Por qué decidí educar en casa

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Como siempre, mis publicaciones tienen como puntos de partida preguntas, acusaciones o comentarios que otros me hacen o me han hecho en relación a la opción educativa que elegimos nosotros. En algunos casos el tema se repite y enlaza con otras cuestiones. Así que estos días, a raíz de un post mío en FaceBook acerca del sistema educativo convencional – ¿cómo no? – he recordado que mucha gente me recriminó el no llevar a los niños al colegio, cada persona por motivos distintos: unos aducían que no “apoyo la escuela pública y que, si quiero un cambio, es mejor llevar a mis hijos al colegio para así lograr esta evolución del sistema”; otros me dijeron que les hago daño a mis niños, que están mejor en “colectividad y socializando”, que en casa los tengo bajo una campana de cristal, que no vendrán en contacto con personas de todo tipo, ni aprenderán a defenderse por sí mismos, ni sabrán cómo aprender o la autodisciplina, que serán unos monstruos asociales o unos tontos… en fin, cada afirmación más disparatada que otra, sobre todo teniendo en cuenta que están basadas en miedos personales y propios de la persona que la suelta, no en estudios científicos, en la evidencia o en cualquier otro método objetivo de medir.

Así que, ¿por qué en casa? ¿No apoyo la escuela pública? ¿No estoy de acuerdo con la socialización? ¿No quería que mis hijos fueran listos? ¿No quería que entrasen en contacto con la diversidad social, o tuviesen habilidades sociales o sepan estudiar y ser disciplinados? Sí, sí, sí, sí y sí.
Decidí a hacerlo en realidad antes de nacer ellos, aunque era algo subconsciente. Yo no lo había pasado bien en el sistema – donde mejor me encontré, sin embargo, fue en la facultad. Todo lo que fue “educación básica obligatoria” fue una tortura para mí, aguantable, pero tortura. Ni me desarrollé intelectualmente como intentan hacer creer, ni tuve éxito especial profesional o laboral, ni académico incluso. Y mi éxito personal es mérito mío, así que lo sacamos de la ecuación.
Vista la eficacia del sistema en mi caso, confieso que no tenía ningunas ganas de tener hijos al principio; y después de quedarme embarazada, ningunas ganas de entregarlos a un sistema que no ayuda en absoluto a una evolución positiva (en muchos casos), sino más bien a bloquear talentos, creatividad, alegría, curiosidad, ganas biológicas de aprender, y maneras de asimilar.

Motivos:

