A los profesores que están tan agobiados por los spinners…

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A los profesores que están tan agobiados por que en sus clases los chicos usan spinners, un consejo:
Enfócate en lo que quieres transmitir, en conectar con la emoción de tus alumnos, en mostrar tu pasión por lo que enseñas (si la tienes, claro, que lo mismo estás frustrado por que tú soñabas con ser químico de verdad y no profe de química, que pasa…) y en hacer que sea un rato agradable para todos. Te olvidarás de los spinners, y con suerte algunos chavales también se olvidarán de ellos por un rato. ¿Te imaginas lo bien que te vas a sentir por lograr esa conexión con ellos?
Deja de quejarte, de verdad. Algunos profesores no sabéis lo cansinos que sois.
Recuerda que tus alumnos no te han elegido a ti especialmente como profesor, les has tocado en suerte, y el sistema les obliga a tener que estar ahí, incluso si lo que tú enseñas con tanto ahínco (o no) les interesa muy poco o nada. Demuéstrales por qué merecen dar una oportunidad a lo que les estás contando y a ellos mismos-
Tú sí tienes elección, ellos no.
Así que elige la empatía, que con muy poco esfuerzo, solo siendo un ser humano decente y amable, seguro que lo logras 😉
Azucena Caballero

Formas alternativas de usar un libro de texto

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Recientemente pregunté en nuestra fanpage de Facebook por algunas de las cosas que si pudieran eliminarían nuestros seguidores del colegio. Muchos querían eliminar los deberes, otros las altas ratios de alumnado por aula, otros los uniformes, y muchos querían eliminar los libros de texto. Creo que esas ganas de eliminar los libros de texto se debe por un lado a cómo limita la libertad del estudiante de estudiar aquello que realmente le interesa en el momento, y al uso que algunos maestros (algunos, recalco) le dan, usándolo como si fuera un libro sagrado y limitándose a seguir lo que pone, lo que propone y poco más.

Un libro de texto es solo eso, una guía, un manual, una herramienta a disposición del profesorado, pero no es “la Biblia” y no es necesario seguirlo a rajatabla ni hacer todos los ejercicios y propuestas que incluye. Se puede prescindir totalmente de él si se desea, pero tampoco es el demonio como algunos pretenden, todo depende de como cada uno lo use. En realidad el libro de texto es un apoyo más, una forma de que los estudiantes puedan repasar esos contenidos si lo necesitan, y un lugar en donde encontrar propuestas sobre las que trabajar si no tenemos otras ideas en ese momento. El uso que se le dé depende del profesor. Es innecesario, trabajar por proyectos puede resultar más estimulante y en muchos colegios los han eliminado, pero a muchos maestros les resulta útil y les gusta, y no pasa nada por utilizarlos, es una opción más.

Hay muchas formas de usar un libro de texto. Se puede usar como simple guía que indica qué temas y contenidos son los que corresponden ahora según el programa oficial si trabajas para un centro homologado pero esos contenidos se pueden trabajar de muchas maneras. Por ejemplo (son solo algunas ideas), si cogemos el libro de Conocimiento del Medio de 4º de primaria de la colección “Píxel” de la editorial Edebé para el primer trimestre podríamos:

