¿Qué hay que cambiar en el Sistema Educativo?

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Los jóvenes, maestros, familias y sociedad son víctimas de un sistema educativo mal diseñado, obsoleto, variable, ideologizado según quién gobierne, que tiene unos resultados vergonzosos: tasas de fracaso escolar y de paro juvenil altísimas, unas cifras de analfabetismo funcional evidentes y, sobre todo, una notable incapacidad de mantener a los estudiantes entusiasmados con su propio aprendizaje.

Para cambiar el sistema educativo español hay que dar mayor libertad a los padres y cooperativas para crear centros educativos con pedagogías alternativas, reforzar a los maestros dándoles más autonomía. También apostar por la creatividad y el aprendizaje vivencial y significativo, eliminar la memorización y los exámenes, flexibilizar el currículo, reducir radicalmente las ratios en vez de aumentarlas y dar un verdadero impulso-

Hay cambios indispensables y evidentes, pese a las resistencias y cierta tendencia nostálgica (por usar un lenguaje amable) que añora la escuela franquista y se escuda en que los maestros sean “autoridades del Estado” para mantener los privilegios y formas más autoritarias y obsoletas. Y es que los cambios deben existir porque existen problemas innegables que sería vergonzoso achacar a los alumnos o las familias, cuando son deficiencias del sistema.

•En infantil: separación temprana de sus figuras de apego, mala adaptación, fichas interminables y obligación de normas que impiden al niño su actividad natural de juego, movimiento y experimentación.

•En primaria: memorización y estandarización, deberes y más deberes, exámenes que no valoran la creatividad y la curiosidad y sí la capacidad de estudiar exactamente lo que pone en el libro. Y eso sí, muchos castigos como si los castigos fueran a despertar su amor al saber.

•En secundaria: llegan hartos, forzados a seguir poniendo horas a aprender lo que otros exigen necesario y sin capacidad de preguntarse sobre ellos mismos, sin tiempo libre agotados y sin capacidad de pensamiento crítico.

Por supuesto, hay alumnos que mantienen la pasión y la capacidad de investigación y maestros con una enorme vocación dispuestos a seguir dándoles a los niños las herramientas para aprender a pensar. Pero con un currículo cerrado, contenidos prescriptivos, homogeneidad y valoración de resultados en exámenes memorísticos, con la amenaza siempre de los suspensos y la Selectividad, bien difícil lo tienen los que quieren un cambio del paradigma.

Solamente con un cambio muy profundo en el paradigma educativo, con una renovación total del concepto de enseñanza y de organización de esta. Un aprendizaje vivencial, creativo, diverso y con mucha mayor flexibilidad es lo necesario. Mayor autonomía del maestro y una mejor educación emocional de los profesionales que entiendan que lo que cuenta no es que el niño esté callado, sino que sienta pasión por lo que va a aprender y que se le permita trabajar con la idea de que no todos deben aprender lo mismo a la vez.

La que fomentara el placer por leer, cada uno a su ritmo. La que ofreciera una verdadera enseñanza personalizada, orientada a las áreas de interés del alumno y a sus necesidades reales. La que aprovechara las horas lectivas y no precisara dos o tres horas de trabajo adicional en casa. La que permitiera aprender sin memorizar libros de texto. La que consiguiera que los niños disfrutaran aprendiendo y lo hicieran, sobre todo, mediante la experimentación, la vida y el juego.

Aprender de los sistemas alternativos, analizando las ventajas con las que trabajan y escuchar a los grandes expertos que opinan que el sistema educativo es obsoleto y está acabado.

Un reto que no es imposible, pero que solo se podría lograr con mayor inversión en medios materiales y humanos, una preparación continua de los maestros, clases reducidas y un concepto el éxito educativo que no se midiera en exámenes memorísticos sino en el conocimiento diario. No más horas de clase, sino mejores clases. No más autoridad del maestro, sino más respeto por el saber y sus trabajadores.

Mireia Long

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Una Educación que respete la libertad y promueva la libertad

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Desprecian la Libertad. Quieren mejorar la Educación con más escolarización y más imponer un modelo estatal único y se olvidan de proteger el derecho fundamental de los padres de escoger el modelo educativo que prefieran y crean mejor para sus hijos.
Y en esto caen Psoe, IU y Podemos. Me imagino que PP y Ciudadanos harán lo mismo.

