El respeto al niño y la búsqueda de la excelencia.

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Deseo hablar de un tema que en ocasiones suele hablarse poco: la búsqueda de la excelencia.

Parece que a veces algunos crean que respetar el ritmo del niño y sus intereses, es no animarle a buscar la excelencia en todo aquello que emprenda, cuando es justo lo contrario.
Precisamente cuando a un niño se le respeta, se le permite seguir su ritmo y sus intereses, se le permite seguir sus pasiones, es cuando más excelentemente se enfrenta a lo que hace.

Un ser humano que se dedica a lo que ama, lo abraza con todas sus fuerzas y desarrolla un trabajo excelente, o lo que es lo mismo, desarrolla la excelencia en ese campo, sea el dibujo, la investigación de campo sobre un tema concreto que le apasione, como los fósiles de una zona, o el funcionamiento de circuitos eléctricos o electrónicos, o lo que sea, puede ser un excelente intérprete musical o convertirse en un fantástico crítico literario, porque detrás de la excelencia suelen darse varias características, que son fruto de una sola: la pasión.

Cuando un ser humano se apasiona por algo le cuesta poco desarrollar algunos de los hábitos fundamentales para lograr la excelencia:
  • Acción. Si algo te interesa, actúas, te mueves, haces algo para conocerlo mejor, profundizar más, no te quedas pasivo, si no que tu interés hace que investigues, que pruebes, en definitiva que hagas. La acción es el motor principal hacia la excelencia.
  • Constancia. Cuando algo te encanta te cuesta poco ponerte a diario con ello, y es un hábito que vas a desarrollar para esta y otras cosas, por eso la excelencia en un campo suele acompañar a la excelencia en otros,por los hábitos que derivan del primero.
  • Responsabilidad. Puesto que es tu afición, tu interés, tu motivación, asumes la responsabilidad de tu conocimiento, de tu aprendizaje, de terminar tu proyecto. Aprendes que depende de ti, eso te convierte en autónomo, y al mismo tiempo te hace tomar conciencia de tu responsabilidad en muchas otras cosas que haces.
Acompañar a tu hijo en sus pasiones, en aquello que le emociona es una buena herramienta para fomentar en él estos tres principios fundamentales tras los cuales se encuentra la excelencia, y junto a ella la efectividad y el éxito. Vale la pena.
Azucena Caballero

5 cosas a las que jugar con tus hijos antes de que cumplan los 10 años:

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  1. A los piratas en la cama de matrimonio. El suelo de la casa es el mar y hay que dejar caminos de toallas o periódicos para pisar hasta la cocina y el baño. Estos serán los islotes. La cocina es isla Tortuga, donde vamos a hacer negocios y a por provisiones, y el baño es una pequeña isla donde ir a la taberna a beber ron. La cama es el barco pirata en donde pasamos la mayor parte del tiempo. Para comer tendremos que hacerlo en bandejas sobre la cama, llevar pañuelos en la cabeza, y decorar nuestra cama con una bandera pirata que habremos dibujado. Es muy divertido, y los niños disfrutan mucho de estas cosas cuando son pequeños.
  2. Al campamento indio en el patio de casa, o en su defecto en el comedor. Montar una tienda de campaña o un tipi con sábanas, preparar un picnic, pintaros las caras y haceros arcos y flechas con lo que se tenga disponible como pajitas de bebida e hilo, haceros collares con macarrones, y cintas con plumas que pueden ser de papel recortado. Con linternas se puede simular una fogata si las rodeamos de piedras, y podemos jugar a seguir rastros por la casa, a pescar en la bañera (el río) o a atacar un fuerte (cualquier habitación de la casa sirve como fuerte).
  3. A probar comidas con los ojos cerrados. Dispón cuencos con comidas muy variadas, anchoas en vinagre, gajos de mandarina, mayonesa, galletitas saladas, chocolatinas, trocitos de queso, tarta cremosa, cosas que tengan sabores muy distintos, y jugad a daros de comer el uno al otro con los ojos cerrados ambos. Es divertidísimo. Vais a acabar con la cara muy sucia, y todo lleno de migas y comida, pero es muy divertido, y fomenta la confianza y la unión entre vosotros. Podéis jugar a que uno tiene los ojos abiertos y el otro cerrado, y averiguar sabores, o podéis jugar a daros de comer ambos como si fuerais ciegos, el uno al otro. Las risas están garantizadas.
  4. A construir casas. Es uno de los juegos favoritos de todos los niños y no querrás perderte formar parte de sus recuerdos. Los niños construyen casas, castillos, ciudades, etc. Lo pueden hacer con materiales hechos expresamente para ello como el Lego, el Tente, las tablillas de Kapla, o con cosas improvisadas, como cajas de vejas películas de vídeo, libros, y cualquier cosa que encuentren por casa. Disfruta de esta experiencia junto a él o ella.
  5. Al chef extraordinario. Miramos que ingredientes hay por casa y nos inventamos una receta nueva y diferente para toda la familia. A mis hijos eso les encantaba, sobretodo inventarse postres. Cortaban magdalenas por la mitad y les ponían rodajas de pera, miel, mantequilla de cacahuete, coco rallado… Todo lo que ses ocurría, y esas magdalenas eran luego muy valoradas por toda la familia.

Azucena Caballero