Hay esperanza

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Azucena y yo creemos firmemente que hay esperanza en  los colegios, institutos, hogares y en todo el sistema educativo. Los niños, nuestro futuro, están llenos de esperanza y confían en  nosotros para darles las herramientas emocionales, éticas y prácticas para tener vidas llenas de sentido, para cumplir sus sueños, para aprender todo lo que necesitan para lograrlo. Los maestros y profesores que se han formado con nosotras y otros muchos miles también tienen una profunda confianza en que pueden acompañar a sus niños con amor y respeto, enseñándoles a pensar, a reflexionar, a ser críticos y libres, además de proporcionarles herramientas y conocimientos académicos.

Dedicamos nuestra labor a mejorar la vida educativa de los niños y a ayudar a los educadores que caminan junto a ellos. Profesionales que tienen esperanza, que saben que el futuro es complejo pero apasionante y que trabajan con tesón para que las aulas sean un espacio transparente y el aprendizaje algo lleno de alegría en el esfuerzo y el descubrimiento. A ellos nos dirigimos en este artículo y les hacemos una invitación.

Si eres un maestro o profesor que llevas a innovación y el respeto por los ritmos madurativos de los niños al aula, si crees que hay esperanza en cambiar el paradigma educativo y quieres contarlo al mundo, estás invitado a escribir en nuestra página para nuestra nueva sección: HAY ESPERANZA.

Mándame un privado o un mail a info@pedagogiablanca.net y publicaremos tu colaboración. Queremos que se os oiga, se os vea y se os respete por lo mucho que dais cada día.

Mireia Long

“Educar es ayudarles a ser la mejor versión de sí mismos”, Dra. Mer Flores

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Hoy comenzamos esta serie,  titulada “Hay esperanza”, que esperamos sea larga, en la que queremos dar voz a los maestros y profesores que trabajan desde el amor a los alumnos, con respeto, con energía, y contribuyendo a transformar la educación para que atienda las necesidades de los niños y los prepare para el futuro. Comenzamos con la Doctora Mer Flores, profesora de Lengua y Literatura en un instituto de Educación Secundaria, un verdadero ejemplo de honestidad, sensibilidad, entrega y pasión por su trabajo. Personas como ella, en las aulas, son las que transforman el mundo en un lugar mejor.

 

 

Desde que empecé a ejercer como profesora de secundaria, me incomodaban ciertos hábitos y circunstancias que parecían instaurados en la práctica de otros compañeros y eran vistos como normales. Empecé siguiendo la corriente, claro, pero poco a poco empecé a hacer pequeños cambios en mi aula.

Luego fui madre, y eso le dio la vuelta a todo. Otros compañeros me cuentan que sufrieron un cambio similar. Después de ser madre, empecé a luchar de forma más activa, predicando con el ejemplo a otros compañeros, para realizar cambios en las dinámicas de aula, en la forma de tratar al alumnado, en los sistemas de evaluación, en favorecer espacios inclusivos para todos (con independencia de su sexo, raza, creencias religiosas e incluso de sus intereses y de su nivel de esfuerzo).

Creo que la escuela pública es y debe ser para todos, y que un profesor (funcionario público) debe procurar despertar el interés y la curiosidad de sus alumnos, ofrecer respeto y afecto y ser el acompañante de un proceso que en cada alumno o alumna se realiza de manera diferente. Espero de corazón que la legislación educativa de nuestro país empiece a mostrar cambios dirigidos a la mejora de las condiciones de nuestro sistema educativo, pero son muchos los cambios que ya pueden hacerse (y que de hecho muchos hacemos) desde dentro. La Pedagogía Blanca y algunas de las personas que he conocido a través de ella han sido un gran apoyo y ejemplo para mí.

En mi clase no hay exámenes obligatorios, si deciden hacerlos pueden consultar los materiales que necesiten (libro, cuaderno, internet). Evalúo por trabajos cooperativos, por ejercicios creativos, exposiciones, lapbooks, debates, videorreseñas. Estudiamos los grados del adjetivo, pero también vemos documentales sobre neurolingüística, comunicación no verbal, o analizamos desde el punto de vista semántico las manipulaciones en discursos publicitarios o propagandísticos. Entre mis alumnos, unos adoran la asignatura y a otros les interesa menos, pero me satisface ver que la mayoría descubren en algún momento del curso alguna cosa que consideran útil y atractiva. Les incito a tirar del hilo, a profundizar. Si aprenden algo nuevo, he hecho bien mi trabajo.

Me gustan los niños. Disfruto de su compañía y de sus ocurrencias, me estimula el apasionamiento con que los adolescentes defienden sus ideas, y me gusta ayudarlos cada día a crecer, a reflexionar, a madurar y a convertirse en la mejor versión de sí mismos. Ese es para mí mi trabajo. La materia que imparto (lengua y literatura) me encanta, pero es un mero vehículo para ese objetivo final: educar a los hombres y mujeres del futuro para que se conviertan en la mejor versión de sí mismos.

Dra. Mer Flores. Profesora de Lengua y Literatura