¿Qué valores promueve realmente la escuela a veces?

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¿Promueve en ocasiones la escuela la idea de que si te roban (o si te pasa cualquier cosa)  es culpa tuya?

¿Os ha pasado como estudiantes alguna vez dejar algo en un aula o un espacio dentro del colegio o instituto y que al ir a buscar ese objeto no estuviera dónde lo dejasteis? A mí sí. Me ha pasado. Dejar una chaqueta, una bolsa con algo, material escolar, etc. Y que luego no estuviera. Y lo peor no ha sido eso, lo peor ha sido cuando encima los adultos a cargo del funcionamiento de esa institución no han hecho nada y han dicho que es que hay que vigilar todo y que no te puedes dejar nada en un aula cuando te vas a otra, que ya se sabe que estas cosas pasan. ¿En serio?

¿Sabéis por qué pasan? Porque no se toman medidas, por que dejan que pase, por que se va transmitiendo la idea de que si nadie te ve te lo puedes llevar. Como se transmite la de que si nadie te ve puedes acosar, humillar, burlar, y amenazar.

Es curioso, porque con la voz, con los textos, dicen que no debe hacerse, pero con los actos lo permiten. Y los actos son mucho más poderosos que cualquier cosa que se diga.

¿Cómo puede ser que no se pueda garantizar que el material que tu hijo lleva no vaya a regresar a casa?

Claro que no garantizan ni siquiera la integridad física de los estudiantes durante las horas que pasan dentro del recinto… Pero es algo que me enerva.

Me enerva por que por un lado se consiente el robo con tal que no te vean. Coño, que estamos todos dentro del mismo espacio, tomad medidas para que quien sea lo devuelva, que para algo están todos encerrados en el centro sin poder salir sin vuestro permiso. Clama al cielo. Para ir a mear no pueden salir del aula sin permiso de la autoridad, pero con el móvil de otro en su mochila, sí, con dos cojones. Y por otro lado por que se culpabiliza a la víctima y se va creando esa especie de nube tóxica en la que vivimos donde las víctimas, de lo que sea, siempre tienen culpa. Algo habrá hecho, o algo dejó de hacer. Pues no. Si un chaval se deja la chaqueta en el laboratorio de ciencias cuando se va al gimnasio, ha de poder dejarla con tranquilidad. Si un alumno deja bolígrafos sobre su pupitre no tienen por qué desaparecer cuando se acerca a la mesa del profesor a hacer una consulta. Y así con todo. La culpa no es de quien ha dejado algo en un espacio que debería ser seguro. La culpa es del ladrón, y del sistema que ampara al que roba más que al que no molesta.

Luego nos sorprendemos de cómo está la sociedad, pero sinceramente, la mayoría de comportamientos reprobables y lamentables que algunos desarrollan y tienen los aprendieron en el colegio. Es triste pero es así.

Mucha educación en valores, sí, de boquilla. Por que los valores reales son los de las acciones, y ahí algunos centros cojean y hay que solucionarlo.

Se le entrega al sistema a los niños desde los 3 años, algunos desde antes. La responsabilidad es de ellos, del Estado, del colegio, de los profesionales que comparten espacios y horas con ellos para educarles y que no ponen cortapisas a según qué, es más lo fomentan con su actitud de no intervención o de culpabilizar al que ha sido buena persona. Todo maestro, profesor, orientador, psicólogo, director, etc, que trabaja en un centro educativo tiene una responsabilidad y ha de estar dispuesto a asumirla. Estamos hartos de que ganen los déspotas y lo hagan con la connivencia de la institución y del sistema.

¿A cuantos os ha pasado eso de dejar algo y que luego no esté en un espacio que se debería considerar seguro y casi sagrado? ¿Y otras cosas que no deberían pasar pero que pasan? Por que yo tengo una retahíla de cosas para contar…

Azucena Caballero

El respeto al niño y la búsqueda de la excelencia.

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Deseo hablar de un tema que en ocasiones suele hablarse poco: la búsqueda de la excelencia.

Parece que a veces algunos crean que respetar el ritmo del niño y sus intereses, es no animarle a buscar la excelencia en todo aquello que emprenda, cuando es justo lo contrario.
Precisamente cuando a un niño se le respeta, se le permite seguir su ritmo y sus intereses, se le permite seguir sus pasiones, es cuando más excelentemente se enfrenta a lo que hace.

