No etiquetemos a los niños

e77d4303d8_1460396792075

A. S. Neill dice que es posible obligar a alguien a prestar atención, pero no se puede forzar a nadie a sentir interés.

Si pensamos un poco, esto es precisamente lo que pretendemos de nuestros hijos, de nuestros alumnos que van al colegio a atender cursos de educación obligatoria, queremos que presten atención al aluvión de informaciones que les obligamos a escuchar y, acaso, que finjan un interés que no sienten. Si no lo sienten o no lo fingen les tildamos de “vagos”, “insensibles”, “saturados de información innecesaria”, “aburridos desde nacimiento”, “ignorantes”, “generación estúpida”, “golfos”.

A lo largo de los años he hablado con y he leído comentarios de decenas de padres, maestros y profes, y la mayoría ha usado y usa las palabras que escribí arriba. A veces no sé si entristecerme o enfadarme cuando veo adultos hechos y derechos incapaces de ver el drama de sus hijos cuando se ven obligados a acudir diariamente en tropel a unos colegios con funcionamiento de fábricas para, supuestamente, “obtener una educación que les sirva de adultos”.
Me parece hasta raro que nosotros, siendo adultos, no podamos recordar lo mal que nos sentíamos en el fondo cuando teníamos que pasar por malos ratos en la escuela: las burlas de los profes o compañeros, cumplir con un horario casi de cuartel y con unas normas a veces absurdas, estar durante horas quietos en un espacio cerrado junto a otros 25 o 35 niños amontonados en los mismos metros cuadrados, nervios en el estomago por tener que reproducir en un examen unas informaciones en la mayoría de los casos inútiles, en otros casos en un formato poco interesante y desprovisto de lógica o demasiado teórico…

Sé que hay gente – niños o adultos – que piensan que así deben ser las cosas.

Que educar equivale a adiestrar.

Que socializar equivale a tragar con la presencia impuesta (que no conversación tranquila y agradable con personas elegidas libremente) de muchos niños cualesquiera en un espacio aglomerado sin posibilidad de tener momentos personales privados durante horas y horas.

Que aprender equivale a memorizar.

Y que ser “buen niño” equivale a ser obediente.

Sé que muchos piensan así aunque la realidad no sea esta.
Pero hay también profes, padres y niños que se dan cuenta de lo absurdo y lo falso de estas equivalencias.

He conocido personas conscientes del engaño colectivo en el que vivimos y que aún así, no se atreven a salir de él, les da miedo, piensan que a lo mejor al final toda esta farsa no lo es tanto y que sus hijos necesitan vivir estas mentiras para llegar a ser personas maduras felices. Al final se dan cuenta de su error, pero ya es tarde, ya no pueden cambiar las cosas, la educación de sus hijos se ha perdido por el camino, la relación está algo deteriorada, la adolescencia no ayuda en absoluto a mejorar la situación, todo lo relacionado con la educación se les escapa de las manos y ven que lo que ellos percibían como una farsa sí lo era de verdad.

A estos padres, a estos profes les pediría por favor que actúen si se dan cuenta del engaño en el que vivimos en el mundo educativo convencional. 

Y a los demás, los que se creen que la educación es igual al adiestramiento y se quejan de que los alumnos/hijos “no están motivados” o “no saben aprender” o “estos niños son una generacion de vagos, que lo tienen todo masticado; una generacion que tiene múltiples distracciones que antes no teníamos”, unas preguntas: ¿realmente se creen que un niño interesado por algo no se mueve para averiguar/explorar más en este sentido? ¿han intentado ponerse por un momento en su lugar? ¿se dan cuenta que al forzar a alguien a prestar atención se logra justo el efecto contrario? ¿se dan cuenta que el interés o se siente o no se siente y no lo puede imponer nadie desde fuera? ¿saben que un niño no es un perro al que hay que adiestrar, sino un ser humano con deseos, emociones, talentos y habilidades a las que simplemente hay que permitirles que se desarrollen?
¿Podrían por favor dejar de etiquetar negativamente a los niños de hoy en día y en cambio podrían ayudar más a que los pequeños puedan ejercer de verdad sus derechos a una educación real con información de calidad, un entorno sano y no tan masificado, espacios para respirar y moverse, experiencias vitales interesantes, y no a un sucedáneo mal hecho y dañino?

Si quieres obtener herramientas para una verdadera educación respetuosa y consciente, ahora es el momento. ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

 

Por Sorina Oprean, tutora de la Pedagogía Blanca

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest
Share on email
Email

Últimos posts

Clase gratis online.

Elige el día y hora que mejor te va. ¡Accede en cualquier momento! Regístrate ahora y disfruta de la grabación de una de nuestras clases más un regalo especial que hemos añadido al final de la misma. ¡Te va a encantar!