasado.

Ir a la biblioteca

Seguro que ya vais alguna vez durante el curso a la biblioteca, pero siempre vamos con prisas y hay mucha gente. En verano las bibliotecas suelen estar vacías y fresquitas. Pasad allí largas horas viendo libros de todo tipo, acostumbrándonos a ese silencio que invita al aprendizaje y la reflexión será maravilloso y podrán mirar todos los libros que quieran con vosotros a su lado.

Observar las estrellas

Durante el curso los niños suelen tener que irse a la cama muy temprano pero en vacaciones ya no es necesario madrugar, por lo que podemos también planificar expediciones nocturnas a zonas donde no exista demasiada contaminación lumínica y dedicarnos a mirar el cielo en toda su inmensidad. Podemos hacerlo a simple vista o usar un telescopio portátil, que existen buenos y no demasiado caros.

Ved las estrellas y los planetas, distinguid las constelaciones y contar sus historias, hablad sobre la exploración espacial y los descubrimientos astronómicos les va a enseñar muchísimo y les hará sentirse parte de este enorme Universo en el que vivimos. Y si hay una lluvia de estrellas, mejor.

Aprender a hacer pan

Preparar los ingredientes, amasar (es muy divertido), ver como la masa sube y luego introducirla en el horno para cocer un pan casero riquísimo que además podemos adornar con frutos secos les hará pasar un rato encantador y muy enriquecedor intelectualmente.

Redecorar la habitación

No me refiero a cambiar los muebles o llamar a los pintores sino a darle un aire nuevo al cuarto de nuestro hijo o a la sala de juegos con posters de sus personajes favoritos, con fotos del niño haciendo lo que más le gusta, con esas enormes pegatinas de pared preciosas, con lámparas o móviles alegres o simplemente comprando nueva ropa de cama o colocando los muebles en otra disposición. Les encantará elegir la decoración y participar en su colocación.

Hacer juntos un Lego enorme

Hay Lego para los más pequeños adaptados a su capacidad pero si el niño ya tiene cierta habilidad con las manos y ha pasado la edad de meterse cosas en la boca podemos aventurarnos en la construcción de un Lego enorme de alguno de sus temas favoritos, aunque seamos nosotros los que vayamos guiándolos en la interpretación de las instrucciones y en la realización. Van aprender muchas matemáticas. ¿Os atrevéis con la Estrella de la Muerte de la Guerra de las Galaxias o con La Puerta Negra de El Señor de los Anillos?

Pintar un mueble viejo

Una vieja silla, una mecedora o una cómoda un poco deslustrada pueden convertirse en una actividad muy emocionante para los pequeños si les dejamos ayudarnos a pintar esos muebles en desuso, siempre que tengamos cuidado de elegir pinturas que no sean tóxicas y trabajemos con protección en la cara y las manos. No hace falta que quede elegante, pero seguro que si les dejamos elegir colores, combinaciones, nuevos accesorios y alguna pegatina quedará precioso y lleno de alegría.

Visitar un castillo

Cerca de casa seguro que hay algún castillo que podemos visitar. España está llena, desde antiguas fortalezas semiderruidas (pero habilitadas para la visita) hasta maravillosos palacios perfectamente conservados. Planear una visita a la Edad Media va a ser una experiencia cultural de la que aprenderán mucho sobre Historia y sobre costumbres del pasado. Podemos leer sobre esta época y sobre el monumento en cuestión, jugar mucho en él e imaginarnos como sería la vida de aquellas gentes. Y, por supuesto, disfrazarnos e inventar historias de caballeros, dragones, torneos y búsquedas mágicas.

Disfrazarnos de piratas

Los viernes los pastafaris se disfrazan de piratas y a los niños les encanta hacerlo en cualquier ocasión. Preparad los garfios, camisas, botas, sombreros con loro, espadas y parches y proponeos pasar un día emocionante imaginando la llegada a una isla desierta, la travesía por los mares del sur y además, la búsqueda de un tesoro con un juego de pistas. Seguramente repetiréis y se os unirán todos sus amiguitos.