Un ser humano que se dedica a lo que ama, lo abraza con todas sus fuerzas y desarrolla un trabajo excelente, o lo que es lo mismo, desarrolla la excelencia en ese campo, sea el dibujo, la investigación de campo sobre un tema concreto que le apasione, como los fósiles de una zona, o el funcionamiento de circuitos eléctricos o electrónicos, o lo que sea, puede ser un excelente intérprete musical o convertirse en un fantástico crítico literario, porque detrás de la excelencia suelen darse varias características, que son fruto de una sola: la pasión.

Cuando un ser humano se apasiona por algo le cuesta poco desarrollar algunos de los hábitos fundamentales para lograr la excelencia:
  • Acción. Si algo te interesa, actúas, te mueves, haces algo para conocerlo mejor, profundizar más, no te quedas pasivo, si no que tu interés hace que investigues, que pruebes, en definitiva que hagas. La acción es el motor principal hacia la excelencia.
  • Constancia. Cuando algo te encanta te cuesta poco ponerte a diario con ello, y es un hábito que vas a desarrollar para esta y otras cosas, por eso la excelencia en un campo suele acompañar a la excelencia en otros,por los hábitos que derivan del primero.
  • Responsabilidad. Puesto que es tu afición, tu interés, tu motivación, asumes la responsabilidad de tu conocimiento, de tu aprendizaje, de terminar tu proyecto. Aprendes que depende de ti, eso te convierte en autónomo, y al mismo tiempo te hace tomar conciencia de tu responsabilidad en muchas otras cosas que haces.
Acompañar a tu hijo en sus pasiones, en aquello que le emociona es una buena herramienta para fomentar en él estos tres principios fundamentales tras los cuales se encuentra la excelencia, y junto a ella la efectividad y el éxito. Vale la pena.
Azucena Caballero

5 cosas a las que jugar con tus hijos antes de que cumplan los 10 años:

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  1. A los piratas en la cama de matrimonio. El suelo de la casa es el mar y hay que dejar caminos de toallas o periódicos para pisar hasta la cocina y el baño. Estos serán los islotes. La cocina es isla Tortuga, donde vamos a hacer negocios y a por provisiones, y el baño es una pequeña isla donde ir a la taberna a beber ron. La cama es el barco pirata en donde pasamos la mayor parte del tiempo. Para comer tendremos que hacerlo en bandejas sobre la cama, llevar pañuelos en la cabeza, y decorar nuestra cama con una bandera pirata que habremos dibujado. Es muy divertido, y los niños disfrutan mucho de estas cosas cuando son pequeños.
  2. Al campamento indio en el patio de casa, o en su defecto en el comedor. Montar una tienda de campaña o un tipi con sábanas, preparar un picnic, pintaros las caras y haceros arcos y flechas con lo que se tenga disponible como pajitas de bebida e hilo, haceros collares con macarrones, y cintas con plumas que pueden ser de papel recortado. Con linternas se puede simular una fogata si las rodeamos de piedras, y podemos jugar a seguir rastros por la casa, a pescar en la bañera (el río) o a atacar un fuerte (cualquier habitación de la casa sirve como fuerte).
  3. A probar comidas con los ojos cerrados. Dispón cuencos con comidas muy variadas, anchoas en vinagre, gajos de mandarina, mayonesa, galletitas saladas, chocolatinas, trocitos de queso, tarta cremosa, cosas que tengan sabores muy distintos, y jugad a daros de comer el uno al otro con los ojos cerrados ambos. Es divertidísimo. Vais a acabar con la cara muy sucia, y todo lleno de migas y comida, pero es muy divertido, y fomenta la confianza y la unión entre vosotros. Podéis jugar a que uno tiene los ojos abiertos y el otro cerrado, y averiguar sabores, o podéis jugar a daros de comer ambos como si fuerais ciegos, el uno al otro. Las risas están garantizadas.
  4. A construir casas. Es uno de los juegos favoritos de todos los niños y no querrás perderte formar parte de sus recuerdos. Los niños construyen casas, castillos, ciudades, etc. Lo pueden hacer con materiales hechos expresamente para ello como el Lego, el Tente, las tablillas de Kapla, o con cosas improvisadas, como cajas de vejas películas de vídeo, libros, y cualquier cosa que encuentren por casa. Disfruta de esta experiencia junto a él o ella.
  5. Al chef extraordinario. Miramos que ingredientes hay por casa y nos inventamos una receta nueva y diferente para toda la familia. A mis hijos eso les encantaba, sobretodo inventarse postres. Cortaban magdalenas por la mitad y les ponían rodajas de pera, miel, mantequilla de cacahuete, coco rallado… Todo lo que ses ocurría, y esas magdalenas eran luego muy valoradas por toda la familia.

Azucena Caballero