  • Tema 1: “Somos seres vivos”. Explicamos brevemente en qué consiste la función de relación, la de nutrición y de reproducción y luego buscamos unos pequeños vídeos en youtube, y hablamos en “mesa redonda” sobre cada uno de ellos y lo que nos ha parecido. Hacemos un listado de juegos que realizamos durante el verano y comentamos como usamos la función de relación en cada uno de ellos. Organizamos una visita al museo de la ciencia. Vemos un vídeo del parto de un mamífero (delfín, vaca, etc), hablamos sobre la concepción, el embarazo y el parto y compartimos las historias de los embarazos y nacimientos de los niños de la clase, ellos nos cuentan lo que sus padres les explicaron, pueden traer una foto a clase de su mamá embarazada, o de ellos de recién nacidos y hacer un mural con ellas.
  • Tema 2: “Digestión y respiración”, fusionándolo con el Tema 4 “Alimentación y salud”. Hacemos una maqueta del sistema respiratorio y del digestivo con plastilina, papel maché, tubos de manguera, etc, trabajando por grupos. Preparamos un proyecto amplio sobre la alimentación, la gastronomía y la nutrición, ya sea haciendo lapbooks o murales, que incluya los contenidos del tema 2 y del 4. Visitamos una granja o una fábrica de algún producto alimenticio (fábrica de yogur, de bollos, molino de harina, etc) Hacemos un mini taller de cocina con una receta fría y sencilla en clase. Hablamos sobre salud, prevención, etc, en todas las sesiones de clase dedicadas a estas unidades.
  • Tema 3: “Circulación y excreción”. Buscamos un vídeo o documental sobre el sistema circulatorio. Aprovechamos algunos ejercicios del libro para hacerlos por escrito u oralmente. Buscamos información sobre el sistema excretor, les explicamos a los niños como funciona, les preguntamos si alguno en su casa ha comido alguna vez riñones y si sabe como son y para qué sirven, vemos algún vídeo educativo sobre el tema, miramos caca de una paloma en un microscopio, hablamos con los niños sobre hábitos y como se sienten ellos cuando hacen una cosa u otra… etc.
  • Tema 4: “Alimentación y salud”. Lo hemos trabajado con el tema 2.
  • Tema 5: “Animales y plantas”. Explicamos el contenido en clase. Revisamos libros de la biblioteca. Invitamos a los niños a traer libros, cuentos y revistas de sus casas. Vemos un vídeo juntos. Plantamos un minihuerto en macetas en el aula. Cada niño prepara una exposición de 5 minutos sobre un animal de su elección. Preparamos juegos tipo “memory” con animales, plantas y sus características. Jugamos al juego de mesa “Bioviva” por equipos. Salimos a un jardín botánico, una granja o un parque zoológico. Hacemos dioramas. Etc.

Son solo algunas ideas, no todas practicables en cualquier aúpa ni  en cualquier centro. Cada maestro tiene las suyas, y muchas veces te van saliendo sobre la marcha en el aula. Por favor, compártenos tus ideas para que todos puedan aprovecharlas. Da igual si consiste en trabajar el relieve haciendo un continente con plastelina y papel maché para conocer lo que es un golfo, un cabo, una bahía, etc, o si consiste en usar unas tarjetas para aprender operaciones matemáticas. Todo es bienvenido, se trata de poder tener muchas opciones en el aula, y que el libro de texto sea solo una opción más, un recurso extra que a veces se pueda usar de una manera y otras de otra, y que nos ayude, pero no nos limite, que cumpla una función de guía y apoyo como tantos otros materiales de los que hoy podemos disfrutar. El poder está en nuestras manos, cada maestro decide como va a ayudar a sus alumnos a avanzar.

Azucena Caballero

Aulas de aprendizaje creativo

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Hoy sabemos que un aula tradicional no es el mejor espacio para fomentar el aprendizaje y mucho menos si hablamos específicamente de un aprendizaje creativo. Sin embargo, diseñar escuelas, aulas y hogares que fomenten estas posibilidades no es algo imposible, ni muy caro, ni complicado. Queremos contaros brevemente que es un Espacio de Aprendizaje Creativo aplicado a la escuela.

Un Espacio de Aprendizaje Creativo, como los que os proponemos en la Pedagogía Blanca debe estar diseñado de manera que promueva y facilite el aprendizaje para eso es indispensable observar y escuchar a los que van a utilizarlo, poniendo en primer lugar sus necesidades e intereses.  Deberá ser flexible y multifuncional, estar bien planificado e incluir nuevas tecnologías.  Además, en su diseño hay que primar el que posibilite el aprendiza cooperativo y sea facilmente utilizable por los niños.

Un aula que formenta el aprendizaje creativo

El diseño del espacio es conveniente realizarlo desde el comienzo, aunque luego incorporemos cambios en la medida que los niños los necesiten. Es indispensable que resulte cómodo, flexible, que disponga de sufiente espacio libre de mobiliario para facilitar el desplazamiento y las tareas que impliquen movimiento. Hay que hacer un estudio adecuado de la luz tanto natural como artificial, para que no moleste sino que ayude.  Además tendrá que dispone de tomas de electricidad, siempre que sea posible, en las zonas donde vayan a necesitarse para evitar el uso de cableado externo. Y ante todo, los materiales deben ser accesibles a los alumnos en todo momento y estar disponible una biblioteca con libros de consulta, novelas, cómics, revistas asi como toda clase de materiales de trabajo manual.

