Materiales de aprendizaje del SXXI

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Nos suelen consultar sobre que opinamos en la Pedagogía Blanca del uso de materiales naturales en los juguetes de los niños y apartarlos del ordenador o los audiovisuales o de los juguetes modernos como se defiende en otros sistemas de pedagogías “alternativas”.

Nosotras siempre repetimos lo de “en el plástico no está Satanás” y recomendamos expresamente tener LEGO y Playmobil en todas las aulas de la Pedagogía Blanca. Y Juegos de mesa, ordenadores, pantallas de televisión y DVD.

Los juguetes y educativos hechos con materiales naturales son estupendos, y los hay preciosos y útiles, pero privar a los niños de experiencias del mundo real y actual y de juguetes de calidad por las ideas de alguien, pedagogo o no, con planteamientos, teorías y métodos de hace un siglo o más no tiene el más mínimo sentido y no se apoya en la ciencia ni en la experiencia.

Juegos en la naturaleza, materiales naturales simples, educativos constructivistas de todo tipo y también juguetes de calidad modernos y hasta ordenadores y televisión a la edad adecuada. Todo aporta para una educación de seres humanos de este mundo y de este siglo.

Palos, piedras, arena, árboles, agua, Playmobil, legos, ceras Manley, plastilina de la blandita, libros de todo tipo, animales realistas y muñecos con cara, Fisherprice, tablets, ver dibujos, pelis y documentales y fabricación de robots, cualquier juego o juguete de calidad, seguro y bien diseñado.

Nosotras queremos TODO lo bueno, lo queremos TODO. Un niño al que se le impide conocer cosas (con supervisión para que no sean perjudiciales) no es un niño respetado y terminará rebotado de tanta rigidez mental, pidiendo en muchas ocasiones lo contrario de lo que pretendíamos si hace falta con tal de tener un contacto con el mundo real en el que vive. ¿No conocéis niños a los que solo les dejan jugar con materiales naturales que en cuanto llega a casa de otro niño se vuelve loco por un Madelman o un robot? ¿O va directamente a por la pistola de juguete, de plástico, por supuesto? ¿O el niño con muchas restricciones en la alimentación que en cuanto ve a otro comiendo chocolate se lanza como un loco a por un poco de eso que a él nunca le dan?

El progreso es indispensable en las aulas, el mundo real, también. No obliguemos a los niños a vivir en mundos imaginarios impuestos por nosotros, sino que dejémosles crear su propio mundo desde todo lo que le ofrece la ciencia, la tecnología y los materiales de hoy en día.

Mireia Long

Las aulas muertas

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No, en la Pedagogía Blanca no queremos aulas muertas y tenemos muy claro que este modelo está superado y su uso cada vez daña más a los niños. Y como nos oponemos a los “mierdideberes” nos oponemos a las “aulasmuertas”.

Cuando hablamos de aulasmuertas nos referimos a esos espacios físicos y organizativos que se mantienen en funcionamiento ya sin alma, como zombies del pasado, que no producen aprendizaje vital en los niños y les transmiten valores de sumisión y acriticismo. Muchos maestros, a pesar de su buena intención e ideas . siguen usando ese tipo de aula y convirtiéndose en guardianes del ese modelo.

Hay miedo. Miedo a dejar la autoridad, la verticalidad, la cerrazón y la inmovilidad, a renunciar a la sumisión y el silencio del alumno. Pero si no dejamos atrás el miedo nuestra aula está condenada a ser un aula muerta donde no se produce verdadero aprendizaje real ni pasión. A pesar de que hoy la información y el aprendizaje son, cada vez más, procesos que se dan en cualquier lugar y en el no-lugar de lo virtual, vamos a hablar de aula y de como se estructura el aulamuerta.

La propia construcción de los colegios es enormemente retrógrada y lo ideal sería reconsiderar por completo si la construcción de los centros educativos es la más adecuada para favorecer un aprendizaje no vertical e inmovilista. Hoy, el aula típica, sigue siendo un espacio que transmite una ideología de la pedagogía y determina un proceso de enseñanza tradicional.