Ya es que me importa poco la LOMCE o las reválidas. El derecho de la libertad de educación es fundamental. Y favorecer y permitir escuelas y comunidades educativas más abiertas y flexibles para todas las edades y que puedan ser creadas sin inversiones tan altas. Y no perseguir a las escuelas no homologadas, recordando que lo no homologado no debe ser considerado ilegal. Y permitir exámenes libres a la misma edad para todos los niños, no solo para los del sistema estatal. Y cambiar los planes y curriculum y evaluaciones. Y aceptar especificamente el homeschooling y la libertad de Educación, que es algo que la mayoría de los países europeos contempla (y repito, europeos, que no me mareen más con Texas, que ganas me dan de irme alli a veces rodeada de tanto ignorante y fascistaeducativo).

Es el Estado, y no los padres, el que decide como deben ser educados los niños, al menos en horario escolar. Y se quedan tan tranquilos. Los niños, en horario escolar, pertenecen al Estado que decide lo que tienen que “aprender” y son los maestros que les toquen en suerte, los que decidirán como deben aprender. La falsedad llega hasta negar el teórico derecho a elegir centro o escuela, aunque la inmensa mayoría, además, estén cortadas por el mismo patrón y deban responder ante el Estado.
Y lo habéis permitido, entregar un derecho fundamental y una libertad irrenunciable a que los la administren con cuentagotas.
Lo habéis permitido.
Y no lo entiendo, no me puedo creer que penséis que es el Estado, los gobiernos, los partidos, los votos de las mayorías o los funcionarios vayan a elegir la educación de vuestros hijos considerando su bienestar y futuro con más responsabilidad que vosotros mismos.
No lo entiendo.

Si te enseño a ser esclavo desde niño y a obedecer sin cuestionar serás más manejable y sumiso de adulto, aceptarás que la vida es una mierda, que no se puede cambiar nada, y hasta serás un esclavo feliz. Ese es el curriculum oculto de la escuela. Ahora ya decides si te parece buena idea o si te parece un plan para controlarte.

Mireia Long

La importancia de la colaboración en el aula

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Una de las bases de la Educación es, sin duda, la adquisición de conocimientos y su uso, pero también es igual de importante la capacidad de crear conocimiento y colaborar con otras personas para lograrlo. En la Pedagogía Blanca apostamos por la importancia del aprendizaje colaborativo y creemos que uno de los problemas fundamentales de un modelo educativo en el que es la evaluación de contenidos la única finalidad real y que abandona otras herramientas.
Trabajar en el aula el aprendizaje colaborativo es indispensable para que los alumnos estén realmente preparados para sea cual sea la tarea futura a la que se dediquen, pero lo es igualmente para la construcción de la persona capaz de relacionarse con otras y cooperar con ellas.
Cuando realizamos un programa pensado en el aprendizaje colaborativo deberíamos tener claros algunos puntos. Tanto nosotros como los alumnos deberíamos conocer y haber aceptado unos objetivos generales.

Tendríamos que decidir como funcionarán los equipos de trabajo, procurando que todos los integrantes se sientan motivados, conozcan sus fortalezas y tengan ayuda para distribuir las tareas. Uno de los más habituales problemas de los trabajos colaborativos es que se conciben como una suma de partes y eso no es realmente colaborar. Otra es que algunas personas asumen la responsabilidad y otras se limitan a rellenar huecos o simplemente aparentan estar ahí. Realmente hay que transmitirles a los alumnos que lo que estamos buscando es que desarrollen la capacidad de trabajar juntos, más que buscar una calificación o repartirse partes del trabajo final.
Veamos cuales son las capacidades de cada uno, que querrían aportar, que les apasiona y como pueden convertir todo eso en un producto final. Especialmente si los niños no están habituados a este modelo de trabajo es donde más importante es el educador que los conoce y ayuda a la distribución de las responsabilidades.

Otro aspecto fundamental que deberíamos cuidar es el respeto y la comunicación que se establezca entre los alumnos, es decir, que el educador no debería limitarse a la mera recepción del producto final, sino hacer de guía en, también, el desarrollo de las habilidades comunicativas entre los integrantes del equipo, pues es este uno de los objetivos principales. Hay que estar presente y ser el dinamizador de las relaciones, ayudando a los niños a que se comprendan y escuchen de forma empática unos a otros. Cuando trabajas en equipo uno de los puntos más conflictivos son las relaciones con los demás, cuidar que nadie se sienta desplazado o minusvalorado, que todos puedan dar opiniones, que se llegue a acuerdos que a todos les integren.

