Claves para conseguir que un niño ame leer

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Si ayer os dábamos ideas para que los niños aborrezcan leer y que son muy comunes, hoy damos las  claves para que los niños amen leer.

Leed vosotros

Tan sencillo como eso: leed. Si los niños os ven leer habitualmente, disfrutar de tus libros y comentárselos, considerará que es una actividad interesante. Los padres somos su primer modelo y los maestros también, pero tenemos de hacer evidente que leemos: que nos vean con varios libros en el brazo (que no sean los del cole) o si les contamos lo que estamos leyendo y lo que nos ha interesado, hemos disfrutado y hemos aprendido.

Nunca es tarde para habituarnos a la lectura si no estamos acostumbrados. Es sencillo pedir consejo para encontrar el libro que nos apasionará, hay tantos como gustos y personalidades.

Empieza a leer todos los días unos minutos y seguro que vas a encontrar algún libro que te emocione. Recuerda que leer abre la mente, enseña cosas nuevas y nos transporta a universos, países y tiempos que de otro modo jamás conseguiríamos conocer.

Leed, leed, y sobre todo, dejad que los niños os vean hacerlo y dejar libros a la vista, sobre vuestra mesilla de noche, en el bolso, en el baño. Y contadles sobre vuestras lecturas.

Yo que soy poco aficionada a los cuentos infantiles (no por cruentos, como veréis a continuación, sino porque me aburren) le contaba a mi hijo las aventuras de mis héroes favoritos de la Literatura, la Historia y la Mitología.

Podéis escribir vuestros propios cuentos o buscar adaptaciones infantiles de las historias que amáis. Es importante que le habléis al niño de vuestras lecturas, eso aumentará su interés.

En realidad no es necesario leer cierto tipo de literatura en concreto, la cuestión es que en vuestro hogar y aula libros y lectura sean una costumbre normal.

Dejadles elegir y dejad libros adecuados a su alcance

El empeño en decidir las lecturas de los niños considero que es un enorme, enorme error. Nada más horroroso que el que te manden leer un libro que no te interesa y me temo que las lecturas escolares obligatorias no suelen ser muy buenas.

La forma de fomentar verdaderamente hábitos lectores en los niños es poner a su alcance, libremente, en casa y en el aula, libros adecuados para su edad y dejarles elegir, leer e incluso abandonar la lectura a la mitad si se aburren.

Igual si comienzan con comics. Mi hijo salió de la escuela aborreciendo leer con ocho años y solo aceptaba leer personajes de Asterix y Obelix en una lectura compartida conmigo. Cuatro años después,  leyendole yo en voz alta y dejando toda clase de libros a su alcance para que eligiera, se convirtió en un lector voraz.

Leed cuentos a los niños

Podemos empezar a leerles cuentos desde muy pequeñitos, siempre que ellos disfruten, sin obligarles. Pero incluso cuando ya sepan leer o estén aprendiendo deberíamos seguir leyéndoles nosotros en voz alta, como costumbre habitual.

En el  curso de la Pedagogía Blanca explicamos que el aprendizaje natural de los seres humanos en la Prehistoria (contemos que en realidad, nuestros cerebros son los mismos, evolutivamente no hemos cambiado) se basaba en dos centros: el fuego y la piedra.

Escuchar historias en torno al fuego era fundamental para el desarrollo del lenguaje, la transmisión de ideas, historias y contenidos. Por eso los niños aman que les contemos historias y una forma de combinar escucha y lectura es hacerlo leyendo nosotros.

No hay que abandonar este buen hábito de leerles historias porque ellos ya sean capaces, ya lo harán solos cuando les apetezca. Nunca hay que forzar, forzar es la mejor manera de hacer aborrecer.

Llevadlos a la biblioteca y a la librería

No hay lugar más estimulante para fomentar el amor a lectura que un lugar lleno de libros. Llevad a los niños a la biblioteca y a la librería. Les va a encantar. Pero dejádles elegir, es fundamental.

No mandéis hacer resumen ni ficha del libro de lectura.

Leer es un placer. No deberiamos convertirlo en una obligación nunca, y menos todavia hacer que el objetivo de la lectura sea rellenar un trabajo escolar evaluable. Lo que si podemos hacer es invitarlos a contarles a los demás lo que más les ha gustado del libro, hacer debates, buscar páginas sobre esas lecturas y animarnos los unos a los otros para apasionarnos con nuevas lecturas. Para lo otro, ya habrá tiempo en los últimos años de escolaridad, pero nunca en Primaria, porque solo conseguiremos alejar al niño del placer electivo de la lectura.

No hay prisa

No hay prisa para que aprendan a leer y no hay prisa para que lean por propia iniciativa. Si les dejáis libres y sois ejemplo, leerán, pero recordad que la elección debe ser libre y que no todos los niños se interesarán por los mismos géneros o temáticas. Todo llegará. Confiad.