Dentro del “aulamuerta” lo deseable es el ambiente de las tumbas, niños quietos, bien sentados y en silencio. Excepto en alguna ocasión puntual no se espera que el niño exprese opiniones, preguntas o deseos, sino que, pasivamente, escuche, asimile, reproduzca o trabaje en solitario y sin hablar con los demás.

Toda la comunicación queda reducida a la transmisión vertical o la concentración individual. Esto, adicionalmente, es especialmente dañino para el niño que precisa hablar y moverse para sentirse cómodo y sin estrés, siendo penalizado cualquier comportamiento divergente del deseado. El hacer, el construir y el cooperar son hechos mínimos, y el movimiento está pautado en horarios restrictivos. Incluso en las salidas de clase o los traslados dentro del centro se puede llegar a exigir absoluto silencio y caminar de manera ordenada en filas de a uno.

El profesor sigue teniendo un lugar destacado, de autoridad y superioridad sobre los alumnos. Aunque la tarima cada vez está en mayor desuso pese a algunos conservadores que la añoran, la mesa del maestro sigue teniendo características que la dotan de una diferencia en calidad, tamaño que marca su superioridad en la jerarquía de la comunidad de aprendizaje que es el aula. La enseñanza es vertical y unidireccional, del emisor (el maestro) a los receptores pasivos (los alumnos).

Los niños y adolescentes se sientan en mesas de inferior categoría en calidad y tamaño, separadas y en filas que miran hacia la fuente del saber.  La disposición del aula prima la atención directa hacia el maestro y dificulta cualquier contacto entre los alumnos excepto en momentos especiales. La colaboración, la comunicación horizontal y la cooperación se expulsan del diseño y disposición del mobiliario.

La personalización también es inexistente. Todo el alumnado deber estar en sitios equivalentes y, además, recibirán los mismos contenidos uniformes y serán evaluados, excepto casos excepcionales, de la misma manera estandar. El propio conocimiento que van a adquirir está externamente decidido previamente por otros y hasta trasciende a la labor del educador, pues viene en un curriculum obligatorio y hasta ya en su soporte fijo: libros de texto y de tareas.

El contacto con la realidad natural y social es casi inexistente, el mundo no existe y todo parece tener un sentido propio en el mundo alternativo de aulas y libros.La doma del impulso natural de comunicación y movimiento que alienta al niño y lo hace feliz y niño se considera peligroso y es penalizado. El niño es oprimido y controlado.

La disposición del aulamuerta quiere niños sumisos que obedezcan sin rechistar y todo lo que vaya a hacer o aprender está fijado y bajo la continua vigilancia del maestro que, en vez de ser guia y ayudante de la construcción del aprendizaje, temina siendo el guardían de la obediencia del grupo. Apenas hay posibilidad de expresar las propias inquietudes o intereses, todo ha quedado ya previamente fijado, planificado, marcado en un horario y en una lista de tareas y contenidos.

No hay libertad alguna. Se desprecia la curiosidad genuina porque no tiene cabida en el plannig escolar.Los educadores deberían darse permiso para observar sus centros, las normas de estos y la propia disposición de sus aulas para dilucidar si transmiten verticalidad, autoritarismo y desposesión del alumno de su deseo de cooperar, comunicarse, participar y elegir lo que desea aprender con sus compañeros.

 

Mireia Long

 

Si quieres saber más:

 

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Aulas de aprendizaje creativo

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Hoy sabemos que un aula tradicional no es el mejor espacio para fomentar el aprendizaje y mucho menos si hablamos específicamente de un aprendizaje creativo. Sin embargo, diseñar escuelas, aulas y hogares que fomenten estas posibilidades no es algo imposible, ni muy caro, ni complicado. Queremos contaros brevemente que es un Espacio de Aprendizaje Creativo aplicado a la escuela.

