Tesoros

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Encontrar tesoros es una de las actividades que más les gusta a los niños realizar durante las vacaciones. Da igual si son grandes o pequeños. La cuestión es que sean «especiales».

Especial es una rama con forma de varita mágica. Especial es una piedra que tiene tres colores. Especial es una semilla «rara» encontrada en la montaña. Especial es una concha o un caracol encontrado en la playa, aunque sea un resto de chiringuito, jejejejejejeje…

Así que, como los niños son muy dados a buscar tesoros, es interesante disponer de un lugar también mágico para irlos guardando.

A nosotros, lo que más nos gusta, es meter los tesoros en un cofre pirata. Es relativamente sencillo de hacer con una caja grande, témperas, cartulinas metalizadas y unos remaches, pero también puede servir una caja decorada con témpera y pegatinas o similar.

Otra cosa que podéis hacer con los tesoros «muy, muy» especiales es exponerlos. Hay muchas maneras de hacerlo: en la librería del salón, en una estantería de la habitación, en una vitrina de cristal en un lugar de paso de la casa…

Nosotros, con los objetos pequeñitos, hacíamos cuadros como el que os enseñamos.

En este caso era una caracola que a los niños les pareció única. Decían que era mágica. Así que, decidimos darle un lugar importante en nuestro hogar, junto a la ducha, donde la veríamos a diario y nos recordaría lo bien que lo pasamos buscando tesoros por la playa.

Os cuento como lo hicimos porque es muy sencillo y queda precioso.

  • Elegimos una lata de sardinillas vacía y bien limpia.
  • Pintamos el fondo con pintura acrílica azul, haciendo unos trazos horizontales como si fuera el mar.
  • Con pintura acrílica verde improvisamos unas algas dando toques verticales con el pincel sobre el fondo azul.
  • Pusimos cola blanca de carpintero en la parte de abajo del interior de la lata y añadimos arena de la misma playa sobre la cola, en cantidad suficiente para cubrirla, y lo dejamos secar 24 horas sin moverlo.
  • Sacudimos la arena sobrante al día siguiente.
  • Con cola blanca, pegamos la caracola donde más nos gustó y la dejamos secar.
  • Por la parte de atrás de la lata, pegamos un colgador ligero y…

Listo!!! Nuestro cuadro-expositor quedó genial. Os animamos a probar.

El círculo de Lola.

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