¿Hay que poner límites y normas?

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Los límites son algo natural en la vida. Hay una tendencia en la crianza respetuosa que habla de que a los niños se les debe dejar autorregularse en todo porque ellos encontrarán sus límites. Eso, mal entendido, puede llevar a confusiones. Los límites y la seguridad del niño son responsabilidad tuya como adulto. El niño tiene un año o dos de experiencia vital, un desarrollo mental que no es el de un adulto. Eres el responsable de su bienestar y de ayudarlo a crecer de forma integral.
Hay tres límites que siempre tenemos que poner los adultos: no te haces daño a ti mismo, no me haces daño a mí y no haces daño a los demás. Eso de que los niños se arreglen entre ellos es el mayor error que se puede cometer.
Los niños no están preparados para gestionar su agresividad de forma que no dañen a otros. Los sentimientos negativos de ira, rabia, enfado, celos… son naturales y no hay que reprimirlos, pero jamás debemos dejar que el niño los descargue en otra persona, sobre todo en otro niño.
Nuestro deber es estar siempre presentes en la vida de los niños, enseñándoles y ayudándoles. No vas a dejar que tu hijo ponga en riesgo su vida ni su integridad mental, psicológica, emocional…
El último responsable de la educación de tu hijo eres tú. Con los límites hay gran confusión. Por que al niño le limitemos siempre en todo no va a ser mejor persona y por que le dejemos vivir sin ningún límite, tampoco. Cada norma que ponemos a un niño es muy relativa.
Cuando un niño es pequeñito en el 90% de las cosas vas a decidir tú. Hay otras en las que puedes permitirle decisiones autónomas. Por ejemplo, ¿quiere ir vestida de princesa a la calle? Vale, pero que se ponga los zapatos.
A medida que pasan los años tenemos que acostumbrarnos a que los niños tomen decisiones y dejarles más autonomía, porque a la gente se le olvida que sus hijos van a tener 16 años.
Mi hijo va a cumplir 15 y tengo total y absoluta confianza en él para todo. ¿Cómo lo he conseguido? Dejándole una autonomía paulatina y estando muy pendiente de él, dándole una educación en la que le transmites valores, le das ejemplo, le explicas las cosas, lo escuchas.
Pero si no les dejas decidir, cuando tengan 18 años no habrán tomado jamás una decisión. A los 16 o 18 casi todos los chicos se van a enfrentar a la situación de que alguien les ofrezca drogas, de empezar a tener relaciones sexuales, y tendrán que decidir con quién las tienen y qué medidas de protección van a tomar. Si has establecido una muy buena comunicación con tu hijo, en el momento que decida hacer eso, te pedirá consejo.
Se va a encontrar en la situación con un amigo que está bebido y que tiene que subir en el coche. ¿Qué quieres que haga? Que se suba en el coche o que te llame a las tres de la mañana: ‘mamá, me he equivocado. Estoy con unos amigos en otro pueblo, están borrachos, ven a buscarme’. Esa situación va a pasar y la mayoría se van a volver con un amigo. Es así.
Eso no quiere decir que no le digas en qué se ha equivocado, pero son errores y situaciones a las que cada uno de nosotros se enfrenta en la vida. Lo único que puedes hacer es esperar que tus hijos confíen en ti, ayudarles si han cometido un error y dejarles cometerlos, pero habiendo permitido que eso sea paulatino, para que cuando llegue el momento de tomar una decisión importante sepan qué hacer, decidan por ellos mismos.
Eso es autonomía, no comerse la papilla solos con un año y medio ni ponerse los zapatos a los dos. Cuando son pequeños, vamos a separarlos de mamá para que sean autónomos, ponerles normas, vamos a hacerles hacer muchísimas cosas que les cuestan, y cuando sean adolescentes no les vamos a dejar hacer absolutamente nada.
Por ejemplo, ¿cómo es posible que un niño de 16 años quede con alguien que ha conocido en un chat? ¿Qué pasa ahí? Que no tiene confianza en sus padres ni tiene idea de como manejar los riesgos en la vida. Nadie le ha dejado nunca ensayar con riesgos más pequeños, pero los 16 años están ahí. Pasa el tiempo rapidísimo con los hijos.
Otra cosa que hay que hacer es dedicarles muchísimo Más que las notas que saquen, lo que importa es darles confianza en sí mismos y dejarles elegir» tiempo. No basta una hora al día de calidad, eso es mentira.
Si quieres aprender a poner normas y límites realmente respetuosos con los niños y lograr que sean personas responsables y autónomas de verdad, en la Pedagogía Blanca te vamos a ayudar a conseguirlo. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA
Mireia Long

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1 comentario en “¿Hay que poner límites y normas?”

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