Un Espacio de Aprendizaje Creativo, como los que os proponemos en la Pedagogía Blanca debe estar diseñado de manera que promueva y facilite el aprendizaje para eso es indispensable observar y escuchar a los que van a utilizarlo, poniendo en primer lugar sus necesidades e intereses.  Deberá ser flexible y multifuncional, estar bien planificado e incluir nuevas tecnologías.  Además, en su diseño hay que primar el que posibilite el aprendiza cooperativo y sea facilmente utilizable por los niños.

Un aula que formenta el aprendizaje creativo

El diseño del espacio es conveniente realizarlo desde el comienzo, aunque luego incorporemos cambios en la medida que los niños los necesiten. Es indispensable que resulte cómodo, flexible, que disponga de sufiente espacio libre de mobiliario para facilitar el desplazamiento y las tareas que impliquen movimiento. Hay que hacer un estudio adecuado de la luz tanto natural como artificial, para que no moleste sino que ayude.  Además tendrá que dispone de tomas de electricidad, siempre que sea posible, en las zonas donde vayan a necesitarse para evitar el uso de cableado externo. Y ante todo, los materiales deben ser accesibles a los alumnos en todo momento y estar disponible una biblioteca con libros de consulta, novelas, cómics, revistas asi como toda clase de materiales de trabajo manual.

El rinco de soñar sería un espacio indspensable en las aulas creativas de la Pedagogía Blanca, donde, rodeados de pizarras borrables y en un ambiente agradable, con mecedora, tumbona o cojines pudiera el niño recuperar su sentido de la creatividad y reflexionar libremente. Las pautas de uso de ese espacio serían evidentes para todos, debiéndose respetar la necesidad de tranquilidad en ese área, estando especialmente claro que, siendo un laboratorio de la imaginación, la crítica debe esperar a que el proyecto esté listo para ser presentado.

El aula, si es indispensable por la organización del centro delimitarla, debería ser amplia, luminosa, abierta al exterior, con muebles cómodos y posibilidad de transformar la disposición del mobiliario cuando los requerimientos de la clase lo pidan pero siempre permitiendoles acceder a espacios cómodos con sillones, butacas y pantallas. Lo más parecido posible a una casa con cocina, laboratorio, biblioteca, sala de estar y salita de descanso y no a una fábrica.

En el diseño de espacios escolares que fomenten el aprendizaje creativo hay que tener en cuenta tres puntos clave:

– Flexibilidad del espacio.  No pueden ser aulas pensadas paa 30 estudiantes de la misma edad y un solo profesor pensadas para el propósito de verticalizar la información sino que deberían estar diseñados para convertirse o disponer de grandes espacios de usos múltiples y otros más pequeños e íntimos donde trabajar en pequeños grupos o solos.  Deben incluir pantallas y sillones, estanterías, grandes mesas de trabajo común, alfombras y cojines, no solo pupitres y sillas.
– Favorecer el aprendizaje colaborativo y abierto. Por tanto debe ser posible organizar el trabajo en grupos de distinto tamaño con mobiliario flexible y pantallas de separacion móviles. 
Aulas abiertas al mundo. Las aulas deben tener acceso al exterior, grandes ventanales y mantener redes de acceso a internet disponibles.
– Uso de nuevas tecnologías que incluyan pantallas para ver dvd, posibilidad de escuchar CD, acceso a catálogo de biblioteca del centro, ordenadores de uso libre para la realización de búsqueda y presentación de proyectos.

Mireia Long

Mejor no hacer “mierdideberes”

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Mejor jugar que memorizar el libro.
Mejor ver la tele que copiar enunciados.
Mejor jugar con el ordenador que hacer los mismos problemas que ni entiendes.
Mejor un juego de mesa que una tarea impuesta.
Mejor un documental que un dictado.
Mejor un tebeo con gusto que un libro obligado.
Mejor ir a cualquier extraescolar incluso que hacer fichas.

