Recursos para educar sin violencia: el talismán

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En nuestros cursos ofrecemos una serie de recursos de este tipo que ayudan mucho a las familias para educar sin violencia. Nuestras monitoras, además, hacen talleres presenciales y online.  En nuestro blog os vamos a ir contando algunos recursos para educar sin violencia que esperamos que os sirva. Hoy os hablaremos de la Técnica del Talismán.
Muchos de nosotros sufrimos de niños algún tipo de violencia de diferentes grados y nos salta sin querer cuando somos padres. Intentamos justificarlo o pensar que no nos hizo tanto daño, pero si recordamos sabemos que hay otras maneras mejores de actuar, que nuestros padres lo hicieron lo mejor que pudieron y que ellos también arrastraban una historia personal que, seguramente, intentaron superar. Ahora nos toca a nosotros mejorar nuestras habilidades como padres y educadores y podemos criar a nuestros hijos sin violencia.

Hay momentos en los que las circunstancias nos superan. La mayoría de las veces la razón está en nuestro interior (tensiones, preocupaciones, mala organización, agotamiento) y eso hace que saltemos cuando el niño no responde a nuestras expectativas sin darnos cuenta de que él tiene quizá, necesidades que no estamos sabiendo ver o les estamos exigiendo algo para lo que no están preparados. O tiene un mal día, que los niños también los tienen y tienen muchos menos recursos que nosotros para canalizarlo.

Podemos explotar y luego arrepentirnos. O podemos hacer algo mejor, aprender a no descargar nuestra tensión con el niño y educarlo como nosotros deseamos ser tratados.

Entre las técnicas que recomendamos a los padres para que puedan tomarse el tiempo necesario antes de reaccionar negativamente está la del Talismán. Es muy sencilla y es efectiva. Con un poco de práctica notaréis un gran cambio en vuestra actitud.

Un talismán es un tesoro mágico al que podemos recurrir cuando lo necesitamos. Vosotros ya lo tenéis, solo es necesario que lo aprendáis a recuperar cuando más falta os hace, que es cuando necesitáis algo a lo que aferraros para recuperar la paz y la serenidad necesaria.

Cada persona debe encontrar su propio talismán: un recuerdo que haga que se os presente la ternura, el amor, el deseo de protección y la indefensión de vuestro pequeño. Cuando somos conscientes del gran amor que sentimos por nuestros hijos y lo mucho, lo enorme y absolutamente que dependen de lo que hagamos y digamos sobre ellos, es casi imposible dejarnos arrastrar por el deseo de descargar la tensión con un gesto o una palabra que les dañe.

Yo suelo acompañar a los padres en meditaciones y visualizaciones guiadas para que hallen su talismán, pero podéis hacerlo en casa vosotros mismos. Traed a la memoria un momento en vuestra vida en el que el amor por vuestro hijo lo sentisteis absoluto, dejad que esa ternura os inunde, vedlo, sentirlo. Y un momento hacedlo presente de nuevo. Si hacéis ese ejercicio cada vez será más sencillo que podáis visualizarlo un momento y abriros a esa paz y a esa dulzura que solo vuestro hijo os ha dado.

Un momento que muchas madres, por ejemplo, escogen como su talismán, es el primer momento en el que tuvieron a su bebé en sus brazos. La manera en que el bebé las miraba, su olor, la infinita delicadeza de esos sentimientos tan poderosos, si la recuperáis, ayudará a que no podáis ya actuar si no es desde el amor y el deseo de cuidado. Con la imagen de vuestro bebé recién nacido en la memoria y en el presente ya veréis como os resulta imposible levantar la mano o la voz, o decir algo de lo que luego os arrepentiréis.

Y os aseguro que vuestro hijo responderá mucho mejor a la educación respetuosa y empática que al miedo o al castigo.

Mireia Long

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