Ucronía Educativa

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María cerró la puerta de la casa muy alterada. Empezó a buscar en su vieja agenda de teléfonos el de su abogada. Ella podría aconsejarle. Encontró el número y lo marcó con celeridad.

—¿Amelia? Buenas tardes, soy María Castro, te llamo por que nos acaba de visitar la policía y nos han empezado a preguntar sobre los niños, y qué estaban haciendo aquí cada uno de ellos. Por lo visto uno de los vecinos de la urbanización ha denunciado que podría tratarse de un intento de escolarización y delegación de responsabilidades por parte de los padres y la policía ha decidido venir a investigar.

—Está bien, necesito que me expliques paso a paso todo, qué ha pasado, qué os han dicho y qué habéis contestado. ¿Quién ha hablado con ellos?

—De acuerdo, voy a empezar por el principio, cuando ha sonado el timbre. Estábamos por suerte durante la hora del cuento, que es una actividad que hacemos tomando zumo y galletas, así que parece que sea una merienda festiva sin más. Cuando han llamado ha ido Juan, el maestro de mates, a abrir la puerta y me ha llamado. Eran dos policías. Uno de ellos ha dicho “buenas tardes, venimos por que hemos recibido una denuncia de parte de uno de sus vecinos. ¿Tienen a niños que no sean hijos suyos habitualmente es esta casa?” Yo le he dicho que habitualmente no, que solo los miércoles a mediodía y por la tarde, por que solemos usar ese día nuestra casa como espacio de socialización, que los niños se juntan con sus amiguitos y juegan, y que suelen merendar juntos. Él mismo policía ha dicho que en la denuncia que alguien interpuso indicaba que se realizan actividades educativas en este lugar, me ha recordado que educar es algo que es competencia exclusiva de cada padre y/o madre y que cualquier tipo de espacio educativo en el que se pretenda delegar esa responsabilidad está prohibido por ley. Me ha pedido los datos de los niños, nombres, edades, cada cuanto venían a mi casa… yo le he preguntado si tenía alguna orden que me obligara a darle esos datos, que al ser menores yo no le iba a decir nada sin un abogado delante. Él ha dicho que realmente yo no tenía por qué dar ningún tipo de información en ese momento. Han dado las gracias por atenderles y se han ido. Acerca de Juan no han preguntado nada, imagino que habrán pensado que era mi marido o algo…

—¿Han visto algo que pueda hacer sospechar que en realidad los niños están ahí aprendiendo juntos con alguno de vosotros?

—Creo que no, había algunos dibujos y algunas cosas, pero eso podría ser solo de nuestros hijos… Además no se han paseado por toda la casa, han estado solo en el salón y en el recibidor.

—En ese caso tranquila. Van a hacer un informe y lo pasaran a la fiscalía, allí verán si archivan el caso o no. Si lo archivan, ya está, si no lo hacen habrá que demostrar que solo educáis a vuestros hijos y que no enseñáis nada a ningún otro niño más. ¿Tenéis documentación recopilada que os ayude a demostrar que vosotros educáis en casa tal y como marca la ley? ¿Y los otros padres?

—Sí, sí, en eso somos muy cuidadosos, jamás reunimos a los niños por la mañana, así cada uno en su casa graba a sus niños leyendo algo o haciendo alguna cosa que tenga aspecto educativo y lo subimos cada uno a su blog, para dar esa sensación diaria de que están aprendiendo con sus padres. Y siempre los llevamos un rato a la plaza, al museo o al parque y hacemos alguna foto que vamos subiendo tb al blog, y a la nube. Lo que si es cierto es que en realidad pasamos poco tiempo en esos sitios por que lo hacemos para cumplir, pero en cuanto llega la hora de comer reunimos a los niños cada día en una casa diferente y con el profe de la asignatura que vayan a trabajar ese día y delegamos su formación en alguien que nos parece más competente, por que eso es lo que deseamos y por lo que queremos que cambie la ley, pero en cuanto acaban (están solo tres horas cada día en grupo con un maestro) los llevamos otra vez al parque, a la biblioteca… Hacemos que se les vea mucho por ahí.

—En ese caso no creo que puedan deciros nada. Incluso si saben que algún día los niños se reúnen en casa de alguien, puede ser solo para socializar y ver juntos películas, jugar a juegos de mesa, etc. Mi consejo es que estéis tranquilos, que sigáis con vuestra rutina normal y que esperéis.

—¿Nos podrían llegar a quitar la custodia de alguno de los niños?

—Podrían, sí. Si se demuestra que estabais en realidad construyendo una escuela clandestina, que pretendíais que los niños se educaran todos juntos con una misma persona, y que no estabais respetando el ritmo e interés individual de cada niño, sí. Os podrían acusar de adoctrinamiento y alienación infantil y se llevarían a los niños a casas de acogida mientras vosotros iríais a un campamento intensivo de pedagogía para una educación libre para que os pudierais reinsertar.

—Mucha democracia y mucha educación libre pero a mí no me dejan elegir como educar a mi hijo…

—Tranquila, que si todo va bien vas a lograr hackear el sistema. Yo creo en la delegación como una fórmula tan digna o más que la de la auto-responsabilidad educativa paternal. Voy a ayudaros en todo lo que pueda.

Azucena Caballero.

PS: La ucronía especula sobre realidades alternativas, en las que los hechos de la vida real ocurrieron de manera diferente o simplemente no ocurrieron en absoluto.

 

 

 

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