Claves para evitar los errores más habituales que cometemos los padres

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No me resisto a hacer un repaso por los errores que los padres, por desconocimiento, cometemos y que deberíamos ser capaces de evitar.
 
Yo estoy convencida de que la mayoría de los padres somos capaces de educar a nuestros hijos fomentando su autoestima, pero no siempre, nuestra propia educación nos ha dado loa conocimientos y experiencias necesarias para lograrlo. Os dejo hoy estos tres errores que creo que los padres deberíamos evitar y que no benefician en nada a nuestros amados hijos.
Pegar
 
Pegarle a los niños sigue siendo algo normalizado y defendido por muchos. Todavía muchos padres creen que, siempre que no den palizas, un tortazo o un azote pueden servir para conseguir que su hijo aprenda a obedecerles en situaciones peligrosas o molestas. Sin embargo el uso de la fuerza física es una agresión que, aunque sea leve o espaciada en el tiempo, causa en los niños sufrimiento emocional, además de ser algo prohibido por la ley.
 
Ya sé que un azote no es lo mismo que una paliza. Pero cuando se usa la agresión física es difícil mantener una línea de educación respetuosa, se enseña al niño que la violencia soluciona conflictos y les hace sentir indefensos.
 
Si el tema os interesa en la Pedagogía Blanca hemos dedicado muchos temas a la prevención de los azotes y a sus consecuencias.
 
Chantajear
 
Todos hemos sido chantajeados en alguna ocasión de niños y también, para lograr convencer al niño de que haga algo que creemos beneficioso para él o para cumplir las expectativas sociales, lo hemos hecho. Pero el chantaje es una forma de violencia emocional, en nada comparable a explicar razones y consecuencias, incluso peor que un castigo.
 
Cuando tratamos de forzar la voluntad de un niño diciéndole que si no lo hace es malo, o no lo querremos más, o irá al infierno estamos usando el chantaje emocional.
 
El chantaje emocional es una forma de manipulación muy poderosa en la cual las personas cercanas y afectivas nos amenazan, directa o indirectamente, con castigarnos de alguna manera si no hacemos lo que ellos quieran.
 
Nuestros hijos se van a equivocar e incluso van a hacer cosas realmente peligrosas e incorrectas. Pero nuestro amor y apoyo no es negociable, precisamente porque necesitan saber que los queremos a pesar de sus errores, para poder tener la seguridad de que van a superarlos.
 
Al usar el chantaje no estamos transmitiéndole la importancia de su cambio de comportamiento o la necesidad de que hagan algo, sino que estamos transmitiéndole una sensación de culpa e inseguridad en ellos mismos y en nuestro cariño que tiene consecuencias incluso a largo plazo.
 
Compararlos
 
Otro de los errores frecuentes que los padres cometen, creyendo, posiblemente, que eso hará que su hijo desee superarse, es usar las comparaciones entre ellos o con otros niños.
 
Ninguna persona es igual a otra. Cada niño es diferente. Tenemos derecho a ser reconocidos por lo que valemos y por lo que aportamos cada uno, por nuestras capacidades y avances, no por lo que hacemos “peor” que otro.
 
Nuestros hijos harán su propio camino, con nuestro apoyo, mejorando y siendo, además, únicos y maravillosos incluso si no son tan ordenados, callados, obedientes, estudiosos, abiertos o esforzados deportistas como otros.
 
Reflexionando sobre estos errores y poniendo un poco de atención seguro que logramos trabajarlos y mejorar nuestras habilidades como educadores y ofrecemos a los niños el ambiente de respeto en el lograrán desarrollar sus capacidades y ser personas resilientes.
 
Mireia Long.
Si quieres evitar estos y otros errores, te ayudaremos en nuestro curso

CRIANZA RESPETUOSA con LA PEDAGOGÍA BLANCA

El compromiso de convertirnos en padres

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La decisión de tener un hijo es la más importante que vamos a tomar en nuestra vida. Y aunque la hagamos muy conscientemente, me gustaría animaros a haceros dos preguntas realmente complicadas. Ser padres implica renuncias y compromisos que quizá no os habéis planteado tan seriamente como os propongo con estas dos preguntas que deberíais haceros antes de ser padres. Hacedlo. Y os aseguro que llegaréis al momento de ser padre o madre con una seguridad enorme.