El rinco de soñar sería un espacio indspensable en las aulas creativas de la Pedagogía Blanca, donde, rodeados de pizarras borrables y en un ambiente agradable, con mecedora, tumbona o cojines pudiera el niño recuperar su sentido de la creatividad y reflexionar libremente. Las pautas de uso de ese espacio serían evidentes para todos, debiéndose respetar la necesidad de tranquilidad en ese área, estando especialmente claro que, siendo un laboratorio de la imaginación, la crítica debe esperar a que el proyecto esté listo para ser presentado.

El aula, si es indispensable por la organización del centro delimitarla, debería ser amplia, luminosa, abierta al exterior, con muebles cómodos y posibilidad de transformar la disposición del mobiliario cuando los requerimientos de la clase lo pidan pero siempre permitiendoles acceder a espacios cómodos con sillones, butacas y pantallas. Lo más parecido posible a una casa con cocina, laboratorio, biblioteca, sala de estar y salita de descanso y no a una fábrica.

En el diseño de espacios escolares que fomenten el aprendizaje creativo hay que tener en cuenta tres puntos clave:

– Flexibilidad del espacio.  No pueden ser aulas pensadas paa 30 estudiantes de la misma edad y un solo profesor pensadas para el propósito de verticalizar la información sino que deberían estar diseñados para convertirse o disponer de grandes espacios de usos múltiples y otros más pequeños e íntimos donde trabajar en pequeños grupos o solos.  Deben incluir pantallas y sillones, estanterías, grandes mesas de trabajo común, alfombras y cojines, no solo pupitres y sillas.
– Favorecer el aprendizaje colaborativo y abierto. Por tanto debe ser posible organizar el trabajo en grupos de distinto tamaño con mobiliario flexible y pantallas de separacion móviles. 
Aulas abiertas al mundo. Las aulas deben tener acceso al exterior, grandes ventanales y mantener redes de acceso a internet disponibles.
– Uso de nuevas tecnologías que incluyan pantallas para ver dvd, posibilidad de escuchar CD, acceso a catálogo de biblioteca del centro, ordenadores de uso libre para la realización de búsqueda y presentación de proyectos.

Mireia Long

Ser maestro es ser líder

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Muchos educadores estamos comprometidos con la innovación y el cambio educativo pero hay que saber siempre que para ser verdaderamente innovador y creativo debemos disfrutar de lo que estamos haciendo y atrevernos a buscar nuevas maneras de hacerlo.

Introducir en el aula nuevas herramientas, utilizar TIC, trabajar con proyectos, permitir el desarrollo del aprendizaje cooperativo y la expresión real de las inteligencias múltiples exige de nosotros un esfuerzo, el de ser conscientes del placer que encontramos en lo que hacemos. De otro modo, aunque usemos métodos y fomentemos destrezas diferentes nos convertimos en meras máquinas que repiten una teoría o una estrategia pedagógica.

Disfrutar de ese reto, vincularnos emocionalmente a él, es fundamental. Nuestra sociedad no fomenta realmente la innovación ni el pensar y hacer diferente. Pero al darnos cuenta de lo importante que es eso para el futuro de nuestros alumnos y traer a las aulas esos cambios, la transformación ha debido ser y es, profunda y personal. Nos hemos convertido en agentes reales del cambio y nos sentimos felices al hacerlo. Nuestra vida se enriquece en todos los aspectos y descubrimos que, nosotros también, estamos adentrándonos en un nuevo mundo donde nos permitimos cuestionar las ideas que nos transmitieron.

Nos enfrentamos a nuevos problemas, damos nuevas soluciones. Creamos e innovamos y eso lo transmitimos con nuestro ejemplo más que con lo que proponemos hacer. Somos líderes verdaderos.

Somos maestros.

Mireia Long

¿Qué es un maestro Pedagogía Blanca?

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Ser maestro no es simplemente enseñar. Quizá sea la confusión más frecuente con la que nos topamos, pensar que un maestro es exclusivamente la persona que enseña conocimientos y los explica y evalúa. Y es que el aprendizaje no es una acumulación de conocimientos curriculares de manera acumulativa que sea evaluáda de manera cuatitativa. El maestro, para la Pedagogía Blanca, es algo que trasciende esta definición tan parcial: el maestro es la persona que mantiene y aumenta el deseo de aprender del niño.