El los trabajos colaborativos es cuando mejores oportunidades tenemos para que los niños aporten sus capacidades y desarrollen inteligencias múltiples, por tanto, deberíamos promover que usen métodos y soportes variados, tantos como ellos deseen y que, por supuesto, puedan acudir a las TIC tanto para la búsqueda de material e información como para la presentación final.

Y recordemos, es importante que les ayudemos a desarrollar una presentación eficaz de sus propuestas pues, si bien no es el objetivo principal, si es importante y aquí, de nuevo, el educador tiene que ser capaz de intervenir como facilitador y ayudante de los alumnos. El objetivo principal es que colaboren, no lo olvidemos, pero poco a poco su producto será lo que plasme lo realizado.

Finalmente está pendiente la evaluación y aquí, por el contrario que en los pasos anteriores, el educador debería tomar un papel secundario y promover que los alumnos sean capaces de evaluar el desempeño del equipo y el de cada miembro individualmente, sin presiones, con respeto, como un equipo que trabaja unido. La autoevaluación supondrá el paso final, pues cada uno de los alumnos que han intervenido tendrá la oportunidad de valorar lo que ha aprendido, lo que cree que ha mejorado y lo que ha sido capaz de aportar, señalando sus metas y retos superados y aquellos en los que se da cuenta que puede mejorar.

Mireia Long

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Notas y evaluaciones

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Más que nunca estoy convencida de que las notas y evaluaciones que se hacen en nuestro sistema educativo actual no sirven para nada constructivo. Algunos amigos profesores me comentaban cómo sabía yo que mis hijos sabían tal y cual cosa, cómo sabía yo qué sabían ellos y que, al ser su madre, yo no los podía “evaluar correcta y objetivamente”.

Solía poner cara de póquer. Si no sabe la madre qué saben sus hijos, ¿quién lo puede saber?
¿Cuántos padres me cuentan que sus hijos saben un montón de cosas, pero que en el colegio o bien se ponen nerviosos y no dan todo su potencial cuando se requiere, o bien conocen cosas extraordinarias, pero que según el currículo oficial estos conocimientos/habilidades “no valen”?
En este caso, ¿quién sabe mejor qué saben los niños? La mayoría de los profesores desconocen la vida real de los niños; ni les interesa cómo viven, qué saben realmente, cuáles son sus habilidades, intereses y talentos. Tampoco recuerdan los nervios que le pueden entrar a un niño cuando de repente tiene que “actuar” delante de toda la clase reproduciendo de forma memorística informaciones obligatorias irrelevantes.

Pero fuera de todo esto, admitiendo absurdamente que unas pruebas memorísticas puedan reflejar el grado real de conocimiento que puede ostentar un ser humano en ciertos momentos de su evolución, ¿de qué manera se ponen las notas en el sistema actual?
¿Alguien ha pensado que las notas que se ponen no sirven para aprender/educar, sino para destrozar el proceso de aprendizaje?
Algunos profesores defienden este modelo, dicen que así “incentivan”, “incitan”, “fomentan”   el espíritu de asimilar conocimientos, olvidándose de que los niños y, en general, los seres humanos no necesitan incentivos para aprender, nos viene grabado en el ADN de “fábrica”. La mayoría se olvida que lo que no hay que hacer es bloquear estas ganas de aprender.

Poner una nota sin luego dar la oportunidad de mejorar la asimilación de conocimientos es inútil y cruel.
Poner una nota por algo que el niño/alumno NO SABE, cuando el papel del maestro/profesor es ENSEÑAR, se me antoja hasta absurdo y perverso.
Ignorar los conocimientos ya asimilados y poner notas sólo por lo que el alumno no sabe, en vez de darle la oportunidad de aprender, de corregir esta falta o simplemente dejarle elegir qué conocimientos quiere adquirir, me parece maldad gratuita.
Y es contraproducente porque confunde al niño, pervierte y tergiversa completamente el acto de aprender/educar, y no ayuda en nada.

