Unschooling/ Trabajar por proyectos

Sigo con nuestra experiencia de educar en casa y explico por qué trabajamos por proyectos desde siempre.

En nuestro caso los niños empezaron a jugar y a trabajar por proyectos desde el principio de forma natural, no por disciplinas cómo se suele hacer en la escuela. Así que seguimos así, ya que vimos que nos iba bien a todos. Además, pasado cierto tiempo y comprobada la eficacia y los beneficios de esta manera de aprender, que además da mucha autonomía y estimula la creatividad de forma natural, no veíamos la necesidad de parcelar el conocimiento, ni siquiera nos pareció posible.

La vida fluye y sus distintas manifestaciones son interrelacionadas, imposible de separarlas. Por ello, estudiar y elaborar proyectos fue mucho más natural y eficaz para nosotros. Elegir un tema de libre elección y aprender varias nociones, habilidades y valores morales, incluso, desarrollando un material o soporte físico – el que sea, escrito, hablado, cantado, fotografiado, filmado, construido, cocinado – fue siempre nuestra manera de estudiar y aprender. Lo hermoso es que los padres también aprendemos junto a nuestros hijos en estos proyectos y a partir de las conversaciones/debates que se generan en estas ocasiones.

Además, estudiando a través de proyectos implica la ausencia total de deberes, ya que todo tiene lugar a la vez, con la consiguiente eficacia y ganancia de tiempo: mientras se estudia se hace; o mientras se hace se estudia y se aprende. Nosotros empleábamos mucho menos tiempo para las actividades académicas ya que, aparte de que la concentración mental de los niños estaba en el punto álgido justo cuando hacía falta – porque venían descansados y despejados, y muy motivados a estudiar – , el trabajo era muy eficiente y muy al objeto; nos concentrábamos en lo que queríamos hacer, nos preguntábamos, nos contestábamos, cambiábamos ideas y recursos, comparábamos, contrastábamos informaciones y sacábamos conclusiones. El proceso es tan natural, y tan eficaz a la vez, que en una hora o algo más, ya todo estaba encaminado de forma satisfactoria y nos podíamos luego dedicar a otras actividades igual de interesantes e importantes.

Y, ya que estamos, toco un tema que suele preocupar mucho a los padres: el curriculum. Me han preguntado en miles de ocasiones cómo he hecho yo para cubrir TODO lo que está en el curriculum oficial del sistema. Es que NO lo he hecho porque en realidad no hace falta. La idea es que al elegir otro sistema de enseñanza – la educación en casa en este caso – no es necesario que los currículos sean idénticos, ya que 1. está confeccionado a medida del educando y 2. se usan métodos distintos. De hecho sistemas de enseñanza distintos requieren metodologías, entornos y contenidos distintos. En realidad los contenidos del sistema oficial son demasiado teóricos y densos; no sólo lo decimos los padres, sino profesionales del mismo sistema oficial. He hablado con decenas de profesores que se quejan de que no tienen tiempo físico para “enseñar” todo lo que tienen en el programa escolar.

Los niños son son incapaces de absorber todo lo que se enseña porque el volumen de los contenidos es enorme, ni tienen capacidad de entenderlo por falta de madurez emocional e intelectual (aunque, en una situación ideal puedan asimilar todos los conceptos, cosa que no ocurre en realidad). Dicho esto, está claro que ni he querido tocar todas las asignaturas, ni todas las nociones previstas en el programa escolar. Con lo cual, ni en casa, ni en otro sistema innovador de enseñanza, no es necesario “enseñar” el curriculum oficial. Me gustaría que los padres reflexionen un poco acerca de ello. El mejor ejemplo es que en generaciones anteriores no hemos aprendido lo que se enseña hoy en día y, sin embargo, los adultos de hoy en día sabemos muchas cosas sin que las hayamos aprendido en la escuela; la educación básica se refiere a nociones básicas, no a contenidos elaborados, demasiado elaborados para la capacidad real de los niños.

Aparte, me parece muy importante estimular la inteligencia emocional y adquirir habilidades de comunicación, de autonomía de verdad (saber hacer una compra, cocinar, manipular dinero, permitirles a los niños que lo hagan cuando ellos se sienten preparados); estar estudiando horas y horas de contenidos académicos no ayuda a desarrollar las habilidades emocionales y de comunicación, sino más bien lo impide.

Por Sorina Oprean
Con la pasión de ayudar a los padres a entender la fuerte y maravillosa conexión que se puede dar entre ellos y sus hijos cuando se implican a fondo en su educación, Sorina colabora con el equipo de Pedagogía Blanca para hacer el cambio hacia unas generaciones de niños y padres sanos y felices. Ha sido madre homeschooler desde que nacieron sus hijos, durante toda su infancia y adolescencia, y así descubrió su pasión por ayudar y aconsejar a otros padres o profesores acerca de una educación más respetuosa e implicada. 

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