Si nos dejamos llevar por la idea de que vamos a conseguir que asimilen unos datos nos encontramos con que, el alumno que no lo logra, pierde la motivación y pierde la confianza en sus capacidades, creando indefensión aprendida, sensación de insuficiencia, y, a la larga, mayor desmotivación y fracaso.

Los espacios creativos educativos de la Pedagogía Blanca tienen ese objetivo, ayudar al maestro a realizar con éxito esa función y por tanto deben provocar la acción, ser estimulantes, variados y emocionantes. Debe escucharse al niño, permitirle plantearse sus preguntas y buscar las respuestas, provocando su pasión. No basta con transmitir información para actuar como un maestro completo, hay que dejar al niño y estimularlo para que investigue, construya y actúe.

Al plantear al alumno una pregunta o un proyecto el maestro no debe proporcionar, de primeras, todas las respuesta y esperar que el niño las asimile y reproduzca, sino que es necesario que impulse el deseo de investigación, de búsqueda de respuestas y aliente que se realicen nuevas preguntas. De ese modo no solo se garantiza que se aprendan aquellos conocimientos curriculares, sino que se construya el propio proceso de aprendizaje y el deseo de saber.  Nada mata más el deseo de saber que entregar un tema con contenido cerrado y considerar que el objetivo de aprendizaje es poder hacer un examen que controle lo que no se sabe y menos si el tema está planteado según marca y se escribe en el libro.

El verdadero trabajo de un maestro sería, sobre todo, el de hacer que el deseo de aprnder brote en el niño y aumente. Para lograrlo no basta con explicar contenidos de forma que el niño pueda entenderlos y recordarlos, mucho menos si solo contamos con que la manera de considerar que el aprendizaje de ha producido es que sea capaz de plasmarlos en ejercicios, deberes o exámenes fundamentalmente escritos. Para que el deseo de aprender exista y se mantenga creciente hay que ser capaz de crear espacios y situaciones en las que se favorezca y se desarrolle ese deseo. Lo primero es creer que el niño tiene deseos naturales de aprender y no cortarlos ni controlarlos, sino dejarlos brotar y brillar.

Para conseguir eso los proyectos abiertos son mucho muy útiles y deben abrirse a un aula creativa donde la búsqueda de respuestas y la generación de conocimiento sea lo más plural e intelecturalmente posible, recordando que el hacer, el compartir, el debatir y el enseñar a otros favorece un aprendizaje realmente significativo y duradero. Y ante todo, debe poner su centro en que es más importante el deseo de aprender que el deseo de acumular conocimiento de datos.

Además, el maestro debe conocer bien a sus alumnos para que los proyectos y propuestas que haga sepa que les interesan de verdad y los conozca, también, a nivel comunicativo y emocional, para poder darse cuenta si sus preguntas y planteamientos los han enganchado. De otro modo caeremos en el gran problema que se tiene cuando se plantea trabajar en proyectos, que realmente los niños los realizan mecánicamente, por lo que el deseo sigue muerto, cosa que, si nos enfrentamos a una clase marcada por la metodología tradicional, puede encontrar resistencias al principio.

Otra cuestión importante es que hay que enlentecer el proceso educativo. Ya bastante sobresaturados están los niños con información de fácil acceso como para poner plazos muy exigentes. El deseo de saber necesita maduración y reflexión, no prisas. La idea de la producción rápida debe abandonarse para que el niño pueda conocerse, investigar y analizar antes de cerrar una cuestión.

El maestro debe renunciar a su papel de controlador y transmisor de datos medibles y acompañar al niño, a cada niño, conociéndolo, poniéndose a su lado. No basta con enseñar para que los niños aprendan, sino olvidar la inmediatez de los resultados para tener claro que el objetivo es a largo plazo, que ellos sepan aprender y deseen aprender lo que les apasiona, guiándolos, ayudándoles a acceder al conocimiento.

El niño realmente motivado se siente feliz de haber descubierto cosas por él mismo o con ayuda de su maestro, se vincula con él y se siente orgulloso de sus logros, lo que, a la larga, aumenta su motivación, compromiso, esfuerzo y confianza, que especialmente crecerá si detectamos y alentamos aquellos temas que le apasionan o conseguimos despertar su pasión por aquellos temas que, en principio, no le resultan especialmente atractivos. Si penalizamos sus errores y les damos malas puntuaciones, especialmente si se hacen públicas, lo que sucede ya desde Infantil, convertiremos a un niño lleno de pasión por aprender en un robot de superar exámenes si hay suerte, o en un adolescente que ha perdido la confianza en él mismo.

