Apego y socialización

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Compartimos con vosotros una carta enviada a la Pedagogía Blanca y nuestra respuesta.

Tenemos una niña de 7 años de edad que no quiere ir al colegio desde que se fue su mejor amiga. Llegado el horario se pone muy angustiada y llora, manifestando dolor de estomago y garganta.
En conversación con su docente me manifiesta que, al ser muy tímida, ella utilizaba a su amiga como escolta, es decir su amiga le resolvía todas sus situaciones que a ella le provocaban timidez, miedo….

La verdad es que hay soluciones para esta situación, pero el primer paso es un diagnóstico correcto. Lo que la docente en cuestión valora como un caso de “escolta” desde mi punto de vista sería un problema de figura de apego.

Los niños necesitan figuras de apego desde que nacen hasta los 10 años, como mínimo para su correcta socialización y aprendizaje de pautas comportamentales. Son personajes clave en el desarrollo de la autoestima, de la seguridad en uno mismo. Y sus figuras de apego son las personas que los cuidan – y los aman y de las que dependen – porque las ven diariamente (generalmente sus padres o cuidadores, y, de forma secundaria, otros familiares con los que convivan). Desde hace muchas décadas para acá, debido a la obligatoriedad cada vez más temprana de una escolarización generalizada, nos encontramos en la situación insólita de que muchos niños (casi bebés) toman como figuras de apego a algunos de sus compañeros porque pasan horas y horas con ellos diariamente, más tiempo que con sus padres/familiares desde luego. A los maestros no los suelen considerar figuras de apego ya que aquellos no son capaces de prestarles atención personalizada (con 20-30 niños por aula es prácticamente imposible) y no tienen tiempo de interactuar en realidad con cada uno de los niños a nivel personal.

Este fenómeno en sí es preocupante ya que las figuras de apego que necesitan los niños deben ser representadas en primer lugar por adultos, no por niños – deben ser personas con paciencia, cariño, educación emocional adulta y desarrollada en todo su potencial, disponibilidad de atención, fuerza física, saber estar y empatía. Y deben ser disponibles y presentes diariamente durante largos años de la infancia de los pequeños.

A falta de los padres o de otros adultos familiares que cubran estas necesidades los niños se agarran a las presencias de los que estén más cerca y que parezca – al menos – que tienen empatía con ellos, es decir, a sus amigos, aunque tengan la misma edad y no estén adecuados en realidad para este papel de figura de apego, ni estimulen de la misma forma el desarrollo correcto y equilibrado del cerebro, de las respuestas emocionales y de la madurez necesaria para cada edad.

En el caso que nos preocupa queda claro que la niña ha tomado como referente de apego a su amiga a falta de otras figuras quizá más adecuadas, pero ausentes por motivos objetivos durante gran parte del día. Y queda igual de claro que, si alguien toma el lugar de la figura que falta, la niña se sentirá más segura ya que estará acompañada por alguien en quien confía y aprenderá poco a poco a abrirse más y a madurar, a ser más autónoma y a desenvolverse sola mejor cada vez más.

La cuestión es si queremos que nuestros niños crezcan y se eduquen sin referentes adultos y sin relaciones de apego adecuadas. Ser tímido o dependiente emocionalmente a estas edades no es un defecto, es una etapa necesaria en el crecimiento de muchos niños y depender de figuras de apego no sólo es normal, sino que es deseable para una correcta socialización y aprendizaje de pautas sociales y culturales.

Socializar es sano y es necesario, pero ¿con quién y cómo deben hacerlo nuestros hijos? La socialización natural y adecuada debe tener lugar con nuestras figuras de apego – madres, padres, familiares – en los primeros años de vida. Que una hora al día nuestros hijos puedan jugar con los niños de los vecinos o del parque es estupendo, pero estos no deberían reemplazar a los cuidadores biológicos y naturales – es decir, a nosotros como padres.

 

Si necesitas ayuda para lograr este objetivo, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

 Sorina Oprean, tutora en la Pedagogía Blanca

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3 comentarios en “Apego y socialización”

  1. Si fuera tal y como exponeis un porcentaje mucho mayor de niños presentaría ansiedad de separación. Q en tiempos peligrosos (guerra, paises subdesarrollados, etc)es muy adaptativa , asegura la supervivencia. Pero actualmente, en nuestro país es más adecuado superar el miedo, actualmente, irracional a estar lejos de las figuras de apego durante parte del día, q no todo el día..

Los comentarios están cerrados.

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