¿Estas preparados a renunciar a muchas cosas?

Esta decisión de ser padres va a cambiar completamente nuestra forma de ver el mundo y nos hará reconsiderar todas nuestras prioridades. Ya no importa más que nada lo que amamos o lo que creemos, sino que va a existir un ser humano que será, a partir de ahora, mucho más importante que nosotros mismos y cuyo bienestar va a estar siempre antes que el nuestro. Y eso hará que tengáis que renunciar a otras cosas. ¿Estáis dispuestos?

Muchas de las cosas que nos gustan van a quedar aparcadas o, desde luego, vamos a poder dedicarles mucho menos tiempo. No me refiero solo a que habrá que renunciar a caprichos como gastar en unas botas, un fin de semana en un hotelito o una crema o un libro caros porque los recursos los usaremos en el niño. También tendremos que dejar de salir por la noche, de beber demasiado alcohol en ocasiones espaciales, de permitirnos pasar una noche en blanco por estar con los amigos.  La realidad es que hay muchas renuncias que os esperan.

Posiblemente las partidas de cartas, el futbol del domingo, las salidas, los maratones de series o el leer horas y horas un libro fascinante son cosas para las que ya no podremos tener tiempo, o desde luego no tanto tiempo como antes. Si pretendéis, sin decirlo, seguir haciendo eso y que sea vuestra pareja o los abuelos los que lleven el peso de la permanencia al lado de vuestro hijo es mejor que seáis sinceros con vosotros mismos y con los demás. Si quieres ser padre o madre pero que otro cuide a tu hijo para tu hacer la vida de antes algo va a fallar. Algo va a fallar, os lo aseguro. Fallará.

Criar un hijo exige mucho tiempo, muchas noches sin dormir, muchas preocupaciones, mucho trabajo y mucha atención. Si no estás al cien por cien estás fallando al niño y a los que te rodean. Tu hijo sentirá desde el primer momento la calidad de tu compromiso con él. No basta que sea lo que más amas en el mundo y que se lo digas, que es indispensable pero no suficiente, todo esto tendrás que demostrarlo. Si le fallas, él lo sabrá.

Si alguien os dice que nada de eso cambiará os miente o dedica muy poco tiempo a estar con sus hijos. A  algunas actividades podremos ir con los niños pero no a todas y tendremos también que valorar si a nuestro hijo, eso que a nosotros nos parece tan entretenido, le interesa. Prepárate para ver dibujos animados, leer cuentos, jugar a las construcciones o ir a pasear por el campo tranquilamente y cargado de todo lo que el niño necesita para su confort.

Se pondrá malito, porque todos los niños se ponen malitos. Y os aseguro que si vuestro hijo tiene fiebre o vomita, cosa que los primeros años pasa bastante, hay que anular los planes, así sea la boda de vuestro mejor amigo o una comilona campestre con todos vuestros primos. El niño está primero y dejarlo con otras personas no siempre es posible ni es bueno para el niño, que os necesita a su lado. No siempre habrá que renunciar a todo, pero la felicidad de vuestro hijo será lo más importante ahora. Vas a renunciar a muchas cosas por tu hijo.

¿Estáis preparados para el compromiso?

Vuestro hijo será la persona que más os importe. Para su bienestar os esforzaréis, lucharéis, trabajaréis más que nunca para poder darle el mayor bienestar en todos los sentidos, tanto emocional como económico. El dinero que sobre de la vida diaria lo ahorraréis e invertiréis en regalos, juguetes, libros, clases, deportes, vacaciones y estudios. ¿Estáis realmente preparados para ese compromiso?

A medida que pasen los años, aunque creáis que la dedicación disminuye y en cierto modo el niño sea más autónomo, sus necesidades de vosotros y sus necesidades de desarrollo personal aumentarán. Vuestro compromiso con vuestro hijo no disminuirá, porque sois los garantes de su bienestar y el instrumento del destino para que puedan llegar a la vida adulta preparados para ser personas libres, autónomas y con todas las herramientas para hacer sus sueños reales.

Vuestro compromiso debe ser auténtico y llevarlo a la práctica. ¿Cuántas horas has dedicado a tus estudios, tu pareja o tus hobbies? Ahora ese tiempo y esa energía deberás dedicarla, prioritariamente, a tu hijo. Prepárate para él. Aprende. No te dejes guiar por cualquier consejo o costumbre sobre su cuidado. No te quedes en la superficie. No delegues sin investigar bien su salud, su alimentación o su educación en otros. No permitas que ninguna institución médica o educativa decida por ti, la responsabilidad última será tuya y hay muchas cosas en las que vas a tener voz y voto.

