Claves para evitar los errores más habituales que cometemos los padres

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No me resisto a hacer un repaso por los errores que los padres, por desconocimiento, cometemos y que deberíamos ser capaces de evitar.
 
Yo estoy convencida de que la mayoría de los padres somos capaces de educar a nuestros hijos fomentando su autoestima, pero no siempre, nuestra propia educación nos ha dado loa conocimientos y experiencias necesarias para lograrlo. Os dejo hoy estos tres errores que creo que los padres deberíamos evitar y que no benefician en nada a nuestros amados hijos.
Pegar
 
Pegarle a los niños sigue siendo algo normalizado y defendido por muchos. Todavía muchos padres creen que, siempre que no den palizas, un tortazo o un azote pueden servir para conseguir que su hijo aprenda a obedecerles en situaciones peligrosas o molestas. Sin embargo el uso de la fuerza física es una agresión que, aunque sea leve o espaciada en el tiempo, causa en los niños sufrimiento emocional, además de ser algo prohibido por la ley.
 
Ya sé que un azote no es lo mismo que una paliza. Pero cuando se usa la agresión física es difícil mantener una línea de educación respetuosa, se enseña al niño que la violencia soluciona conflictos y les hace sentir indefensos.
 
Si el tema os interesa en la Pedagogía Blanca hemos dedicado muchos temas a la prevención de los azotes y a sus consecuencias.
 
Chantajear
 
Todos hemos sido chantajeados en alguna ocasión de niños y también, para lograr convencer al niño de que haga algo que creemos beneficioso para él o para cumplir las expectativas sociales, lo hemos hecho. Pero el chantaje es una forma de violencia emocional, en nada comparable a explicar razones y consecuencias, incluso peor que un castigo.
 
Cuando tratamos de forzar la voluntad de un niño diciéndole que si no lo hace es malo, o no lo querremos más, o irá al infierno estamos usando el chantaje emocional.
 
El chantaje emocional es una forma de manipulación muy poderosa en la cual las personas cercanas y afectivas nos amenazan, directa o indirectamente, con castigarnos de alguna manera si no hacemos lo que ellos quieran.
 
Nuestros hijos se van a equivocar e incluso van a hacer cosas realmente peligrosas e incorrectas. Pero nuestro amor y apoyo no es negociable, precisamente porque necesitan saber que los queremos a pesar de sus errores, para poder tener la seguridad de que van a superarlos.
 
Al usar el chantaje no estamos transmitiéndole la importancia de su cambio de comportamiento o la necesidad de que hagan algo, sino que estamos transmitiéndole una sensación de culpa e inseguridad en ellos mismos y en nuestro cariño que tiene consecuencias incluso a largo plazo.
 
Compararlos
 
Otro de los errores frecuentes que los padres cometen, creyendo, posiblemente, que eso hará que su hijo desee superarse, es usar las comparaciones entre ellos o con otros niños.
 
Ninguna persona es igual a otra. Cada niño es diferente. Tenemos derecho a ser reconocidos por lo que valemos y por lo que aportamos cada uno, por nuestras capacidades y avances, no por lo que hacemos “peor” que otro.
 
Nuestros hijos harán su propio camino, con nuestro apoyo, mejorando y siendo, además, únicos y maravillosos incluso si no son tan ordenados, callados, obedientes, estudiosos, abiertos o esforzados deportistas como otros.
 
Reflexionando sobre estos errores y poniendo un poco de atención seguro que logramos trabajarlos y mejorar nuestras habilidades como educadores y ofrecemos a los niños el ambiente de respeto en el lograrán desarrollar sus capacidades y ser personas resilientes.
 