 Mireia Long

 

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Notas y evaluaciones

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Más que nunca estoy convencida de que las notas y evaluaciones que se hacen en nuestro sistema educativo actual no sirven para nada constructivo. Algunos amigos profesores me comentaban cómo sabía yo que mis hijos sabían tal y cual cosa, cómo sabía yo qué sabían ellos y que, al ser su madre, yo no los podía “evaluar correcta y objetivamente”.

Solía poner cara de póquer. Si no sabe la madre qué saben sus hijos, ¿quién lo puede saber?
¿Cuántos padres me cuentan que sus hijos saben un montón de cosas, pero que en el colegio o bien se ponen nerviosos y no dan todo su potencial cuando se requiere, o bien conocen cosas extraordinarias, pero que según el currículo oficial estos conocimientos/habilidades “no valen”?
En este caso, ¿quién sabe mejor qué saben los niños? La mayoría de los profesores desconocen la vida real de los niños; ni les interesa cómo viven, qué saben realmente, cuáles son sus habilidades, intereses y talentos. Tampoco recuerdan los nervios que le pueden entrar a un niño cuando de repente tiene que “actuar” delante de toda la clase reproduciendo de forma memorística informaciones obligatorias irrelevantes.

Pero fuera de todo esto, admitiendo absurdamente que unas pruebas memorísticas puedan reflejar el grado real de conocimiento que puede ostentar un ser humano en ciertos momentos de su evolución, ¿de qué manera se ponen las notas en el sistema actual?
¿Alguien ha pensado que las notas que se ponen no sirven para aprender/educar, sino para destrozar el proceso de aprendizaje?
Algunos profesores defienden este modelo, dicen que así “incentivan”, “incitan”, “fomentan”   el espíritu de asimilar conocimientos, olvidándose de que los niños y, en general, los seres humanos no necesitan incentivos para aprender, nos viene grabado en el ADN de “fábrica”. La mayoría se olvida que lo que no hay que hacer es bloquear estas ganas de aprender.

Poner una nota sin luego dar la oportunidad de mejorar la asimilación de conocimientos es inútil y cruel.
Poner una nota por algo que el niño/alumno NO SABE, cuando el papel del maestro/profesor es ENSEÑAR, se me antoja hasta absurdo y perverso.
Ignorar los conocimientos ya asimilados y poner notas sólo por lo que el alumno no sabe, en vez de darle la oportunidad de aprender, de corregir esta falta o simplemente dejarle elegir qué conocimientos quiere adquirir, me parece maldad gratuita.
Y es contraproducente porque confunde al niño, pervierte y tergiversa completamente el acto de aprender/educar, y no ayuda en nada.

Los niños van a la escuela a aprender lo que no saben y tienen derecho a ser evaluados por LO QUE SABEN, no por lo que no han aprendido todavía. Y si unos saben y otros no hay que hacer lo imposible para que LO SEPAN TODOS. O ver qué es lo que quieren saber algunos y enseñárselo… y sólo entonces se puede uno considerar un gran maestro, un verdadero profesor, sólo entonces puede uno darse por satisfecho y puede evaluar correctamente a los niños. Mientras no haya hecho este esfuerzo de entender las limitaciones de los niños, y a la vez sus enormes y frágiles ganas de aprender, ningún adulto merece llamarse maestro, ningún adulto se puede permitir la falta de respeto de “evaluar” la ignorancia de los niños ya que ellos acuden al colegio para adquirir conocimientos, no para ser etiquetados en base a lo que no han adquirido. 

¿Para cuándo los exámenes y las notas dejarán de ser instrumentos de crueldad e ignorancia? ¿Cuándo tomaremos cartas en este asunto y pediremos una dinámica de aprendizaje real en las escuelas, no una farsa, un simulacro?