Los niños van a la escuela a aprender lo que no saben y tienen derecho a ser evaluados por LO QUE SABEN, no por lo que no han aprendido todavía. Y si unos saben y otros no hay que hacer lo imposible para que LO SEPAN TODOS. O ver qué es lo que quieren saber algunos y enseñárselo… y sólo entonces se puede uno considerar un gran maestro, un verdadero profesor, sólo entonces puede uno darse por satisfecho y puede evaluar correctamente a los niños. Mientras no haya hecho este esfuerzo de entender las limitaciones de los niños, y a la vez sus enormes y frágiles ganas de aprender, ningún adulto merece llamarse maestro, ningún adulto se puede permitir la falta de respeto de “evaluar” la ignorancia de los niños ya que ellos acuden al colegio para adquirir conocimientos, no para ser etiquetados en base a lo que no han adquirido. 

¿Para cuándo los exámenes y las notas dejarán de ser instrumentos de crueldad e ignorancia? ¿Cuándo tomaremos cartas en este asunto y pediremos una dinámica de aprendizaje real en las escuelas, no una farsa, un simulacro?

Si quieres aprender a evaluar de otra manera. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA
 

Sorina Oprean, tutora de la Pedagogía Blanca

Tirar del hilo del aprendizaje

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Hoy seguimos hablando de aprendizaje y de creatividad, en el contexto de la Pedagogía Blanca, poniendo las maneras en las que podemos ayudar a los niños a disfrutar más de este proceso y hacerlo mucho más significativo y permanente, a motivarlos. Os explicaré hoy con detalle de que hablamos cuando nos referimos a “tirar del hilo”.

Cuando hablamos de tirar del hilo es necesario aclarar que lo presento como un recurso para mejorar la experiencia educativa, en absoluto como un único método y no estamos trabajando desde un constructivismo radical en absoluto.

Tirar del hilo sirve para todos los contextos educativos y puede aplicarse a la escuela, al aprendizaje que los niños hacen en su hogar con sus padres y, por supuesto, al homeschooling, en el que, sin duda, es más sencillo usarlo.

Descubrir el tema de interés y pasión del niño

A veces, rodeados de estímulos y obligaciones, niños y adultos perdemos la capacidad de reconocer los temas de interés y pasión del otro y de unos mismo. Pero observando y dándonos ese tiempo que a veces parece faltarnos, podemos reconocerlo.

Los niños, cuando estamos hablando o haciendo cosas relacionadas con ese tema de interés apasionado parecen florecer, incluso notamos su tensión física, su pasión, tan importante como motor de la experiencia educativa. Basta observar sin presiones y brota. Sus ojos se abren, sus preguntas fluyen. Quieren saber más.

Los intereses de los niños irán variando a lo largo de su infancia y también de su adolescencia. De hecho, hasta nosotros, los adultos, somos capaces de apasionarnos por nuevos temas y experiencias a lo largo de toda nuestra vida. Es algo tan humano, lo más humano. Disfrutémoslo.

Para cada niño en cada momento habrá un tema que despierte su pasión. En realidad no hay ningún tema despreciable edutativamente, de todos podemos “tirar del hilo”. Es más, para fomentar la autoestima del niño y no limitar su motivación, es bueno aceptar cualquier tema que ellos amen, por absurdo que nos pudiera parecer, y acostumbrarnos a compartir con ellos la emoción.

Tirar del hilo

No hay edad en la que vayamos a dejar de poder usar la estrategia educativa que es “tirar del hilo”. Os pongo un ejemplo sencillo.

Nos encanta “Juego de Tronos” (mi hijo ya está en el equivalente a Primero de Bachillerato), una serie que seguro muchos conoceréis. Con ella hemos tirado del hilo y seguro que, si a vuestros hijos les gustan los caballeros medievales, vais a poder hacerlo, adaptándolo a su edad. Yo había leído las novelas hace años y le contaba entonces las aventuras de los personajes, pues era demasiado pequeño para los temas y la violencia de la historia en directo. Luego vimos las temporadas de la serie y ahora él lee las novelas. Hasta aqui, comprensible. ¿Podemos “tirar del hilo” con Juego de Tronos? Infinitamente.

Hemos analizado los acontecimientos históricos, las culturas, los lugaress y las sociedades en las que se inspira: vikingos, el Muro de Adriano, invasiones bárbaras, los celtas y su mitología, los normandos, el ideal caballeresco, los torneos, el concepto de honor, la valoración de la virginidad, las costumbres matrimoniales, el papel de la mujer en la Edad Media, las religiones politeístas y la magia, la geografía real e imaginaria, el uso de recursos naturales, los pueblos nómadas, la piratería.