Después de horrorizarme una vez más con los relatos sobre deberes abusivos, repetitivos y absurdos que los padres y madres cuentan que traen sus hijos, que tienen que pasarse hasta tres o cuatro horas diarias copiando enunciados, haciendo fichas o memorizando contenidos del libro, pensé que es necesario oponernos directamente a los “mierdideberes” y garantizar a los niños una infancia de aprendizaje feliz y tiempo libre. Y comencé una lista sobre que cosas son mejores: leer lo que te guste, soñar, pintar libremente, cocinar, ir a un museo, salir al parque, explorar la ciudad, ver un documental, hablar con otra persona, jugar y jugar y jugar,… todo eso aporta y enseña mucho más que una tarde de “mierdideberes” que, si no sabes hacer no podrás hacer bien y que si sabes hacer, será una pérdida de tiempo, añadiendo encima tensión a la vida de un niño y a su relación familiar. Mi sorpresa es que pronto padres. madres y maestros se unieron y aportaron sus ideas. Aqui las tenéis.

Edu Araujo
Mejor una gran dosis de cariño que una elaborada estrategia conductual!
Elena Garcinuño Santamaria
Mejor explorar otras opciones antes de intentar encajar!!
Verónica González-Tejero Piqueras
Mejor dejar de convertir niños extraordinarios en ordinarios.
Pilar Lucas
Mejor una canción que una tediosa lectura.
Mayte Gomez Gonzalez
Mejor un vivir un presente bonito que soñar con un futuro precioso.
Cristina Albarran
Mejor pasar el día en la calle aprendiendo con papa y mama que sentado en un aula (jaula)
Arya Gonzalez
Mejor extraer la curiosidad y la ganas de saber que introducir conocimiento que no interesa
Maria De Guia Torrico Blanco
Mejor bailar al ritmo de la canción favorita que estar sentada durante una hora
Pilar Lucas
Mejor despertar curiosidad que ahogar creatividad.
Maria De Guia Torrico Blanco
Mejor ser uno mismo compartiendo gustos con los demás que seguir rutinas absurdas
Maria De Guia Torrico Blanco
Mejor acompañar que ignorar y recriminar
Pilar Lucas
Mejor sitios aleatorios y diferentes que sillas asignadas todo el curso.
Maria De Guia Torrico Blanco
Mejor aprender y disfrutar de la infancia que ser la autoridad
Pilar Lucas
Mejor enseñantes con vocación, pasión y amor que funcionarios amargados.
Maria De Guia Torrico Blanco
Mejor docentes revolucionarios que docentes sumisos
Virginia Sampedro López
Mejor estudiar la música y el arte que la felicidad solo llega gracias a Dios.
Pilar Lucas
Mejor más salidas y demostraciones prácticas que aulas y pizarras.
Maite Castillo
Mejor un baile en grupo que horas sentados en mesas
Lucia Fraile Macein
Mejor que los niños establezcan sus reglas que les impongamos las nuestras, aunque tengan que armar mucho ruido y salgan a la luz unos cuantos conflictos en el proceso (y aunque la profe de al lado te critique por ello)
Patricia Gil Sánchez
Mejor no provocar el llanto al “no llores”
Julia Portillo Mozo
Mejor gran oferta de materiales para manipular que colorear sin salirse
María Del Mar Robert
Mejor aprender lo que interesa aunque no esté en el libro que aprender sólo lo que va a caer en el examen.
Olga Jiménez
Mejor experimentar que te lo cuenten.
Estefanía Martínez
Mejor echar la tarde en el parque con los niños y niñas del barrio que recreos de 20 minutos.
Adassa Hernández Miquel
Mejor parar una clase para resolver un problema entre compañeros que resolver 20 problemas de mates.
Beatriz Díaz Blasco
Mejor escalar árboles y montañas y quizás caer… que pensar qué es la gravedad!
Sara Casamar
Mejor mancharse de barro explorando el suelo, que sentarse en sillas con uniformes impolutos.
Mónica Merino Blazquez
Mejor mezclar colorante en agua para ver esa reacción del fluido y mezclar colores para experimentar como salen más que aprenderte de memoria todo a través de un libro
Pato Babbitt
Mejor jugar…y jugar…que aprender letras con 2 o 3 o 4 o 5 años…hay tan poco tiempo para ser niño…y tanto para ser grande…!!!!!
Edu Araujo
Mejor más tiempo para jugar juntos que un coche nuevo!
Helena Saez
Mejor golferias felinas en ingles, que hacer fichas que no entiendes.
Helena Saez
Mejor vender dibujos que no salirse de la raya.