Construir una cabaña o un tipi

La última actividad que os propongo puede ser muy simple o necesitar mucha planificación, se trata de construir una cabaña con troncos caídos y ramas, atada con cuerdas y tapándola con una manta. Es importante llevar pala para asegurar las maderas y hacer segura vuestra cabaña, para que no pueda caerse sobre vosotros, aunque casi mejor usar ramas que no pesen mucho para evitar cualquier contratiempo. Vais a pasar un día intensísimo de búsqueda de materiales y construcción con los niños.

Os animamos, con estas ideas, a acompañar a vuestros hijos en unas vacaciones llenas de diversión, aventuras inolvidables en familia y un intenso trabajo en muchas áreas de conocimiento. Será un verano perfecto y de aprendizaje.

Mireia Long

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¿Qué pueden aprender este verano los niños?

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La libertad de horarios y el poder, casi siempre, de pasar unos días fuera de la ciudad habitual, ya suponen una extraordinaria oportunidad para el aprendizaje en verano, mucho mayor que ir cargando con tareas escolares.

Pero, además, podemos programarnos y realizar actividades específicas que seguro que los niños y nosotros disfrutaremos y que van a proporcionales, en verano, enseñanzas inolvidables, vivenciales y activas.

El ser conscientes de lo mucho, muchísimo, que aprenden los niños en el hogar y en el verano es ya una propuesta para cambiar la Educación con peso propio. Y si, además, nos organizamos para proporcionar oportunidades conscientemente, veremos cómo, en realidad, quizá va a ser cuando más vayan a aprender.

Excursiones en la Naturaleza

Si vivimos en la ciudad tendremos pocas oportunidades de disfrutar del saludable y enriquecedor contacto directo con la Naturaleza, que tan necesaria es para el equilibrio y la creatividad de los niños. Ahora es el momento.

Dar un paseo por el bosque, escalar una montaña, pasear por los senderos, recoger hojas y piedras, observar animales y plantas, descubrir los cambios del cielo y las estrellas… todo eso supone un verdadero aprendizaje del medio.

Y es que esto, no lo olvidemos, es mucho más real que nada de lo que podamos encontrar en ningún libro escolar. Aprovechemos el verano para fomentar el contacto con la vida que nos rodea preparando excursiones en la Naturaleza lo más “salvaje” posible y también estimular que los niños se ejerciten explorándola.

Visitas culturales

Igual que deberíamos planificar excursiones en el bosque y el campo, en la medida de nuestras posibilidades, igualmente podemos aprovechar las vacaciones para llevar a los niños a conocer ciudades nuevas y pueblos con interés histórico y artístico, de lo que, sin duda, se llevaran recuerdos y conocimientos que quedarán asentados en su memoria.

Imaginad lo que el niño aprenderá visitando La Alhambra, Toledo, las iglesias prerrománicas en Asturias, cuevas prehistóricas, la Sagrada Familia, la Tarraco romana, Numancia, Segóbriga, la catedral de León, el Madrid de los Austrias.

Sin salir de España hay mucha cultura que conocer de primera mano, estando presente y no solo estudiando. Y si planeáis un viaje a otro país, el propio viaje y la nueva cultura ya van a suponer un gran conocimiento nuevo que podéis aprovechar para completarlo con explicaciones y alguna visita de interés cultural.

Sea cual sea vuestra formación podéis acompañar las visitas con explicaciones, ahora internet es una fuente de información excelente que podéis aprovechar para convertiros en los guías y maestros de vuestros hijos.

Además, incluso sin salir de vuestra ciudad, seguro que hay algún museo, exposiciones y monumentos que podéis visitar con ellos. En verano muchos lugares, además, planifican actividades culturales especialmente pensadas para las familias. Os aseguro que son una gran fuente de aprendizaje para los pequeños, mucho más que hacer deberes escolares en vacaciones.