Tienes que ser mejor persona. Todos podemos ser mejores personas. No es que eso vaya a cambiar por traer un hijo al mundo, por mucho que nos ayude el amor infinito. Todos cargamos mochilas de malos hábitos. Los niños agotan y además, la responsabilidad pesa. Vamos a vernos sometidos a presiones. Y podemos perder los nervios y repetir cosas que nuestros padres hacían con nosotros que nos dañaron de niños.

Es hora de trabajar a fondo nuestro interior para ser buenos padres, enfrentarnos con nuestros fantasmas, cambiar las actitudes, ser más tolerantes, más pacientes, más controlados. Si sentimos que perdemos el control bajo presión y gritamos o nos dan ganas de pegar a alguien hay que solucionarlo antes de que nuestro hijo lo pague. Os aseguro que se puede mejorar menormente la forma en la que nos relacionamos si nos ponemos en serio a ello.

Tu compromiso es material también. Planifica e infórmate sobre las opciones para su cuidado, lo que vayas a hacer si ambos trabajáis fuera de casa, el lugar y los profesionales que atenderán su nacimiento, la preparación y formación en lactancia y puerperio, las bases para un buen desarrollo emocional y educativo, su salud.

Y además, planifica tu economía, los cambios que vayas a hacer en casa, los horarios, quien se ocupará de las tareas del hogar. Todo lo que tengas bien organizado hará que la crianza sea más feliz para todos, y, aunque no podemos saber qué pasará mañana, siempre es bueno tener las cosas lo mejor pensadas y habladas posible.

Tendrás que dormir muy poco durante años, tendrás que respetar las necesidades de tu hijo sobre todo, tendrás que tratarlo como a ti te gusta que te traten pues de cómo lo trates dependerá su autoestima, su capacidad de ser feliz y sus posibilidades de tener una vida satisfactoria. No es tener un hijo, es convertiros en padres lo que os tiene que motivar, y ese trabajo es para toda la vida. Preguntaos la razón real por la que queréis ser padres. Y entonces, decidid.

¿Os parece muy difícil renunciar a tantas cosas y comprometeros hasta este punto? Pues es en parte difícil, en parte sencillo. Pero una cosa si os digo, compensa, compensa absoluta y tenazmente. Es la experiencia más maravillosa que vais a vivir jamás. Lo que recordaréis el último día de vuestra vida, lo que os haga sentir más felices y orgullosos, lo más grandioso que os espera.

Mireia Long

Si queréis ser los mejores padres para vuestro hijo os estamos esperando en nuestro curso:

CRIANZA RESPETUOSA CON LA PEDAGOGÍA BLANCA

Las mejores madres

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No somos las mejores madres para nuestros hijos por que nos tocaron en suerte. No somos las mejores madres porque les queremos mucho, el amor no basta.
Somos las mejores madres porque intentamos serlo, porque trabajamos para ser respetuosas y empáticas con sus necesidades, porque intentamos cortar los círculos de desapego, violencia, represión, desconexión, etc, que muchas vivimos en nuestra infancia.
Somos las mejores madres porque sabemos que no lo somos.
En realidad solo somos las mejores madres que podemos ser, pero eso ni siquiera significa que seamos las mejores madres para nuestros hijos y habrá que asumirlo. Al final ser la mejor madre para tu hijo pasa por asumir tus limitaciones y tener que pedir mil veces perdón, y por quizás saber que nunca serás la mejor madre que él podría tener.
Pero eres su madre. Eso es indudable. Enfócate en eso. Ser madre debería ser más que suficiente si intentamos a diario hacer lo mejor para ellos. Solo los tenemos de prestado, vuelan rápido, hagamos que ese tiempo que pasan con nosotros haya valido la pena y sea la base para una posterior relación como adultos llena de cariño y confianza.
Ser madre, su madre. Solo eso.

