Hay que moverse!!!

Si dejásemos a los niños seguir su ritmo de desarrollo motriz desde que nacen nos sorprenderíamos. Cada uno, sin nuestra ayuda, acabaría poniéndose en pie, andando, corriendo, trepando, saltando…

Parece que si no les agarramos de las manos para que den sus primeros pasos, sujetándolos como a una marioneta, no aprenderían a caminar y no es cierto.

Los humanos sabemos cuando estamos preparados para avanzar en nuestra movilidad pero se interrumpe, casi siempre, por nuestra propia comodidad: atar a los niños en el carrito, meterles en un “taca-taca”, que estén en un “parque” mientras hacemos nuestras cosas…

Y, después, cuando ya se desplazan, les vamos orientando hacia actividades, normalmente monotemáticas, como fútbol, danza o karate. Quizás porque es lo que a nosotros nos gusta o quizás porque es a lo que se juega en la urbanización donde vivimos o tenemos cera de casa.

Ahora parece que todos los que vivimos en urbanizaciones con pista de pádel solo podemos jugar a eso y, además, ser experto y, además, jugar en la liga interurbanizaciones, del pueblo, de la ciudad, etc…

Hacemos muchos esfuerzos por nuestros hijos, normal, pero a veces, a nivel deportivo nos centramos solo en lo que nos es cercano o cómodo y no damos mayor importancia a las opciones porque, total, ya está haciendo ejercicio.

Como técnico deportivo, la experiencia me ha demostrado que niños que tienen la posibilidad de probar y practicar variedad de deportes van descubriendo sus destrezas y mejorando sus habilidades a un ritmo mayor y muy interesante a nivel físico.

Algunos se quedan con una disciplina: si conocen gente con la que quieren estar, si son más competitivos y su objetivo es mejorar y avanzar en ello o cualquier otra razón. Otros, más “catacaldos”, prefieren probar diferentes deportes que les proporcionan un gran abanico de posibilidades a lo largo del año: deportes de agua para el verano, a cubierto en invierno, en la naturaleza, de equipo, etc…

Cada deporte aporta cosas muy interesantes para la vida del niño: confianza, perseverancia, manejo de destrezas y técnicas concretas que son útiles para otros fines vitales, trabajo en equipo, retos personales individuales, desarrollo muscular específico y general, relaciones con otros con nuestras inquietudes…

Tenemos que salir de la rutina del fútbol, por ejemplo, tan explotada en nuestro entorno: en el recreo, en el parque o en el polideportivo. Es tan cómodo y barato que nos lo pone fácil. Hay que buscar opciones que nos sean factibles y que aporten a los niños otros valores y otras opciones a nivel físico. Además, es discriminatorio: si no juegas al fútbol en el cole, o juegas muy mal, si no te gusta o no coleccionas los cromos, eres un “raro”.

Siempre recomiendo, al menos probar, los siguientes:

Senderismo: se desarrolla al aire libre, es muy beneficioso para nuestra salud, es muy barato, los paisajes son impresionantes y agradan a nuestros sentidos, puedes elegir ir solo o con más personas, se puede practicar en cualquier momento, en miles de lugares cercanos a nosotros, andar proporciona también un desarrollo espiritual si nos lo tomamos como tal, aprendemos de la naturaleza, nos orientamos (con o sin mapas), exploramos…

Ciclismo: en cualquiera de sus versiones (carretera, montaña, descenso, indoor, trial, competición, etc.) es un gran deporte. A casi todos nos gusta montar en bici y, normalmente, a los que no es porque han tenido una mala experiencia, como caídas o similar, de pequeños. Si no, la bici gusta. A pesar de ello, hay muchos niños que no saben montar en bici o nunca lo han probado. La bicicleta es otra gran opción deportiva por la cantidad de posibilidades que ofrece: montar solo, con otros, viajar, competir, entrenar para otros deportes, etc…

Escalada: la trepada es algo que de manera innata nos atrae. Explorar más arriba de la horizontal, poder mirar desde lo alto, medir nuestra fuerza, superarnos en sensaciones de altura, etc. La escalada es muy interesante para los niños. Además, si les gusta, progresarán rápidamente, querrán practicarla más a menudo y, de nuevo, se beneficiarán de los regalos de la naturaleza. Además, se puede practicar ya en cualquier ciudad, a cubierto o no, y con profesionales que les encaucen en la práctica segura de esta opción deportiva tan interesante. La mayoría no lo practica de joven porque no lo tiene a mano o porque a los adultos de los que depende les da miedo y lo cogen con muchas ganas de adulto.

Deportes acuáticos: cualquiera de las modalidades es interesante. Las sensaciones de nuestro cuerpo dentro de un fluido nos llevan a nuestros primeros momentos vitales y nos sentimos a gusto. Las opciones son muchas y para todas las posibilidades: desde los sencillos y cercanos cursos de natación, aquaeróbic, waterpolo, la playa, etc… a descenso de barrancos, rafting, piragüismo, kayak, canoeing, buceo, etc… Hay también opciones para estar todo el año a remojo.

Otras recomendaciones que a los niños les gustan y les aportan: esgrima, artes marciales, atletismo, deportes de equipo (sin violencia, sobre todo adulta), patinaje, skate, skate de montaña, slackline, equitación, espeleología…

Nuestros hijos se tienen que mover. Nuestros hijos tienen que explorar. Nuestros hijos tienen que decidir. Darles opciones.

El círculo de Lola.

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