 

Mireia Long

 

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¿Qué hay que cambiar en el Sistema Educativo?

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Los jóvenes, maestros, familias y sociedad son víctimas de un sistema educativo mal diseñado, obsoleto, variable, ideologizado según quién gobierne, que tiene unos resultados vergonzosos: tasas de fracaso escolar y de paro juvenil altísimas, unas cifras de analfabetismo funcional evidentes y, sobre todo, una notable incapacidad de mantener a los estudiantes entusiasmados con su propio aprendizaje.

Para cambiar el sistema educativo español hay que dar mayor libertad a los padres y cooperativas para crear centros educativos con pedagogías alternativas, reforzar a los maestros dándoles más autonomía. También apostar por la creatividad y el aprendizaje vivencial y significativo, eliminar la memorización y los exámenes, flexibilizar el currículo, reducir radicalmente las ratios en vez de aumentarlas y dar un verdadero impulso-

Hay cambios indispensables y evidentes, pese a las resistencias y cierta tendencia nostálgica (por usar un lenguaje amable) que añora la escuela franquista y se escuda en que los maestros sean “autoridades del Estado” para mantener los privilegios y formas más autoritarias y obsoletas. Y es que los cambios deben existir porque existen problemas innegables que sería vergonzoso achacar a los alumnos o las familias, cuando son deficiencias del sistema.

•En infantil: separación temprana de sus figuras de apego, mala adaptación, fichas interminables y obligación de normas que impiden al niño su actividad natural de juego, movimiento y experimentación.

•En primaria: memorización y estandarización, deberes y más deberes, exámenes que no valoran la creatividad y la curiosidad y sí la capacidad de estudiar exactamente lo que pone en el libro. Y eso sí, muchos castigos como si los castigos fueran a despertar su amor al saber.

•En secundaria: llegan hartos, forzados a seguir poniendo horas a aprender lo que otros exigen necesario y sin capacidad de preguntarse sobre ellos mismos, sin tiempo libre agotados y sin capacidad de pensamiento crítico.

Por supuesto, hay alumnos que mantienen la pasión y la capacidad de investigación y maestros con una enorme vocación dispuestos a seguir dándoles a los niños las herramientas para aprender a pensar. Pero con un currículo cerrado, contenidos prescriptivos, homogeneidad y valoración de resultados en exámenes memorísticos, con la amenaza siempre de los suspensos y la Selectividad, bien difícil lo tienen los que quieren un cambio del paradigma.

Solamente con un cambio muy profundo en el paradigma educativo, con una renovación total del concepto de enseñanza y de organización de esta. Un aprendizaje vivencial, creativo, diverso y con mucha mayor flexibilidad es lo necesario. Mayor autonomía del maestro y una mejor educación emocional de los profesionales que entiendan que lo que cuenta no es que el niño esté callado, sino que sienta pasión por lo que va a aprender y que se le permita trabajar con la idea de que no todos deben aprender lo mismo a la vez.

La que fomentara el placer por leer, cada uno a su ritmo. La que ofreciera una verdadera enseñanza personalizada, orientada a las áreas de interés del alumno y a sus necesidades reales. La que aprovechara las horas lectivas y no precisara dos o tres horas de trabajo adicional en casa. La que permitiera aprender sin memorizar libros de texto. La que consiguiera que los niños disfrutaran aprendiendo y lo hicieran, sobre todo, mediante la experimentación, la vida y el juego.

Aprender de los sistemas alternativos, analizando las ventajas con las que trabajan y escuchar a los grandes expertos que opinan que el sistema educativo es obsoleto y está acabado.

Un reto que no es imposible, pero que solo se podría lograr con mayor inversión en medios materiales y humanos, una preparación continua de los maestros, clases reducidas y un concepto el éxito educativo que no se midiera en exámenes memorísticos sino en el conocimiento diario. No más horas de clase, sino mejores clases. No más autoridad del maestro, sino más respeto por el saber y sus trabajadores.