Mireia Long.
Si quieres evitar estos y otros errores, te ayudaremos en nuestro curso

CRIANZA RESPETUOSA con LA PEDAGOGÍA BLANCA

La teoria del apego, por Traudy Avila Schlottfeldt (Neurobióloga)

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La Teoría del Apego inicia en 1958 gracias a los trabajos publicados (por separado) de John Bowlby y Harry Harlow. En ella se propone que los recién nacidos necesitan desarrollar  enlaces afectivos  con al menos un cuidador principal compatible  que sea sensible y receptivo en  interacciones sociales  con ellos. Así, la meta biológica del apego es la supervivencia y la meta psicóloga es la seguridad. (1)
Se ha sugerido que ese cuidador principal es generalmente la madre, puesto que históricamente ha sido esa figura la encargada de esta actividad. La biología y la evolución nos ha dotado a las mujeres con lo que nuestros críos requieren para sobrevivir –recordemos que nuestros recién nacidos nacen desprovistos de la capacidad de sobrevivencia propia, por lo que requieren de los cuidados parentales-
Durante la gestación nuestro cerebro (el de la mujer gestante) sufre modificaciones importantes que nos preparan para el parto, para la lactancia, para reconocer las necesidades de nuestras crías y para decodificar los estímulos sociales que puedan significar una amenaza potencial(2). Todo lo mencionado NO sucede en los cerebros de los padres.
Lo anterior quiere decir que, biológicamente las madres se han sincronizado con las necesidades de sus críos para asegurar no solo que éstos sobrevivan, sino que la propia especie perpetúe su existencia en este planeta. No lo ha elegido así el machismo, ni el feminismo, sino la selección natural.
Si bien es cierto que no existe una receta mágica para asegurar la formación de un vínculo afectivo positivo con nuestros hijos, mucho ayuda el tener herramientas que contribuyan a la cercanía física con ellos. El porteo y la lactancia, permiten ambos reforzar las conexiones de amor en la diada madre-cría gracias a la secreción de una hormona por muchos conocida: la oxitocina.
Portear le permite a la madre sentirse eficiente y competente en el cuidado de su bebé, (recordemos que la gestación ha preparado a nuestros cerebros para reconocer amenazas potenciales) lo que disminuye los posibles episodios de estrés ocasionados por el agobio de las tareas a las que hoy día las mujeres somos sometidas (en el hogar o en la vida laboral). Menos estrés significa menos cortisol. A menor cortisol mayor posibilidad de disfrutar nuestra maternidad.
Con el porteo todos ganamos: la madre, empoderara y segura de que su cría está bien en su pecho (o a la cadera o a la espalda, según sea el caso), no hay que gastar energía en pensar que algo puede poner en peligro a nuestra cría; el crío, quien recibe la contención del portabebé y del cuerpo de la madre, al ser atendido oportunamente por la madre; la sociedad, pues una madre podrá conciliar con menor esfuerzo su papel maternal y laboral.
Por otro lado, entender que nuestros hijos no son de nuestra propiedad resulta de mucha importancia en el debate de los “estilos de Crianza”y la Teoría del Apego. En las sociedades el maltrato infantil está normalizado, se justifican los abusos de poder, los castigos, las amenazas, los insultos, etcétera, como acciones  que educan a nuestros infantes.
Parece que los adultos hemos hecho caso omiso a la realidad de que los menores poseen derechos humanos inalienables(3). Creer que criar con apego es una moda, quizá lo sea sólo por el nombre que se le ha dado. En realidad, criar a nuestros hijos es simplemente amarlos, siguiendo nuestros instintos, teniendo muy presente que son seres humanos, no cosas que se pueden dejar ‘en pausa’ por ahí.
Aprovecho para invitarte a participar en el nuevo curso ofertado por La Pedagogía Blanca ‘Crianza Respetuosa’.
Criar  respetando y reconociendo que las capacidades cognitivas y emocionales de nuestros niños están limitadas a la etapa evolutiva en la que se encuentren, parece ser todo un tema de debate que lejos de generar puentes que concilien los intereses de las mujeres, lo único a lo que nos ha llevado es al distanciamiento entre nuestro propio género.
Termino mi pequeño discurso con dos citas:
‘[…]No podemos empezar a educar a los niños sin el convencimiento de que tienen los mismos derechos que nosotros (los adultos). Que son personas de pleno derecho.[…]’ (4)
‘[…] resulta fundamental que el bebé tenga experiencias placenteras, de tranquilidad, de bienestar, porque vamos a marcar esos caminos, a través de aumentar las conexiones con los centros de placer[…]’(5)
Si nosotras somos quienes podemos brindar a nuestros hijos  -porque estamos diseñadas para ello- un puerto de seguridad, de amor y de respeto, por qué no exigir que nos permitan llevar a cabo nuestra loable labor de crianza. No es un trabajo en  solitario, pues el padre cumple una función vital: hacer que la madre esté física y emocionalmente disponible para la cría. Y si la suerte nos acompaña, la familia extendida resulta una ayuda incalculable para la tríada mamá-papá-bebé recién estrenada. Y, en el continuo ejercicio de la crianza, madre y padre resultan importantes para  asegurar a sus hijos una infancia feliz.
Bibliografía.
1.- Bowlby, J.2014. Vínculos afectivos. Formación, desarrollo y pérdida. 6ta. Edición. Ediciones Morata. España.
2.- Hoekzema, E. et al. 2016. Nature Neuroscience.
4.- Jové, Rosa. 2012. “La crianza feliz.” La Esfera de los Libros. iBooks.
5.- Serrano, Mónica. 2016. Formación ‘Maternidad feliz, Crianza Respetada’.
Traudy Avila Schlottfeldt
Madre de dos niños.
Bióloga por la BUAP (Puebla, México)
Maestra en Ciencias con especialidad en Neurobiología Celular y Molecular, por el Cinvestav-IPN (Ciudad de México)
Asesora de Porteo por De Monitos y Risas
Madre de Día por la Pedagogía Blanca
Formadora educativa por La Pedagogía Blanca
Acompañante de la maternidad y la crianza por Maternidad Feliz, Crianza Respetada.