Hemos hablado de psicología: herida primal, psicopatía, disociación, relaciones tóxicas en las familias. Hemos hablado de canciones de gesta, de novela de caballería, de poemas goliardos, de sagas nórdicas y de la importancia de los monasterios como refugio de la cultura. Hemos hablado del amor, del deber, de Maquiavelo, de las tensiones entre monarquía y nobleza en el principio de la Edad Moderna. Y además, Herádica.

Todo eso ha sido un “tirar del hilo” continuo inspirado en una novela que nos ha hecho aprender Historia, Política, Cultura, Psicología, Literatura…

Otro ejemplo. Una de nuestras series favoritas: “Doctor Who”. Ahora, con el 50 aniversario, se puso rabiosamente de moda, así que posiblemente muchos la habéis conocido. Nosotros ya la seguíamos hace años con pasión y este mes de diciemnbre lo dedicamos a volver a verla pero trabajando los contenidos.

Cada capítulo es una oportunidad para “tirar del hilo” e investigar con vuestros hijos y alumnos (o vosotros mismos) una gran cantidad de temas: los viajes en el Tiempo, la estructura de la realidad, los Universos Paralelos, el impacto de nuestras acciones, la Guerra y la Paz, Roma, la Inglaterra Victoriana, Shakespeare, Dickens, Roma, el amor, la libertad, los medios de comunicación, la ma, nipulación mental… ofrece todo un programa educativo al que solo hay que atreverse a mirar. Incluso hemos ido a convenciones de fans de la serie, lo que ha supuesto una experiencia socializadora muy enriquecedora.

Pero, quizá os preguntéis, ¿es posible hacer esto mismo con niños menores de seis años? Mi respuesta rotunda es que si, por supuesto adaptándonos a sus intereses y sus temas favoritos,

Profundizaremos en ello en nuestro curso de la Pedagogía Blanca con ejemplos concretos que váis, seguro, a poder usar en vuestras casas y aulas adaptados a niños de todas las edades. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

Aulas respetuosas

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En el momento que la educación y el aprendizaje se plantean de forma en la que se considera mal comportamiento lo que los niños hacen y necesitan hacer naturalemente para estar sanos y ser felices y aprender creamos dinámicas muy peligrosas cuyas consecuencias no podemos prever.
Vengo de leer dos noticias escalofriantes de maltrato al niños en los colegios que han sido denunciadas, y que, por extremas, considero que son, desde luego, delitos y situaciones excepcionales, nada habituales. Niños de infantil metidos en un cubo del que no podian salir y un niño medicado encima, atado con cinta aislante. Esto me horroriza. Y es que temo que, posiblemente, solo salen a la luz una minoría de los casos de maltrato y solo los más extremos, como sucede con el maltrato machista. ¿Es posible que en las aulas existan esas cosas y en el momento nadie actúe?
Pero otras cosas, como la sorna, el castigo e incluso el castigo por ser niño, la burla, los insultos velados, la doma, las regañinas continuas, las etiquetas, el forzar a estar quieto y en silencio y a aburrirse, la indefensión aprendida, la sensación de inadecuación, la soledad emocional, ¿no son formas de maltrato también y dejan huella?, ¿de verdad sabemos cuantos niños, en algún momento de su infancia o adolescencia, las han sufrido aunque sea de uno solo de sus maestros y todos los demás sean maravillosos?, ¿cómo actuamos los padres y los compañeros cuando somos conscientes de estas situaciones indemostrables y sutiles?, ¿le ha pasado a vuestros alumnos o hijos y habéis callado?. ¿vale más la palabra de un adulto que la de los niños cuando hablamos de castigos, gritos, burlas o normas?, ¿estar callado y quieto es, de verdad, la manera en al que los niños deben aprender o es una manera de forzarlos a hacer algo contrario a su naturaleza y les hace daño?
Toda violencia, incluso la más leve e invisible, tiene consecuencias. Y para los niños, no es suficiente que la inmesa mayoría de sus maestros sean maravillosos, tenemos que garantizar que están protegidos en todo momento.

Por eso queremos seguir trabajando con vosotros para lograr que las aulas seran realmente respetuosas y para ello, si lo deseas, te vamos a ayudar. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA.

 Mireia Long