Trabajo en equipo en el Aprendizaje basado en Proyectos (PBL)

trabajo en equipo

Cuando los educadores nos proponemos desarrollar en clase un trabajo en equipo que involucre a los estudiantes debemos ser capaces de valorar, previamente, si la misma estructura de lo propuesto promueve el trabajo en equipo  o si existen en el grupo situaciones que lo van a dificular.

Lo más importante a la hora de plantear a los estudiantes un trabajo en equipo es conseguir que este tenga sentido para ellos, que sea significativo y no mereamente un apoyo a la consecuencia de objetivos curriculares. Debe suponer un desafío intelectual que les motive realmente y que pueda sumar las potencialidades diferentes de los integrantes de cada equipo.

Pero además hay aspectos concretos que deben valorar a la hora de diseñar un método que sea creativo en el diseño de las tareas de trabajo en grupo. No bastan los métodos innovadores, sino que hay que lograr que el modelo de trabajo sintetice la naturaleza del problema demanadado y los conocimientos y habilidades de los alumnos. Hay que dar, por tanto, mucha importancia a que la propia la estructura de los propuesto favorezca un sí  un trabajo en equipo con sentido de trabajo en equipo.

La falta de atención a la estructura de la tarea  y que no se supervise el funcionamiento puede tener  consecuencias negativas no deseadas. La más habitual es que uno o varios alumnos, más motivados, hagan todo el trabajo y los menos implicados no lo hagan. También puede suceder que los que tengan más carácter o más prestigio en el grupo impongan sus ideas o manera de trabajar a los demás, haciendo que otros no sean escuchados. Por eso la supervisión es indispensable.
Para minimizar las situaciones negativas deberíamos diseñar con claridad los objetivos del trabajo en grupo, construir un modelo de tareas colaborativas y mantener a los estudiantes motivados y responsables a lo largo de la tarea, no solamente en su presentación.

Los objetivos del trabajo en grupo

Antes de que los estudiantes se pongan a trabajar debemos explicar claramente como se propone la estructura de su colaboración y que nivel de implicación, decisión y reparto de tareas esperamos. En algunos casos los trabajos en grupo terminan siendo una suma de aportaciones individuales, que, aunque hayan tenido un acuerdo previo sobre contenidos/métodología/presentación no son, realmente, lo que estamos buscando realmente. Dividir el trabajo en partes y que cada uno haga la suya independientemente puede ser una aproximación inicial al trabajo en equipo, pero no lo es realmente al final. No contribuye a fomentar todas las habiliades que implican un equipo pero pueden valer como inicio si es la primera vez que los estudiantes se enfrentan a este tipo de reto.

El objetivo del trabajo en equipo es que los estudiantes desarrollen destrezas de aprendizaje colaborativo, es decir, desarrollar su labor en estrecha colaboración, debatiendo y generando y contruyendo entre todos las ideas y enfoques. Y para eso la estructura del método es importante y debemos saber transmitirlo.

Tareas interdependientes

Si  lo que estamos buscando es que los estudiantes que hacen un trabajo en gurpo desarrollen un alto grado de colaboración tenemos que diseñar una estructura de las tareas que suponga que los miembros del grupo son dependientes uno del otro para tener éxito. Eso lo lograremos creando tareas complejas en las que los alumnos deban colaborar necesariamente para realizarlas, incorporando las opiniones, habidades y acciones de todos. No puede bastar una única forma de trabajo o la exposición de conocimientos.

Los objetivos deben ser conjuntos tanto en la búsqueda de información como en su presentación y perdirse también que una de las tareas sea precisamente explicar el modelo de cooperación seguido y la manera en la que unos y otros han aportado. Si el trabajo va a ser evaluado debe ser explicado que la evaluación será conjunta y que lo más importante será precisamente la colaboración realizadas, más que el producto final.

Motivando al equipo, y no solo a los individuos

Si utilizamos recursos que ofrecemos nosotros podemos hacer que los estudiantes los reciban independientemente para que luego los pongan en común e, incluso, si es necesario, establecer que en cada equipo habrá responsabilidades o puestos diferentes, sea de manera pactada por el grupo, sea asiganda por el tutor si se entiende que no son todavía capaces de asumirlos sin ayuda.

Para conseguir que los alumnos se mantengan motivados, si es posible, podemos incluir un calendario o agenda en la que se anoten las tareas desempeñadas por cada uno, para que puedan y podamos hacer un seguimiento de las aportaciones individuales, pero nada de eso puede substituir nuestra participación activa con los equipos, para saber, en cada momento, como va desarrollándose el proyecto.

Tenemos que evitar tanto que alguno quede descolgado como que otro asuma todo el peso, sea por necesidad, sea por propio deseo, pues en los trabajos en equipo, y más si se evalúa solamente el resultado final, los alumnos que buscan buenas notas suelen tomar las riendas en solitario. Los “buenos alumnos” también tienen cosas que aprender de los proyectos en grupo: que todos tienen cosas que aportar y que su trabajo u opinión no son tan fuertes como los que se construyen de manera colaborativa. Incluso, se puede incluir en la evaluación una evaluación del equipo sobre su propìo sistema de trabajo y evaluar independientemente con cada individuo lo que ha aprendido y ha aportado:el esfuerzo, la participación, la cooperación, la accesibilidad, la capacidad de comunicación.

Recordar, siempre, que el objetivo final de un trabajo en equipo es enseñar a realizar aprendizaje cooperativo, a interactuar y a aportar cada uno lo mejor de uno mismo para el bien del grupo.

Mireia Long

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