Capacidades artísticas

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De forma curiosa resulta que una de las grandes capacidades humanas es la creatividad y, sin embargo, es la más ahogada y – casi – aniquilada de todas.

Nos gusta crear, inventar, encontrar nuevos caminos, explorar de otra forma los viejos…

Y este rasgo importante empieza a expresarse y a desarrollarse, si lo permitimos, desde la primera infancia. A todos los niños les gusta jugar, dibujar, bailar o moverse con cierto ritmo o columpiarse, cantar, recitar, inventar palabras. No hay limites.
Para ello sólo debemos simplemente dejar rienda suelta a la imaginación y al juego y permitir que los niños se expresen a través de lo que llamamos nosotros “arte”.

Dibujar, pintar, escribir, cantar, tocar un instrumento, comentar y conversar, recitar, bailar, hacer distintas manualidades incluso, hacer fotos, ver o hacer películas, escuchar conciertos, ver espectáculos – todas estas actividades forman a un ser humano en crecimiento y desarrollan su gusto estético y cultural, independientemente de lo que hará luego como adulto para ganarse la vida. El error más común que cometemos es pensar que el arte no sirve para nada, que la creatividad no es importante, que “el niño no será artista que estos se mueren de hambre”. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, los artistas no se “mueren de hambre” más que otras personas trabajando en otras profesiones. En segundo lugar, nos olvidamos que ser “artista” es, de hecho, una etapa por la que pasamos todos los seres humanos del planeta, provengamos de donde provengamos. Y en tercer lugar, esta etapa es necesaria como herramienta para el desarrollo posterior de nuestros talentos y habilidades definitivos como adultos.

Por dar un ejemplo muy común: todos los niños garabatean y dibujan de pequeños. Muchos padres se creen que los niños querrán ser pintores o dibujantes; sin embargo, esta etapa de dibujo les ayuda a los niños a perfeccionar su psicomotricidad y a afinar de forma exquisita el uso de las manos, los dedos, los músculos implicados, en definitiva a controlar de forma perfecta su propio cuerpo o partes del mismo.

De esta forma, muchos niños que dibujan de pequeños luego pueden llegar a ser cirujanos, joyeros, dibujantes, decoradores, bailarines, músicos etc. Pero incluso cuando se dedican a otras profesiones de adultos, el dibujo, en su momento, junto a otras actividades, por supuesto, siempre ayudó a dominar eficazmente el propio cuerpo, en concreto, los movimientos de los dedos, las manos, los brazos.

De la misma forma, otras actividades “artísticas” permiten a un niño a ser creativo a la vez que le ayudan a aprender cómo usar su propio cuerpo, cómo ser eficiente en sus proyectos o en sus quehaceres diarios, cómo encontrar soluciones a los problemas o a los conflictos.

Pero veamos por partes en las siguientes semanas cómo reconocer las habilidades con las que nacemos todos los seres humanos. A lo largo de varios artículos hablaremos de cómo apoyar el desarrollo de los talentos artísticos de nuestros hijos o alumnos.

Sorina Oprean