Cómo los Ciclos Menstruales influyen en tu forma de educar, por Lily Yuste

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Soy Lily Yuste, Coach de Inteligencia Emocional y Terapeuta Menstrual y en primer lugar doy un gran gracias a Azucena y Mireia por invitarme a su web.

 

Pedagogía Blanca es mi referente en la educación de mis hijos ya que une las nuevas tecnologías a una visión de la educación no-adultocentrista, para mí las bases de una educación moderna, respetuosa y realmente efectiva, que cría niños libres y ansiosos de aprender.

 

Y como sabes si sigues Pedagogía Blanca, la mayoría de los “problemas” de los niños tienen su origen en la “mala gestión de las emociones” de nosotros, los adultos: padres, madres y educadores.

Pedagogía Blanca nos ayuda  a mirar dentro de nosotros para rectificar creencias obsoletas y falsas sobre los niños, nos empuja a transformarnos para ser mejores educadores y mejores personas y poder acompañar a los niños a través de un aprendizaje consciente.

 

Por lo tanto, cando tenemos un problema con nuestros hijos y/o alumnos, antes de caer en frases hechas y en conceptos autocentristas como -los niños son malos-, – te quieren tomar el pelo-, etc… tenemos que preguntarnos qué podemos hacer nosotros como adultos, como personas conscientes, para mejorar esta situación, para guiar a los niños  hacia la resolución del problema.

 

Claramente la respuesta será diferente para cada uno de nosotros, en base a nuestras creencias, valores, educación… sin embargo hay patrones comunes que pueden ser identificados y en los que podemos trabajar para mejorar la relación con nuestros hijos y/o alumnos.

 

Uno de ellos es la Ciclicidad Femenina.

 

Las Mujeres vivimos, sentimos y nos comunicamos de 4 formas diferentes a lo largo del mes según el momento del ciclo menstrual que atravesamos. Por ejemplo, todas sabemos que cuando tenemos menstruación necesitamos más descanso pero pocas conocen las 4 fases de forma detallada y cómo repercuten en nuestra Vida diaria y claramente también en la forma en que educamos.

 

Desde mi formación como Coach y Terapeuta Menstrual y desde mi experiencia como madre y educadora, en este artículo te enseño cómo los Ciclos Menstruales influyen en tu forma de educar.

 

En primer lugar se trata de identificar la fase del ciclo que atraviesas dándote cuenta de los cambios físicos y emocionales que experimentas a lo largo del mes.