  1. Aprender mi idioma materno. Imposible hacerlo si gran parte del tiempo los niños se lo pasan en un colegio, ya que sabemos que cuánto más expuesto estés a un idioma, mejor y más rápido lo aprendes.
  2. Tener tiempo para disfrutar unos con otros como familia. Los niños salen de sus casa a las 7 u 8 de la mañana y muchas veces vuelven a las 6 o 7 de la tarde. No da tiempo para que estén con sus padres más de 2 o 3 horas diarias. Sinceramente no pensaba tener hijos para luego no tener tiempo de estar con ellos. Me apetecía pasar los días junto a ellos.
  3. Que mis hijos descansen lo suficientemente. Viendo los horarios locos que tienen las familias de mi alrededor, cómo llevan a los niños corriendo de un lado por otro, empezando desde tempranas horas por la mañana (7:00-8:00), y cómo los pequeños se quedan fuera de su casa horas y horas diariamente (hasta las 18:00 o más), pensé que no es esto lo que deseo para nosotros, ni para mis hijos, ni para mí como madre. Ni lo veo normal, ni sano. A veces los niños tienen unos horarios que son más largos que las peores jornadas laborables de los adultos. Estar fuera de casa cansa a cualquier ser humano, y más si es menor de edad.
  4. Educación personalizada, basada en sus talentos, intereses y necesidades. Sufrí lo indecible en la escuela y en el instituto por no poder seguir mis propios intereses y talentos. Lo estoy haciendo ahora de mayor, pero no es lo mismo, evidentemente. Aprender y practicar lo que realmente le gusta y hacerlo en un período adecuado debería ser el objetivo principal de la educación de cualquier niño. En la escuela más de la mitad del curriculum oficial ni interesa, ni es necesario. Además la manera de presentar los conocimientos es tan aburrida y densa que incluso temas o asignaturas interesantes se transforman en torturas para los niños… en realidad representan un problema hasta para los adultos – es decir, los padres que intentan/deben ayudar a sus hijos con los deberes – ya que ni ellos entienden en la mayoría de los casos los contenidos de los libros. Me considero una adulta responsable y con comprensión lectora muy buena, sin embargo miro los temarios de los alumnos de primaria o secundaria y me quedo sin palabras cuando hojeo los libros de textos: a veces los encuentro incomprehensibles, a veces simplemente estúpidos, sin lógica.
  5. Permitir que sean cómo ellos quieren y se sienten, permitirles elegir qué desean aprender y hacer, permitir que desarrollen su personalidad, creatividad y pensamiento propio. El pensamiento propio contrariamente a lo que se cree no se forma tragando sin pensar informaciones obligatorias ofrecidas por los adultos de turno. No, el criterio propio, la lógica personal y la objetividad se obtienen a raíz de los debates entre el niño y los que le rodean; las conversaciones relajadas y expresar las opiniones propias – aunque sean muy distintas a las demás – representan el mejor entrenamiento para lograr tener pensamiento propio y para desarrollar una pauta de lógica coherente.
  6. Ofrecerles la posibilidad de llegar a la excelencia a su propio ritmo y deseo. Querer seguir indagando y explorando, o, por el contrario, necesitar descansar y meditar son procesos que deberían tener lugar a voluntad propia según las necesidades de cada uno.
  7. Ofrecerles libertad, por lo menos en cuanto a su educación, imagen propia y autoestima, y decisiones propias. Si los adultos podemos hacer esto, ¿cómo no se lo voy a ofrecer a mis hijos? Me parece sano y muchos más eficiente que los niños puedan experimentar con la libertad y el libre albedrío en este sentido.
  8. Por respetarlos como seres humanos. Ya sé que esto suena muy extremo, pero si los padres aceptan a sus hijos tal y como son, y no los persiguen o empujan a ser de otra forma, ni les obligan a estar en un sitio donde no desean o donde no se sienten bien y donde sus aspiraciones y sueños no tienen muchas oportunidades de cumplirse, esto es respeto hacia ellos. Yo sentí que mis padres y la sociedad en la que viví en mi infancia, en general, no me respetó como ser humano. Sé que mis padres no pudieron hacerlo de otra forma, y he perdonado hace tiempo el hecho de que me llevaran al colegio, porque podían ir a la cárcel si no lo hubiesen hecho… pero sentí que no me han respetado, y no quería bajo ningún concepto repetir la experiencia siendo yo madre y pudiendo hacerlo de otra forma.
  9. Porque quería que socializaran de forma sana y natural con las personas de su entorno. La idea básica es que socializar significa asimilar pautas de comportamiento – ¿qué mejor que la familia para ello? Los niños nacen de adultos, se crían con adultos y aprenden de los adultos de forma natural. Por lo tanto afirmo que es normal que socialicen sobre todo con adultos cariñosos, respetuosos y creativos. Jugar con otros niños es otro aspecto de la socialización, pero a ratos y de forma libre. Y esto es precisamente lo que nosotros, como padres, hemos propiciado para nuestros niños, creando un entorno seguro y adecuado para que socialicen con nosotros y los adultos y niños de nuestra “comunidad, es decir, de nuestro círculo personal o profesional de amigos y sus familias. O permitiendo su interacción directa con profesionales de otras disciplinas.
  10. Por sentirme más que capacitada para enseñar y educar a mis hijos. Sí, hay muchos amigos míos – algunos profesores – que me han comentado extrañados o con cierto desprecio: “¿Y cómo es que tú les has enseñado? ¿Estás preparada para ello? Tú no eres profesora, ¿cómo lo has logrado? Es que es dificilísimo”. Contesto aquí. Fue fácil, usé mi sentido común.
    Hay varios aspectos. Para el primero voy a plantear la siguiente cuestión: ¿cómo es posible que se les imponga a los niños aprender un curriculum que es dificilísimo para los adultos??? Es una contradicción terrible. Tenemos un curriculum oficial que es “dificilísimo” de enseñar por cualquier adulto que no sea profesor, pero sí que los niños lo asimilarán en seguida sin problemas. Y si es tan difícil para los adultos-padres, ¿cómo es que se les pretende colaborar en ello obligándoles a ayudar a sus hijos en los deberes resultados del mismo curriculum? Es más, si los padres han asimilado/ aprendido más o menos el mismo curriculum en su momento, ¿cómo es posible que no estén ahora, de repente, capacitados para enseñarles a sus propios hijos lo mismo?
    En cuanto al segundo aspecto otra pregunta: ¿por qué se piensa alguien que TODO lo que hay en el curriculum es necesario exactamente en la forma que se ofrece por el sistema? ¿Por qué no se acepta que hay otras maneras de presentar/enseñar los mismos conocimientos/informaciones de los libros de texto? ¿Y por qué se piensa que sólo el curriculum ofrecido es el único bueno para TODOS los niños?