Mireia Long

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El papel del adulto en los espacios creativos de Infantil

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Cuando preparamos un Espacio Creativo de Aprendizaje para niños de edad preescolar hay dos cuestiones que son indispensables a tener en cuenta: el diseño de accesibilidad del espacio y la actitud del educador (maestro o padre/madre).

La Creatividad está indisolublemente unida al aprendizaje y la actitud del adulto que acompaña a los niños es fundamental. Los niños están dotados de enorme curiosidad y posiblemente la necesidad de guía en la elección de actividades del adulto va a ser mínima, ya que la idea es que ellos mismos puedan acceder al material y usarlo sin ser dirigidos. Sin embargo nunca hay que perder la perspectiva, los niños necesitan al adulto educador presente y no hay que temer animarlos a realizar actividades respetando su elección y decisión.

Es muy importante que seamos consciendes de que los niños deben tener la posibilidad  de descubrir nuevas ideas y conceptos por sí mismos y esperarnos a intervenir a que necesiten explicaciones o ayuda.

La escucha activa del educador es fundamental. Eso permite que el niño se exprese con libertad y también será util para ayudarles a enriquecer su vocabiliario, ampliar el lenguaje y expresarse de manera comprensible y coherente. No hay que meter prisa, ni corregir, pero si estar dispuesto a ayudar y enseñar. Descubriremos que si les dejamos tiempo para la exploración y el descubrimiento, sin agobiar ni estar dirigiendo continuamente, ellos mismos planificaran y practicarán electivamente muchas actividades y así, al final, es como fomentamos su creatividad.

Pero, y es importante tenerlo en cuenta, la presentación de proyectos y actividades diseñadas por el adulto les va a dar oportunidades de conocer cosas nuevas. Lo que les planteemos debe ser atractivo, adecuado a su edad y ritmo madurativo y suponer un reto accesible para ellos.

Si estamos en un aula con varios niños muchas de esas actividades pueden ser grupales, aunque siempre es mejor en grupos pequeños, pues podrán trabajar la interacción social, la educación emocional y hasta resolver conflictos sencillos.  En el caso de trabajo con grupos la presencia del adulto debe ser constante y amable. Los niños están aprendiendo a manejar sus emociones y, especialmente cuando son pequeños, no tienen las herramientas para identificarlas o canalizar su agresividad o frustración (que aunque mucho menos que en otro tipo de espacios también van a existir pues toda relación humana es una negociación en la que puede haber problemas). El miedo, la rabia y la tristeza no son aliados del aprendizaje y la creatividad, y, aunque son experiencias humanas que van a vivir, no podemos dejar que se vayan de las manos o termienen en enfrentamientos. El educador es el árbitro, el cuidador y el contenedor de las emociones y debe ayudarles, sin culpabilizar, a relacionares entre ellos de forma respetuosa.  Obviamente hay que estar muy presente y eso en aulas con muchos niños es complicado, pero en un espacio de aprendizaje creativo siempre debería haber un adulto con cada grupo de niños para prevenir que cualquier conflicto genere violencia entre iguales.

Los niños aprenden de los adultos, aunque también aprenden de otros niños. Es necesario organizar el tiempo para que cada niño pueda hablar individualmente con los adultos de referencia y que también puedan hacerlo en pequeños grupos, siendo todos escuchados y atendidos. Cada persona es diferente y los niños también lo son, algunos necesitarán más tiempo y algunos se sentirán agobiados si no se les permiten tiempos y espacios de soledad y tranquilidad, y eso es especialmente importante para que pueda surgir el proceso creativo en ellos.

Mireia Long

La pesadilla de las cifras de acoso escolar

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Desgraciadamente el acoso escolar salta a los medios cada vez que se produce un caso extremo o dramático con resultado de muerte, pero mientras tanto, permanece invisibilizado. Pero, ¿cuál es la extensión real de este fenómeno de violencia?