 

Menstrual 

físico : Flujo menstrual, Pecho y vientre hinchados, Pico más bajo de actividad, Más apetito emocional : Desapegada, Sabia, Introspectiva, Sensible, Desinteresada en los juicios

 

Preovulatoria  (la semana después de la menstruación)

físico : Flujo vaginal poco, blanco-transparente, Pecho y vientre deshinchando, Más actividad, Menos apetito

emocional : Activa, Planificadora, Sociable, Concentrada, Independiente

 

Ovulatoria

físico : Flujo Vaginal abundante, tipo clara de huevo, Pecho y vientre deshinchados, Menos actividad respeto a la semana anterior

emocional : Empática, Comunicativa, Femenina, Sociable

 

Premenstrual

físico : Flujo vaginal blanco opaco, cremosos, Pecho y vientre hinchando, Menos actividad respeto a la semana anterior, Más apetito

emocional : Intuitiva, Creativa, Inquieta, Honesta, Minimalista

 

Claramente para cada una de estas fases habría mucho más que decir y analizar pero este simple esquema te da las bases para CONOCER tus Cambios a lo largo del mes.

 

Como ves, somos 4 Mujeres diferentes a lo largo de CADA mes, 4 Mujeres con  diferentes cuerpos y diferentes emociones ¿cómo podemos educar siempre de la misma forma?

 

Conociendo tus Cambios Mensuales podrás identificar qué dificultades y qué ventajas tienes, tanto emocionales como prácticas,  para educar a tus hijos y/o alumnos de forma consciente a lo largo de todo el mes.

 

En este corto artículo quiero darte unas bases para que empieces ya a educar a tus hijos y/o alumnos en base a tus cambios mensuales para darles la mejor versión de ti misma en cada momento.

 

 

Durante las fases premenstrual y menstrual nos sentimos más cansadas, más centradas en nosotras mismas y en nuestras necesidades, más conectadas con nuestro interior, más sensibles.

Según mi experiencia personal y profesional, en estas 2 fases es cuando tenemos más problemas con los niños, cuando exigimos más, cuando tenemos meno paciencia, cuando las palabras se convierten en gritos con más facilidad.

 

Ser conscientes de esta dificultad ya es el primer paso para encontrar una solución.

 

Durante estas 2 fases, premenstrual y menstrual, y en caso de problemas a la hora de educar, es importante que te preguntes:

  • ¿Estoy pidiendo lo mismo que otros días?
  • ¿Estoy desahogando mi frustración personal en el niño?
  • ¿Estoy reaccionando de forma respetuosa?
  • ¿Estoy perdiendo la paciencia más a menudo?

 

Tus respuestas te darán las bases para darte cuenta de tus reacciones negativas en estas 2 fases en particular y te ayudarán a cambiarlas para educar a tu hijo/alumno de forma más respetuosa.

 

Por otro lado, si ya sabes que en estas 2 fases vas a tener más dificultades para educar, puedes anticipar los problemas siendo consciente de tus cambios e incluso compartirlos con los niños.

 

Un simple -Perdóname, en estos días me siento más cansada- puede evitar discusiones, peleas, gritos… y si pruebas, si te  muestras  humana a  los niños, con tus altos y bajos,  te darás cuenta que ellos son muy empáticos, más que los adultos, verás que respetarán tus necesidades o por lo menos lo intentarán al máximo.

 

En estas semanas más difíciles puedes proponer a los niños unas actividades más tranquilas que respeten tu falta de energía tipo: ver películas, ir al cinema, teatro, museo, leer….

 

Las otras 2 fases, preovulatoria (la semana después de la menstruación) y ovulatoria son las fases en que estás más a gusto con los niños, especialmente la fase ovulatoria cuando tienes el pico mensual de empatía.

 

Una vez más, puedes aprovechar este conocimiento para mejorar la forma en que educas.

Aprovecha estas 2 fases en las que estás con más energía y paciencia para hacer diferentes actividades con tu hijo/alumno: excursiones, actividades físicas, cocina, pintura, música…

 

En las fases preovulatoria y ovulatoria te será más simple entender los problemas y las necesidades de los niños, aprovecha este momento para las conversaciones importantes, para los cambios de rutina que te exigen una dosis más de paciencia, para las actividades que generan más conflictos.

 

 

Como ves, es simple educar a tus hijos y/o alumnos en base a tus cambios mensuales, te invito a probarlo para darte cuenta de su efectividad.

 

 

Te has dado cuenta en este breve artículo que como Mujer vives de 4 maneras distintas a lo largo del mes y has aprendido a aplicarlo en la educación de tus hijos pero, como entenderás, puedes aplicarlo a todos los ámbitos de tu Vida.

