Recursos para educar sin violencia: la silla de pensar

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Seguimos con nuestros recursos para educar sin violencia. Estos recursos pretendemos que los padres los podáis usar a diario y que os ayuden a controlaros en esas situaciones en las que, por la razón que sea, sentís que os estáis desbordando y vais a perder el control. Este que os proponemos hoy, la silla de pensar, os va a ser muy útil seguro.

Los psicólogos conductistas proponen que al niño se le acostumbre a ir a un rincón o silla para tranquilizarse cuando está actuando de manera que el adulto no acepta. No os proponemos eso y en otra ocasión os contaremos las razones para no usar eso con vuestros hijos o alumnos. Lo que os invitamos es a usar vosotros la silla de pensar.

No tiene que ser una silla, ni un rincón (que feo es eso de mandar a alguien al rincón). Basta con que hagáis algo muy sencillo. Dar un paso atrás puede bastar. En otras ocasiones si os puede hacer hasta falta apartaros y salir de la habitación (siempre, por supuesto, que la seguridad del niño esté garantizada y tenga edad suficiente para aceptar que dejéis de estar delante de su vista). Si hay alguien más en casa, pedidle que se haga cargo de la situación mientras os tranquilizáis.

A partir de los tres o cuatro años vuestros hijos pueden entender que necesitéis un momento de reflexión y tranquilidad y lo agradecerán cuando os vean volver a la situación más serenas.

Aprended a hacerlo detectando la tensión propia o de los pequeños antes de que estalle, cosa que ya veremos más adelante como evitar más concretamente, pero seguro que os conocéis lo bastante para ir trabajándolo ya.

Todos a veces necesitamos gritar, llorar, o maldecir, pero nuestros hijos no están preparados para que lo hagamos delante de ellos y mucho menos que las palabras duras salgan de nuestros labios, ellos no son culpables de que la vida se nos complique o de que las exigencias nos superen.

Pensad que los niños no tienen los recursos que nosotros tenemos y precisamente aprenden de nuestro ejemplo. Si queremos enseñarles a pararse a pensar antes de hacerlo nosotros, hagámoslo, y retirémonos unos instantes o unos minutos hasta poder afrontar las situaciones reaccionando serenos, no de manera impulsiva. Usad vuestra silla de pensar. Y contadnos si os ayuda.

Mireia Long

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