El trabajo más completo en este sentido es el Informe Cisneros, que, pese a haber sido criticado por su metodología, intereses manifiestos o por no considerarse acoso muchos de los fenómenos que dicho informe calificaba como tales, la negación del problema creemos que solo sirve para su perpetuación.

El Informe Cisneros (2006)  indica que es en los primeros años de Primaria cuando las cifras de acoso escolar son mayores, llegando al 40% de los alumnos como víctimas en sentido amplio, pues se incluyen las burlas, el aislamiento y los motes despectivos, no solo, no nos equivoquemos, las palizas o humillaciones organizadas en grupo, que son los casos más graves, pero no los únicos que se consideran acoso.

Este estudio revela que un 23,2% de los niños españoles vive el acoso escolar a diario en cifras generales.

Además, un 53,7% de las víctimas de acoso escolar presenta síntomas de estrés postraumático, el 54,8% sufre depresión, el 53% tiene una imagen negativa de sí mismo.

Añade que también, la modalidad más frecuente de bullying es la que se refiere al bloqueo social (marginación, aislamiento), presente en el 30% de los casos. Le siguen el hostigamiento (21%), la manipulación (20%) y la coacción (17%), la exclusión social (16%), intimidación (14%), agresiones (13%) y amenazas (9%) completan la tabla.

La cuestión, por si misma, ya es terrorífica. Pero creo que es especialmente peligrosa la minimización de las conductas violentas en las aulas, pues, consentirlas en forma leve, simplemente enquista la situación, haciéndola permisible. Considerar “cosas de niños” las agresiones verbales, emocionales o fisicas, de no ser que lleguen a más, evita que el agredido tome conciencia de que tiene recursos propios y puede ademas, pedir ayuda a los adultos responsables de su cuidado en la escuela, sino que ofrece un apoyo implícito a los agresores, algunos de los cuales aumentarán la intensidad de estas agresiones y las convertirán en verdadero acoso sistemático.

Quizá el mayor problema que supone el acoso escolar es la dificultad para detectarlo. Los adultos que rodean a la víctima pueden no darse cuenta o minimizarlo.

Y es que la violencia escolar no es solamente el que el niño reciba agresiones físicas por parte de uno o varios compañeros y que estas dejen signos evidentes. Normalmente esto, que puede o no llegar a suceder, es la culminación de un proceso de victimización muy complejo.

Comienza con agresiones e intimidaciones que el agredido deja sin una respuesta adecuada y que hacen que los agresores aumenten la intensidad del acoso. Puede comenzar con insultos, motes dañinos, hablar mal del niño y volver a otros compañeros en su contra sembrando rumores malintencionados sobre él.

Además, las amenazas para lograr que el niño haga algo que no desea, quitarle un objeto, o la misma merienda y hasta pedirle dinero son otras de las manifestaciones del acoso escolar. El objetivo es hacerle sentir miedo a las agresiones, a las burlas, a que se cuente algo negativo sobre él.

También, el acoso escolar, se puede manifestar con agresión física: darle collejas o ponerle la zancadilla, empujarle o robarle, esconderle o quitarle sus pertenencias.

La forma más sutil, pero igualmente daniña, de la violencia escolar, es el aislamiento. A la víctima no se le deja participar en juegos o en actividades sociales conjuntas, se le aisla, no se le habla y se le ignora activamente. Lo tratan como un apestado y eso hace que, incluso los que no participaban activamente en el acoso, también se alejen de él, por mantenerse en el grupo, por contagio o por temer ser ellos mismos víctimas.

Hay manifestaciones del acoso escolar que tienen tintes racistas y sexistas como son los motes o comentarios despectivos sobre la minoría étnica o cultural a la que pertenzca la víctima y, en el caso de niñas especialmente, realizar acciones de contenido sexual que las incomoden (como levantarles la falda, decirles groserías o colarse a mirarlas en el baño o cuando se cambian en el vestuario).

La cuestión es que las situaciones de acoso hay que identificarlas desde su origen para minimizar los casos finales, y eso solo es posible dotando al centro y a los educadores de recursos para hacerlo y dejar de negar el problema hasta que no nos explota en la cara.

Mireia Long