Os dejo con estas preguntas. Mientras tanto mis hijos han crecido y estudian ahora en sendas facultades elegidas según sus intereses. No sólo que hacen frente a los retos de la educación superior, sino que están entre los mejores. Tengo claro que la educación en casa funciona y que no hace falta ser profesor, aunque sí es necesario tener ganas de aprender al lado de tus hijos, ser respetuoso con sus talentos y deseos, ser consciente y responsable, tener criterio propio, y ser flexible y creativo en los métodos que se usen, tener sentido común y práctico, y espíritu crítico.

Por Sorina Oprean
Con la pasión de ayudar a los padres a entender la fuerte y maravillosa conexión que se puede dar entre ellos y sus hijos cuando se implican a fondo en su educación, Sorina colabora con el equipo de Pedagogía Blanca para hacer el cambio hacia unas generaciones de niños y padres sanos y felices. Ha sido madre homeschooler desde que nacieron sus hijos, durante toda su infancia y adolescencia, y así descubrió su pasión por ayudar y aconsejar a otros padres o profesores acerca de una educación más respetuosa e implicada. 

Las 3 preguntas más curiosas que me han hecho sobre homeschooling

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Cuando educas en casa y más cuando llevas ya 14 años en ello con un niño a punto de convertirse en adulto, te han hecho muchas preguntas sobre el tema, pero muchas, muchas, muchas. Algunas te las hacen personas con interés, que incluso se están planteando ellas buscar una solución diferente a la escuela convencional para sus hijos, o que están interesados en conocer diferentes alternativas, etc, pero a veces la gente solo tiene curiosidad, vamos, como cualquiera que mira esos programas de tertulias de la tele, que un día te hablan de homeschooling, otro del lince ibérico y otro de la diabetes, todo puede ser interesante, te distraes y pasas un rato agradable… Pues eso, que en estos años me he encontrado de todo, personas muy diversas, y preguntas muy curiosas. Hoy os voy a compartir las tres preguntas que más poco meditadas me han parecido hasta ahora:

  • ¿Y cómo lo haces para hacer clase de gimnasia? Esta me dio risa, es de esas preguntas que ves que le sale a alguien sin pensar, como si para hacer ejercicio, estar sano, etc, tuvieras que hacer tablas de gimnasia sueca, sí o sí. La señora en cuanto empecé a hablarle de extraescolares, fútbol, tenis, pádel, y de montar en bicicleta, etc, enseguida vio que precisamente eso era lo que menos nos preocupaba y que más fácilmente se podía cubrir, hasta ella se rió de cómo ella sola se había limitado en algo tan evidentemente sencillo.
  • Pero… ¿No se va a volver el niño marciano? Claro, esa pregunta es ideal para cualquier madre…, muy sutil… Vamos que es la pregunta que yo le hago a cualquiera por la calle que no haga lo mismo que yo… ¿De verdad a alguien le puede parecer normal preguntarle eso a una madre? ¿Es que cree que la madre no ha meditado pros y contras de lo que está decidiendo? ¿Es que no ha conocido a ningún “marciano” por ahí que fuera al colegio en su infancia? Te dan ganas de contestar “marciano no sé, pero desde luego en la luna, como para hacer preguntas inoportunas a madres sobre sus hijos, no se va a quedar, no. ¿Tú fuiste al colegio desde muy pequeño?” Me sale la vena  borde, requeteborde…. En fin…
  • ¿Y no te importa que no vaya a tener amigos? Esta cómo veis es la guinda. “No, no solo no me importa, si no que estoy preparándole ya la mazmorra…” ¡¡¡Necesito emoticono!!! Cuando me sale la vena borde me dan ganas de soltar alguna frase de esas que te dejan cortadísimo, pero entiendo que solo son miradas autolimitantes, que esa persona no imagina ningún espacio de relación infantil o adolescente que no pase por un recinto escolar, y que solo tiene curiosidad porque no es capaz en ese momento de ver que para hacer amigos no has de ir a un sitio concreto y además de forma exclusiva y excluyente, si no que has de tener un talante abierto, con ganas de conectar con otros, y que hay multitud de espacios y momentos para la interacción social. Que se pueden hacer amigos en el parque, en la biblioteca, en la clase de cerámica o el taller de teatro, que tus primos también cuentan, que en muchos pueblos aún se sale a jugar a la calle, que hay entidades culturales y vecinales, que al final las amistades se crean por vínculos de afinidad y que esta se puede encontrar entre seres humanos en muy diversos ámbitos. Me hizo gracia que no preguntó cómo iba a conocer a otros niños, si no que daba por hecho que no iba  a tener amigos, pero solo son visiones y limitaciones de esa persona, que en nada tienen que ver conmigo o mi familia. La verdad es que te encuentras con gente divertida.

