niños en la naturaleza

Claves para conectar a los niños con la Naturaleza

 

Nuestro planeta necesita, urgentemente, que eduquemos a los niños en el conocimiento y el respeto por la Naturaleza y eso, en nuestra opinión, debe ser un objetivo prioritario. Sin embargo los enfoques puramente académicos, de estudio e incluso de campañas de concienciación no bastan. El mejor enfoque para conectar a los niños y jóvenes con la Naturaleza debe estar diseñado para que concuerde con la capacidad de los niños para entender y explorar el mundo que les rodea, con su curiosidad natural y, además, debe ir adaptándose a cada momento evolutivo, cambiando con la edad.

En términos generales la evolución del enfoque sería esta: los más pequeños necesitan jugar en su ambiente natural próximo con libertad, más adelante podrán implicarse en actividades de participación más activa y finalmente ya trabajar en iniciativas colectivas fuera del entorno escolar. El objetivo es que los niños amen la Tierra y para lograrlo, escalonadamente, puedan tener acceso a actividades que fomenten eso, comenzando por el juego basado en la Naturaleza desde muy pequeños y no esperar a la edad de Secundaria para introducir, áridos, temas ambientales o conceptos abstractos.

Como he señalado el enfoque debe ir cambiando en cada edad. Empecemos con los más pequeños

NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS

En estas edades el enfoque debe ser el de permitir al niño experimentar su entorno cercano con libertad y usando todos sus sentidos y dejándoles manipular todos los materiales naturales. El descubrimiento y la relación que establecen con el medio es emocional e intuitiva, no guiada ni dándoles respuestas, dejándoles que sea el juego la manera en la que aprenden. Los niños de estas edades están preparados para explorar y descubrir de manera innata, solo hay que permitírselo. Se emocionan, tienen una experiencia profunda, se maravillan. Les hace sentir felices.  Cuando experimentan sienten gozo y ese gozo se traduce en implicación emocional y en afecto.

Los niños se introducen en la Naturaleza sin particiones, la experimentan globalmente, y no es el momento de introducir reflexiones ni conceptos de conservación del medio ambiente, dentro de que no permitamos su destrucción, aunque , generalmente, si no hay influencias negativas, el niño solo querrá estar, sentir y ser, desarrollar un juego multisensorial por el que aprende y descubre su lugar en un mundo maravilloso. El lugar de estos aprendizajes deben ser espacios naturales o de su entorno vital cercano: jardines, parques, espacios salvajes a los que sus padres puedan llevar.

NIÑOS DE PRIMARIA

El sentido de la maravilla del descubrimiento de todo lo nuevo de la Naturaleza en esta edad se transforma en una búsqueda de exploración y es el momento de comenzar una verdadera educación que cimente actitudes de respeto y amor al medio en la vida adulta. Los niños ya pueden comprender algunos conceptos y necesitan sentirse apreciados, capaces y competentes, por lo que que se deben fomentar actividades participativas con sentido.

Si no los apabullamos con contenidos, memorización, exámenes y pruebas van a preguntarlo todo y querer comprender, y eso infinitamente más valioso que tener que recordar que es el pistilo sobre un dibujo en un libro. Las conversaciones y las experiencias reales son muy valiosas, les marcan y las recuerdan, sobre todo si somos capaces de hacerles sentir que sus opiniones son escuchadas y sus acciones tienen impacto real.

SECUNDARIA

Cuando hablamos de niños más mayores debemos abrir el horizonte y trabajar en ecosistemas y paisajes más grandes, saliendo ya del vecindario inmediato. Los adolescentes son audaces y creativos, desean implicarse, promover acciones que tengan impacto real en la creación de un mundo mejor, son participativos si se les permite. Y quieren pensar por ellos mismos y poder expresarse. Por tanto, la educación ambiental, aunque ya aporte contenidos rigurosos en la ciencia, debe permitirles construir un enfoque particular y expandirlo en la participación colectiva, más que inculcarles una visión particular o hacerles aprender conceptos que no les evoquen realidad vivenciable.

Trabajaremos, por tanto, ayudándoles a conseguir información y analizarla críticamente, determinar posibles problemas, buscar otros agentes que estén actuando, diseñar acciones y estrategias y llevarlas a cabo, en lo posible, pero sobre todo, ser escuchados y darles oportunidades de participación compartidas con adultos y siendo respetados y valorados expresamente por ellos. El objetivo es formarlos como ciudadanos que se preocupen y se impliquen en cuestiones medioambientales, de sostenibilidad y de protección de la Naturaleza.

Mireia Long

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