 

Mi especialidad  es enseñarte a aplicar tu Ciclicidad  a tu Trabajo on-line.

Si eres una Mujer Emprendedora que vende servicios y/o productos en la web, te invito a visitarme en Emprendedora Consciente, podrás descargar un precioso regalo que te enseñará a organizar tu Trabajo en base a tus cambios físicos y emocionales mensuales permitiéndote dar lo mejor de ti en cada momento y tarea y de consecuencia mejorar los resultados de tu Negocio.

 

 

 

Lily YusteLily Yuste Coach

Coach de Inteligencia Emocional, Terapeuta Menstrual, Creadora del Sistema Potenciador de las Habilidades Femeninas.

www.Emprendedoraconsciente.com

¿Quién enseña a acosar a los niños?

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Mientras los adultos insulten, usen chantajes, amenacen, agredan física y emocionalmente, retiren atención, se miden, etiqueten, aparten y castiguen a los niños… en hogares y aulas… no sirve de nada estar contra el acoso escolar. Seguirá sucediendo.

“Los padres son sobreprotectores y no enseñan a los niños a defenderse…. luego pasa lo que pasa”

“Hay niños muy sensibles que se ponen mal por cosas sin importancia. Ahora cualquier problemilla quieren que lo tomemos como acoso escolar y la mayoría vienen con quejas sin importancia”

“Siempre ha sucedido, mientras no se vaya de las manos no es grave.”

“No hay que intervenir en los conflictos de los niños, deben resolverlos ellos.”

“Mi trabajo es enseñar, no estar pendiente de todo lo que pasa. No soy psicólogo y tengo mucho trabajo con las clases y los informes.”

“Los niños son niños.”

“Tienen que venir educados de casa.”

 

Mientras no dejemos de escuchar estas cosas en boca de profesores y maestros JAMÁS acabaremos con el acoso escolar.

 

Mientras se esconda que eso sucede en todas las aulas y patios, en todas, a diario y se minimice y niegue el acoso, evitando ayudar a quien pide ayuda hasta que es demasiado tarde, esto pasará,

 

Mientras no entendamos que los niños no están preparados para estar sin compañía consciente adulta, habrá acoso.

 

Mientras no cambiemos la organización y la estructura de la Educación, el estudio, el descanso, los horarios y hasta la arquitectura carcelaria de los colegios no erradicaremos el acoso escolar.

 

Y sobre todo, mientras millones de familias sigan tratando a sus hijos sin respeto, educando con insultos, chantajes, castigos, bofetones, gritos, negación de las emociones, burla, falta de contacto físico, conductismo y autoritarismo, maltratos, dejación de funciones… esos niños seguirán haciendo a otros el daño que les hacen en casa.

 

El acoso escolar no nace de la nada. Es culpa de los adultos. De los profesores que no deberían ser educadores y que cada vez que alguien habla de acoso lo minimizan y niegan. Del sistema que no es realmente respetuoso con las necesidades de los niños. Y de las familias y los expertos que enseñan a educar matando el alma y la bondad.

 

Y mientras no exista voluntad de hacer cambios en los adultos, no habrá ninguna solución.

 

Si acosan a vuestros hijos NO los llevéis hasta que no se haga lo necesario. Que os amenacen si quieren con lo que quieran. No va a pasar nada. Pero protegedlos. No los llevéis hasta que no se garantice que no van a ser maltratados y que reciban atención adecuada para superar el trauma. Los niños son personas. Merecen la misma protección que cualquier otra persona. Y depende de vosotros el procurársela, porque el sistema no lo va a hacer.

 

Mireia Long

No siempre lo alternativo es mejor

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Pues que quede claro. Todos los niños merecen protección si son agredidos y todos los centros deben actuar en esos casos.

Lo primero que tenéis que preguntar en un colegio o escuela alternativa es que política real tienen de actuación cuando hay agresiones entre compañeros. Porque si os dicen que ellos no intervienen porque deben resolverlo entre ellos o que es una cuestión kármica o que en los conflictos no hay que posicionarse porque todos son responsables o el agredido lo atrae porque tiene que aprender algo .. salid huyendo de ahi.

Si dicen que eso alli no sucede, mienten. Si dicen que sucede pero hacen todo lo posible por evitarlo y reconducir a los que agreden y proteger a los agredidos, es lo minimo.