Hay muchas otras preguntas que me han hecho, algunas muy razonables, otras divertidas, otras interesantísimas, pero estas tres creo que se llevan el premio a “no pensé ni un segundo antes de lanzar mi pregunta”-

Espero que te hayan hecho sonreír.

¿Te han hecho a ti alguna vez preguntas poco afortunadas y poco meditadas sobre la crianza o la educación de tus hijos?

Azucena Caballero

Homeschooling: ¿cómo son las familias?

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Existen muchos mitos y falsas ideas sobre el perfil de las familias que educan en casa. A este respecto queremos señalar la investigación del profesor Carlos Cabo, que realizó un estudio sobre el perfil estas familias, analizando su ideología política, sus razones para educar en casa, sus creencias religiosas y consigió dar una imagen bastante acertada y completa.

Las familias españolas que educan en casa no son fanáticos religiosos ni extremistas de ultraderecha, responden perfectamente a las diferentes ideologías democráticas normales en la población española y la mayoría se encuadran en el centro político. La religión no es una razón importante que citen para la educación en casa, y, aunque si tienen sentimientos de trascendencia, no son mayoritariamente miembros activos de ninguna religión ni mucho menos de sectas. Quizá lo más destacable es que tienen, en un alto porcentaje, alguno de los padres con estudios superiores y razonan la educación en casa por motivos pedagógicos y personales, buscando ofrecer a sus hijos un ambiente educativo y familiar sano, libre y socialmente activo.

Resumiendo, las familias que educan en casa no responden a un perfil único y tan normales como las demás. Simplemente han optado por un modelo educativo que responde a los derechos del niño a ser educado y al derecho de los padres a elegir el método de la educación, conforme a los tratados internacionales y completamente normalizado en la gran mayoría de los países occidentales.

Mireia Long

Te podemos ayudar: testimonios de nuestro asesoramiento en homeschooling

 

Azucena Caballero es la mejor. Tiene conocimiento, experiencia y empatía como para aportarte todo lo que necesitas para tus hijos. A mí me ha dado herramientas para organizarme con mi hijo Pol y facilitarme mi día a día. Totalmente recomendada.

Julia Herrera Velado

 

Fui profesora universitaria y hace cinco años que pasé a dar clase en secundaria y bachillerato. Este curso, Mireia Long me pidió que le echase una mano para perfeccionar las habilidades escritas de su hijo Héctor. Acepté el reto llevada por la amistad y la admiración que siento por ella, pero con los temores propios de una persona que nunca ha experimentado más allá de la escuela reglada.

A la edad de Héctor la mayoría de adolescentes llevan muchos años estudiando lengua. Él no. Y sin embargo, me encontré con el adolescente más maduro que he conocido, con una capacidad de abstracción fuera de lo común y que disfrutaba argumentando y descubriendo los giros de la lengua escrita. Su nivel era el equivalente al de chicos dos o tres años mayores que él.

Ese es el resultado del trabajo y la dedicación de las mujeres de la Pedagogía Blanca, y las admiro y respeto por ello. Yo creo en la libertad educativa, y trabajo en un instituto de secundaria inspirada, entre otros, en Azucena y Mireia, pero si alguien me preguntase cómo conseguir información sobre educación en casa, le enviaría sin pestañear a la Pedagogía Blanca.

Mer Flores

 

Pero claro que si, me reafirmaste mi decisión de educar en casa a mis hijos. Y lo mejor de todo los cursos que he tomado contigo y todas las integrantes de la pedagogía blanca me han encantado porque son humanos, metas de mamás, no de personas que te quieren vender algo de una forma deshonesta. Al contrario, me hacen sentir que lo que vivo día a día es algo que todas las que estamos en este camino vivimos. Gracias por Compartir tu conocimiento conmigo.