Si viajáis al pueblo también hay mucho que aprender. La vida en el medio rural, las costumbres y fiestas con su significado, la pequeña iglesia, las granjas y el trabajo del campo. Buscad lugares cercanos: monasterios, pueblos con plazas antiguas, casas con escudos nobiliarios, restos arqueológicos… todo eso también es aprendizaje a su alcance.

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Mireia Long

Los padres son la clave del aprendizaje

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Los padres son la clave del aprendizaje del niño, como lo son también de su estabilidad y salud emocional. Y es que aunque la formación de los padres y su implicación son importantísimos para que el niño alcance sus objetivos educativos, me refiero a algo mucho más fundamental.

Establecido cómo aprenden los seres humanos por herencia evolutiva, no es de extrañar que señale la enorme importancia que tienen sus familias para conseguir que el niño reciba los estímulos, es decir, las oportunidades de compartir y comunicarse y experimentar en el mundo que precisa

Sabemos, además, la gran importancia de lo vivencial y emocional cuando se aprende. Aprendemos de verdad lo que tiene significado y nos es útil (en cualquier sentido) y lo que nos hace sentir felices.  Por esa razón, proporcionar a los niños un ambiente que garantice su seguridad física y emocional, es indispensable.

Y es que, a pesar de que el niño sano nace con un calendario interno que permite su aprendizaje, aprende los comportamientos más complejos sin una contención, guía, ejemplo y límites expresados desde el exterior por su padres. No necesita ayuda para aprender a andar, pero si la necesitará para relacionarse con los demás y para descubrir que comportamientos son los más adecuados para tener una vida feliz y con sentido.

Mireia Long

El Efecto Médici en Educación

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Tener ideas fantásticas no garantiza que haya innovación, sino que es necesario convertir esas ideas en realidad. El “Efecto Medici” es como Frans Johansson en el 2004 denominó a ese efecto que a través de la intersección de campos, disciplinas, y culturas diferentes permiten combinar los conceptos existentes y formar (o crear) un gran número de ideas nuevas y extraordinarias.
El Efecto Medici es la explosión de ideas e innovaciones notables que surgen de la intersección de diferentes culturas, ámbitos y disciplinas. Cuando nos adentramos en una intersección de campos, disciplinas o culturas podemos combinar los conceptos existentes y formar un gran número de ideas nuevas. Una idea direccional sabe hacia dónde va, a donde se dirige, una idea intersectorial se mueve en nuevas direcciones.
Las innovaciones intersectoriales que provocan este efecto Medici se caracterizan por:
  • 1. Son sorprendentes y fascinantes.
  • 2. Avanzan en nuevas direcciones.
  • 3. Abren campos totalmente nuevos.
  • 4. Proporcionan un espacio que una persona, un equipo o una
  • empresa puede considerar suyo.
  • 5. Generan seguidores, lo que significa que los creadores pueden
  • convertirse en líderes
  • 6. Proporcionan una fuente de innovación direccional que durará
  • años o décadas.
  • 7. Pueden afectar al mundo de formas que no tienen precedentes.
Para que surja la explosión se han de equilibrar profundidad (rigor en las ciencias y las artes) y amplitud (variedad de disciplinas, complementariedad), generar activamente muchas ideas y dejar tiempo para la evaluación y la elección de las aporta ciones más creativas. Uno de los mayores impedimentos para el desarrollo de la creatividad son las barreras asociativas.

En el siguiente apartado descubriremos como hacerlo con estas 6 claves para fomentar el Efecto Medici en la escuela y el hogar.

1. Exponernos a varias culturas
2.Aprender de otra forma
3. Invertir la suposición
4. Adoptar múltiples perspectivas
5. Generar activamente muchas ideas
6. Poner la idea en práctica (elemento clave de la innovación)
Si quieres saber más sobre como fomentar el efecto Medici en casa y en la escuela puedes hacerlo descargando este pdf de la Pedagogía Blanca en el siguiente enlace:
Y además puedes seguir esta conferencia gratuita de la Pedagogia Blanca que ofrecimos en agosto del 2013 en el que explicamos pormenorizadamente todos los puntos y estreategias.