Mireia Long

Claves para conseguir que un niño aborrezca leer

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Si quieres que un niño aborrezca leer puedes conseguirlo facilmente con estos consejos:

– Nunca le leas en voz alta en cuanto el niño pueda leer por si mismo.
– Haz que los niños lean en voz alta y criticalos si no lo hacen tan bien como tu quieres, preferentemente en público en el aula.
– Obliga a leer determinados libros elegidos por el ministerio o las editoriales, o tu mismo.
– Valora la lectura haciendo que el niño escriba un resumen y una ficha.
– No tengas en cuenta los intereses, gustos o preocupaciones de los niños, ni se los preguntes.
– Programa lecturas para adolescentes en el curriculum: la Celestina, el Cid y el Quijote, El árbol de la ciencia y La Regenta que no falten y puntuen.
– No les dejes elegir sus lecturas o no valores sus lecturas electivas.
– Burlate de los libros y tebeos que lean.
– Haz que copien los enunciados de las preguntas o los temas de los libros de texto.
– No leas o, si lo haces, que no te vean. Pero vamos, no nos engañemos, si no lees delante de los niños y no comentas entusiasmado tus lecturas, no te quejes, eres un ejemplo pésimo.
– Quéjate mucho de que a los niños de ahora no les gusta leer.
Mireia Long

Fomenta el pensamiento crítico en la escuela

el pensamiento crítico en la escuela

¿Fomenta el pensamiento crítico la escuela? Nuestra respuesta es que no lo hace, pues cuestionar es lo menos valorado de todo lo que un niño va a aprender, lo que menos se valora.

Y no lo hará, mientras sigamos teniendo como base del aprendizaje el repetir contenidos de manera memorística y el obedecer cualquier norma, orden o decisión externamente impuesta sobre lo que hay que aprender y lo que hay que responder, esta habilidad más que potenciarse, se aplasta.

Os dejamos algunas propuestas para lograr poner las bases para el pensamiento crítico en los niños:

  1. No insistiremos en inculcarles nuestras creencias religiosas o políticas, presentándolas con objetividad y dando también su valor a los que piensan de manera diferente. Seremos respetuosos con otras etnias, culturas, religiones e ideologías, evitando la parcialidad y la confrontación.
  2. Los animaremos a defender con pasión y respeto sus propias ideas, y a sustentarlas en argumentos. Y eso lo haremos desde que son pequeños. Nada hay más desesperante que un grupo de alumnos de Bachillerato que se paralizan cuando les pides su opinión sobre un tema o solo saben defenderlo con prejuicios y descalificaciones, pues nadie nunca les animó al pensamiento crítico, sino a la memorización, la falta de opciones y la obediencia.
  3. Les ayudaremos a desarrollar un pensamiento lógico y a expresarse con coherencia, no dando tanto valor a la expresión escrita sobre la oral. Los escucharemos de forma activa, sin juicios, y por supuesto, sin arrogancia. Muchas veces los niños intentan contarnos algo pero nos creemos que nuestros propios asuntos son mucho más importantes.
  4. Valoraremos y fomentaremos la colaboración, el intercambio de ideas y el trabajo en equipo, pues solamente mediante la práctica se consigue entender al otro y saber llegar a acuerdos. Desterraremos la competitividad como medio de mejora y excelencia educativa.
  5. Daremos tiempo al juego libre, como vehículo de autodescubrimiento y exploración y como fórmula para aprender a valorar riesgos, cooperar y llegar a acuerdos. Incluso debemos tener presente que el juego libre, en grupo o en solitario, ayuda al niño a buscar soluciones creativas y divergentes a lo establecido.
  6. Otro vehículo del desarrollo del pensamiento crítico es la que nace de la pasión por un tema en concreto, en el que, el niño, fascinado, querrá investigar, comparar datos y teorías, profundizar y sacar sus propias conclusiones, del amor y la entrega, del placer.
  7. Y recordaremos en todo momento que las personas libres aprenden a ser libres, siéndolo y aprendiendo también a hacerse responsables de sus actos, no por miedo al castigo, sino por compromiso personal con sus derechos y los de los demás.

Todos los niños, y no solo los mejores alumnos, son capaces de desarrollar el pensamiento crítico. Para ayudarles el educador debe introducirlo en todos los ámbitos del aprendizaje: con paciencia, haciendo preguntas y permitiendo que el alumno vaya logrando expresar su opinión o su pensamiento de manera clara.

La verdad establecida se aplica a todo lo que nos rodea: valores, costumbres, normas, ideología y cultura propia, explicaciones sobre la ciencia, la historia o la sociología. Los adultos tenemos que tener el valor de realizar este tipo de pensamiento nosotros para poder transmitírselo a los niños.

El pensamiento crítico no consiste en sacar fallos a todo, sino analizar las premisas de manera lógica, aportando datos y llegando a conclusiones propias.

La claridad, el propósito, la valoración de las fuentes y los datos, las implicaciones de la consecuencia de nuestra respuesta, la capacidad de autocrítica es algo que los educadores debemos hacer y acompañar a los niños en este proceso cognitivo.

Mireia Long