A partir del reconocimiento de que hay agresiones (fisicas, verbales o emocionales) entre los alumnos, algo innegable que sucede en todos los centros como demuestran las estadisticas, y que el buying es real, cada centro y cada maestro individualmente deben mejorar sus estrategias de detección e intervención.

Los niños merecen mas protección que los adultos. Y nosotros tenemos más herramientas para evitar y defendernos de un abuso, incluso tenemos a las autoridades para denunciar. Los niños no pueden ver minimizado su derecho.

Los niños vienen de ambientes muy variados y por diversas razones pueden llegar a agredir a otro niño, a veces sencillamente porque no saben canalizar su agresividad o porque proyectan problemas de otro ámbito. Los niños que agreden también son victimas y lo serán más si no les enseñamos a actuar de otro modo, pues reforzarmos la impunidad y las agresiones pueden aumentar en intensidad con los años. Los que son observadores de las agresiones y, por supuesto, los que las sufren, merecen que los adultos las evitemos antes de que sucedan y que intervengamos inmediatamente para pararlas y procurar que no se repitan bajo ninguna circunstancia.

Nada hay peor para quien sufre una agresión que se niegue lo sucedido o se le culpabilice del modo que sea.  No hay justificación ni ideológica, ni psicológica ni por dejadez para hacer a un niño “responsable” de sufrir agresiones.

No actuar conduce a la víctima a la indefensión aprendida o a causar violencia ante su falta de recursos externos de ayuda. Les tenemos que enseñar que no están solos y que actuaremos para defenderlos de las agresiones, y solo estando seguros, podremos abordar el problema desde todas las perspectivas, ayudando también al niño que agrede a expresar de otra forma su malestar.

Si quieres saber como manejar las agresiones entre niños de manera respetuosa, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

Esta es la fuente de la Pedagogía Blanca

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Nada compra el ejemplo, el cariño, la cercanía, el tiempo compartido, la conexión, la comprensión del otro, el amor construido sobre experiencias y sobre dedicación.
Nadie más que nosotros enseñará a nuestros hijos mejor a tener valores, responsabilidad, empatía y entrega a lo que amamos y a nuestros sueños que nosotros mismos.
La individualidad, la capacidad de ser libre, de poner límites y de elegir su camino, la felicidad de vuestros hijos se construye en lo que ahora construís con ellos.
Y tenéis que hacerlo vosotros personalmente, pues la relación más importante de vuestra vida es con ellos y una relación sana, de respeto mutuo verdadero, de confianza, necesita tiempo y necesita, sobre todo, que toméis vuestras responsabilidades con seguridad y confianza.
Nadie puede substituiros. Nadie puede educar a vuestros hijos como vosotros, los que más los amáis y los que mejor los tenéis que conocer como seres únicos y libres.
Nadie.
Eso es la Pedagogía Blanca. Si no lo has entendido,es que no has entendido nada.

Mireia Long

http://www.pedagogiablanca.net/unete/

Cuatro consejos que preparan a tu hijo para la vida

 

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La salud emocional de los niños es hoy un tema que preocupa a los padres y educadores. Los niños tienen, sin duda, gran capacidad para reponerse a las situaciones difíciles, pero también es cierto que lo que de nosotros, los adultos, reciban, va a formar su imagen de ellos mismos y les va a enseñar a relacionarse con el mundo.
¿Podemos hacer algo para ayudarles a crecer emocionalmente sanos y ser más felices? Por supuesto que se puede, y es preparándolos para la vida. Mi respuesta es que los padres y educadores tenemos la clave para la salud emocional de los niños y de su éxito vital en todos los ámbitos y por eso os daremos estos cuatro consejos que prepararán a tus hijos para la vida.

Nosotros somos sus modelos, sus referentes, los espejos donde se miran. Lo que hagamos y digamos va a hacer que ellos se vean de una forma u otra y se valoren por lo que son, no por lo que otros esperen de ellos. La capacidad de fijar sus propios objetivos vitales es una de las cosas más importantes que los padres deberíamos enseñarle a nuestros hijos y para ello, contrariamente a lo que se piensa, es importante bajar nuestra exigencia y cambiarla por mantener altas expectativas y ofrecer apoyo incondicional.

