Previene el acoso escolar con tus hijos

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Hemos visto como se manifiesta el acoso escolar: golpes, aislamiento, burlas, humillaciones y amenazas y también os hemos ofrecido algunos consejos para poder detectarlo.

 

Sin embargo, la prevención es un punto clave a la hora de afrontar este problema escolar y precisamente es donde los padres más podemos hacer, tanto ayudando a nuestros hijos a no convertirse en víctimas como poniendo las bases educativas para nunca sean ellos mismos agresores u observadores pasivos de la violencia escolar.

 

Podemos ayudar a nuestros hijos a no convertirse en víctimas

 

El primer paso para ayudar a nuestros hijos a no convertirse en víctimas, que podemos construir desde su nacimiento, es reforzar su autoestima. Hacerles saber de palabra y obra que nadie, nadie, tiene derecho a humillarlos, pegarles o atacarlos emocionalmente, y por supuesto, no hacerlo tampoco nosotros.

 

Estar presentes en su inicio en la vida social y siempre estar atentos para ayudarles a solucionar conflictos desde el diálogo o intervenir si alguien les acosa o hace daño. Si nuestros hijos confían en ellos mismos y en nosotros podrán tener herramientas para detectar conductas inadecuadas hacia ellos y contárnoslas inmediatamente.

 

Debemos enseñar a nuestro hijo a decir NO cuando algo que le hagan no le guste, a no seguir a «la manada» si hacen algo que considera incorrecto, a acudir a un adulto para pedirle ayuda si es molestado y a poner límites claros a los demás si se siente agredido por palabras u obras. Esto empieza en la educación en el hogar y en la relación con sus padres y familiares.

 

Nadie debe considerarse con derecho a tratar a un niño con burlas, amenazas, collejas o insultos. Ni sus padres ni ningún adulto o niño de su entorno. Nosotros, los padres, obviamente no debemos hacerlo, por pura ética, pero también para que nuestro hijo no asuma como normales los patrones de violencia y victimización.

 

Cuando comience la escuela deberemos tener una comunicación cercana con el niño, conocer a sus amigos y ayudarle a que nos cuente sus sentimientos y vivencias. También, por supuesto, hablar mucho con sus maestros, para comunicarles cualquier problema y ayudarles a que intervengan.

 

Podemos ayudar a nuestros hijos para que no se conviertan en acosadores

 

Seguro que ninguno pensamos que nuestros pequeños pueden llegar a acosar a otro niño, sin embargo, siempre es conveniente poner las bases educativas para evitar que llegue a ser un acosador. La clave, la educación emocional desde la primera infancia.

 

Desde pequeñito el papel de los padres es enseñarle que las actitudes de violencia, las burlas, golpes y humillaciones son intolerables. Desde el hogar y cuando comience la guardería o la escuela infantil los padres debemos explicar firmemente que no se puede pegar a nadie ni insultar o herir los sentimientos de otro.

 

Los niños más pequeños pueden tener dificultades para canalizar sus sentimientos negativos de miedo, rabia o sobrecarga emocional. Los padres, de nuevo, debemos enseñarles a expresar su malestar con palabras, explicando cómo se sienten, no mediante la agresividad, sino con asertividad.

 

Cuando nuestro hijo sea muy activo y tenga tanta energía que termine dejándola salir con actitudes violentas, podemos ofrecerle actividades que le ayuden a descargarla y canalizarla, como los juegos activos y los deportes.

 

Trabajar la empatía de forma activa, proponiéndole al niño que se ponga en el lugar del que sufre una agresión y conectando con los sentimientos del otro, reconociendo su sufrimiento, hará que el pequeño aprenda a entender que sus acciones, que son de defensa o desbordamiento, pueden hacer daño a otro.

 

Siendo conscientes de que el otro sufre y sintiendo empatía por el indefenso y por la víctima, pondremos las bases para que, en el futuro, no desee dañar al otro y sepa reconocer la importancia de sus sentimientos, algo que los acosadores suelen bloquear y minimizar.

 

No usar el desprecio, la burla, la humillación y la violencia nosotros mismos, ni hacia los niños ni hacia nadie de nuestro entorno, estamos educando con el ejemplo, algo indispensable para que podamos ayudar a nuestros hijos a prevenir el acoso escolar.

 

Mireia Long

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