Si quieres aprender a evaluar de otra manera. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA
 

Sorina Oprean, tutora de la Pedagogía Blanca

Aulas respetuosas

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En el momento que la educación y el aprendizaje se plantean de forma en la que se considera mal comportamiento lo que los niños hacen y necesitan hacer naturalemente para estar sanos y ser felices y aprender creamos dinámicas muy peligrosas cuyas consecuencias no podemos prever.
Vengo de leer dos noticias escalofriantes de maltrato al niños en los colegios que han sido denunciadas, y que, por extremas, considero que son, desde luego, delitos y situaciones excepcionales, nada habituales. Niños de infantil metidos en un cubo del que no podian salir y un niño medicado encima, atado con cinta aislante. Esto me horroriza. Y es que temo que, posiblemente, solo salen a la luz una minoría de los casos de maltrato y solo los más extremos, como sucede con el maltrato machista. ¿Es posible que en las aulas existan esas cosas y en el momento nadie actúe?
Pero otras cosas, como la sorna, el castigo e incluso el castigo por ser niño, la burla, los insultos velados, la doma, las regañinas continuas, las etiquetas, el forzar a estar quieto y en silencio y a aburrirse, la indefensión aprendida, la sensación de inadecuación, la soledad emocional, ¿no son formas de maltrato también y dejan huella?, ¿de verdad sabemos cuantos niños, en algún momento de su infancia o adolescencia, las han sufrido aunque sea de uno solo de sus maestros y todos los demás sean maravillosos?, ¿cómo actuamos los padres y los compañeros cuando somos conscientes de estas situaciones indemostrables y sutiles?, ¿le ha pasado a vuestros alumnos o hijos y habéis callado?. ¿vale más la palabra de un adulto que la de los niños cuando hablamos de castigos, gritos, burlas o normas?, ¿estar callado y quieto es, de verdad, la manera en al que los niños deben aprender o es una manera de forzarlos a hacer algo contrario a su naturaleza y les hace daño?
Toda violencia, incluso la más leve e invisible, tiene consecuencias. Y para los niños, no es suficiente que la inmesa mayoría de sus maestros sean maravillosos, tenemos que garantizar que están protegidos en todo momento.

Por eso queremos seguir trabajando con vosotros para lograr que las aulas seran realmente respetuosas y para ello, si lo deseas, te vamos a ayudar. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA.

 Mireia Long

Castigados sin recreo

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Llevo unos días preocupada por la cantidad de mensajes y testimonios en las que padres y madres se quejan porque sus hijos llegan a casa y les cuentan que han sido castigados sin recreo.

Las razones son increíbles: no han terminado las fichas en clase, han hablado, no han guardado la fila, no han llevado el material de alguna asignatura o no han hecho los deberes. ¿De verdad?

Parece que castigar sin recreo, igual que mandar al niño a una clase de los más pequeños sigue siendo una práctica extendida en las escuelas españolas en cualquier tramo de edad.

Veamos, los niños necesitan moverse, necesitan hablar y necesitan jugar. Lo necesitan tanto que muchas veces son incapaces de no hacerlo en las aulas donde se les pretende obligar a aprender de manera silenciosa, pasiva y aburrida. Lo necesitan para su salud física y mental, lo necesitan porque si no se despejan no van a poder luego concentrarse ni mucho menos aprender. La energía que llevan dentro la tienen que sacar y si les privan de esa escasa media hora de patio no se les enseña nada, se les daña. Es un castigo injusto y es un castigo perjudicial.

Y no es que se castigue a un niño sino que también se practica el castigo colectivo en el que se penaliza a todo el grupo sin su media hora de descanso y juego si no cumplen las normas o han alborotado en exceso y aquí pagan justos por pecadores, institucionalizando la injusticia y dañando a todo el grupo con una actitud que supone un ejercicio de la autoridad que, sin dudar, calificaría de sacado de las mejores técnicas de los fascistas.

El niño tiene derecho a jugar, a moverse y a tiempo de ocio. Nadie tiene derecho a privarle de ello. Y no les enseña nada.

 

O mejor, rectifico, como me apunta Carolina Ledesma: “Yo creo que sí les enseña cosas, muchas. Las de siempre: a callar, a obedecer, a someterse, a doblegarse, a resignarse, a engendrar rencor y resentimiento, a anular su propia voluntad, a ejercer la ley del más fuerte, a penalizar el error, a odiar la escuela y el aprendizaje, y un largo etcétera. Ninguna buena, claro.”