Sarai Rangel

 

 

Perder el miedo y acabar con el desconocimiento sobre homeschooling… y aunque están escolarizados saber distinguir entre profesionales vocacionales y no, sobe respeto al niño y saber que se puede hacer. (homeschooling) con muy buenos resultados

Esther Izquierdo Martínez

 

A mí me abriste la mente a eso que llaman socialización. Me ayudaste a ver que las habilidades sociales se practican en las situaciones cotidianas que acontecen en nuestra vida y a crear experiencias de aprendizaje creativas

Almudena Perez Oliva

 

Desde que tengo uso de razón supe que si tenía hijos los educaría en casa. Tras la experiencia de escolarización de mis hijas y el paso a primaria de mi hija mayor, viendo cómo estaba el sistema educativo, decidí informarme acerca del homeschooling y di con la Pedagogía Blanca. Al conocer las experiencias de Azucena y Mireia, y de otras familias a las que ellas habían ayudado, me formé como formadora y Máster de la Pedagogía Blanca y si el paso definitivo hacia el homeschooling.

Gracias a Azucena y Mireia la vida de mi familia ha cambiado a mejor.

Mayte F. Lurbe

 

Cuando decidí hacer homeschooling allá por el año 2007, apenas había información en español. Investigando, llegué hasta Azu y Mireia, ellas fueron mi referente y mi brújula, compartiendo con paciencia y generosidad toda su experiencia conmigo, disipando dudas, empoderándome y ayudándome a entender el verdadero significado de hacerte responsable de la educación de tus hijos. Aunque ya pasaron 10 años de aquellas épocas, no tengo más que palabras de agradecimiento para ellas. Dos grosas de verdad.

Laura Castellaro

 

Durante el tiempo que tuve a mi hijo en casa no sé que habría hecho sin los consejos de Azucena Caballero y Mireia Long, a veces todo me sobrepasaba, tenerlas cerca y recibir consejos prácticos, nada de cosas en las nubes, sino cosas prácticas y usables en el día a día, fue una ayuda imprescindible.

Me daba mucha tranquilidad que todo aquello viniera de la experiencia previa, de mujeres que lo habían vivido de verdad, que habían pasado por eso y a través de su propia experiencia y con muy buena formación hubieran desarrollado recursos propios, contrastados y efectivos.

Raquel Tasa

 

 

 

 

 

 

Cuando tuve a mi hija la mayor, empecé a investigar sobre homeschooling y di con Azucena Caballero y Mireia Long; y aunque ahora tengo escolarizadas a mis hijas, no descarto educar en casa, sólo quiero estar lo suficientemente preparada para atender las necesidades de las dos. Hacer el curso de Pedagogía Blanca me está ayudando muchísimo. Y estoy segura de que cualquier información que den ellas sobre homeschooling tendrá un valor incalculable. Gracias siempre por estar ahí!.

Marta Díez

 

Aprender con Azucena y Mireia sobre educación es mirar más allá de lo establecido. Ellas tienen mucha experiencia educando en casa con sus hijos, tienen herramientas y recursos para todos los gustos tanto para criar como para educar, dos tareas nada sencillas! Y las comparten con mucha generosidad para ayudarnos a cambiar nuestra mirada a la infancia. Es una experiencia que marca un antes y un después en tu vida

Gala Rodríguez

 

Me ayudaron a descubrir que se podía educar en casa, y gracias a ellas tuve la suficiente seguridad para tomar el paso de desescolarizar a mi hijo. Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, de esto hace ya más de dos años y medio y sé que ha sido lo mejor para mis hijos y para mi familia. Eternamente agradecida.

Sonia González Cortés

Homeschooling: la socialización

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Una de las más habituales preguntas y preocupaciones de quienes se interesan por el homeschooling o educación en casa es la socialización de los niños y hoy quiero explicaros algunas cosas a este respecto.

Lo primero es aclarar una cosa, la socialización de sus hijos es uno de los temas que más preocupan también a los padres homescholers, y por tanto, se ocupan de ella activamente. Sorprendentemente es quizá, también, una de las cuestiones que más facilmente se solucionan con un poco de interés por ello.

Los niños homeschoolers tienen una socialización rica, variada y natural. ¿Qué quiero decir con natural? Pues que no viene impuesta por normas o grupos externamente decididos, sino que se produce como socializan normalmente las personas: eligiendo a quienes quieres tener en tu vida más presentes. Hay quien puede ver que esto es una desventaja, y afirmen que es mejor para los niños enfrentarse desde pequeños a grupos que no elijen, todos de la misma edad, en tiempos y espacios acotados y que puedan manejarse con situaciones negativas.