Espera lo mejor de tus hijos

Todos nos equivocamos. Todos actuamos a veces mal. Todos perdemos los nervios y la serenidad. Todos somos humanos. Nuestros hijos también lo son y lógicamente, van a errar. Pero cada error que comentan no significa que están condenados a repetirlo sino que pueden aprender de ello. Por eso es indispensable que les transmitamos nuestra confianza en que son buenas personas, capaces de pedir perdón, de enmendar un yerro, de descubrir que las emociones no son ellos ni van a actuar llevados por ellas haciendo daño a los demás. Confianza, es la clave.

Palabras que deberíamos dejar de usar son “siempre” y “nunca” cuando hablemos con ellos de un comportamiento inadecuado. Nadie hace siempre las cosas mal, nadie hace las cosas equivocadas y mucho menos nos decepciona siempre. Si les decimos eso les transmitimos una poderosa creencia sobre ellos mismos y su incapacidad de cambio. Es indispensable cimentar su autoestima.

Cuando a nuestro hijo le transmitimos que estamos convencidos de que es una persona válida, buena e inteligente estamos ayudándole a construir su propia voz interior y a tener herramientas para manejarse ahora y en el futuro.

Educa, ni dejes solo al niño ni lo domes

No dejes que el niño se eduque solo, transmítele valores. Tampoco lo domes controlando todo lo que piensa o hace. Deberíamos evitar posturas radicales en ideas sobre la bondad innata o la maldad de los niños. Los niños, que por naturaleza desean vivir en armonía y complacernos, también son humanos y tienen reacciones que pueden perjudicar a otras personas o a ellos mismos.

El papel del adulto educador toma aquí su verdadera dimensión. Ni tiene que domarlos porque de otro modo serían bestias peligrosas y egoístas, ni tiene que dejarlos sin guía ni contención. Educa a tu hijo, es tu papel como padre y adulto.

Nuestro papel como educadores es del de influir en el niño ofreciéndole ejemplo, enseñanza y explicaciones, ayudándole a comprender y expresar lo que siente y descubriéndole el poder de la voluntad personal para encaminar las acciones hacia objetivos personales y también hacia el respeto al otro. Los niños no siempre actúan bien, pero desde luego no lo hacen siempre mal.

Ayúdale a ser feliz

Cuando nuestro hijo esté desarrollando estrategias de comunicación y acciones violentas deberíamos saber detectarlo sin hacerle cargar con sentimientos de culpa pero si reforzando su autoestima, su responsabilidad y siendo esa persona en la que siempre pueden confiar para comprenderse mejor y encontrar apoyo, cariño y refuerzo. Ayúdale a ser feliz y a ser una persona amable, respetuosa, empática y apreciada por los otros, sin ser sumiso por ello.

De verdad que la clave para la resiliencia no es pasarlo mal de niño. No quiero decir que estemos pendientes únicamente de caprichos y diversión en contra de los intereses reales de crecimiento armonioso, sino que hagamos que los niños puedan disfrutar de su infancia dejándoles tiempo para jugar, haciendo con ellos cosas que sean agradables y nos reúnan en situaciones bonitas, permitiéndoles ser niños y por tanto ruidosos, alegres, movidos y espontáneos.

Valora al niño por quien es, no por ser el mejor

Tenemos la idea de que solamente el que llega el primero, el que gana, el que tiene la mejor nota, es el que triunfa. Pero no es cierto y ese concepto es importante transmitírselo a nuestros hijos. La competencia feroz no prepara para la vida, ser el primero no garantiza el triunfo, ni el éxito verdadero, ni mucho menos la capacidad de tener una vida productiva, útil y feliz, pues eso, de verdad, radica en que sepas quien eres y lo que quieres.

Ni en los adultos es cierto eso. Todos hemos experimentado momentos de éxito y grandes fracasos. Y hemos aprendido a levantarnos, a planificar de nuevo, a plantearnos nuevos objetivos y sobre todo, los adultos que nos decimos felices, hemos aprendido a conocernos a nosotros mismos y trabajar para tener la vida que realmente nosotros, no la sociedad ni nuestros padres, deseamos.