Si quieres saber como manejar estas situaciones, como padre, madre o maestro, te vamos a ayudar con una nueva perspectiva. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

La violencia invisible en la escuela

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A veces deseo decir cosas que se que a la gente no le gusta oir.
Que, en las escuelas, el maltrato al niño, el maltrato invisible, es habitual por parte del modelo, por el sistema, por la normativa, incluso por algunos docentes y por algunos compañeros, pero que afecta profundamente y a muchos niños.
Que los exámenes no son garantía de conocimiento ni aptitud, ni para evaluar a los niños ni para decidir sobre la capacitación del docente. Que aprender a memorizar y poner por escrito temas no es un objetivo educativo ni una garantía de nada. Que vivimos engañados: ni maestros ni niños deberían prepararse para opositar, sino para aprender y enseñar.
Que escribir y leer y hacer fichas debería prohibirse como objetivo en Infantil, que solo habría que ofrecerlo y que los niños eligieran, que lo que hay que hacer es dejarles jugar y vivir, pero que no es posible garantizar que no se agredan y qe no sufran si las ratios no se reducen drásticamente para atender de verdad las necesidades de los cachorros de humano, que no están hechos para ser educados en grupos grandes.
Tantas cosas que decir que molesta oir a los que deberían exigir que esas cosas cambiaran… en cambio, otros, desean oirlas ya que no se atreven a verbalizarlas.

Pero también estoy convencida de que cada vez son más los maestros y profesionales de la Educación que están cambiando estas cosas. Y eso me llena de esperanza.

Si quieres ser uno de esas personas que cambian el paradigma, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA.

Mireia Long

Respondiendo a los maestros

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En la Pedagogía Blanca además de las clases, las charlas de los expertos, las lecturas, tareas y el material de ampliación (vídeos, cursos de educajas y de lapbooking, etc) hay una parte que nos encanta, la de nuestras sesiones en vivo de preguntas y respuestas, que además luego se extienden a nuestro grupo privado de Facebook.

Hoy te queremos compartir algunas de las preguntas y respuestas dadas dentro de nuestro programa, porque compartimos situaciones muy diferentes sobre la infancia y adolescencia. Algunos maestros necesitan respuestas para mejorar su aula, algunos padres quieren mejorar la relación y la crianza de sus hijos, otros desean ayudar a los diferentes niños que comparten su vida…

Hoy contestamos preguntas de algunas maestras:

Cristina pregunta:

“En el caso de ser profesores de un área, de música, por ejemplo ¿es posible realizar espacios creativos relacionados con tu materia?”

Azucena responde:

Sí. Puedes usar una estantería, mesita, cesta… y poner diversos materiales para que los niños libremente los usen, por ejemplo un libro que narre la biografía de un compositor… Puedes poner unos reproductores de mp3 que tengan una grabación con audiciones que desees que escuchen, algún video sobre música, un cómic sobre la vida de un compositor, un libro sobre historia de la música, instrumentos sencillos, pequeñas partituras, libretas de música…

Todo depende de las edades. Se pueden crear rincones y hacer cosas creativas en cualquier área.

El aprendizaje en serio de la música lo tiene que enseñar alguien especializado. Hay gente autodidacta que aprende de forma natural a tocar un instrumento, pero hay cosas que las vas a tener que delegar si tú no puedes cubrirlas. Observa a los niños, si ves que alguno tiene una inclinación especial coméntaselo a los padres, pueden buscar un profesor de algún instrumento o una escuela de música fuera del horario lectivo para que su hijo desarrolle esa capacidad.

Pero desde luego en tu aula puedes crear espacios y lugares creativos que inviten a que los niños por sí mismos exploren la música.

Tania nos comenta

Mañana me reúno con una familia cuyo hijo adolescente se ha enganchado a los porros. El caso es que el chico me lo cuenta todo y creo que claramente es por no sentirse querido”.

Y Azucena responde:

El tema principal que los padres han de entender es que cuando castigamos, herimos. Hay que huir del castigo. Tienen que poner muy pocas normas, pocas y claras. El mensaje fundamental que necesitas transmitir a esos padres es que el niño se tiene que sentir querido y se tiene que sentir aceptado.

Nuestros hijos tienen que ser conscientes de que nosotros les amamos tan profundamente que no les cambiaríamos nada, ni un solo pelo de la cabeza. Lo único que hay que hacer es confiar, darle amor y ayudarle a que él saque lo mejor de sí mismo, que ya lo tiene.