Azucena Caballero

Volver a tu vida, por Raquel Tasa

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Ser madre es un regalo. La visión se amplía después de serlo.
Empiezo así para recordarte y que lo recuerdes cuando la cosa se ponga difícil.
Sí, no vamos a engañarnos la maternidad es dura. Ya no estás sola, ya no eres tan independiente, en todas las decisiones que tomes a partir de ahora tendrás que contar con otra persona.
Antes cuando tenías que salir a la calle cogías el bolso, salías de casa y ya no había más que hacer, ahora tardas un poco más, hay que pensar en lo que tienes que coger adicionalmente, en horarios, en comidas…. todo se vuelve más complicado….
Añoras aquel tiempo en el que salías con las amigas después del trabajo, sin previsión, una llamada bastaba para organizar una cena, añoras aquel tiempo en que eras dueña de tu tiempo. Quieres volver a ser aquella, a dormir por las noches sin interrupciones, a tener un rato de sexo en el que no haya que estar pendiente de nada más.
Tus amigas sin hijos te dicen que eres un rollo, venga a hablar de niños, del tuyo en concreto, de maternidad, de derechos, de hacer mejor el mundo, dónde están tus conversaciones de novelas imprescindibles, de la última película que han estrenado, de ropa sexi, de zapatos de tacón… y si no te lo dicen creeme, lo piensan…. y un día igual se les escapa y te sorprende.. vuelves a pensar dónde a quedado aquella mujer independiente, sexi, que se cuidaba, que se tomaba su tiempo para volver a casa después del trabajo.
Piensas que te has perdido a ti misma por el camino…. te culpas e intentas volver a ser aquella. Es frustrante, por más que te empeñas, no puede ser.
Déjalo estar. No te has ido a ningún lado, la que ves cada día en el espejo, la que prefiere hablar de su hijo, de infancia, de arreglar el mundo eres tu, una parte de ti que se ha hecho grande en esta nueva etapa.

No la minusvalores, al contrario sácale todo el jugo.
Esta tú, mejorada y ampliada es una mujer mucho más completa. Acepta que sí, has cambiado y si te sirve piensa que unos años más adelante tampoco serás esta de ahora.

Aprendemos de las vivencias, de cómo vivimos lo que nos pasa. Lo que pasa y envuelve a la maternidad es muy grande.
La maternidad es el gran curso de aprendizaje sobre nosotras mismas, porque sin querer, a veces con todo el dolor del mundo nos pone delante todas aquellas cosas que hemos callado, las que nos hemos ocultado a nosotras mismas y por las que hemos pasado de puntillas por miedo. Si de pequeña no has sido amada, si no te trataron bien, si te gritaron, eso se pondrá delante de tus ojos un día reflejado en el llanto de tu hijo. Te harás pequeña, te verás. Ahora es el momento de darle la vuelta, de crecer, porque sí, has crecido, te has hecho mayor, pero nos vamos ocultando por el camino retazos de infancia sin arreglar. Ahora puedes, ahora lo ves.
Si te amaron entonces, si te respetaron, será mucho más fácil compartir ese saber amar con tu hijo.
Ser madre es duro, no solo por los cambios de horarios y porque ahora has de gestionar un montón de cosas a la vez.
No te das cuenta, pero ahora te has convertido en una gran organizadora. ¿Te ríes? , ya sé, igual la casa está hecha un desastre, no te ha dado tiempo de recoger la ropa, doblarla, plancharla, quizás ni tiempo de hacer la comida…. pero párate un poco, piensa en lo ágil que te estás volviendo en buscar soluciones paralelas, la comida no está hecha, querías hacer… ¿macarrones? no da tiempo, pero en seguida se te ocurre cómo puedes solucionarlo, quizás comprar comida preparada, quizás ir a comer “sólo” por un día a casa de tu madre. También se te ocurre que puedes hacer esos macarrones por la tarde y hacer de más y guardar una parte en un tupper para cuando otro día como el de hoy tengas la comida solucionada.  A la vez, te conviertes en una maga de las prioridades. Ahora el tiempo importa y aprendes a dar la prioridad necesaria a cada cosa….. ¿Te parece que no es importante? Mira a ver en las oficinas de ejecutivos cual es el que triunfa, ya te lo digo yo, el que tiene más recursos paralelos.
Eres madre, no tienes que volver a tu vida, ni a ti, sigues aqui, esta es tu vida y es mejor, más plena.
No te has perdido por el camino, es muy probable que te hayas encontrado en él.

Raquel Tasa
puerperio@raqueltasa.com

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