Y esa enseñanza merece la pena transmitírsela a nuestros hijos, valorando lo que son, lo que aman, lo que les interesa, lo que les apasiona y lo que quieren aprender nuevo, más que el que ganen en un deporte hoy, o saquen un diez, o sean los que antes o mejor logran algo. El ser el primero, además, será mucho menos útil en su vida que descubrir las estrategias por las que los humanos trabajamos en equipos y cooperamos los unos con los otros para que cualquier proceso o área mejore. Enséñale a pensar de manera crítica y creativa, no le digas lo que tiene que pensar.

Renuncia a ser dueño del destino de tu hijo, acompáñalo, pero no lo fuerces a ser como tú crees que hay que ser. Ten por seguro que va a equivocarse, quizá, como todos hacemos, pero también que tomará decisiones que él vivirá como válidas y no serán las que habrías tomado tú. Es otra persona.

Prepáralo para vivir su propia vida. Es decir, preparar para la vida no es hacer pasar al niño frustraciones forzadas ni presiones para cumplir expectativas externas, sino enseñarle los valores humanos de cooperación, confianza, superación y empatía. Eso si le ayudará a vivir mejor y ser más feliz, ahora y en el futuro.

Mireia Long

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Es posible y beneficioso educar sin castigar

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Lo más importante que tenemos que realizar es tener la seguridad de que el castigo no es una forma efectiva ni respetuosa de educar, no sirve para nuestro objetivo, ayudar a que nuestros hijos tengan comportamientos que no les dañen ni les pongan el peligro ni a ellos ni a nadie.

Los niños nos observan, todo el rato. Y nos necesitan como guía, contención, ejemplo y refugio. Si les hacemos sentir abandonados o humillados la confianza y la seguridad que esperan de nosotros se quiebra y lo único que les enseñamos es a sentir que no estamos a su lado.

Los niños nos observan porque aprenden repitiendo lo que nosotros hacemos. La manera lógica de enseñarles a tratar a los demás es tratándolos nosotros como deseamos que ellos hagan y como deseamos nosotros ser tratados. Y, realmente, ¿a qué me refiero? A que todos queremos ser tratados con empatía, siendo escuchados y comprendidos. Si nosotros recurrimos a la violencia directa o la violencia emocional, al abandono o la humillación, aprenderán que es lo que de ellos se espera.

Pero, atención, eso no significa que haya que dejar que los niños hagan lo que quieran, ni que no respeten a los demás. Nuestra obligación como padres es intervenir y enseñarles que hay comportamientos que no son adecuados. Si los dejamos solos ellos no pueden aprender, es más, si no intervenimos reforzamos esas acciones lo que, a largo plazo, puede convertirse en incontrolable y nuestros hijos ser niños sin límites, maleducados, violentos y sin un concepto claro de que los demás tienen derechos que hay que respetar también.

Y, por supuesto, los niños hacen cosas que no deben hacer. Seguro que tenéis muchos ejemplos, aunque, me temo, no siempre todo lo que esperamos de un niño es justo, viable o adecuado para ellos. Tenemos que tener el valor de repasar nuestras normas y expectativas y hacerlas, de verdad, centradas en el bienestar del niño y no solo en nuestros deseos o convenciones.

La cuestión es clara, si nuestro hijo hace cosas que pueden dañarle o dañar a otros (también a nosotros) hay que intervenir. Pero paciencia, los niños no aprenden a la primera y puede ser necesario repetir y explicar muchas veces hasta que asuman como justa esa norma. Están creciendo y no siempre manejan bien sus impulsos o emociones.

Cuando para conseguir tu objetivo educativo castigas el niño se siente enfadado y se pone a la defensiva, tiene miedo y rabia y eso desencadena incluso reacciones bioquímicas que les hacen sentir mal e interfieren en el aprendizaje. Se olvidan de la causa del castigo, especialmente los más pequeños, y solo sienten una enorme frustración y pena. Pierden la confianza en nosotros y nos mentirán en el futuro. A la larga, lo único que te queda es aumentar la intensidad y frecuencia del castigo.

¿Qué podemos hacer entonces? Establecer límites, pero siempre conectados al niño, ofreciéndole la seguridad de nuestro amor y confianza, explicando con paciencia y de manera adecuada a su nivel de maduración, las consecuencias de lo que estaba realizando para que pueda llegar a entender y aprender.

Mireia Long