El adolescente ha llegado a donde ha llegado a través de la experiencia educativa que ha tenido a lo largo de su infancia, y los responsables somos nosotros, los adultos. Es importante para ayudarle  fomentar su autoestima, y que él sepa que es valorado y aceptado tal y como es.

La responsabilidad no puede ser solo del adolescente, el adolescente puede hacer cosas para intentar mejorar la relación, pero somos nosotros, los adultos, quienes tenemos que ayudarle y dar pasos. Los padres necesitan lograr que su hijo sí se sienta querido y valorado.

Nunca es tarde para cambiar.

Pregunta Sonia

¿Qué importancia le dais al espacio de juego en aulas de infantil y primaria?

Mireia responde:

El espacio de juego es importantísimo. A los niños les encanta jugar. Es la manera en la que aprenden más. Están diseñados para aprender jugando.

El juego tiene muchas funciones. Hay una que es de aprendizaje mediante la imitación de lo que hacen los adultos. Hay una función en el juego que es la de ensayar y repetir y equivocarse hasta conseguir hacer las cosas como ellos quieren.  En el juego también expresan sus sentimientos, quizá de una manera que de forma directa no saben representar y se comunican así. Y también utilizan mucho el juego para experimentar roles de otras personas y comprender la sociedad en la que se vive.

Es muy importante, en el rincón de juego, incorporar tanto para niños como para niñas, una cocina, la cocina les fascina, preparar platos o con juguetes o la típica sopa de hierbas y arena que todos habremos comido, preparar una cocina, tener juegos también de construcción, coches que les encanta para hacer caminos, grúas para mover la tierra, un cesto con disfraces de todo tipo que pueden ser disfraces temáticos o ropa que nosotros vayamos desechando que ellos harán con ella verdaderas maravillas.

Tener un espacio de juego especial en el que tengan los juegos accesibles. Poner una tienda de campaña donde se esconderán a imaginar que son hombres prehistóricos. Tener ese tipo de elementos que sean muy versátiles.

Trabajamos muchísimo con juegos de mesa. Los juegos de mesa favorecen el pensamiento crítico, la cooperación, la competición sana, la competencia contra uno mismo, superarse, aprender, llegar a acuerdos, negociar, tomar decisiones, tener un pensamiento estratégico para lograr objetivos y además hay juegos adaptados a todas las edades.

Juegos con piezas estilo puzle. Con tres o cuatro años hay juegos que ya incorporan la lectoescritura. Hay juegos temáticos que hablan sobre historia, sobre ciencia, cine, viajes, que les permiten hacer decisiones sobre cómo manejar el espacio, cómo llegar a un lugar o a otro, cómo compartir recursos.

Son tantísimos juegos de mesa que es casi imposible recomendaros uno. Juegos de letras y números son importantes. Juegos básicos como el ajedrez y el parchís. Juegos más culturales que les van a encantar, como el Dominion, que es un juego ambientado en la Edad Media. Van a aprender todos los conceptos fundamentales sobre esa época, sobre historia, sobre espacios, sociedades, relaciones, política, economía.  Todo esto lo pueden aprender e interiorizar de una forma mucho más lúdica, mucho más apetecible que repitiéndolo en un libro.

Os recomendamos una tienda online de juegos de mesa que se llama Futura.

La zona de Lego. Creemos que tanto Lego como Playmobil no sólo es para jugar, sino que os sirve para construir todo tipo de juegos y juguetes. Es infinito y además nos sirve para algo maravilloso que es hacer dioramas, tanto de historias que estamos leyendo o estudiando.

Con el Lego, aparte de que es un juego de arquitectura y matemáticas básico, ellos van a trabajar el espacio y los números de forma muy dinámica, clasificación. El Lego nos parece indispensable. Hay Legos que vienen ya con unas instrucciones para ir montando todo.

El Playmobil son figuras humanas de todas las épocas históricas, tienen animales, edificios… Lego y Playmobil nos parecen indispensables. Van a pasar años de su vida jugando. Es una inversión fabulosa.

El juego es básico.

Si deseas poder hacer tú también tus preguntas y que te respondamos y ayudemos, únete a la PB.

Azucena Caballero y Mireia Long