Los niños homeschoolers no están en una burbuja, también tienen oportunidades de llegar a acuerdos y solucionar problemas con sus amigos, pero tienen, eso si, mayor margen de maniobra y pueden cortar la relación más facilmente con quienes no son de su agrado o los tratan mal. Yo creo que eso es una gran ventaja y que les prepara para que, en la vida, sepan poner límites a quienes no los traten bien y sepan elegir con quien mantener relaciones más cercanas con libertad.  Quiza aprenden que no hay que tragar, que tienen derecho a buscar alternativas de relaciones sociales que les hagan felices, y eso, sinceramente, creo que es bueno, favorece su autoestima, su resiliencia y su confianza en sus recursos.

Volvamos a la socialización natural. Esta sería variada, con personas de todas las edades y grupos posibles, con profesiones e intereses dispares. La que hace que establezcas, al final, un contacto más estrecho con quienes te aprecien o compartan contigo intereses comunes. Vamos, la socialización normal que cualquier niño tiene cuando sale de la escuela.

Tener amigos, tener proyectos comunes, compartir juegos e investigar juntos en temas de interés común es lo que realmente necesitan los niños. Eso sucede en la vida, en el mundo, no obligatoriamente dentro de las paredes de un centro escolar, en un aula o en las excasas horas de patio. De hecho, cuando se han hecho estudios sobre un colectivo homeschooler suficientementre amplio los resultados indican que los niños educados en casa tienen una socialización incluso mejor que sus pares. Podéis encontrar excelente información al respecto en Homeschoolin Spain, en este enlace. El porcentaje de adultos que habían sido educados en casa que estaban bien integrados socialmente, se sentían felices de su educación, leían , habían podido seguir estudios que deseaban y participaban en actividades de su comunidad era más alto que la media. Es decir, su socialización había sido un proceso exitoso.

Pero, ¿como socializan los niños educados en casa? No hay duda que la mayoría de los niños están escolarizados y pasan gran parte de su jornada en el colegio o haciendo deberes, asi que hay que apañárselas para buscar espacios de socialización aparte del colegio. Y las posibilidades son muy ricas y además, al disponer de más tiempo y mayor flexibilidad horaria, los niños educados en casa pueden participar en ellas.

Muchos niños homescholers acuden a actividades extraescolares con otros niños que van al colegio y asi conocen amigos con intereses comunes: pintura, deportes, clases de idiomas y sobre todo, algo bastante común, música, son las eleciones más habituales en este sentido. Allí además se encuentran con niños que aman las mismas cosas que ellos y están enfocados en su aprendizaje (al menos en teoria) y aportan tanto en el espacio en sí como fuera, ese elemento de relación. Además está el parque, las organziaciones de ocio infantil, los grupos de excursion y actividades en la Naturaleza, los amigos de sus padres, los vecinos y los familiares.

Muchos homeschoolers, aunque no todos, acuden a grupos con otros niños que también estudian en casa y pueden compartir con ellos más libertad horaria. Organizan encuentros, visitan museos y hacen proyectos comunes. Esta es solamente una de las formas en las que socializan, pues, como digo, la mayoría participan en otro tipo de actividades en sus comunidades con niños que si van a la escuela y viven cerca de ellos.

Las actividades que las familias homeschoolers planifican para sus hijos son muy variadas, depende mucho del lugar donde vivan, de como es su entorno, de las edades o preferencias de los niños. No es lo mismo vivir en un pueblo donde los niños juegan en la calle que en una gran ciudad. No es lo mismo un niño pequeño con el que acudimos a un grupo de juego que un adolescente que tiene muy claras sus prioridades e intereses.

 

Los niños educados en casa gozan de una socialización natural, tienen grandes oportunidades de establecer una relación de confianza y comunicación con sus padres y, desde ahi, abrirse al mundo con sus familias, amigos, vecinos, y personas de todas las edades y condiciones, no prioritariamente con niños de sus mismas edades sentados muchas horas en un pupitre en silencio. Llama en ellos la atención que no tienen que pedir permiso para hablar, tratan con seguridad en si mismos a los adultos, te miran a la cara porque no temen ser reprendidos. y saben poner límites a quien no los trata con respeto.

Cada niño es diferente, como todos. Unos necesitan grandes grupos variados. Otros prefieren estar con menos personas. A algunos les gusta pasar ratos a solas y otros prefieren el bullicio. Unos son más lanzados y otros más retraídos. Unos son de esos niños que no paran y otros más serenos. Son niños, seres humanos con variedad y individualidad.

Mireia Long