Castigo, libertad y responsabilidad

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La mayor parte de la gente quiere, teóricamente, ser libre y que sus hijos lo sean. La mayor parte de la gente quiere también que sus hijos sean responsables. Libertad y obediencia son antagonistas, no se puede ser libre si tienes que obedecer y sin embargo la mayoría de los padres pretende que sus hijos se hagan responsables a partir de la obediencia, la disciplina y en algunos casos del castigo. Tremendo problema.

Mucha gente además confunde respeto con miedo. El respeto es un valor que pertenece a todos los seres humanos por el simple hecho de serlo. Todos los seres humanos nacemos con derecho a ser respetados.

Castigar no enseña a respetar ni tampoco a responsabilizarse, enseña a someterse. El miedo al castigo, como motor para que alguien se comporte de forma adecuada, es el camino corto para eso que llamamos “socialización” que no es más que integrar en nuestras conductas comportamientos que permitan la convivencia con otros, que aseguren el respeto a todos los demás. Y como todos los atajos, está lleno de lobos.

Uno puede escoger la disciplina como método de socialización de los hijos, pero corre el riesgo de que el miedo al castigo por un comportamiento inadecuado desaparezca o que el niño aprenda a eludirlo, los seres humanos tenemos una gran capacidad para adaptarnos a cualquier situación. Y los niños crecen. Y entonces la efectividad del castigo se anula.

Es obvio que para vivir en sociedad son necesarias ciertas normas, pero para educar niños responsables, tenemos que educar niños libres, no niños obedientes. No existe responsabilidad sin libertad. La responsabilidad se adquiere cuando se puede elegir. Aprender que los actos propios tienen consecuencias, que pueden perjudicar a uno mismo o a los demás, es diferente de aprender que los actos pueden acarrear un castigo y de temer ese castigo. Respetar a otros por miedo a sufrir un castigo no es en realidad respetarlos. Respetar a otros es no hacerles daño porque hacer daño simplemente no es correcto. Tampoco es respetarse a uno mismo. Para ser responsable tienes que poder elegir y no puedes elegir si lo que te mueve es el miedo.

La responsabilidad es precisamente eso, el precio de la libertad. Y la única forma de enseñarla es intentando ser libres y responsables nosotros mismos.

Para educar en la libertad y en la responsabilidad el primer paso es eliminar el miedo.

Irene García Perulero, bióloga y experta de la Pedagogía Blanca

https://niputasniprincesas.wordpress.com/

http://irenegarciaperulero.com/

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